El nuevo mercado alemán de Momentanreserve permite a los BESS con inversores grid-forming monetizar inercia sintética mediante contratos de entre 2 y 10 años. Aurora estima que este nuevo ingreso podría añadir entre 1 y 2 puntos porcentuales a la IRR de determinados proyectos. La verdadera noticia, sin embargo, es otra: funciones que antes proporcionaban gratuitamente las grandes centrales eléctricas empiezan a convertirse en productos que el sistema necesita comprar.
Durante décadas nadie necesitó crear un mercado para la inercia.
Estaba incluida en el sistema eléctrico.
Las enormes masas giratorias de turbinas y generadores de las centrales térmicas proporcionaban de manera natural una primera defensa frente a perturbaciones de frecuencia.
Pero la transición energética está cambiando también esa física.
Cuando una central convencional desaparece, no desaparecen únicamente sus MW de generación.
También desaparecen algunas de las propiedades eléctricas que ayudaban a mantener estable la red.
Y alguien tendrá que sustituirlas.
Alemania acaba de ponerles precio.






