2 sept 2026

Países Bajos acaba de demostrar que una conexión flexible puede ser financiable

Un BESS de 200 MW / 800 MWh consigue el financial close pese a aceptar restricciones de acceso a la red. La clave no está en eliminar la incertidumbre física, sino en convertirla en un riesgo contractual que los bancos puedan entender.

Durante años hemos planteado el acceso a red casi en términos binarios.

Hay capacidad.

O no hay capacidad.

Y si no existe capacidad firme, el proyecto queda bloqueado.

Países Bajos acaba de presentar una tercera posibilidad bastante más interesante.

Conectarse igualmente, aceptar ciertas restricciones operativas y construir alrededor de ellas un modelo económico financiable.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo con Sirius.

Return desarrollará en Winschoten, Groningen, un BESS de:

200 MW / 800 MWh.

Cuatro horas de almacenamiento.

Una inversión aproximada de 180 millones de euros.

Entrada prevista en operación comercial en el cuarto trimestre de 2027.

Hasta aquí podría ser simplemente otro gran proyecto europeo de baterías.

Pero Sirius tiene una particularidad decisiva.

No tiene un acceso convencional a la red

La batería se conectará a la subestación de TenneT en Meeden mediante un esquema denominado Time-Dependent Transmission Rights —TDTR—.

En términos sencillos:

Sirius no dispone necesariamente de libertad absoluta para cargar y descargar siempre que quiera.

Debe adaptar su operación a la capacidad disponible en la red en cada momento.

Cuando existe congestión, su comportamiento puede quedar limitado.

Cuando existe capacidad, puede utilizarla.

El objetivo es utilizar mejor una infraestructura eléctrica existente que ya está congestionada, en lugar de esperar necesariamente a una ampliación de red.

Y aquí aparece la parte realmente interesante.

El proyecto ha alcanzado el financial close.

Cinco bancos han aceptado financiar esta arquitectura

Return dispone de compromisos de financiación de hasta 400 millones de euros para su cartera BESS.

Entre los financiadores aparecen:

ING, NatWest, Deutsche Bank, ABN AMRO y Rabobank.

Dentons ha asesorado al sindicato bancario y Clifford Chance a Return. Ambas firmas confirman específicamente la financiación del proyecto Sirius y su respaldo mediante un contrato de largo plazo con Vattenfall.

Esto importa mucho.

Porque desmonta una simplificación que escucharemos cada vez más:

“Si el acceso no es firme, el BESS no es financiable.”

Sirius demuestra que esa afirmación es demasiado absoluta.

Pero tampoco deberíamos sacar la conclusión contraria.

No es la conexión flexible la que hace financiable el proyecto.

La pieza fundamental está en otro lugar.

Vattenfall convierte volatilidad en ingresos contratados

Return ha firmado con Vattenfall un contrato de tolling de largo plazo y precio fijo.

Vattenfall obtiene acceso a la capacidad de carga, almacenamiento y descarga de los 200 MW / 800 MWh de Sirius.

A cambio paga una remuneración fija.

Vattenfall decidirá cuándo cargar y descargar la batería para gestionar su cartera de clientes, equilibrar su generación eólica y solar y participar en el balance del sistema.

Para Return, esto cambia radicalmente el perfil financiero del activo.

En un BESS puramente merchant, los ingresos dependen de variables difíciles de proyectar durante quince años:

spreads, mercados de balance, saturación de servicios auxiliares, volatilidad, competencia de otras baterías…

Con un tolling agreement, una parte importante de ese riesgo pasa al offtaker.

Y si ese offtaker es Vattenfall, el banco ya no analiza únicamente:

“¿Cuánto podrá ganar esta batería?”

También puede analizar:

“¿Quién se ha comprometido a pagar por disponer de ella?”

Es una pregunta mucho más cómoda para un financiador.

Aquí está el verdadero modelo

Lo extraordinario de Sirius no es una batería de 800 MWh.

Europa construirá muchas.

Lo interesante es la combinación:

BESS de 4 horas + acceso flexible + tolling de largo plazo + contraparte sólida + financiación bancaria.

Cada elemento resuelve un problema distinto.

El acceso flexible ayuda a resolver la escasez física de capacidad de red.

El BESS aporta flexibilidad.

El tolling reduce la incertidumbre de ingresos.

Y esa mayor previsibilidad permite atraer financiación.

En otras palabras:

no se ha eliminado la congestión de la red.
Se ha diseñado un modelo de negocio capaz de convivir con ella.

Y esa diferencia es enorme.

Ahora miremos a España

La comparación llega además en un momento especialmente oportuno.

La CNMC acaba de aprobar en España los permisos de acceso flexible para demanda.

La regulación permite conectar nuevos consumidores cuando no exista capacidad firme, siempre que puedan adaptar o reducir su consumo bajo determinadas condiciones.

Y hay un detalle todavía más importante para el almacenamiento:

la resolución establece que las solicitudes de acceso de demanda de las instalaciones de almacenamiento se analizarán como solicitudes de acceso flexible.

Esto cambia la discusión española.

La pregunta ya no debería ser únicamente:

“¿Cuántos MW de capacidad firme quedan disponibles?”

También deberíamos preguntar:

“¿Qué proyectos podrían conectarse si aceptaran utilizar la red de forma flexible?”

Pero inmediatamente aparece la siguiente pregunta.

Y posiblemente sea todavía más importante:

¿Cómo financiamos esos proyectos?

Sirius ofrece una primera respuesta.

El riesgo de conexión y el riesgo de ingresos no son lo mismo

Aquí conviene hacer una distinción fundamental.

Un BESS con acceso flexible pierde cierta libertad operativa.

Eso puede reducir oportunidades de arbitraje.

Puede impedir cargar durante determinadas horas.

Puede limitar la descarga precisamente cuando el mercado ofrece precios atractivos.

Por tanto, decir que la flexibilidad “no tiene coste” sería incorrecto.

Lo tiene.

La verdadera cuestión es:

¿puede ese riesgo medirse, asignarse y remunerarse?

Sirius sugiere que sí.

Si las restricciones de red son suficientemente transparentes y previsibles, el optimizador puede incorporarlas.

Y si además existe un contrato de largo plazo que garantiza determinados ingresos, la financiación puede evaluar el proyecto sobre una base mucho más estable.

Ahí está probablemente una de las grandes evoluciones del mercado BESS europeo.

De merchant battery a infraestructura contractualizada

La primera generación de baterías europeas se desarrolló fundamentalmente buscando ingresos merchant:

arbitraje.

FCR.

aFRR.

servicios auxiliares.

Pero cuanto más almacenamiento entra en el sistema, mayor importancia tendrán estructuras diferentes:

tolling, floor agreements, revenue sharing, capacity contracts o contratos híbridos.

No porque desaparezca el merchant.

Sino porque el project finance necesita transformar parte de esa volatilidad en cash flows previsibles.

Sirius es un ejemplo especialmente potente porque añade otra variable:

la conexión tampoco es completamente firme.

Y, aun así, el proyecto avanza.

La oportunidad para España puede ser enorme

España tiene simultáneamente:

una enorme penetración renovable,

crecientes vertidos,

nudos congestionados,

miles de MW de BESS en desarrollo,

nueva demanda industrial,

electrificación

y una red cuya ampliación tardará años.

Esperar a tener capacidad firme para todos puede convertirse en un cuello de botella estructural.

Existe otra posibilidad:

utilizar capacidad disponible dinámicamente.

El BESS es probablemente uno de los activos mejor preparados para hacerlo porque, a diferencia de una fábrica convencional, puede decidir cuándo consumir y cuándo inyectar.

En realidad, esa flexibilidad debería convertirse en parte de su valor.

Y aquí cambia también la conversación comercial del BESS

Para compañías como SolaX Power, el mercado futuro no debería limitarse a vender:

MW.

MWh.

PCS.

O contenedores.

La conversación se desplaza hacia algo más sofisticado:

BESS + EMS + optimización + control de potencia + conexión flexible + estrategia de mercado.

Porque cuando la red empieza a imponer condiciones dinámicas, el software que decide cuándo cargar, cuándo descargar y qué capacidad reservar se vuelve casi tan importante como la batería.

El activo deja de ser simplemente almacenamiento.

Se convierte en infraestructura flexible conectada a una red congestionada.

La conclusión

Países Bajos acaba de ofrecernos una pista muy relevante sobre cómo puede desarrollarse el próximo ciclo BESS europeo.

No hace falta esperar siempre a que desaparezca la congestión.

Puede existir otra estrategia:

aceptar una conexión flexible, controlar tecnológicamente esa flexibilidad y estructurar financieramente el riesgo.

Sirius combina:

  • 200 MW / 800 MWh.
  • ≈180 M€ de inversión.
  • Cinco grandes bancos.
  • Vattenfall como offtaker.
  • Un tolling de largo plazo.
  • Y acceso a red dependiente de la capacidad disponible.

Eso es mucho más que otro proyecto de baterías.

Es una demostración de algo que España debería observar con mucha atención:

La falta de capacidad firme no tiene por qué significar automáticamente “no hay proyecto”.

A veces puede significar:

hay que diseñar un proyecto diferente.

Y, probablemente, ahí esté una de las mayores oportunidades del BESS.