Compartir las conexiones de las centrales hidroeléctricas con nuevos proyectos solares, eólicos y de almacenamiento permitiría acelerar la transición energética europea. Pero aprovechar la infraestructura existente no será suficiente: hará falta controlar cuándo, cómo y a qué potencia se inyecta la energía.
Europa no solo necesita construir más generación renovable. Necesita encontrar espacio real para conectarla.
Un nuevo análisis de Ember estima que hasta 25 GW de energía solar y eólica podrían instalarse junto a centrales hidroeléctricas existentes, compartiendo sus puntos de conexión y sin necesidad de esperar a la construcción de nuevas líneas eléctricas. Esta capacidad equivaldría aproximadamente al 18 % de toda la nueva potencia eólica y solar prevista entre 2026 y 2030 en los siete países europeos estudiados.
El planteamiento cambia por completo la forma de entender la infraestructura eléctrica: una conexión no debería estar vinculada exclusivamente a una tecnología, sino utilizarse como una plataforma energética compartida.
Y en esa plataforma, el almacenamiento con baterías puede convertirse en la pieza que coordine todo el sistema.
La conexión a red se ha convertido en el activo más valioso
La falta de capacidad de acceso está retrasando proyectos renovables, industriales y centros de datos en numerosos mercados europeos. Según la información recogida por el análisis, podría existir antes de 2030 un desfase superior a 120 GW entre el crecimiento renovable previsto y la capacidad disponible en las redes.
Mientras tanto, muchas centrales hidroeléctricas disponen de conexiones de gran potencia que permanecen parcialmente infrautilizadas durante buena parte del año.
Los embalses y centrales de bombeo considerados aptos para la hibridación presentan un factor de capacidad medio ponderado cercano al 19 %. Esto no significa que su conexión esté libre permanentemente, pero sí que existe un margen horario significativo para incorporar generación complementaria sin superar la potencia máxima autorizada.
La oportunidad es evidente:
una central hidroeléctrica, una planta solar, generación eólica y un BESS pueden compartir una misma conexión y funcionar como un único activo energético coordinado.
Generar más no basta: hay que controlar la potencia
La hibridación permite aumentar el aprovechamiento de la infraestructura, pero también introduce un nuevo desafío operativo.
La producción solar, la generación eólica y la disponibilidad hidráulica pueden coincidir en determinados momentos. Si la suma de todas las tecnologías supera la capacidad del punto de conexión, el operador debe decidir qué recurso genera, cuál almacena energía y cuál reduce temporalmente su producción.
Sin un sistema de coordinación, la conexión compartida puede convertirse en un nuevo cuello de botella interno.
Aquí es donde el BESS aporta un valor que la hidráulica no siempre puede ofrecer por sí sola: respuesta inmediata, control preciso de la potencia y capacidad para absorber variaciones de muy corta duración.
La hidráulica puede conservar agua y desplazar grandes cantidades de energía durante periodos prolongados. La batería, por su parte, puede responder en milisegundos, suavizar rampas, mantener el límite de exportación y corregir desviaciones entre la producción prevista y la real.
No son tecnologías competidoras. Son tecnologías complementarias.
El BESS convierte la hibridación en una central energética flexible
En una instalación híbrida, el almacenamiento puede desempeñar varias funciones simultáneas.
Puede almacenar excedentes solares durante las horas centrales del día, reducir vertidos renovables, mantener la potencia inyectada dentro del límite autorizado y entregar energía cuando los precios o la demanda sean más elevados.
También puede proporcionar capacidad de regulación, control de rampas y otros servicios auxiliares, siempre que la regulación y las características técnicas del proyecto lo permitan.
El resultado es una planta capaz de:
aumentar el uso efectivo de la conexión;
reducir pérdidas por restricciones;
mejorar el perfil de entrega de energía;
responder con mayor precisión a las necesidades de la red;
y diversificar sus posibles fuentes de ingresos.
La hibridación deja así de ser simplemente la instalación de varias tecnologías en un mismo emplazamiento. Se convierte en una arquitectura energética gestionable.
España parte con ventaja
España y Portugal son los únicos países incluidos en el estudio que ya disponen de marcos regulatorios específicos para facilitar determinados proyectos híbridos. En España, algunos desarrollos pueden compartir infraestructuras de evacuación, reducir garantías económicas y evitar parcialmente los procedimientos convencionales de acceso cuando cumplen las condiciones regulatorias aplicables.
Esta ventaja puede ser especialmente relevante para España.
El país combina una elevada capacidad hidroeléctrica, un fuerte crecimiento fotovoltaico, excelentes recursos renovables y una red que comienza a mostrar restricciones en determinadas zonas y horas.
La incorporación de BESS en centrales hidroeléctricas, bombeos y proyectos híbridos permitiría aprovechar mejor activos ya construidos, acelerar inversiones y reducir la dependencia de nuevas infraestructuras de evacuación.
No obstante, “sin ampliar la red” no significa “sin realizar ninguna inversión eléctrica”. Muchos proyectos necesitarán adaptar subestaciones, protecciones, transformadores, sistemas de comunicación, controladores de planta y equipos de gestión energética.
La ventaja es que esas actuaciones pueden ser considerablemente más rápidas que construir una nueva línea o conseguir un punto de conexión desde cero.
SolaX Power: almacenamiento modular para una nueva generación de proyectos híbridos
La nueva etapa renovable exigirá soluciones capaces de integrar generación, almacenamiento y gestión energética bajo una única estrategia de operación.
SolaX Power dispone de soluciones de almacenamiento para aplicaciones comerciales, industriales y utility-scale, con arquitecturas modulares, sistemas de monitorización, gestión inteligente de la energía y configuraciones adaptables a diferentes escalas de proyecto.
Su plataforma EMS1000 está diseñada para instalaciones solares y de almacenamiento C&I, ofreciendo control paralelo de múltiples equipos, gestión inteligente de la potencia, monitorización local y remota y recopilación de información a nivel de celda.
En proyectos de mayor escala, las soluciones utility de SolaX incorporan configuraciones modulares, monitorización integral y sistemas de almacenamiento preensamblados que pueden desplegarse progresivamente según las necesidades de potencia y energía del emplazamiento.
Este enfoque resulta especialmente adecuado para proyectos híbridos, donde el BESS debe dimensionarse según la congestión local, el perfil renovable, la capacidad hidráulica, el límite de evacuación y los servicios de red previstos.
La transición energética no depende solo de construir más red
Europa tendrá que reforzar y ampliar sus redes eléctricas. No existe una solución única capaz de sustituir esa inversión.
Pero esperar exclusivamente a nuevas líneas puede retrasar durante años proyectos que podrían avanzar utilizando mejor las infraestructuras existentes.
La propuesta de Ember demuestra que existe una reserva de capacidad oculta en muchas conexiones hidroeléctricas. Aprovecharla podría desbloquear hasta 25 GW renovables.
El siguiente paso es transformar esas conexiones en nodos energéticos inteligentes.
La combinación de estas tecnologías permitirá pasar de una red diseñada para centrales individuales a un sistema basado en activos híbridos, coordinados y capaces de adaptarse en tiempo real.
Porque el futuro del sistema eléctrico no dependerá únicamente de cuántos megavatios podamos instalar.
Dependerá de cuántos megavatios podamos integrar, controlar y aprovechar.

