13 mar. 2018

Greenpeace demanda que la Ley de Cambio Climático y Transición Energética incluya:

Un calendario para el abandono de todas las energías sucias y su sustitución por energías renovables, de forma que las centrales nucleares se cierren a medida que vayan finalizando sus actuales licencias de explotación y se establezca el año 2025 como fecha límite para el cierre de las centrales térmicas de carbón. 

La eliminación de todas las subvenciones a las energías sucias e ineficientes, e internalización de los costes externos. 

Establecer un marco jurídico definido, previsible y estable para las energías renovables y la eficiencia energética, para hacer atractivas las inversiones y asegurar el cumplimiento de los objetivos. 

Introducción de medidas que favorezcan un sistema energético más eficiente e inteligente. Con un sistema de transporte de energía que facilite la flexibilidad y el dinamismo de la energía: redes eléctricas inteligentes, sistemas de movilidad inteligentes, edificios inteligentes, etc. Pero además de los aspectos técnicos necesitamos políticas energéticas y económicas que favorezca esa eficiencia. 

Que se reconozca el pleno derecho de la ciudadanía a participar en la transición energética empezando por los mercados energéticos (ofreciendo servicios de gestión de la demanda para regulación, almacenamiento y ahorro energético) y consagrando el derecho al autoconsumo de energía limpia sin trabas administrativas innecesarias o multas desproporcionadas, pudiendo producir, consumir, acumular e intercambiar a su justo valor y en libertad energía renovable tanto de forma particular, empresarial como colectiva. 

Incentivar la eficiencia y el ahorro es esencial para la mejoría de cualquier escenario. Es fundamental un cambio profundo en el consumo energético. Los escenarios propuestos podrían ser todavía mejores si se añade a la gestión de la demanda, al almacenamiento y a la eficiencia una reducción en el consumo energético todavía mayor en todos los sectores.