Wood Mackenzie advierte de que una interrupción prolongada del suministro de GNL podría elevar hasta 45 €/MWh el precio medio de la electricidad europea. Para España, la respuesta no pasa solo por instalar más renovables, sino por almacenarlas y gestionarlas mejor.
Europa redujo su dependencia energética de Rusia, pero no eliminó su exposición a los mercados internacionales de combustibles fósiles. Simplemente diversificó proveedores y aumentó su dependencia del gas natural licuado transportado por barco.
El estrecho de Ormuz vuelve ahora a mostrar la fragilidad de este modelo.
Según el último análisis de Wood Mackenzie, una interrupción prolongada del tráfico de GNL podría mantener elevados los precios europeos del gas y trasladar esa presión directamente al mercado eléctrico. (Wood Mackenzie)
Dos escenarios y una misma vulnerabilidad
Wood Mackenzie analiza dos posibles escenarios.
En el primero, denominado “Acuerdo de verano”, el tráfico marítimo se recuperaría progresivamente a partir de septiembre. El impacto se concentraría entre 2026 y 2029 y el precio medio de la electricidad europea aumentaría aproximadamente 13 €/MWh en 2027 frente al escenario base.
En el escenario de “Interrupción prolongada”, el estrecho permanecería cerrado hasta finales de 2026. La menor disponibilidad de GNL elevaría la volatilidad y mantendría el precio medio de la electricidad alrededor de 45 €/MWh por encima del escenario base durante el final de 2026 y todo 2027.
La consultora estima incluso una pérdida de aproximadamente 500.000 millones de euros de PIB europeo anual, aunque prevé que la recesión asociada al shock energético fuera relativamente breve. (Wood Mackenzie)
El mensaje es claro: mientras el gas siga siendo necesario para cubrir una parte importante de la demanda eléctrica, una crisis situada a miles de kilómetros puede trasladarse rápidamente a la factura energética de hogares e industrias europeas.
España tiene más renovables, pero no es inmune
España parte de una posición comparativamente favorable gracias a su elevada capacidad solar y eólica. Sin embargo, esto no significa que esté desconectada del precio internacional del gas.
En 2025, los ciclos combinados todavía aportaron aproximadamente el 16,8% de la generación eléctrica española. Su papel aumenta especialmente en las horas con baja producción renovable o elevada demanda. (Red Eléctrica)
Aquí aparece una de las grandes paradojas del sistema eléctrico español:
Durante determinadas horas existe abundante generación solar y precios muy bajos. Horas después, cuando cae la producción fotovoltaica, el sistema vuelve a necesitar tecnologías gestionables, entre ellas las centrales de gas.
Por tanto, aumentar únicamente la potencia renovable no elimina automáticamente la dependencia del gas. Sin almacenamiento, parte de la energía barata no puede desplazarse hacia las horas en las que realmente resulta necesaria.
El BESS como cobertura energética industrial
Un sistema de almacenamiento con baterías —BESS— no puede sustituir por sí solo el almacenamiento estacional de gas ni cubrir una crisis energética de varios meses.
Pero sí puede reducir el número de horas en las que hogares, industrias y sistemas eléctricos quedan expuestos a la generación más cara.
En instalaciones comerciales e industriales, un BESS permite:
almacenar energía fotovoltaica durante las horas de mayor producción;
utilizarla durante los periodos de mayor precio;
reducir picos de potencia y costes asociados;
limitar la exposición a la volatilidad del mercado;
proporcionar capacidad de respaldo;
participar progresivamente en servicios de flexibilidad y agregación.
La Agencia Internacional de la Energía considera que las baterías son especialmente adecuadas para aportar flexibilidad durante periodos de entre una y ocho horas, cubrir puntas de demanda y facilitar que la generación renovable desplace producción con gas o carbón. (IEA)
La Comisión Europea también reconoce que aumentar el almacenamiento ayuda a integrar renovables, estabilizar precios y reducir la dependencia de los mercados energéticos fósiles más volátiles. (Energy)
De producir energía barata a controlar cuándo se consume
La próxima ventaja competitiva de la industria no consistirá únicamente en disponer de paneles solares.
Consistirá en decidir cuándo comprar electricidad, cuándo almacenar, cuándo consumir y cuándo reducir la demanda de la red.
Ahí es donde las soluciones integradas de SolaX Power —combinando generación fotovoltaica, almacenamiento, conversión de potencia y gestión inteligente de la energía— pueden ayudar a transformar una instalación renovable en una verdadera herramienta de control energético.
El valor del BESS no se limita al arbitraje diario. También aporta resiliencia, mayor aprovechamiento del autoconsumo, control de potencia, capacidad de respaldo y preparación para futuros modelos de flexibilidad, microrredes y plantas virtuales.
La verdadera independencia energética
Europa no puede controlar cuándo se producirá la siguiente crisis geopolítica, cuándo se cerrará una ruta marítima o cuánto costará el próximo cargamento de GNL.
Pero sí puede controlar cuánto depende de esos acontecimientos.
La independencia energética no consiste únicamente en cambiar de proveedor de gas. Consiste en generar más energía local, reforzar las redes, electrificar el consumo y disponer de capacidad suficiente para almacenar y gestionar esa electricidad.
Porque producir energía renovable es importante. Poder utilizarla exactamente cuando se necesita es lo que convierte esa energía en seguridad.
