30 jul 2026

De 50 MW de red a un campus energético de 600 MW: el BESS cambia las reglas

EDP y Solaria muestran dos modelos distintos, pero complementarios: aprovechar al máximo las conexiones existentes y llevar la generación directamente hasta los grandes consumidores digitales.

Durante años, el almacenamiento se presentó como una tecnología destinada a guardar los excedentes solares del mediodía y devolverlos a la red por la noche.

Esa explicación ya se ha quedado pequeña.

Los nuevos proyectos de EDP en Cuenca y Solaria en Italia demuestran que el BESS está evolucionando hacia algo mucho más estratégico: una infraestructura capaz de multiplicar el valor de una conexión eléctrica, coordinar diferentes tecnologías y facilitar la llegada de enormes consumidores como los centros de datos.

122 MW detrás de una conexión de aproximadamente 50 MW

EDP ha comenzado las pruebas del sistema de baterías de Las Lomillas, en Cuenca, considerado por la compañía como el primer proyecto renovable con triple hibridación de la Península Ibérica.

La instalación integra:

  • 49,5 MW de energía eólica

  • 36 MW de energía solar

  • 36 MW / 72 MWh de almacenamiento BESS

En total, el emplazamiento reúne 122 MW de activos energéticos, aunque su capacidad de evacuación a la red es de aproximadamente 50 MW.

La clave no está en sumar potencia sin control, sino en coordinarla.

Un sistema de gestión energética decide cuándo resulta más eficiente inyectar directamente la producción eólica y solar, almacenarla en las baterías o incluso cargar el BESS desde la red para descargar posteriormente.

El almacenamiento convierte así una conexión limitada en una infraestructura mucho más productiva.

En lugar de construir una nueva línea de evacuación para cada tecnología, el sistema utiliza mejor la infraestructura existente y adapta su entrega a las necesidades del mercado y de la red.

El BESS como multiplicador de la conexión

Las Lomillas representa un cambio importante en el diseño de los proyectos renovables.

La pregunta ya no es únicamente:

¿Cuántos megavatios podemos instalar?

La pregunta correcta empieza a ser:

¿Cuánto valor podemos extraer de cada megavatio de conexión disponible?

El BESS permite desacoplar parcialmente la generación renovable de la capacidad instantánea de evacuación. Cuando la producción conjunta supera lo que puede aceptar la conexión, parte de la energía puede almacenarse y entregarse posteriormente.

Esto no elimina todas las restricciones de red, pero sí permite gestionarlas de una manera mucho más inteligente.

El proyecto ha recibido hasta 6,2 millones de euros del programa de apoyo del IDAE para almacenamiento innovador hibridado con generación renovable.

Solaria da el siguiente paso: unir energía, almacenamiento y centros de datos

El segundo modelo aparece en Spinazzola, Italia.

Solaria ha obtenido la autorización ambiental para una gran planta de 600 MW solares, que prevé combinar con 325 MW adicionales de almacenamiento BESS y un centro de datos de 400 MW.

La compañía no ha publicado en este anuncio la capacidad energética del BESS en MWh. Por tanto, no es posible conocer todavía su duración ni determinar cuánto tiempo podría sostener una determinada potencia.

También debe señalarse que no estamos ante una instalación ya operativa: Solaria ha alcanzado un hito ambiental relevante, pero el proyecto todavía deberá completar otras fases de desarrollo, financiación, construcción y conexión.

Aun así, su planteamiento es especialmente significativo.

En lugar de generar electricidad en un punto y buscar posteriormente quién la consume, Spinazzola propone reunir en un mismo ecosistema:

generación renovable + almacenamiento + demanda digital de gran escala.

Dos soluciones para el mismo problema

EDP y Solaria están atacando dos caras del mismo desafío.

EDP optimiza una conexión existente.

La batería coordina la generación eólica y solar para aprovechar mejor una infraestructura de evacuación limitada.

Solaria acerca el consumidor a la generación.

El centro de datos actúa como una gran demanda ancla alrededor de la cual pueden desarrollarse la planta solar, el almacenamiento y la infraestructura eléctrica.

No son proyectos equivalentes, pero comparten una misma conclusión: la transición energética ya no puede diseñarse separando generación, almacenamiento, red y consumo.

Todo debe funcionar como un único sistema.

Del centro de datos pasivo al centro de datos energético

Un centro de datos de 400 MW representa una demanda eléctrica extraordinaria.

Pero, si se diseña correctamente, también puede aportar previsibilidad de consumo, contratación energética a largo plazo y cierto grado de flexibilidad operativa.

El BESS puede situarse entre la generación, la red y el centro de datos para realizar funciones como:

  • desplazamiento temporal de energía;
  • limitación de picos;
  • soporte ante perturbaciones;
  • optimización del punto de conexión;
  • participación en servicios de red;
  • coordinación con generación renovable.

Esto no significa que la batería pueda sustituir por sí sola a toda la infraestructura de respaldo de un centro de datos. La capacidad real dependerá de su duración, arquitectura eléctrica, estrategia de redundancia y requisitos de disponibilidad.

Pero sí puede transformar un activo tradicionalmente pasivo en una infraestructura energética mucho más flexible.

La verdadera revolución del almacenamiento

Las Lomillas demuestra que una conexión de aproximadamente 50 MW puede soportar un ecosistema con 122 MW de activos coordinados.

Spinazzola plantea que una planta solar de 600 MW puede convertirse en la base energética de un centro de datos de 400 MW, acompañada por un BESS de 325 MW.

El mensaje es claro:

El BESS ya no es un accesorio añadido al final de un proyecto renovable. Está empezando a definir cómo se dimensionan la generación, la conexión y el propio consumidor.

Para fabricantes e integradores como SolaX Power, la oportunidad no se limita al suministro de baterías.

El verdadero valor estará en combinar inversores, almacenamiento y sistemas inteligentes de gestión energética capaces de decidir cuándo producir, cargar, descargar, consumir o prestar flexibilidad.

Porque el futuro eléctrico no consistirá simplemente en instalar más megavatios.

Consistirá en conseguir que todos esos megavatios trabajen juntos.