8 sept 2026

57 GWh: Europa entra en la era industrial del almacenamiento


Europa podría instalar 57 GWh de almacenamiento en baterías en 2026. Un 78% más que en 2025. Pero quizá el dato más importante no sea el volumen: es dónde se está produciendo el crecimiento. Y España está entre los mercados protagonistas.

El almacenamiento europeo está cambiando de escala.

Según EUPD Research, las nuevas instalaciones de baterías en Europa pasarían de 32 GWh en 2025 a 57 GWh en 2026, un crecimiento interanual del 78%.

Alemania, Bulgaria, Italia, Reino Unido y España lideran esta expansión. Pero no todos están creciendo de la misma manera.

Y ahí aparece una señal particularmente interesante para España.

España: el crecimiento viene del front-of-the-meter

Mientras Alemania e Italia se apoyan en ecosistemas de instaladores maduros y marcos regulatorios consolidados, EUPD identifica otro patrón en España y Reino Unido:

👉 su crecimiento está siendo impulsado principalmente por proyectos front-of-the-meter.

Es una diferencia importante.

El almacenamiento empieza a dejar de ser únicamente un complemento de la generación renovable o una herramienta de autoconsumo.

Empieza a convertirse en infraestructura del sistema eléctrico.

BESS capaces de arbitrar energía, gestionar congestiones, prestar servicios de red, responder a señales de mercado y aportar flexibilidad a un sistema con una penetración renovable cada vez mayor.

En España, con spreads intradiarios crecientes, horas negativas, vertidos renovables y limitaciones de red, esta evolución tiene bastante lógica.

57 GWh esconden otro cambio

El almacenamiento residencial seguirá creciendo con fuerza.

EUPD espera que pase de 11 GWh en 2025 a 15 GWh en 2026, aproximadamente un +36%.

Pero el mercado europeo completo crecería un 78%.

La diferencia es reveladora.

Si las previsiones se cumplen, aproximadamente 42 de los 57 GWh instalados en Europa durante 2026 corresponderían a segmentos no residenciales.

Eso no significa que sean 42 GWh exclusivamente utility-scale —también está incluido el mercado C&I—, pero muestra claramente dónde se está desplazando el centro de gravedad.

La siguiente fase del almacenamiento europeo será mucho más industrial.

El cuello de botella también cambia

Hay, sin embargo, una paradoja.

Europa necesita almacenamiento precisamente porque necesita más flexibilidad de red.

Pero los grandes BESS siguen encontrándose con problemas de acceso y conexión, permisos y tramitación. EUPD reconoce estas dificultades, aunque también observa mejores oportunidades de mercado y marcos regulatorios progresivamente más favorables.

Es decir:

el almacenamiento puede ayudar a resolver la congestión de la red, pero necesita acceder primero a esa misma red.

Una de las grandes cuestiones regulatorias de los próximos años será precisamente cómo romper ese círculo.

Y la batalla competitiva ya no será sólo €/kWh

Hay otra frase del análisis de EUPD que merece atención.

El mercado está evolucionando desde una competencia basada esencialmente en hardware hacia soluciones energéticas integradas e inteligentes.

Ese cambio puede ser incluso más importante que los 57 GWh.

Porque una batería por sí sola tiene un valor limitado.

El verdadero valor aparece cuando podemos coordinar:

PV + BESS + PCS + EMS + cargas + mercado eléctrico + servicios de red.

Y cuando el sistema puede decidir dinámicamente cuándo cargar, descargar, reservar capacidad o prestar flexibilidad.

La diferenciación se desplaza así desde la celda hacia la arquitectura, el software, el control y la optimización energética.

Mi lectura

Europa no está simplemente instalando más baterías.

Está empezando a construir una nueva capa de infraestructura energética.

Y España tiene una característica especialmente interesante: buena parte de su crecimiento esperado no viene del residencial, sino de grandes proyectos conectados al sistema.

Eso coloca al mercado español justo en el punto donde confluyen algunos de los grandes problemas eléctricos de esta década:

más renovables + más volatilidad + más congestión + más necesidad de flexibilidad.

Los 57 GWh son el titular.

Pero la historia realmente importante es otra:

el BESS está dejando de ser un activo complementario para convertirse en una pieza estructural del sistema eléctrico europeo.