5 sept 2026

España cambia las reglas del juego del BESS: si no cabe de forma firme, podrá entrar de forma flexible

España prepara 10.200 millones de euros adicionales para reforzar sus redes de distribución. Pero, casi al mismo tiempo, ha introducido algo potencialmente mucho más disruptivo para el almacenamiento: la posibilidad de utilizar la red de forma flexible.

Durante años hemos planteado el problema del almacenamiento en España de una manera bastante sencilla:

Necesitamos más BESS, pero no hay capacidad suficiente en la red para conectarlos.

Quizá tengamos que empezar a darle la vuelta a la frase.

Porque la congestión que dificulta conectar un BESS puede convertirse precisamente en una de las razones por las que tenga sentido conectarlo.

10.200 millones de euros de más red

El Real Decreto 640/2026 habilita un incremento extraordinario de 10.200 millones de euros en los límites de inversión de las redes de distribución entre 2027 y 2030:

  • 2027: +1.020 M€

  • 2028: +2.550 M€

  • 2029: +3.060 M€

  • 2030: +3.570 M€

Parte de estas inversiones podrá dirigirse a redes inteligentes, control, observabilidad e inversiones anticipatorias en zonas donde la falta de red esté bloqueando nueva demanda.

Es una buena noticia.

Pero construir subestaciones, líneas y posiciones lleva tiempo.

Y aquí aparece la segunda parte de la historia.

España introduce el acceso flexible

La resolución de la CNMC de 31 de julio de 2026 establece distintas modalidades de permisos de acceso flexible para demanda.

La idea es sencilla:

Cuando la red no puede garantizar toda la potencia durante todas las horas del año, eso no significa necesariamente que haya que impedir la conexión.

Puede concederse acceso condicionado a que el consumidor pueda reducir o interrumpir su consumo cuando la red lo necesite.

Y aquí aparece una frase especialmente relevante para almacenamiento:

las solicitudes de acceso en modo demanda de instalaciones de almacenamiento se analizarán como solicitudes de acceso flexible.

Eso cambia bastante el paradigma.

El BESS no es una carga convencional

Una batería no consume electricidad como una fábrica.

Puede decidir cuándo cargar.

Puede reducir su carga.

Puede dejar de cargar completamente.

Y puede volver a entregar energía al sistema.

Tratar ese comportamiento exactamente igual que una demanda inflexible desperdicia una de las características fundamentales del activo.

La nueva regulación empieza a reconocerlo.

Para instalaciones de cierta potencia, el gestor de red podrá ordenar reducciones parciales o totales de la potencia flexible cuando existan problemas de seguridad o congestión.

Eso ya no se parece al viejo modelo:

“Hay capacidad / no hay capacidad.”

Empieza a parecerse más a:

“Hay capacidad dependiendo de cuándo y cómo quieras utilizarla.”

Firme + flexible

Hay además un elemento particularmente interesante:

un mismo punto de conexión puede combinar capacidad firme y capacidad flexible.

Imaginemos, como ejemplo conceptual, un BESS de 50 MW.

Podría disponer de una parte de su capacidad de carga garantizada y otra parte condicionada al estado de la red.

Eso cambia completamente la optimización del activo.

Hasta ahora el EMS optimizaba:

precio + SOC + degradación + servicios de ajuste.

Ahora puede tener que optimizar también:

capacidad disponible de red + restricciones del DSO + previsión de congestión.

Ahí aparece una nueva capa de valor.

Grid Access Optimization

Hasta ahora gran parte del business case del almacenamiento se construía alrededor de:

arbitraje, servicios de ajuste, capacidad, integración renovable o peak shaving.

Pero empieza a aparecer otra función:

Grid Access Optimization

El activo puede diseñarse desde el principio para operar dentro de una conexión limitada o flexible.

Esto puede afectar a:

  • sizing potencia/energía

  • estrategia de carga

  • localización del proyecto

  • hibridación con renovables

  • ingresos disponibles

  • utilización del punto de conexión

  • valor económico del propio punto de acceso

En una red congestionada, la capacidad de conexión puede convertirse en un activo tan importante como la propia batería.

Más red y más flexibilidad

España va a invertir miles de millones para aumentar la capacidad de sus redes.

Pero al mismo tiempo está introduciendo mecanismos para utilizar mejor la capacidad que ya existe.

No son estrategias rivales.

Son complementarias.

Más red donde tenga sentido económico.

Más flexibilidad donde construir infraestructura para cubrir el máximo teórico resulte ineficiente.

Y probablemente necesitaremos ambas.

La paradoja del BESS

Durante años hemos pensado:

“Cuando reforcemos la red podremos conectar más baterías.”

Quizá parte de la nueva lógica sea la contraria:

“Podemos conectar más baterías porque las baterías son capaces de adaptarse a una red que todavía no ha sido reforzada.”

Ese cambio conceptual puede ser enorme.

Porque entonces el BESS deja de ser simplemente otro activo esperando capacidad de conexión.

Pasa a convertirse en una tecnología que permite extraer más valor de la infraestructura eléctrica existente.

Y en una Europa donde conseguir nuevos MW de conexión puede tardar años, esa capacidad puede terminar siendo casi tan valiosa como los propios MWh almacenados.

La congestión de red sigue siendo un problema para el almacenamiento.

Pero empieza también a convertirse en parte de su business case.

La próxima gran utility europea quizá no sea la que tenga más MW: será la que controle la flexibilidad

McKinsey identifica un cambio profundo en el modelo energético europeo: electrificación, renovables, IA y restricciones de red están desplazando el valor desde la simple propiedad de generación hacia el control de los flujos energéticos. Para el almacenamiento, la consecuencia puede ser enorme. El BESS deja de ser únicamente un activo que almacena MWh y empieza a convertirse en uno de los instrumentos más valiosos para decidir cuándo, dónde y cómo circula la electricidad.

Durante más de un siglo, el tamaño de una compañía eléctrica podía medirse de una forma relativamente sencilla.

¿Cuántas centrales tienes?

¿Cuántos GW produces?

¿Cuántos kilómetros de red controlas?

¿Cuántos clientes suministras?

Más activos = más valor.

Pero el sistema eléctrico europeo está cambiando tan rápidamente que esa ecuación empieza a quedarse corta.

McKinsey acaba de publicar un informe sobre el futuro de las utilities europeas con una conclusión especialmente interesante:

el liderazgo futuro dependerá menos de la cantidad de activos físicos que una compañía posea y más de su capacidad para controlar recursos cada vez más escasos.

Entre ellos:

acceso a red, capacidad firme, interfaz digital y flexibilidad.

Y probablemente esa última palabra sea una de las claves del próximo ciclo energético europeo.

La red no te da más potencia: Europa empieza a vender baterías como alternativa a esperar

Octave.energy levanta 10 M€ para expandir por Europa un modelo que combina BESS + EMS para autoconsumo, peak shaving, recarga de vehículos eléctricos, mercados de flexibilidad y —aquí está lo realmente interesante— acceso a potencia adicional en zonas con la red congestionada. Sus primeros proyectos ya están operativos en España.

Durante años hemos explicado el business case de una batería industrial de una manera bastante sencilla.

Tienes fotovoltaica.

Produces energía durante el día.

No puedes consumirla toda.

La almacenas.

Y la utilizas después.

PV → BESS → AUTOCONSUMO

Tiene sentido.

Pero probablemente sea solo el principio del mercado C&I.

Porque en muchas zonas de Europa está apareciendo un problema bastante más importante que el precio de la electricidad:

no hay suficiente capacidad de red disponible cuando la empresa la necesita.

Europa quiere salir de los combustibles fósiles. El verdadero reto empieza después


Europa puede instalar toda la solar y eólica que quiera. Pero si no sustituye también las funciones que hoy presta el gas, seguirá dependiendo de él.

Y ahí entra el almacenamiento.

Más de 180 organizaciones europeas —incluyendo grandes asociaciones eléctricas, renovables y de redes— han pedido a Ursula von der Leyen que impulse una estrategia independiente y de largo plazo para acabar con la dependencia europea de los combustibles fósiles.

No están hablando únicamente de descarbonización.

Están hablando de competitividad, seguridad energética y autonomía estratégica.

€50.000 millones: la factura de seguir dependiendo de los fósiles

España ya está pagando por la flexibilidad: seis activaciones del SRAD en menos de dos meses


832 MW. Dos horas. 1.631,6 MWh. Casi 198 €/MWh.

El viernes 4 de septiembre, a las 21:02, Red Eléctrica volvió a activar el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD).

Era la sexta activación desde el 15 de julio.

El titular fácil es:

“Red Eléctrica vuelve a parar la industria.”

Pero quizá la lectura más importante sea otra:

España está empezando a poner precio a algo que hasta hace poco considerábamos excepcional: la flexibilidad.

¿Qué ocurrió?

4 sept 2026

Alemania empieza a pagar a las baterías por comportarse como centrales eléctricas

El nuevo mercado alemán de Momentanreserve permite a los BESS con inversores grid-forming monetizar inercia sintética mediante contratos de entre 2 y 10 años. Aurora estima que este nuevo ingreso podría añadir entre 1 y 2 puntos porcentuales a la IRR de determinados proyectos. La verdadera noticia, sin embargo, es otra: funciones que antes proporcionaban gratuitamente las grandes centrales eléctricas empiezan a convertirse en productos que el sistema necesita comprar.

Durante décadas nadie necesitó crear un mercado para la inercia.

Estaba incluida en el sistema eléctrico.

Las enormes masas giratorias de turbinas y generadores de las centrales térmicas proporcionaban de manera natural una primera defensa frente a perturbaciones de frecuencia.

Pero la transición energética está cambiando también esa física.

Cuando una central convencional desaparece, no desaparecen únicamente sus MW de generación.

También desaparecen algunas de las propiedades eléctricas que ayudaban a mantener estable la red.

Y alguien tendrá que sustituirlas.

Alemania acaba de ponerles precio.

3 sept 2026

Italia une IA y almacenamiento: el data center empieza a convertirse en infraestructura energética

Cerdeña transformará una antigua mina de carbón en un hub tecnológico que combina inteligencia artificial, renovables y almacenamiento híbrido. El Gobierno italiano lo ha declarado proyecto de interés estratégico nacional. Pero la verdadera noticia puede estar en la arquitectura: el almacenamiento empieza a formar parte del diseño de la infraestructura digital.

Durante años hemos diseñado los data centers siguiendo una lógica relativamente sencilla.

Primero se decidía dónde construir la capacidad de computación.

Después se solicitaba la potencia necesaria a la red.

Y finalmente se añadían sistemas UPS y generación de emergencia para garantizar la continuidad del suministro.

La explosión de la inteligencia artificial está empezando a romper ese modelo.

Italia acaba de ofrecer un ejemplo especialmente interesante.

El proyecto Digital Vault Sulcis, promovido en Cerdeña alrededor de la antigua mina de carbón de Nuraxi Figus, ha recibido del Gobierno italiano la consideración de proyecto de preeminente interés estratégico nacional.

No estamos hablando únicamente de construir un nuevo data center.