22 may 2020

Infinity Blue redobla su apuesta por el hidrógeno verde en Australia

El estado australiano de Nueva Gales del Sur podría pasar de un sistema eléctrico basado en combustibles fósiles a otro de hidrógeno verde para 2027 con la construcción de un proyecto de eólica, solar e hidrógeno verde de 1.000 MW. La iniciativa es de Infinity Blue Energy (IBE) y en el proyecto se invertirán 2.700 millones de dólares.

El proyecto NEO, que así se llama, se iniciará con un estudio de viabilidad y un diseño detallado durante los próximos 18 meses, enfocándose en la transición de un sistema dependiente de la electricidad alimentada con carbón y gas a otro sistema eléctrico de carga base generada por hidrógeno verde.

«La visión en Infinite Blue Energy (IBE) es mostrarle al mundo, ante todo, que Australia tiene la tecnología, las habilidades y la mentalidad empresarial para ser un verdadero líder en el desarrollo de plantas de hidrógeno verde», dijo el CEO de IBE, Stephen Gauld.

IBE está negociando pasar más de 1.000MW de electricidad generada actualmente por carbón y gas natural a una fuente de electricidad de carga de hidrógeno verde. «Actualmente estamos en negociaciones con los principales usuarios de la Región Hunter de Nueva Gales del Sur que han confirmado sus intenciones de hacer la transición a la electricidad de carga de hidrógeno verde en esta década».

Infinite Blue Energy buscará diseñar y desarrollar un proyecto que utilizaría proyectos solares y eólicos a gran escala para producir electricidad y almacenar hidrógeno que podría suministrarse directamente a los usuarios industriales, o volver a convertirse en electricidad durante los períodos de bajo viento y poco sol.

Histórico manifiesto a favor de la recuperación verde en España

La salida de la crisis económica será verde o no será. Ese es el mensaje que ha unido a más de dos centenares de personalidades de la política, empresarios, sindicatos, ONG, científicos y sociedad civil para mostrar su apoyo a un plan de recuperación de la economía española que sea sostenible.


«Apoyamos una recuperación hacia una economía más sostenible y robusta y demandan el establecimiento de alianzas entre partidos políticos, empresas, sindicatos, medios de comunicación ONGs y sociedad civil para apoyar e implementar un paquete de estímulos sostenibles, basado en el mejor conocimiento científico y en las mejores prácticas, que permita avanzar hacia una sociedad más próspera, sostenible, saludable y resiliente», reza el manifiesto que ha sido adelantado por el diario El País.

Entre los 237 firmantes del manifiesto, al que cualquier ciudadano se puede sumar se encuentran políticos de todas las formaciones a excepción de Vox. 

«Esta iniciativa se apoya en el Pacto Verde Europeo como estrategia de crecimiento basado en tres pilares: digitalización, descarbonización y resiliencia, entendiendo que la competitividad y el medio ambiente van de la mano, porque si no hay sostenibilidad ambiental no hay sostenibilidad económica o social.

España tiene unas condiciones ideales para aprovechar las oportunidades que supone esta estrategia de recuperación para generar economía y empleos: un enorme potencial de desarrollo de energías renovables, un capital natural único, una industria bien posicionada y una apuesta decidida por la eficiencia energética», dice el manifiesto.

Lo que se pretende es enviar este manifiesto al Congreso de los Diputados para que se tenga en cuenta en la Comisión para la Reconstrucción de España tras la crisis del Covid-19.

La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha mostrado a través de las redes sociales su satisfacción por este manifiesto.

18 may 2020

¿Como educar a los niños en el consumo responsable?

Cada elección que hacemos como consumidor tiene un impacto en el medio ambiente y en la sociedad. Cuando elegimos algo porque es ecológico o sociálmente justo, facilitamos el desarrollo de más productos y servicios en el futuro. Ser un consumidor responsable es darse cuenta de que tenemos el poder de ayudar a cambiar el mundo a través de las elecciones que tomamos todos los días.

El consumo responsable es un movimiento ciudadano democrático. Influye en el comportamiento de los fabricantes, distribuidores y minoristas, y alienta a los tomadores de decisiones a adoptar políticas que protejan el medio ambiente y los derechos de los ciudadanos.

Índice de contenidos
Hay preguntas que uno debe hacerse antes de comprar para hacer un consumo responsable
¿Por que es tan importante educar a los niños a comprar responsáblemente?
Consejos para educar en consumo responsable
1. Dar ejemplo
2. Educar jugando
3. Enseña a consumir menos
4. Compra productos sostenibles

9 may 2020

Bruselas concentra en construcción y renovables el plan urgente contra la crisis de la pandemia

La rehabilitación de viviendas y edificios públicos y el impulso a las energías renovables protagonizarán la fase más urgente del plan de recuperación económica que la Comisión Europea tiene previsto aprobar este mes, según el documento de preparación al que ha tenido acceso EL PAÍS. Bruselas espera financiar el plan con un fondo de hasta 1,6 billones de euros y quiere que el relanzamiento después de la pandemia de la Covid-19 se haga con criterios que canalicen las ayudas y los préstamos hacia los proyectos con más visión de futuro desde el punto de vista medioambiental y digital.

“El riesgo es que la crisis de liquidez [provocada por la pandemia] mute en una depresión económica”, señala el documento que recoge los grandes ejes del futuro plan de recuperación. El texto incluye ya “la lista de áreas prioritarias donde se puede actuar con el mayor potencial”. Y anticipa buena parte del contenido de un plan que la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, tiene previsto aprobar el 13 o el 19 de este mes, y no el 6 de mayo como inicialmente se había indicado.

La propuesta de Von der Leyen apunta a una fusión de los planes previos a la pandemia, como el Pacto Verde y la Agenda Digital, con un programa de recuperación cuyo principal objetivo, según el organismo comunitario, debe ser concentrar la inversión en sectores y actividades con un futuro sostenible.

“A corto plazo, muchas inversiones verdes y muchos proyectos digitales ya están tecnológicamente maduros pero necesitan el impulso para comenzar”, señala el documento. Bruselas aboga por espolear esos proyectos durante la primera fase del plan de recuperación, que abarcaría de 12 a 24 meses. Y entre las actividades favorecidas se señala desde la construcción a la digitalización de servicios e industrias o el desguace de vehículos.

La segunda fase abarcaría un medio plazo cifrado entre dos y cinco años en la que la inversión se dirigiría, por ejemplo, a renovar la producción siderúrgica, a la producción de hidrógeno limpio o al desarrollo de la inteligencia artificial.

“Los edificios son los mayores consumidores de energía en la UE y son responsables del 36% de las emisiones de gases con efecto invernadero”, recuerda el texto al que ha tenido acceso este diario. El documento subraya que el 75% del parque inmobiliario se construyó antes de que estuvieran en vigor las primeras directivas sobre eficiencia energética. Y que el 80% de esos edificios seguirán en pie en 2050, cuando la UE se propone alcanzar la neutralidad en emisiones. “La necesidad de una rehabilitación generalizada está clara”, concluye el texto de la Comisión. Bruselas calcula que la oleada de rehabilitaciones deberá impulsarse con fondos públicos por valor de 50.000 millones de euros al año.

Las energías renovables aparecen como segunda gran prioridad en el esbozo del Plan de recuperación, con una movilización requerida de 75.000 millones de euros anuales por encima de la inversión prevista hasta ahora. Bruselas calcula que la aportación del Plan podría ascender a 10.000 millones de euros anuales con un potencial de apalancamiento entre medio y alto. Pero advierte que en este sector la intervención europea consistirá “principalmente en préstamos, con un limitado elemento de subsidios en función de la madurez de la tecnología”.

La revolución para un transporte limpio, como lo define el documento de la Comisión, también requería una inversión espoleta de 40.000 millones de euros al año.