2 sept 2026

650.000 €/MW al año: España empieza a poner números al verdadero valor del BESS


Las baterías de cuatro horas alcanzaron en julio unos ingresos anualizados de 650.000 €/MW, mientras que los sistemas de dos horas llegaron a 477.000 €/MW. Pero la noticia realmente importante no es la cifra: es de dónde están empezando a venir esos ingresos.

Durante años, buena parte del debate sobre almacenamiento en España se ha concentrado en una pregunta:

¿Cuándo será rentable instalar baterías?

Quizá estamos empezando a formular mal la pregunta.

Los últimos datos del Storage Index de Clean Horizon muestran que, durante julio, los ingresos potenciales de los BESS en España aumentaron con enorme fuerza.

Los sistemas de:

  • 1 hora: 325.000 €/MW·año

  • 2 horas: 477.000 €/MW·año

  • 4 horas: 650.000 €/MW·año

En las configuraciones de dos y cuatro horas, el incremento respecto a junio fue cercano al 90%.

Y España se colocó entre los mercados europeos con mayores oportunidades económicas para el almacenamiento.

Pero hay algo todavía más interesante detrás de esos números.

El dinero ya no viene solamente de los servicios auxiliares

El crecimiento de julio estuvo impulsado principalmente por los mercados diario e intradiario continuo, junto con mayores spreads accesibles en mFRR.

Este detalle cambia bastante la lectura.

El business case del BESS empieza a desplazarse desde un modelo basado fundamentalmente en capturar mercados auxiliares hacia otro mucho más amplio:

comprar, vender, desplazar energía y reaccionar continuamente a la volatilidad del sistema.

Day-ahead.

Intradiario.

Balance.

Servicios de red.

Y, potencialmente, capacidad y otros mecanismos futuros.

No es un único mercado.

Es un revenue stack.

Y aparece otra señal: la duración importa

Hay otro dato difícil de ignorar.

Una batería de cuatro horas alcanzó un índice anualizado de 650.000 €/MW, frente a los 477.000 €/MW de una batería de dos horas.

No significa que cuatro horas vayan a ser siempre mejores.

Pero sí muestra algo importante.

Cuando aumenta la volatilidad y aparecen ventanas más largas entre precios bajos y altos, disponer de más energía almacenada permite acceder a oportunidades que una batería más corta simplemente no puede capturar.

Eso empieza a cambiar una discusión que hasta hace poco se centraba casi exclusivamente en:

€/kWh instalado.

La pregunta empieza a ser otra:

¿cuántas oportunidades de mercado puede capturar ese MWh durante la vida del activo?

Y ahí la optimización pasa a ser tan importante como el propio hardware.

España tiene precisamente el sistema que puede generar esas oportunidades

La Península está incorporando cantidades crecientes de generación renovable.

Eso significa más horas de abundancia energética.

Más desplazamiento temporal entre generación y demanda.

Más rampas.

Más necesidad de flexibilidad.

Y, en determinados momentos, mayores diferencias entre precios horarios.

En julio, el spread intradiario medio de una hora en España llegó a 148 €/MWh, un máximo histórico según los datos recogidos por El Periódico de la Energía.

Ese tipo de mercado es precisamente el entorno donde una batería puede transformar volatilidad en valor económico.

El BESS no elimina la volatilidad.

La monetiza mientras ayuda al sistema a gestionarla.

Pero cuidado con los 650.000 €/MW

Aquí conviene hacer una distinción fundamental.

Los 650.000 €/MW·año no son una previsión de ingresos garantizados para un proyecto durante veinte años.

Son ingresos anualizados a partir de las oportunidades observadas durante julio.

Y julio fue excepcional.

Por tanto, sería un error introducir directamente esa cifra en un modelo financiero y asumir que se repetirá todos los años.

La pregunta bancaria sigue siendo:

¿qué parte de ese revenue stack es recurrente, predecible y financiable?

Ahí está probablemente la próxima batalla del almacenamiento.

No demostrar que una batería puede ganar dinero.

Eso empieza a estar bastante claro.

Sino demostrar cuánto de ese dinero puede convertirse en cash flow bancable.

De €/MWh a inteligencia operativa

Y hay otra consecuencia.

En un mercado con múltiples fuentes de ingresos, tener una batería ya no es suficiente.

El valor estará cada vez más en decidir:

cuándo cargar, cuándo descargar, cuánto SOC reservar, qué mercado priorizar y qué oportunidad abandonar.

Una batería puede tener exactamente el mismo hardware que otra y producir resultados económicos muy diferentes.

La diferencia estará cada vez más en el EMS, la previsión, el trading y la capacidad de operar simultáneamente varios mercados.

El almacenamiento deja así de ser simplemente infraestructura eléctrica.

Empieza a convertirse en un activo energético gestionado dinámicamente.

España puede estar entrando en una nueva fase del BESS

Durante mucho tiempo, el almacenamiento español ha vivido esperando regulación, mercados de capacidad, ayudas o mecanismos específicos que justificaran las inversiones.

Los datos de julio sugieren algo diferente.

El propio mercado eléctrico empieza a generar señales económicas suficientemente fuertes como para que las baterías tengan valor simplemente por hacer aquello para lo que fueron diseñadas:

mover energía en el tiempo y aportar flexibilidad.

Un mes no crea todavía un business case de veinte años.

Pero tampoco debería ignorarse la señal.

Porque cuando un BESS de cuatro horas puede encontrar oportunidades equivalentes a 650.000 €/MW·año, quizá la conversación ya no debería ser:

“¿Necesita España baterías?”

La pregunta empieza a ser:

“¿Estamos preparados para capturar todo el valor que las baterías pueden generar?”

Y esa es una conversación completamente diferente.

Fuente: Storage Index de Clean Horizon, datos de julio de 2026