El nuevo mercado alemán de Momentanreserve permite a los BESS con inversores grid-forming monetizar inercia sintética mediante contratos de entre 2 y 10 años. Aurora estima que este nuevo ingreso podría añadir entre 1 y 2 puntos porcentuales a la IRR de determinados proyectos. La verdadera noticia, sin embargo, es otra: funciones que antes proporcionaban gratuitamente las grandes centrales eléctricas empiezan a convertirse en productos que el sistema necesita comprar.
Durante décadas nadie necesitó crear un mercado para la inercia.
Estaba incluida en el sistema eléctrico.
Las enormes masas giratorias de turbinas y generadores de las centrales térmicas proporcionaban de manera natural una primera defensa frente a perturbaciones de frecuencia.
Pero la transición energética está cambiando también esa física.
Cuando una central convencional desaparece, no desaparecen únicamente sus MW de generación.
También desaparecen algunas de las propiedades eléctricas que ayudaban a mantener estable la red.
Y alguien tendrá que sustituirlas.
Alemania acaba de ponerles precio.
De propiedad física a producto de mercado
Desde enero de 2026, los cuatro operadores alemanes de transporte comenzaron la contratación de Momentanreserve, el nuevo servicio destinado a proporcionar respuesta inercial al sistema.
La Bundesnetzagentur define esta reserva como una respuesta inherente e inmediata ante desequilibrios de potencia que ayuda a limitar la velocidad de variación de la frecuencia.
Tradicionalmente la proporcionaban máquinas síncronas.
Ahora también puede producirse mediante:
inversores grid-forming.
Y eso abre una oportunidad completamente nueva para el almacenamiento.
Un BESS equipado con el PCS adecuado ya no tiene que limitarse a:
comprar energía barata → almacenarla → venderla más cara.
Puede empezar a monetizar una característica eléctrica del propio inversor.
Y Alemania ha hecho algo todavía más interesante: convertirla en un ingreso de largo plazo
El diseño alemán no funciona inicialmente como una subasta convencional.
Los operadores de transporte publican precios fijos para los diferentes productos y regiones.
Un activo que cumple los requisitos puede presentar su oferta y, una vez aceptada, contratar el servicio.
Los contratos pueden tener una duración de:
2 a 10 años.
Esto es extraordinariamente importante para un BESS.
Porque uno de los grandes problemas de financiación del almacenamiento europeo continúa siendo la incertidumbre sobre sus ingresos futuros.
Arbitraje.
Intradiario.
FCR.
aFRR.
mFRR.
Todos pueden generar ingresos interesantes.
Pero gran parte de ellos están expuestos al mercado.
La Momentanreserve introduce algo diferente:
un ingreso potencialmente contratable a largo plazo y sin exposición merchant directa.
Aurora Energy Research lo describe como el primer bankable long-term revenue stream de este tipo para los BESS alemanes.
Y estima que podría añadir aproximadamente:
+1 a +2 puntos porcentuales de IRR
dependiendo de la configuración del proyecto.
Lo realmente interesante: puede apilarse
Aquí aparece probablemente la parte más atractiva del modelo.
Una batería utilizada para arbitraje tiene un coste de oportunidad.
Si descarga ahora, esos MWh ya no estarán disponibles para venderlos posteriormente.
Lo mismo ocurre con determinados mercados de servicios auxiliares.
Pero proporcionar inercia mediante un inversor grid-forming es diferente.
Aurora considera que puede prestarse en paralelo a otras fuentes de ingresos, con un impacto limitado sobre ellas.
Esto abre una nueva capa en el revenue stack:
**ARBITRAJE
INTRADIARIO
FCR/aFRR
CAPACIDAD
MOMENTANRESERVE**
La batería sigue siendo la misma.
Pero cada capacidad técnica adicional permite monetizar una función distinta.
Y ahí empieza a cambiar profundamente la economía del BESS.
El PCS empieza a valer tanto como la batería
Durante años buena parte de la industria ha comparado proyectos mediante una métrica sencilla:
€/kWh instalado.
Pero el nuevo mercado alemán demuestra por qué esa comparación puede empezar a quedarse corta.
Dos BESS con la misma capacidad energética pueden tener valores económicos muy diferentes.
La diferencia puede estar en el inversor.
Un PCS convencional puede intercambiar potencia siguiendo una red establecida.
Un sistema correctamente diseñado con capacidad grid-forming puede contribuir activamente a establecer las condiciones eléctricas necesarias para mantener esa red.
Eso permite proporcionar funciones como la respuesta inercial sintética que Alemania empieza a remunerar.
Por tanto, la pregunta de compra empieza a cambiar.
Ya no basta con preguntar:
“¿Cuánto cuesta el BESS por kWh?”
También habrá que preguntar:
“¿Qué servicios puede vender este BESS durante los próximos 15 años?”
Para fabricantes como SolaX Power, esta diferencia puede convertirse en una enorme oportunidad de diferenciación tecnológica.
BESS + PCS + EMS + GRID SERVICES
puede valer mucho más que la suma de sus componentes.
Pero hay un detalle fundamental: todavía falta la precalificación
Aquí conviene separar el potencial del mercado de su realidad actual.
Aunque el mecanismo alemán ya existe, según Aurora el mercado continúa esperando los primeros inversores precalificados para proporcionar Momentanreserve.
Por tanto:
el ingreso existe como mecanismo, pero todavía no tenemos una flota de BESS cobrando masivamente por él.
Es una distinción importante.
También evita convertir grid-forming en otra palabra de moda.
La tecnología tiene que demostrar que cumple los requisitos técnicos establecidos por los operadores del sistema.
Solo entonces la capacidad técnica se convierte realmente en ingreso.
Alemania está enviando otra señal todavía más fuerte
Hay además un detalle que puede acabar siendo incluso más importante que esos ingresos.
Desde junio de 2026, las capacidades grid-forming ya son exigidas para determinados BESS conectados a la red alemana de muy alta tensión de 220 y 380 kV.
Eso introduce dos razones diferentes para instalar grid-forming:
1. ACCESS TO GRID
Puede convertirse progresivamente en condición técnica para conectarse.
2. ACCESS TO REVENUE
Puede permitir participar en nuevos mercados de estabilidad.
Y cuando una misma tecnología empieza simultáneamente a facilitar acceso a red y generar ingresos adicionales, su business case cambia radicalmente.
La transición energética necesita sustituir algo más que MW
Esta es probablemente la gran lección de Alemania.
Cerrar una central térmica y sustituirla por solar o eólica puede reemplazar su producción energética.
Pero no necesariamente sustituye todas sus funciones eléctricas.
La red también necesita:
estabilidad de frecuencia,
control de tensión,
respuesta frente a perturbaciones,
potencia de cortocircuito,
inercia,
capacidad de restauración.
Históricamente muchas de esas funciones estaban incorporadas dentro de grandes máquinas síncronas.
El sistema eléctrico del futuro tendrá que proporcionarlas de otra manera.
Y ahí aparece una enorme oportunidad para el almacenamiento.
Después de la energía viene la estabilidad
Durante la primera etapa del BESS, el argumento era sencillo:
almacenar energía renovable.
Después apareció otro:
arbitrar precios.
Después:
participar en mercados de balance.
Ahora empieza una cuarta etapa:
proporcionar propiedades eléctricas al sistema.
Y posiblemente sea la más interesante.
Porque cuanto mayor sea la penetración de generación basada en inversores, mayor será la necesidad de disponer de recursos capaces de ayudar a mantener estable la red.
El BESS tiene una posición privilegiada para hacerlo.
No únicamente porque almacena energía.
Sino porque dispone precisamente del elemento que conecta esa energía con la red:
el inversor.
España debería mirar con mucha atención
España tiene una de las mayores penetraciones renovables de Europa y un pipeline extraordinario de almacenamiento.
Pero construir GW de baterías no garantiza por sí solo que estemos construyendo los activos que necesitará el sistema dentro de diez o quince años.
La pregunta relevante no debería ser únicamente:
¿cuántos GW de BESS necesitamos?
También:
¿qué capacidades eléctricas queremos que tengan esos GW?
Y después viene la pregunta económica decisiva:
¿cómo vamos a remunerarlas?
Grid-forming.
Control dinámico de tensión.
Inercia sintética.
Black start.
Islanding y resincronización donde técnicamente proceda.
Son capacidades diferentes y no deben mezclarse como si fueran automáticamente equivalentes.
Pero comparten una misma lógica:
si el sistema necesita una función, esa función puede convertirse en un servicio.
Y si se convierte en servicio, puede convertirse en ingreso.
De coste a infraestructura
Quizá por eso la noticia alemana sea mucho más importante de lo que sugieren esos 1–2 puntos adicionales de IRR.
El verdadero cambio no está en la cifra.
Está en el modelo.
Durante décadas las centrales convencionales vendían energía mientras muchas de sus propiedades estabilizadoras venían incluidas implícitamente.
En un sistema dominado por renovables e inversores, esas propiedades tendrán que identificarse, especificarse, verificarse y probablemente remunerarse.
Alemania acaba de empezar a hacerlo con la inercia.
Y eso puede cambiar la pregunta fundamental de la industria del almacenamiento.
Hasta ahora preguntábamos:
¿Cuánto dinero puede ganar una batería moviendo energía entre horas?
La siguiente pregunta será:
¿Cuánto puede ganar ayudando a que la red siga funcionando?
Cuando esa respuesta empiece a tener contratos de diez años, el BESS habrá dado otro salto.
Ya no será únicamente almacenamiento.
Será infraestructura de red.

