24 sept 2026

España entra en una nueva fase del almacenamiento: las baterías de 4 horas empiezan a capturar el verdadero valor de la volatilidad

El Storage Index de Clean Horizon de agosto de 2026 deja una señal difícil de ignorar: tras el salto de julio, los ingresos potenciales de los BESS en España no retroceden. Se mantienen en máximos recientes y vuelven a crecer. Y cuanto mayor es la duración de la batería, mayor es la oportunidad.

Durante años, una de las grandes preguntas alrededor del almacenamiento en España ha sido siempre la misma: ¿de dónde van a salir los ingresos que permitan financiar las baterías?

El último Storage Index de Clean Horizon empieza a dar una respuesta bastante clara.

En julio, los ingresos anualizados de los sistemas BESS de 2 y 4 horas aumentaron un 90 % respecto a junio. El incremento estuvo impulsado por mayores oportunidades en el mercado Day-Ahead, el mercado intradiario continuo y mayores spreads accesibles en mFRR. 

Lo realmente interesante es lo que ocurre después.

Agosto no devuelve el mercado a los niveles anteriores.

Clean Horizon calcula que los ingresos vuelven a aumentar entre un 1 % y un 6 %, dependiendo de la duración del BESS. Esta vez el impulso procede del aumento de precios de capacidad aFRR, del mercado intradiario continuo y de mayores spreads tanto en aFRR energía como en Day-Ahead. 

El gráfico cuenta una historia todavía más interesante

El Spanish Storage Index muestra una separación muy significativa entre las distintas duraciones.

A finales del verano de 2026, la gráfica sitúa aproximadamente el índice de una batería de:

1 hora: alrededor de 320 k€/MW/año
2 horas: alrededor de 500 k€/MW/año
4 horas: alrededor de 650 k€/MW/año

Son valores aproximados leídos del gráfico, no cifras publicadas explícitamente por Clean Horizon en el texto de agosto.

Pero la tendencia es mucho más importante que el número exacto:

el mercado está empezando a remunerar la duración.

Y eso cambia bastante la conversación sobre almacenamiento.

De vender potencia a gestionar energía

Una batería corta puede ser extraordinariamente eficaz prestando determinados servicios rápidos al sistema.

Pero a medida que aumenta la penetración renovable, aparece otro recurso cada vez más valioso:

el tiempo.

Guardar electricidad durante varias horas permite desplazar energía desde momentos de abundancia hacia momentos de escasez y capturar diferencias de precio que una batería de menor duración no puede aprovechar completamente.

En otras palabras, el valor del almacenamiento empieza a desplazarse desde una lógica basada exclusivamente en servicios auxiliares hacia una combinación mucho más amplia:

Day-Ahead + Intraday + aFRR + mFRR + arbitraje energético.

Clean Horizon ya incorpora precisamente Day-Ahead, Intraday, aFRR y mFRR en el cálculo español. 

Eso es revenue stacking.

Y probablemente sea una de las claves para construir proyectos BESS bancables.

La volatilidad deja de ser sólo un problema

Para un consumidor eléctrico, la volatilidad es un riesgo.

Para un activo flexible capaz de comprar, almacenar y vender energía en momentos diferentes, esa misma volatilidad puede convertirse en una oportunidad.

España ofrece unas condiciones especialmente interesantes para este fenómeno: mucha generación renovable, fuertes diferencias horarias de producción y una creciente necesidad de flexibilidad del sistema.

El comportamiento de julio y agosto parece mostrar precisamente esa dinámica.

No significa que los precios altos sean necesariamente buenos para el sistema.

Significa algo distinto:

cuanto mayor sea la diferencia temporal entre abundancia y escasez de electricidad, mayor será el valor económico potencial de poder desplazar energía entre ambos momentos.

Ahí es donde entra el BESS.

Pero 650.000 €/MW/año no son 650.000 € de beneficio

Aquí conviene introducir una precaución importante.

El Storage Index de Clean Horizon representa ingresos brutos anualizados basados en las condiciones observadas durante un mes.

No es una previsión de lo que una batería vaya a ingresar realmente durante los próximos doce meses. Clean Horizon calcula el resultado mensual y lo extrapola a 365 días.

El modelo utiliza además unas condiciones de referencia concretas: 85 % de eficiencia round-trip, 1,5 ciclos diarios y 100 % de disponibilidad. Tampoco descuenta tarifas de red, impuestos ni costes de gestión del estado de carga. 

Por tanto:

ingresos ≠ beneficio.

Y tampoco debe olvidarse que una batería de cuatro horas necesita mucha más capacidad energética —y normalmente más inversión— que una batería de una hora.

Pero incluso aplicando estas cautelas, la señal económica sigue siendo relevante.

Una metodología además más exigente desde 2026

Hay otro detalle que hace especialmente interesante el movimiento reciente.

Clean Horizon modificó su metodología en enero de 2026.

Hasta entonces calculaba fundamentalmente cuánto podía capturar un MW marginal de almacenamiento aprovechando las mejores oportunidades del mercado.

Ahora incorpora también los volúmenes reales disponibles en los mercados y la capacidad de almacenamiento instalada, buscando representar mejor los ingresos del MW medio conforme aumenta la competencia entre baterías.

Esto es importante porque uno de los grandes riesgos del negocio BESS es precisamente la canibalización de ingresos cuando entran demasiadas baterías en un servicio relativamente pequeño.

De hecho, otros mercados europeos ya muestran ese efecto.

España, por ahora, está mostrando el movimiento contrario.

El BESS ya no debe analizarse con una sola fuente de ingresos

Ésa puede ser la conclusión más importante del Storage Index de agosto.

La pregunta ya no debería ser:

“¿Cuánto paga el mercado de regulación?”

La pregunta correcta empieza a ser:

“¿Cuánto valor puede capturar una batería moviéndose dinámicamente entre todos los mercados disponibles?”

Porque el activo que permanezca atado a una única fuente de ingresos será mucho más vulnerable a la saturación.

El que pueda combinar arbitraje, intradiario, capacidad y servicios de balance tendrá muchas más oportunidades.

Y cuanto más volátil y renovable sea el sistema eléctrico, más importante será esa capacidad de optimización.

España empieza a poner precio a la flexibilidad

El salto de julio podría haberse interpretado como una anomalía.

Agosto empieza a sugerir otra cosa.

Los ingresos no sólo permanecen elevados, sino que continúan aumentando ligeramente.

Todavía es demasiado pronto para convertir dos meses en una tendencia estructural. Pero la señal merece atención.

Porque si España continúa instalando grandes cantidades de solar y eólica mientras la red y la demanda avanzan a velocidades diferentes, la capacidad de almacenar electricidad cuando sobra y entregarla cuando vale más será cada vez más valiosa.

Y eso coloca a las baterías en una posición diferente dentro de la transición energética.

Ya no simplemente como respaldo de las renovables.

Sino como una pieza activa del mercado eléctrico.

La volatilidad no desaparece con las baterías. Las baterías permiten gestionarla.

Y, cada vez más, monetizarla.

Fuente principal: Clean Horizon — Storage Index, August 2026, publicado el 22 de septiembre de 2026. (Clean Horizon)

Storage Index – Clean Horizon

Europa quiere soberanía tecnológica. Sin almacenamiento, la soberanía energética queda incompleta

Europa está empezando a unir dos debates que durante demasiado tiempo se han tratado por separado: quién controla las tecnologías estratégicas y quién controla la energía que las hace funcionar.

España ha defendido esta semana en Bruselas reforzar la capacidad industrial y tecnológica europea para mejorar la competitividad y reducir dependencias. El ministro de Industria, Jordi Hereu, ha planteado aumentar las capacidades europeas en investigación, diseño, fabricación avanzada y formación de talento, especialmente en sectores estratégicos como los semiconductores.

Casi simultáneamente, la vicepresidenta Sara Aagesen ha situado las renovables como una herramienta para reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles importados.

Las dos declaraciones hablan, en realidad, del mismo problema.

La nueva competitividad europea necesita dos tipos de autonomía

Europa quiere fabricar más semiconductores, desarrollar inteligencia artificial, electrificar su industria y atraer inversiones tecnológicas.

Pero toda esa nueva economía tiene un denominador común:

electricidad. Mucha electricidad. Fiable, competitiva y disponible cuando se necesita.

No basta con tener capacidad tecnológica si una parte importante de la energía necesaria para sostenerla depende de mercados internacionales extraordinariamente volátiles.

Pero tampoco basta con instalar renovables.

La solar y la eólica pueden reducir la dependencia de combustibles importados, pero su producción no siempre coincide con el momento exacto en el que una fábrica, un centro de datos o una infraestructura crítica necesita consumir energía.

Ahí empieza el siguiente capítulo de la transición energética.

Renovables + almacenamiento + redes + flexibilidad

España dispone de unas condiciones excepcionales para producir electricidad renovable competitiva.

El verdadero salto industrial se produce cuando somos capaces de transformar esa electricidad variable en capacidad energética gestionable.

Y eso exige combinar:

Renewables → BESS → Grid → Flexible Demand → Industry

El almacenamiento mediante baterías deja así de ser simplemente una tecnología para aprovechar excedentes renovables.

Empieza a convertirse en infraestructura industrial.

El propio diseño del nuevo mercado de capacidad español refleja esta evolución: podrán participar generación, almacenamiento y demanda, con el objetivo de aportar firmeza y flexibilidad al sistema eléctrico.

Además, la nueva planificación eléctrica española hasta 2030 prevé más de 17.000 millones de euros de inversión en redes. Entre las solicitudes recibidas durante el proceso de planificación, el almacenamiento representa el 19%, mientras que la demanda alcanza el 41%.

Esto es importante.

Porque el cuello de botella de la transición energética ya no es únicamente instalar más generación renovable.

Cada vez más, el reto será transportar, almacenar y gestionar esa electricidad.

Chips, IA y data centers: la conexión energética

La estrategia europea de semiconductores tampoco puede analizarse de manera aislada.

Más chips permiten más capacidad digital.

Más capacidad digital impulsa inteligencia artificial.

Más inteligencia artificial significa más infraestructura de computación.

Y más computación significa más centros de datos y una demanda eléctrica creciente, concentrada y exigente en términos de disponibilidad.

La cadena empieza a parecerse a esta:

Semiconductors → AI → Data Centers → Electricity → Renewables → Storage

Por eso la política industrial europea y la política energética terminarán convergiendo necesariamente.

La competitividad de muchas industrias del futuro dependerá no solo del precio medio de la electricidad, sino también de su disponibilidad, resiliencia, flexibilidad y predictibilidad.

España tiene una oportunidad poco común

España puede jugar una posición especialmente interesante dentro de esta transformación.

Tiene recurso solar y eólico.

Tiene una creciente infraestructura eléctrica.

Tiene capacidad industrial.

Y tiene una demanda potencial enorme asociada a electrificación, industria digital, centros de datos y nuevas cargas.

Pero para convertir esa ventaja energética en una auténtica ventaja industrial será necesario resolver una cuestión fundamental:

¿Cómo convertimos abundancia renovable en electricidad firme, flexible y disponible 24/7?

El almacenamiento será una de las respuestas.

No la única.

También serán necesarias redes, gestión de demanda, interconexiones, generación flexible y digitalización del sistema.

Pero será difícil imaginar un sistema eléctrico con porcentajes crecientes de renovables sin un crecimiento paralelo del almacenamiento.

España ya está impulsando además la fabricación de tecnologías limpias. Una convocatoria reciente del programa de cadena de valor industrial incluye proyectos específicamente relacionados con baterías y almacenamiento de energía, además de tecnologías vinculadas a redes eléctricas.

Una dependencia puede sustituir a otra

Existe, sin embargo, un riesgo que Europa no debería ignorar.

Reducir las importaciones de gas y petróleo no garantiza automáticamente autonomía estratégica.

Europa podría sustituir una dependencia energética por otra tecnológica si continúa dependiendo excesivamente del exterior para baterías, electrónica de potencia, semiconductores, minerales críticos o determinados componentes eléctricos.

Precisamente por eso las dos noticias conocidas esta semana deberían leerse juntas.

Europa necesita reforzar simultáneamente:

su capacidad tecnológica, su capacidad industrial y su capacidad energética.

No son tres políticas independientes.

Son tres partes de la misma estrategia.

De transición energética a estrategia industrial

Durante años hemos hablado de renovables fundamentalmente en términos de descarbonización.

El siguiente paso será hablar de ellas también en términos de competitividad, seguridad energética e independencia industrial.

Y cuando el debate se plantea así, el almacenamiento cambia de categoría.

Deja de ser simplemente un complemento de la generación renovable.

Se convierte en una pieza de la infraestructura que permitirá transformar electricidad renovable abundante en energía industrial gestionable.

Europa quiere recuperar capacidad tecnológica.

España quiere aprovechar su ventaja renovable.

Entre ambas cosas existe una enorme oportunidad.

Y buena parte de esa oportunidad pasa por aprender a almacenar, gestionar y entregar la energía exactamente cuando la economía la necesita.

La próxima batalla de la competitividad europea no será únicamente quién produzca más energía.

Será quién sea capaz de gestionarla mejor.


Fuentes:
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico — Mercado de capacidad y planificación de redes 2030.

La electrificación puede ahorrar 400.000 millones de dólares al año. Pero necesitará baterías para conseguirlo.

La IEA sitúa la electrificación en el centro del nuevo sistema energético mundial. El reto ya no es solo generar más electricidad, sino hacer que esa electricidad llegue cuando y donde se necesita.

La electrificación está dejando de ser una tendencia sectorial para convertirse en uno de los grandes vectores de transformación del sistema energético mundial.

El nuevo informe especial de la International Energy Agency (IEA), Electrification, plantea un escenario en el que la electricidad alcanzaría el 35% del consumo final mundial de energía en 2035, frente al 23% actual. La propia IEA considera que, con tecnologías ya disponibles y costes de 2025, sería económicamente viable alcanzar aproximadamente un 33%.

El cambio tendría consecuencias enormes.

La batería ya no es solo almacenamiento: es una cobertura frente a la volatilidad

La industria empieza a descubrir que producir energía barata no basta. Hay que poder decidir cuándo utilizarla.

Durante años, la conversación sobre competitividad energética industrial se ha centrado en conseguir electricidad más barata: negociar un PPA, instalar autoconsumo fotovoltaico o contratar coberturas en el mercado.

Pero la creciente volatilidad del sistema eléctrico está introduciendo una variable nueva: la flexibilidad.

Y ahí las baterías empiezan a cambiar las reglas del juego.

AleaSoft Energy Forecasting señala que la combinación de coberturas, autoconsumo y almacenamiento permite reducir la exposición de los consumidores industriales a la volatilidad de los mercados energéticos.

La conclusión es importante porque cambia la forma de entender un BESS.

22 sept 2026

La batería deja de ser un complemento: empieza la era de la flexibilidad


La caída del 97% en el precio de las celdas de ion-litio en 25 años ha cambiado por completo la economía del almacenamiento. El siguiente salto no será solo fabricar más baterías, sino utilizarlas para transformar cómo consumimos, producimos y gestionamos la electricidad.

La historia del ion-litio es una de las curvas tecnológicas más extraordinarias de las últimas décadas.

Según la International Energy Agency (IEA), la demanda anual mundial de baterías en 2025 fue casi 1.000 veces superior a la del año 2000, mientras que el precio medio de las celdas cayó alrededor de un 97% durante ese mismo periodo.

El mercado mundial supera ya los 150.000 millones de dólares.

Pero quizá el dato más importante no sea su tamaño.

Es dónde están empezando a utilizarse esas baterías.

BESS deja de ser un complemento: IRENA lo coloca en el centro de la transición energética

El nuevo informe 2026 de IRENA deja una conclusión difícil de ignorar: el gran reto de la transición energética ya no es únicamente instalar más renovables, sino hacer que esa energía pueda integrarse, almacenarse y utilizarse cuando realmente se necesita.

Y ahí el almacenamiento con baterías pasa de ser “una opción interesante” a convertirse en infraestructura crítica.

IRENA estima que en 2025 se instalaron alrededor de 112 GW / 307 GWh de nueva capacidad de almacenamiento en baterías, un 48% más que en 2024. El organismo destaca que los BESS permiten absorber excedentes, descargar energía cuando el sistema lo requiere, reducir congestiones y contribuir a la estabilidad de red.

El dato económico es todavía más potente. El coste de los sistemas de almacenamiento completamente instalados cayó casi un 30% entre 2024 y 2025 y alrededor de un 95% desde 2010, hasta situarse en torno a 140 USD/kWh. Al mismo tiempo, la combinación de solar + almacenamiento ya representó aproximadamente una cuarta parte de la nueva capacidad solar utility-scale instalada en 2025.

California demuestra que las baterías no almacenan energía: cambian el sistema eléctrico

El despliegue de BESS empieza a mostrar algo mucho más importante que el arbitraje: la capacidad de trasladar la generación renovable hacia las horas en las que el sistema realmente la necesita.

Durante años hemos explicado el almacenamiento con una frase sencilla: cargar cuando sobra electricidad y descargar cuando falta.

California está empezando a demostrar que el efecto puede ser bastante más profundo.

Los perfiles medios de generación de CAISO correspondientes al primer semestre de 2024 y de 2026 muestran una transformación notable: según los datos horarios de la EIA citados por Gavin Mooney, la generación eléctrica con gas cayó aproximadamente un 62%, mientras la generación solar aumentó alrededor de un 20%.

Pero el dato realmente interesante no es ninguno de esos dos.

Es lo que ocurre entre el mediodía y la noche.

La solar ya no termina cuando se pone el sol