Durante años, el crecimiento renovable español se ha medido principalmente en una unidad:
MW solares instalados.
Pero el siguiente gran mercado puede estar en otro sitio.
No necesariamente en construir más plantas.
Sino en transformar las que ya existen.
El BOE del 17 de septiembre acaba de publicar la tramitación de dos proyectos de almacenamiento vinculados a instalaciones fotovoltaicas de Solaria en Valladolid.
Y juntos representan aproximadamente:
51 MW de BESS + 261 MWh de almacenamiento.
Pero esa no es realmente la cifra importante.
Lo importante es que las plantas solares ya existen y están operando.
Caso 1 — Tordesillas II
La planta FV Solaria-Tordesillas II cuenta con 49,969 MWp y está construida y en operación.
El nuevo proyecto incorpora:
19,993 MW de almacenamiento
mediante:
20 contenedores LFP.
5,015 MWh por contenedor.
aproximadamente 100,3 MWh de capacidad total.
87 inversores.
cinco estaciones de transformación.
El presupuesto de ejecución material declarado asciende a aproximadamente 8,16 millones de euros.
Y aparece otro detalle especialmente interesante.
El BOE indica expresamente que el proyecto se encuentra entre los supuestos previstos en el RD 997/2025 para quedar exento del procedimiento de evaluación de impacto ambiental simplificada.
No elimina el proceso administrativo.
Pero apunta precisamente hacia uno de los factores que pueden acelerar este mercado:
hacer más sencilla la incorporación de almacenamiento sobre activos renovables existentes.
Caso 2 — Pegaso
Algo parecido ocurre unos kilómetros más allá.
Pegaso Solar es una planta fotovoltaica de 77,35 MW, también construida y en operación.
Ahora se propone incorporar:
31 MW de BESS
mediante:
32 contenedores LFP.
5,015 MWh por contenedor.
aproximadamente 160,5 MWh de almacenamiento.
136 inversores.
ocho estaciones de transformación.
Presupuesto declarado:
12,25 millones de euros.
Entre ambos proyectos hablamos, por tanto, de aproximadamente:
51 MW / 261 MWh
de almacenamiento añadido a unos 127 MW de plantas solares existentes.
Y ahí está la historia.
El activo más valioso puede que ya esté construido
Cuando pensamos en un nuevo proyecto energético normalmente pensamos en:
terreno → permisos → conexión → construcción → operación.
Pero una planta fotovoltaica existente ya ha recorrido buena parte de ese camino.
Ya dispone de emplazamiento.
Ya dispone de infraestructura eléctrica.
Ya tiene evacuación.
Ya existe físicamente.
Y ya produce electricidad.
Añadir almacenamiento permite utilizar mucho mejor ese activo.
La batería puede absorber parte de la producción cuando el valor de la electricidad es bajo y desplazarla hacia otras horas.
Pero además puede transformar la naturaleza económica de la planta.
Una instalación que antes producía electricidad fundamentalmente cuando había sol empieza a disponer de una variable temporal controlable.
Y eso vale cada vez más.
De vender electrones a vender disponibilidad
La fotovoltaica convencional responde a una lógica sencilla:
generar cuando hay sol.
El BESS introduce otra:
decidir cuándo entregar parte de esa energía.
Eso abre la puerta a combinar distintas fuentes de ingresos:
arbitraje,
reducción de vertidos,
servicios de ajuste,
mercados de capacidad,
PPAs con perfiles de entrega más sofisticados,
y eventualmente suministro mucho más adaptado a consumidores que necesitan perfiles horarios concretos.
La batería deja así de ser simplemente un accesorio de la planta solar.
Empieza a convertirse en el elemento que transforma la calidad del producto energético que esa planta puede vender.
Y Solaria no parece estar haciendo una prueba aislada
La propia compañía anunció en febrero la adquisición de otros 516 MWh de almacenamiento destinados a ocho plantas solares españolas, entre ellas Pegaso.
Según Solaria, había adquirido hasta ese momento 1.878 MWh de baterías, con unos 150 millones de euros invertidos en almacenamiento en España.
Por tanto, Valladolid no parece ser un experimento.
Forma parte de una estrategia bastante más amplia:
hibridar el parque solar existente.
Esto puede ser enorme para el mercado BESS español
España posee decenas de GW de fotovoltaica ya construida.
Durante años hemos considerado esas plantas como activos prácticamente terminados.
Pero quizá no lo estén.
Cada planta solar existente puede convertirse potencialmente en candidato para una segunda inversión:
FV → FV + BESS
Y eso cambia completamente el tamaño del mercado direccionable para los fabricantes de almacenamiento.
Porque la oportunidad ya no se limita a los nuevos proyectos renovables.
Empieza a incluir también una enorme base instalada.
La siguiente ola renovable puede construirse dentro de la primera
Durante la primera etapa de la transición energética española, el objetivo fue instalar generación renovable.
La siguiente etapa será bastante más difícil:
hacer que esa generación sea gestionable, flexible y útil cuando el sistema realmente la necesita.
Y para conseguirlo quizá no haga falta empezar siempre desde cero.
Puede que una parte enorme de la infraestructura necesaria ya esté delante de nosotros:
las plantas solares existentes.
Solo les falta una pieza. La batería.

