23 jul 2026

SolaX convierte sus baterías en centrales eléctricas virtuales mientras España prepara el despliegue de la agregación


La alianza de SolaX con Axle Energy permite monetizar la flexibilidad de baterías residenciales en Reino Unido y Francia. España ya reconoce legalmente al agregador independiente, su implantación completa en los mercados eléctricos ocurrirá en breve.

SolaX Power ha dado un nuevo paso en la evolución del almacenamiento residencial mediante la integración, junto a Axle Energy, de una solución de central eléctrica virtual como servicio —VPP as a Service—.

La plataforma permite coordinar múltiples baterías e inversores distribuidos para que actúen conjuntamente y aporten flexibilidad al sistema eléctrico. Axle Energy se encarga de la integración, la optimización, el acceso a los mercados, el trading, las liquidaciones y los pagos, mientras SolaX mantiene la relación con el cliente a través de SolaXCloud.

Para el propietario, la incorporación al servicio se realiza directamente desde la aplicación de SolaX. No requiere instalar nuevo hardware, utilizar otra aplicación ni cambiar de comercializadora. Una vez registrado, el funcionamiento es automático y la batería conserva su programación habitual, salvo durante activaciones breves en las que la red necesita apoyo.

Ingresos adicionales para los propietarios

El servicio está actualmente disponible en Reino Unido y Francia.

Axle garantiza una remuneración mínima de 10 libras mensuales en Reino Unido y 10 euros mensuales en Francia, además de los ingresos asociados a la energía que la batería aporte durante cada activación. Los pagos se realizan directamente al propietario.

En Francia, la colaboración también incluye la reducción temporal de la exportación fotovoltaica cuando existe un exceso de producción solar en la red.

Axle puede detener brevemente la exportación del inversor, sin afectar al autoconsumo de la vivienda. Según la compañía, una instalación residencial típica podría obtener alrededor de 100 euros adicionales al año mediante este servicio, manteniendo sus ingresos previos por venta de excedentes.

La alianza se ha lanzado inicialmente en Reino Unido y Francia, mientras las compañías preparan su expansión a otros mercados europeos. Por el momento, no se ha anunciado oficialmente su disponibilidad en España.

España ya permite legalmente la agregación

El mercado español cuenta desde febrero de 2026 con un marco legal específico para este tipo de modelos.

El Real Decreto 88/2026 aprobó el Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica. La norma define al agregador independiente como un participante del mercado que presta servicios de agregación sin estar vinculado al comercializador del consumidor. También reconoce al consumidor activo, que puede consumir, almacenar, vender electricidad autogenerada y participar en programas de flexibilidad.

La regulación permite que un consumidor suscriba un contrato de agregación con una empresa distinta de su comercializadora, sin necesitar el consentimiento de esta y sin que la comercializadora pueda poner obstáculos al contrato.

La Ley del Sector Eléctrico incluye expresamente dentro de la agregación la combinación de consumos, generación y instalaciones de almacenamiento para su participación conjunta en los mercados eléctricos. Por tanto, una agrupación de baterías residenciales como la propuesta por SolaX y Axle tiene encaje jurídico en España.

El marco existe, pero la operativa aún no está completa

El hecho de que la agregación esté reconocida legalmente no significa que una VPP residencial pueda reproducir hoy en España exactamente el mismo modelo comercial que funciona en Reino Unido o Francia.

El Real Decreto todavía contempla desarrollos posteriores para establecer el modelo de agregación, el sistema de compensación entre el agregador y la comercializadora, el programa de referencia utilizado para medir la flexibilidad aportada y los criterios de verificación de los servicios.

Red Eléctrica confirma en su hoja de ruta de julio de 2026 que la implantación del agregador independiente sigue condicionada a la aprobación de las condiciones de los servicios de balance y de los procedimientos de operación adaptados a esta nueva figura. La propuesta fue enviada por el operador del sistema al Ministerio y a la CNMC el 23 de abril de 2026.

Esto sitúa a España en una fase intermedia:

La agregación y la participación del almacenamiento están permitidas jurídicamente, pero todavía debe completarse la infraestructura regulatoria, técnica y de liquidación necesaria para su despliegue comercial generalizado.

Una oportunidad estratégica para SolaX en España

La alianza con Axle permite a SolaX evolucionar desde la venta de inversores y baterías hacia un modelo de servicios energéticos digitales.

Cuando el marco operativo español esté completamente desarrollado, las baterías SolaX podrían agruparse para:

  • desplazar consumo hacia horas con mayor producción renovable;

  • reducir la demanda durante periodos de tensión;

  • aportar energía almacenada cuando el sistema lo necesite;

  • participar en mercados de balance y flexibilidad;

  • generar ingresos adicionales para sus propietarios.

El principal valor diferencial es que la integración ya está desarrollada dentro de SolaXCloud. Esto podría facilitar su adaptación al mercado español cuando los procedimientos regulatorios y operativos estén definitivamente aprobados.

Para los instaladores, la propuesta también transforma el argumento comercial. Una batería ya no se presenta únicamente como una herramienta para aumentar el autoconsumo o disponer de respaldo, sino como un activo energético conectado capaz de prestar servicios a la red durante toda su vida útil.

España no dispone todavía de la misma oferta VPP que Reino Unido o Francia, pero ya ha creado la base legal que puede hacerla posible.

El siguiente paso será convertir esa habilitación regulatoria en un mercado real de flexibilidad accesible para miles de hogares y pequeñas empresas.

22 jul 2026

El BESS ya no espera a la red: puede adelantar años la puesta en marcha de los data centers de IA


Un nuevo estudio propone desplegar centros de datos por fases, comenzando en isla con generación local y almacenamiento grid-forming. El mensaje para el sector es claro: el BESS deja de ser un simple respaldo y pasa a convertirse en infraestructura crítica para acelerar, estabilizar y proteger el proyecto.

La expansión de la inteligencia artificial está chocando con una limitación mucho más física que digital: la falta de potencia eléctrica disponible.

Los nuevos data centers necesitan cientos de megavatios, pero las autorizaciones de conexión, los refuerzos de red y el suministro de transformadores de alta tensión pueden tardar varios años. Esperar a que todo esté terminado supone mantener inmovilizados terrenos, equipos y capital mientras la demanda de capacidad informática continúa creciendo.

Un reciente estudio publicado en arXiv plantea una alternativa: construir y energizar el data center por fases sin esperar a la conexión definitiva a red.

Primero el data center; después, la red

El marco propuesto contempla tres etapas.

En una primera fase, de aproximadamente 24 meses, el data center comienza a operar en isla mediante generación local de gas y un BESS conectado a través de inversores grid-forming.

En la fase intermedia se instalan el transformador principal y los equipos de alta tensión, pero la instalación continúa funcionando sin red.

Finalmente, entre los 48 y 60 meses, se completa la interconexión. El BESS y parte de la generación local permanecen operativos para permitir que el data center se aísle nuevamente si se produce una perturbación externa.

El cambio conceptual es importante:

La conexión a red deja de ser el punto de partida del proyecto y se convierte en una fase posterior de su expansión.

Las turbinas aportan energía; el BESS aporta estabilidad

Las cargas de inteligencia artificial no se comportan como una demanda eléctrica convencional.

Durante el entrenamiento de modelos, miles de GPU pueden aumentar o reducir su consumo casi simultáneamente. Las turbinas de gas pueden proporcionar la energía base, pero no siempre reaccionan con suficiente rapidez ante estas oscilaciones.

Las simulaciones del estudio analizan un data center de 300 MW y comparan varias arquitecturas:

  • Con solo turbinas de gas aparecen grandes variaciones de frecuencia.

  • Añadir un BESS grid-following no elimina completamente las oscilaciones.

  • La combinación de turbinas y BESS grid-forming responde rápidamente a los cambios de carga y estabiliza el sistema.

  • Un sistema basado únicamente en BESS grid-forming consigue mantener tensión y frecuencia dentro de límites estrechos.

La diferencia es fundamental. Un inversor grid-following necesita seguir una red eléctrica ya establecida. Un sistema grid-forming, en cambio, puede contribuir a crear la referencia de tensión y frecuencia de la microrred.

Por eso el BESS no actúa únicamente como reserva de energía. Se convierte en el elemento que permite que generación, cargas IT y sistemas auxiliares operen como una red eléctrica autónoma.

Un activo que sigue siendo útil cuando llega la red

El almacenamiento tampoco pierde valor después de completar la conexión.

En la fase definitiva puede:

  • sostener el data center durante fallos externos;

  • facilitar la transición entre red y operación en isla;

  • absorber variaciones rápidas de las cargas GPU;

  • aportar soporte de tensión y frecuencia;

  • reducir picos de potencia;

  • complementar generación renovable;

  • participar, cuando la regulación y el diseño lo permitan, en servicios al sistema eléctrico.

Las simulaciones muestran que, durante una desconexión de red, existen transitorios de milisegundos, pero la arquitectura con BESS grid-forming recupera rápidamente una alimentación estable. Para la posterior resincronización, el estudio identifica el control Adaptive Virtual Synchronous Generator —AVSG— como la alternativa con mejor amortiguación y mayor robustez ante redes débiles o fuertes.

La oportunidad para SolaX Power

Este planteamiento abre una oportunidad que va mucho más allá del respaldo tradicional.

Las soluciones BESS modulares pueden integrarse progresivamente conforme crece el data center, evitando sobredimensionar toda la infraestructura desde el primer día. La capacidad puede desplegarse por bloques, acompañando la construcción de nuevas salas IT, la incorporación de generación renovable y la evolución de la conexión a red.

Para SolaX Power, el posicionamiento es especialmente claro:

El BESS puede convertirse en la infraestructura que conecta el ritmo de crecimiento digital con el ritmo, mucho más lento, de desarrollo de la red eléctrica.

En proyectos C&I, microrredes y data centers modulares, el almacenamiento puede combinar continuidad de suministro, control de potencia, integración fotovoltaica y gestión energética avanzada dentro de una misma plataforma.

No todos los proyectos necesitarán operar completamente desconectados. Pero muchos sí podrán utilizar el BESS para reducir la potencia inicial solicitada, gestionar conexiones limitadas, proteger cargas críticas o avanzar por fases mientras se amplía la infraestructura eléctrica.

Del backup al “time-to-power”

Hasta ahora, el debate sobre data centers se ha centrado principalmente en cuánta electricidad consumen.

La cuestión estratégica empieza a ser otra:

¿Cuánto antes puede comenzar a operar un proyecto gracias al almacenamiento?

Cuando una conexión tarda cuatro o cinco años, adelantar incluso una parte de la capacidad informática puede tener más valor económico que el propio ahorro energético del BESS.

El almacenamiento ya no debe evaluarse únicamente por los kilovatios hora que desplaza entre distintos momentos del día. También debe medirse por los meses de operación que puede desbloquear, las interrupciones que evita y la capacidad adicional que permite instalar.

El futuro de los data centers de IA no dependerá solo de construir más red. Dependerá también de crear instalaciones capaces de operar antes de que la red llegue, adaptarse cuando esté disponible y mantenerse activas cuando falle.

Y en esa nueva arquitectura, el BESS deja de ser un equipo auxiliar para convertirse en una pieza central del data center.

Europa puede desbloquear 25 GW renovables sin ampliar la red: el BESS será la pieza que convierta la hibridación en un sistema gestionable

Compartir las conexiones de las centrales hidroeléctricas con nuevos proyectos solares, eólicos y de almacenamiento permitiría acelerar la transición energética europea. Pero aprovechar la infraestructura existente no será suficiente: hará falta controlar cuándo, cómo y a qué potencia se inyecta la energía.

Europa no solo necesita construir más generación renovable. Necesita encontrar espacio real para conectarla.

Un nuevo análisis de Ember estima que hasta 25 GW de energía solar y eólica podrían instalarse junto a centrales hidroeléctricas existentes, compartiendo sus puntos de conexión y sin necesidad de esperar a la construcción de nuevas líneas eléctricas. Esta capacidad equivaldría aproximadamente al 18 % de toda la nueva potencia eólica y solar prevista entre 2026 y 2030 en los siete países europeos estudiados.

El planteamiento cambia por completo la forma de entender la infraestructura eléctrica: una conexión no debería estar vinculada exclusivamente a una tecnología, sino utilizarse como una plataforma energética compartida.

Y en esa plataforma, el almacenamiento con baterías puede convertirse en la pieza que coordine todo el sistema.

La conexión a red se ha convertido en el activo más valioso

La falta de capacidad de acceso está retrasando proyectos renovables, industriales y centros de datos en numerosos mercados europeos. Según la información recogida por el análisis, podría existir antes de 2030 un desfase superior a 120 GW entre el crecimiento renovable previsto y la capacidad disponible en las redes.

Mientras tanto, muchas centrales hidroeléctricas disponen de conexiones de gran potencia que permanecen parcialmente infrautilizadas durante buena parte del año.

Los embalses y centrales de bombeo considerados aptos para la hibridación presentan un factor de capacidad medio ponderado cercano al 19 %. Esto no significa que su conexión esté libre permanentemente, pero sí que existe un margen horario significativo para incorporar generación complementaria sin superar la potencia máxima autorizada.

La oportunidad es evidente:

una central hidroeléctrica, una planta solar, generación eólica y un BESS pueden compartir una misma conexión y funcionar como un único activo energético coordinado.

Generar más no basta: hay que controlar la potencia

La hibridación permite aumentar el aprovechamiento de la infraestructura, pero también introduce un nuevo desafío operativo.

La producción solar, la generación eólica y la disponibilidad hidráulica pueden coincidir en determinados momentos. Si la suma de todas las tecnologías supera la capacidad del punto de conexión, el operador debe decidir qué recurso genera, cuál almacena energía y cuál reduce temporalmente su producción.

Sin un sistema de coordinación, la conexión compartida puede convertirse en un nuevo cuello de botella interno.

Aquí es donde el BESS aporta un valor que la hidráulica no siempre puede ofrecer por sí sola: respuesta inmediata, control preciso de la potencia y capacidad para absorber variaciones de muy corta duración.

La hidráulica puede conservar agua y desplazar grandes cantidades de energía durante periodos prolongados. La batería, por su parte, puede responder en milisegundos, suavizar rampas, mantener el límite de exportación y corregir desviaciones entre la producción prevista y la real.

No son tecnologías competidoras. Son tecnologías complementarias.

El BESS convierte la hibridación en una central energética flexible

En una instalación híbrida, el almacenamiento puede desempeñar varias funciones simultáneas.

Puede almacenar excedentes solares durante las horas centrales del día, reducir vertidos renovables, mantener la potencia inyectada dentro del límite autorizado y entregar energía cuando los precios o la demanda sean más elevados.

También puede proporcionar capacidad de regulación, control de rampas y otros servicios auxiliares, siempre que la regulación y las características técnicas del proyecto lo permitan.

El resultado es una planta capaz de:

  • aumentar el uso efectivo de la conexión;

  • reducir pérdidas por restricciones;

  • mejorar el perfil de entrega de energía;

  • responder con mayor precisión a las necesidades de la red;

  • y diversificar sus posibles fuentes de ingresos.

La hibridación deja así de ser simplemente la instalación de varias tecnologías en un mismo emplazamiento. Se convierte en una arquitectura energética gestionable.

España parte con ventaja

España y Portugal son los únicos países incluidos en el estudio que ya disponen de marcos regulatorios específicos para facilitar determinados proyectos híbridos. En España, algunos desarrollos pueden compartir infraestructuras de evacuación, reducir garantías económicas y evitar parcialmente los procedimientos convencionales de acceso cuando cumplen las condiciones regulatorias aplicables.

Esta ventaja puede ser especialmente relevante para España.

El país combina una elevada capacidad hidroeléctrica, un fuerte crecimiento fotovoltaico, excelentes recursos renovables y una red que comienza a mostrar restricciones en determinadas zonas y horas.

La incorporación de BESS en centrales hidroeléctricas, bombeos y proyectos híbridos permitiría aprovechar mejor activos ya construidos, acelerar inversiones y reducir la dependencia de nuevas infraestructuras de evacuación.

No obstante, “sin ampliar la red” no significa “sin realizar ninguna inversión eléctrica”. Muchos proyectos necesitarán adaptar subestaciones, protecciones, transformadores, sistemas de comunicación, controladores de planta y equipos de gestión energética.

La ventaja es que esas actuaciones pueden ser considerablemente más rápidas que construir una nueva línea o conseguir un punto de conexión desde cero.

SolaX Power: almacenamiento modular para una nueva generación de proyectos híbridos

La nueva etapa renovable exigirá soluciones capaces de integrar generación, almacenamiento y gestión energética bajo una única estrategia de operación.

SolaX Power dispone de soluciones de almacenamiento para aplicaciones comerciales, industriales y utility-scale, con arquitecturas modulares, sistemas de monitorización, gestión inteligente de la energía y configuraciones adaptables a diferentes escalas de proyecto.

Su plataforma EMS1000 está diseñada para instalaciones solares y de almacenamiento C&I, ofreciendo control paralelo de múltiples equipos, gestión inteligente de la potencia, monitorización local y remota y recopilación de información a nivel de celda.

En proyectos de mayor escala, las soluciones utility de SolaX incorporan configuraciones modulares, monitorización integral y sistemas de almacenamiento preensamblados que pueden desplegarse progresivamente según las necesidades de potencia y energía del emplazamiento.

Este enfoque resulta especialmente adecuado para proyectos híbridos, donde el BESS debe dimensionarse según la congestión local, el perfil renovable, la capacidad hidráulica, el límite de evacuación y los servicios de red previstos.

La transición energética no depende solo de construir más red

Europa tendrá que reforzar y ampliar sus redes eléctricas. No existe una solución única capaz de sustituir esa inversión.

Pero esperar exclusivamente a nuevas líneas puede retrasar durante años proyectos que podrían avanzar utilizando mejor las infraestructuras existentes.

La propuesta de Ember demuestra que existe una reserva de capacidad oculta en muchas conexiones hidroeléctricas. Aprovecharla podría desbloquear hasta 25 GW renovables.

El siguiente paso es transformar esas conexiones en nodos energéticos inteligentes.

La hidráulica aportará capacidad gestionable.
La solar y la eólica aportarán energía renovable competitiva.
El BESS aportará velocidad, precisión y flexibilidad.

La combinación de estas tecnologías permitirá pasar de una red diseñada para centrales individuales a un sistema basado en activos híbridos, coordinados y capaces de adaptarse en tiempo real.

Porque el futuro del sistema eléctrico no dependerá únicamente de cuántos megavatios podamos instalar.

Dependerá de cuántos megavatios podamos integrar, controlar y aprovechar.

21 jul 2026

España empieza a tratar las baterías como infraestructura crítica del sistema eléctrico

El nuevo decreto anticrisis introduce una vía para que los BESS sustituyan reserva fósil, reduzcan deslastres y refuercen la seguridad de suministro en los sistemas eléctricos aislados

El Congreso ha convalidado el Real Decreto-ley 18/2026 por 175 votos a favor, 33 en contra y 140 abstenciones. La norma seguirá además su tramitación como proyecto de ley urgente, lo que permitirá introducir modificaciones, pero mantiene desde ahora plenamente vigentes sus medidas energéticas.

El titular político habla de ayudas fiscales y de la eliminación progresiva del impuesto a la generación. Sin embargo, para el sector eléctrico, la novedad estructural está en otro punto: España empieza a reconocer expresamente que las baterías pueden asumir funciones de seguridad del sistema que hasta ahora recaían principalmente sobre centrales térmicas en funcionamiento.

No se trata simplemente de almacenar excedentes solares. Se trata de utilizar BESS como infraestructura operativa para mantener el equilibrio instantáneo entre generación y demanda.

De almacenar energía a garantizar la estabilidad

En los sistemas eléctricos aislados, una parte de la generación convencional debe permanecer conectada y parcialmente cargada para disponer de reserva rodante.

Esa reserva permite responder rápidamente ante la pérdida inesperada de una central, una variación brusca de demanda o una caída de generación renovable. El problema es que mantener grupos térmicos sincronizados implica consumo de combustible, emisiones, costes de operación y una menor penetración efectiva de renovables.

El nuevo decreto crea una categoría específica de medidas de emergencia para que esa función pueda ser proporcionada mediante baterías cuando el operador del sistema detecte una falta de reserva que pueda obligar a activar planes de deslastre de demanda.

El cambio conceptual es importante:

la batería deja de considerarse únicamente un activo de arbitraje y pasa a reconocerse como un recurso de seguridad de suministro.

Un BESS correctamente dimensionado puede inyectar potencia en milisegundos, estabilizar frecuencia, absorber desviaciones, proporcionar regulación y reducir la necesidad de mantener generación fósil operando a carga parcial.

La prioridad ya no es solo la capacidad en MWh

El decreto obliga a que cada propuesta esté respaldada por un informe del operador del sistema. Ese informe deberá definir, como mínimo:

  • el dimensionamiento del almacenamiento;

  • la capacidad de regulación dentro de su rango operativo;

  • los requisitos técnicos de conexión;

  • los modos de control;

  • las funcionalidades necesarias para garantizar la operación segura del sistema aislado.

Esto confirma algo que el mercado todavía tiende a simplificar: un BESS destinado a servicios de red no se selecciona únicamente por su capacidad energética.

Para sustituir reserva rodante deben evaluarse conjuntamente:

Potencia. Capacidad para responder ante la pérdida del mayor grupo de generación considerado en el criterio de contingencia.

Energía. Tiempo durante el cual el sistema puede mantener la respuesta hasta que entren otros recursos o se recupere el equilibrio.

Velocidad de respuesta. Tiempo de activación del PCS y capacidad de seguimiento de consignas.

Estado de carga. Margen operativo permanente para poder cargar o descargar según las necesidades del sistema.

Sobrecarga y potencia dinámica. Capacidad del inversor para soportar transitorios sin degradar la seguridad ni la vida útil.

Control. Integración con el operador del sistema, EMS, SCADA, protecciones y consignas de frecuencia y tensión.

Disponibilidad. Arquitectura modular, redundancia, mantenimiento y gestión térmica que permitan garantizar el servicio comprometido.

Por tanto, el valor del proyecto no dependerá exclusivamente del coste por kWh instalado, sino de su capacidad para prestar una función crítica con disponibilidad verificable.

Hasta el 25% de la inversión reconocida

La norma permite reconocer como repercusión económica hasta un máximo del 25% del coste total previsto de la inversión. La comunidad o ciudad autónoma deberá garantizar el 75% restante mediante recursos propios o ayudas públicas europeas.

No es una convocatoria general para cualquier proyecto de almacenamiento. La medida queda limitada a sistemas eléctricos aislados donde exista una necesidad operativa identificada y donde las baterías sean la alternativa de menor coste para proporcionar esa reserva.

Pero abre una referencia regulatoria relevante: el sistema eléctrico puede remunerar o apoyar una batería no solo por la energía que compra y vende, sino por el problema operativo que resuelve.

Esa evolución es esencial para mejorar la bancabilidad del almacenamiento.

Menos combustible y más renovables realmente integradas

La propia exposición de motivos relaciona el almacenamiento con tres objetivos estratégicos:

  • reforzar la resiliencia del sistema;

  • maximizar la integración de generación renovable;

  • reducir la dependencia de combustibles expuestos a la volatilidad internacional.

En un sistema aislado, aumentar la potencia fotovoltaica instalada no garantiza por sí mismo una reducción equivalente del consumo fósil.

Sin almacenamiento y control, los grupos convencionales deben mantenerse conectados para aportar reserva, estabilidad y respuesta ante contingencias. Esto puede obligar a limitar generación renovable incluso cuando existe recurso solar disponible.

La incorporación de BESS permite reducir ese mínimo técnico térmico, absorber excedentes renovables y liberar potencia rápidamente ante una incidencia.

El resultado potencial es doble:

más energía renovable aprovechada y menos generación fósil mantenida únicamente por razones de seguridad.

La conexión con el futuro mecanismo de capacidad

El decreto también señala que el desarrollo del almacenamiento dependerá de la implantación del mecanismo de capacidad, destinado a garantizar que exista suficiente capacidad para producir, almacenar o consumir electricidad de manera flexible cuando el sistema la necesite. La exposición de motivos indica que la Comisión Europea ya ha autorizado su puesta en marcha en España, aunque todavía deben completarse reformas regulatorias antes de su activación efectiva.

Este será probablemente el paso decisivo para el mercado peninsular.

Los ingresos de un BESS no pueden depender únicamente del arbitraje diario entre horas baratas y caras. A medida que aumenta el número de baterías, esa diferencia de precios puede reducirse y aumentar la volatilidad de los ingresos.

Un modelo sostenible deberá combinar distintas fuentes:

  • arbitraje energético;

  • servicios de balance;

  • regulación de frecuencia;

  • control de tensión;

  • gestión de congestiones;

  • capacidad firme;

  • respaldo de instalaciones industriales;

  • optimización del autoconsumo y reducción de picos.

La combinación de servicios convierte al BESS en una plataforma energética flexible, no en una simple batería que carga al mediodía y descarga por la noche.

La reducción fiscal mejora la generación, pero no sustituye una regulación para el almacenamiento

El decreto también reduce progresivamente el Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica.

En 2026 se mantiene formalmente el tipo del 7%, pero se reduce la base imponible en un 30% para la energía del tercer trimestre y en un 40% para la del cuarto trimestre. Esto equivale, como cálculo aproximado sobre los ingresos de cada trimestre, a tipos efectivos del 4,9% y del 4,2%, respectivamente. En 2027 el tipo será del 3,5% y desde 2028 quedará en el 0%.

La medida mejora la rentabilidad de la generación y de los proyectos renovables hibridados, pero no debe confundirse con un incentivo específico al almacenamiento.

Para acelerar realmente los BESS siguen siendo necesarias reglas claras sobre:

  • acceso y conexión;

  • tratamiento de la energía cargada y descargada;

  • participación en mercados de balance;

  • compatibilidad entre distintas fuentes de ingresos;

  • funcionamiento del mecanismo de capacidad;

  • permisos y plazos administrativos;

  • remuneración de servicios técnicos locales.

Un precedente limitado, pero estratégico

El decreto no crea todavía un mercado nacional de reserva rodante mediante baterías. Tampoco garantiza automáticamente ayudas para proyectos C&I, plantas híbridas o almacenamiento independiente en la Península.

Su aplicación directa está restringida a situaciones concretas en sistemas eléctricos no peninsulares.

Pero el precedente es importante.

España reconoce jurídicamente que una batería puede:

  • evitar deslastres de demanda;

  • sustituir reserva proporcionada por generación fósil;

  • reforzar la seguridad de suministro;

  • facilitar una mayor penetración renovable;

  • reducir la dependencia energética exterior.

Ese reconocimiento cambia la narrativa del almacenamiento.

El debate ya no consiste en decidir si España necesita baterías. La cuestión es qué servicios deben prestar, cómo deben dimensionarse y cómo se remunerará el valor que aportan al sistema.

La transición energética no se resolverá instalando únicamente más megavatios renovables. Necesita potencia flexible, control digital y capacidad de respuesta disponible en el momento exacto en que la red la demanda.

Y esa función empieza a tener un nombre cada vez más claro: BESS.

20 jul 2026

El calor extremo amenaza con costar 120.000 millones a España: el BESS se convierte en infraestructura de productividad

España no solo tendrá que consumir más electricidad para combatir el calor. Tendrá que aprender a almacenarla y gestionarla mejor.

Durante años, el calor extremo se ha tratado principalmente como un problema ambiental o sanitario. Sin embargo, sus efectos empiezan a trasladarse directamente a la productividad, la competitividad de las empresas, la demanda eléctrica y las cuentas públicas.

Un informe de Allianz Research estima que España podría acumular pérdidas económicas de hasta 120.000 millones de dólares entre 2026 y 2030 bajo un escenario de estrés térmico continuado. La cifra situaría a nuestro país entre las economías desarrolladas más expuestas al impacto económico del calor extremo. (Allianz.com)

No se trata de una predicción cerrada. Allianz construye un escenario en el que los cinco años más calurosos registrados entre 2014 y 2024 se repiten, en orden creciente, entre 2026 y 2030. Pero el mensaje de fondo resulta difícil de ignorar: el calor ya no es únicamente una cuestión climática; es un riesgo económico estructural.

El doble golpe: menos productividad y más consumo eléctrico

El impacto del calor sobre la economía no es lineal.

Según Allianz, alrededor de los 30 °C aparece un punto crítico a partir del cual las pérdidas de productividad se aceleran. Entre 30 y 35 °C, la producción por hora trabajada puede disminuir aproximadamente un 3 % por cada grado adicional.

Al mismo tiempo, el consumo de energía aumenta alrededor de un 1,2 % por cada grado, impulsado principalmente por las necesidades de refrigeración. (Allianz.com)

Esta combinación crea una peligrosa pinza para las empresas:

producen menos mientras pagan más por la energía.

La industria, la construcción, la hostelería, la logística, el comercio, los edificios públicos y los centros de datos tendrán que dedicar cada vez más electricidad a mantener unas condiciones térmicas que permitan continuar trabajando.

La factura no termina ahí. Allianz estima que, en este escenario, España podría sufrir una pérdida anual de recaudación tributaria equivalente al 1,3 %, junto con mayores costes sanitarios, reparaciones de infraestructuras y medidas de emergencia. (Allianz.com)

Más climatización exige más red… o mucha más inteligencia energética

La primera reacción ante las olas de calor será instalar más sistemas de climatización y aumentar su utilización.

Pero electrificar la refrigeración sin reforzar la flexibilidad puede trasladar el problema al sistema eléctrico.

Miles de edificios, comercios e industrias pueden activar simultáneamente sus equipos de refrigeración durante las horas más exigentes. Esto eleva la potencia demandada, aumenta los picos de consumo y puede obligar a contratar más capacidad eléctrica o realizar nuevas inversiones en red.

España dispone de una enorme ventaja: durante muchos episodios de calor también existe una elevada producción fotovoltaica.

El problema es que producir energía renovable no garantiza que esa electricidad esté disponible exactamente cuando la instalación la necesita. Sin almacenamiento, una parte de la energía solar puede exportarse o desaprovecharse mientras la empresa vuelve a comprar electricidad horas después.

Aquí es donde el almacenamiento cambia completamente la ecuación.

El BESS deja de ser solo una herramienta de ahorro

Una batería instalada en una empresa ya no debe evaluarse únicamente por el arbitraje entre horas baratas y caras.

En un escenario de temperaturas crecientes, el BESS se convierte en una infraestructura de adaptación capaz de:

  • almacenar los excedentes fotovoltaicos y utilizarlos durante las horas de mayor demanda;

  • reducir los picos provocados por la climatización mediante peak shaving;

  • limitar aumentos de potencia contratada;

  • mantener energía de reserva para cargas críticas;

  • responder ante interrupciones o inestabilidad de la red;

  • participar, cuando la regulación lo permita, en programas de respuesta de demanda y servicios de flexibilidad.

El valor real de la batería no estará únicamente en el precio del kilovatio hora que desplaza. También estará en la producción que permite mantener, las paradas que evita y las inversiones eléctricas que puede retrasar.

La refrigeración también debe convertirse en una carga flexible

La mayor oportunidad aparece cuando el BESS no trabaja de forma aislada.

Una gestión energética avanzada puede coordinar generación fotovoltaica, batería, climatización, bombas de calor, cargadores de vehículos eléctricos y procesos industriales.

Por ejemplo, una instalación puede anticipar un episodio de calor y:

  1. cargar la batería durante las horas de mayor producción solar;

  2. enfriar anticipadamente determinadas zonas o depósitos térmicos;

  3. modular bombas y compresores mediante variadores de velocidad;

  4. reducir el pico de consumo de la tarde;

  5. conservar una reserva energética para posibles incidencias.

La climatización deja así de ser una carga rígida y pasa a formar parte de la flexibilidad energética del edificio.

El encaje de SolaX Power

Las soluciones comerciales e industriales de SolaX Power integran baterías LFP, PCS, gestión térmica y sistemas EMS capaces de programar la carga y descarga, monitorizar la instalación y coordinar el almacenamiento con fotovoltaica, recarga de vehículos eléctricos y suministro de respaldo.

La compañía posiciona sus sistemas C&I para aplicaciones como peak shaving, respuesta de demanda, respaldo eléctrico y participación en plantas virtuales de energía. (solaxpower.com)

Esto permite diseñar instalaciones que no se limiten a producir energía solar, sino que decidan inteligentemente:

cuándo consumirla, cuándo almacenarla, cuándo descargarla y cuánta capacidad reservar.

Además, en un país expuesto a temperaturas elevadas, el diseño térmico del propio BESS será determinante. La refrigeración líquida, la monitorización continua y el control homogéneo de la temperatura ayudan a proteger la eficiencia, la seguridad y la vida útil de las baterías.

De coste energético a inversión en resiliencia

El informe de Allianz advierte de un efecto especialmente preocupante: en los escenarios de calor persistente, la caída de la inversión empresarial puede superar incluso a la reducción del consumo, debilitando la capacidad productiva futura. (Allianz.com)

Por eso, la respuesta no puede limitarse a compensar las pérdidas después de cada ola de calor.

España necesita anticiparse mediante:

  • edificios mejor aislados;

  • refrigeración eficiente;

  • autoconsumo fotovoltaico;

  • almacenamiento eléctrico y térmico;

  • digitalización de la demanda;

  • redes más flexibles y automatizadas.

El calor extremo podría costar a España hasta 120.000 millones de dólares en el escenario analizado. Evitar una parte de esa factura exigirá invertir antes de que se produzcan las pérdidas.

La batería ya no debe entenderse únicamente como un activo para reducir la factura eléctrica.

En la nueva economía del calor, el BESS será una infraestructura para proteger la productividad, reforzar la seguridad energética y mantener funcionando a las empresas.

Europa quiere duplicar la electrificación: sin BESS, el plan no funcionará

El almacenamiento deja de ser un complemento de la fotovoltaica para convertirse en una infraestructura crítica del sistema energético europeo

Europa ha conseguido avanzar rápidamente en generación renovable, pero todavía consume demasiada energía en forma de gas, petróleo y otros combustibles fósiles. En 2024, las renovables ya representaban el 47,5% de la electricidad consumida en la Unión Europea, mientras que la electricidad apenas suponía el 23% del consumo final de energía, una proporción prácticamente estancada durante una década. (Energy)

El nuevo Plan de Acción para la Electrificación de la Comisión Europea pretende romper ese bloqueo y elevar la participación de la electricidad hasta un objetivo indicativo del 46% en 2040. Alcanzarlo podría reducir la factura europea de importaciones fósiles en hasta 260.000 millones de euros anuales.

Pero duplicar la electrificación no consiste simplemente en instalar más paneles solares, aerogeneradores, bombas de calor o vehículos eléctricos.

Significa gestionar una demanda mucho mayor dentro de una red que ya presenta congestiones, retrasos de conexión y periodos crecientes de producción renovable concentrada.

Y ahí aparece la pieza que puede determinar el éxito o el fracaso del plan: el almacenamiento energético en baterías.

De 55 GW a 500 GW de almacenamiento

La Comisión Europea estima que el sistema necesitará aproximadamente:

  • 200 GW de almacenamiento en 2030.

  • 500 GW en 2040.

  • Frente a unos 55 GW instalados en 2026.

Además, los compromisos iniciales anunciados para el periodo 2026-2028 suman entre 30 y 35 GW de nuevo almacenamiento estacionario.

La magnitud del salto demuestra que Europa ya no considera el almacenamiento una tecnología secundaria. Los BESS serán necesarios para absorber excedentes renovables, desplazar energía hacia las horas de mayor demanda y evitar que cada nuevo proceso electrificado obligue a ampliar inmediatamente las redes.

En otras palabras: Europa no solo necesita generar más electricidad limpia; necesita poder decidir cuándo utilizarla.

El BESS crea capacidad allí donde la red no puede hacerlo

Para una empresa, instalar almacenamiento permite convertir un suministro eléctrico rígido en un activo energético flexible.

Una batería puede cargarse cuando la energía es abundante o barata y descargarse cuando la demanda, los precios o la potencia contratada son más elevados. También puede limitar picos de consumo, reforzar el autoconsumo fotovoltaico, proporcionar respaldo y preparar la instalación para participar en servicios de flexibilidad o agregación.

Esta capacidad será especialmente importante a medida que se electrifiquen:

  • procesos industriales;

  • flotas y puntos de recarga;

  • climatización y bombas de calor;

  • edificios comerciales;

  • centros logísticos;

  • infraestructuras críticas.

El valor del BESS, por tanto, ya no debe calcularse únicamente mediante el arbitraje entre horas baratas y caras. También debe incorporar el ahorro en potencia, la reducción de vertidos fotovoltaicos, la continuidad operativa, la posibilidad de crecer sin ampliar inmediatamente la conexión y los futuros ingresos por servicios energéticos.

El encaje de SolaX Power

La oportunidad para SolaX Power está precisamente en ofrecer una arquitectura integrada, en lugar de una batería aislada.

Sus soluciones comerciales e industriales combinan generación fotovoltaica, almacenamiento y recarga de vehículos eléctricos dentro de un mismo ecosistema energético. La compañía contempla aplicaciones como el peak shaving, la respuesta de demanda, el respaldo y la gestión inteligente de la energía. (solaxpower.com)

Las soluciones C&I de SolaX incorporan además capacidades relevantes para el nuevo escenario europeo:

  • programación horaria y gestión TOU;

  • monitorización remota mediante SolaXCloud;

  • integración con sistemas VPP;

  • operación conectada o aislada de la red;

  • compatibilidad con microrredes;

  • integración con generación diésel;

  • combinación de fotovoltaica, batería y recarga eléctrica. (solaxpower.com)

Esto permite desarrollar instalaciones escalables en las que el cliente pueda empezar reduciendo su factura y, posteriormente, añadir nuevas funciones según evolucionen la regulación y los mercados de flexibilidad.

El verdadero producto es la flexibilidad

Durante años, la propuesta comercial del almacenamiento se resumía en guardar energía solar para consumirla por la noche.

Ese argumento sigue siendo válido, pero se ha quedado pequeño.

La nueva propuesta de valor consiste en transformar hogares, comercios e industrias en consumidores energéticos activos, capaces de adaptar su funcionamiento a la generación renovable, los precios, las restricciones de red y las necesidades del sistema.

La Comisión Europea reconoce expresamente que el almacenamiento es esencial para optimizar el funcionamiento del sistema eléctrico y facilitar una electrificación que no incremente excesivamente sus costes. También contempla apoyo a sistemas de gestión energética y almacenamiento industrial.

Para SolaX Power, este cambio abre una oportunidad clara: pasar de vender equipos a ofrecer plataformas completas de generación, almacenamiento, control y flexibilidad.

Europa se electrifica. El BESS decide si puede hacerlo

El Plan de Acción para la Electrificación marca una dirección inequívoca: durante los próximos años habrá más consumo eléctrico, más generación renovable y una necesidad mucho mayor de flexibilidad.

La red por sí sola no podrá absorber todo ese crecimiento con la velocidad necesaria.

Los BESS permitirán aprovechar mejor la infraestructura existente, reducir costes, integrar renovables y acelerar nuevas conexiones eléctricas.

Por eso, el almacenamiento no será simplemente uno de los beneficiarios de la electrificación europea.

Será la tecnología que haga posible esa electrificación.

Y compañías como SolaX Power, capaces de integrar fotovoltaica, baterías, recarga y gestión inteligente, están especialmente bien posicionadas para convertir esa necesidad europea en soluciones reales para hogares, empresas e industrias.

Cuando la red pide parar a la industria, el almacenamiento deja de ser opcional

Red Eléctrica ha activado por segunda vez en una semana la respuesta de la demanda. El episodio no anticipa necesariamente un apagón, pero revela una necesidad urgente: España necesita más flexibilidad rápida, gestionable y distribuida. Y ahí los BESS pueden cambiar las reglas del juego.

Por segunda vez en apenas una semana, Red Eléctrica ha solicitado a grandes consumidores industriales que reduzcan temporalmente su consumo para recuperar las reservas operativas del sistema eléctrico.

La última activación del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda —SRAD— se produjo alrededor de las 22:30 horas y movilizó 943 MW. El episodio anterior, registrado el 15 de julio, requirió dos activaciones consecutivas de 1.200 y 1.500 MW, en un contexto de elevada demanda por las altas temperaturas y una caída inesperada de la generación eólica.

No significa que España estuviera al borde de un apagón. El propio SRAD es un mecanismo preventivo diseñado para actuar cuando la reserva de regulación terciaria disponible resulta insuficiente, antes de que la continuidad del suministro pueda verse comprometida.

Pero tampoco deberíamos minimizar la señal.

La flexibilidad ya no es un complemento

El sistema eléctrico español está incorporando cantidades crecientes de generación renovable variable. Al mismo tiempo, la electrificación, la climatización, los centros de datos y los nuevos consumos industriales están elevando las exigencias sobre una red que debe equilibrar generación y demanda en cada instante.

Cuando cae la producción eólica de forma inesperada, desaparece la generación solar al anochecer y la demanda sigue elevada, el operador necesita recursos capaces de reaccionar en minutos.

Actualmente, una parte de esa flexibilidad procede de la gran industria: acerías, plantas químicas, fábricas de cemento y otros grandes consumidores aceptan reducir temporalmente su demanda a cambio de una remuneración.

Para el segundo semestre de 2026, Red Eléctrica solicitó 2.339 MW de respuesta activa de la demanda, pero la subasta solo consiguió adjudicar 1.775 MW, el 76% de la capacidad requerida. Los participantes reciben 42,62 euros por MW y hora asignada por estar disponibles, además de la remuneración correspondiente cuando el servicio es activado.

Este dato es quizá más importante que el propio titular de la noticia.

El sistema necesita flexibilidad, está dispuesto a pagar por ella y no ha conseguido contratar toda la potencia que consideraba necesaria.

Parar una fábrica no debería ser la única solución

Reducir la demanda industrial funciona. Sin embargo, hacerlo deteniendo procesos productivos puede tener costes económicos, operativos y logísticos superiores a la remuneración obtenida por participar en el servicio.

No todas las cargas pueden interrumpirse con facilidad. Una parada puede afectar a la producción, generar rechazos de producto, alterar temperaturas, retrasar entregas o incrementar posteriormente el consumo necesario para recuperar el proceso.

La alternativa no consiste en eliminar la respuesta de la demanda, sino en hacerla más inteligente.

Un sistema BESS instalado detrás del contador puede reducir rápidamente la potencia importada de la red mientras mantiene total o parcialmente la actividad de la instalación. De esta forma, la empresa puede transformar una obligación de reducir consumo en una estrategia energética gestionada.

El resultado potencial es doble:

la red recibe la flexibilidad que necesita y la industria protege su producción.

El BESS como activo industrial

La batería industrial ya no debe analizarse únicamente como una herramienta para almacenar excedentes solares.

Un BESS correctamente dimensionado puede combinar distintas funciones:

  • reducción de picos de potencia;

  • desplazamiento del consumo hacia horas más económicas;

  • integración de generación fotovoltaica;

  • respaldo de cargas críticas;

  • reducción de la exposición a restricciones de red;

  • participación, directa o mediante agregadores, en mercados y servicios energéticos compatibles.

No todas estas fuentes de valor pueden acumularse simultáneamente. La batería debe reservar energía y potencia para cada servicio, respetar sus ciclos y cumplir los requisitos técnicos y regulatorios correspondientes.

Pero precisamente ahí aparece el cambio fundamental: el almacenamiento permite decidir cuándo consumir de la red, cuándo utilizar energía almacenada y cuándo reservar capacidad para responder al sistema.

La energía deja de ser únicamente un coste fijo y comienza a gestionarse como un activo operativo.

943 MW durante dos horas: la dimensión del reto

El producto SRAD debe ser capaz de responder en un máximo de 12,5 minutos y mantener la reducción solicitada durante hasta dos horas consecutivas.

Cubrir íntegramente una activación de 943 MW durante dos horas mediante almacenamiento exigiría, como orden de magnitud, alrededor de 943 MW de potencia y hasta 1,9 GWh de energía útil, antes de considerar márgenes operativos, pérdidas, estado de carga y distribución geográfica.

No se trata de construir una única batería gigantesca.

La solución más resiliente podría ser una cartera distribuida de baterías instaladas en industrias, centros logísticos, edificios comerciales, infraestructuras y comunidades energéticas, coordinadas mediante agregadores o plataformas de gestión.

Miles de instalaciones individuales podrían comportarse conjuntamente como una central eléctrica virtual capaz de responder en segundos.

Una oportunidad para SolaX Power

Para SolaX Power, estos episodios refuerzan una oportunidad que va mucho más allá del autoconsumo.

Los sistemas BESS comerciales e industriales pueden convertirse en la capa que conecta tres necesidades que hasta ahora se han tratado por separado:

ahorro energético, continuidad operativa y flexibilidad para la red.

La propuesta de valor ya no debería limitarse a “almacenar energía solar”.

La pregunta que debe plantearse a una empresa es otra:

¿Cuánto vale poder reducir la demanda de la red sin detener la producción?

En un sistema eléctrico cada vez más renovable, congestionado y exigente, esa capacidad tendrá un valor creciente.

España no necesita elegir entre renovables, industria o seguridad de suministro. Necesita desplegar los recursos capaces de coordinarlas.

Y el almacenamiento distribuido será uno de los más importantes.