Europa tiene un problema que va mucho más allá del precio de la electricidad: cada año transfiere cientos de miles de millones de euros al exterior para comprar la energía que necesita.
Y lo más preocupante es que una parte importante de esa dependencia podría reducirse utilizando tecnologías que ya existen.
El nuevo análisis del Öko-Institut, elaborado para WWF Alemania y publicado en octubre de 2026, pone cifras a esta vulnerabilidad: en 2025, la factura neta de las importaciones energéticas de la Unión Europea alcanzó los 296.000 millones de euros.
WWF ha difundido además una estimación según la cual la combinación de energías renovables, electrificación y eficiencia energética podría haber evitado más de 250.000 millones de euros de esa factura, tomando como referencia los precios y las importaciones de 2025.
Pero detrás de estos números hay una cuestión fundamental que merece un análisis más profundo:
¿Basta con instalar más renovables para eliminar nuestra dependencia energética?
La respuesta es no.






