25 sept 2026

Europa no tiene un problema de renovables. Tiene un problema de flexibilidad

La nueva crisis energética vuelve a mostrar la vulnerabilidad europea ante los combustibles fósiles. Pero esta vez la respuesta no puede limitarse a instalar más generación renovable: hacen falta redes, almacenamiento y demanda flexible.

Europa vuelve a encontrarse ante una crisis energética apenas cuatro años después de la de 2022.

Las circunstancias geopolíticas son diferentes, pero el problema estructural es sorprendentemente parecido: una elevada dependencia de combustibles fósiles importados expone nuevamente a la economía europea a precios internacionales que no controla.

La Comisión Europea reconoce la magnitud del problema.

Desde el comienzo de la actual crisis en Oriente Medio, la Unión Europea habría gastado alrededor de 53.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles, según la Dirección General de Energía de la Comisión.

No estamos, por tanto, únicamente ante una discusión climática.

Estamos ante un problema de competitividad, seguridad energética y costes industriales.

La respuesta europea: electrificar

El 17 de julio de 2026, la Comisión Europea presentó su Electrification Action Plan — COM(2026) 595 final.

Su objetivo es acelerar la electrificación de la demanda energética europea como herramienta para mejorar simultáneamente la descarbonización, la competitividad y la seguridad energética.

El razonamiento es sencillo.

Europa importa buena parte del petróleo y del gas que consume.

Pero dispone de un recurso energético doméstico cada vez mayor:

electricidad producida a partir de renovables.

Electrificar transporte, industria y edificios permite sustituir progresivamente combustibles importados por electricidad producida dentro de Europa.

Pero aparece entonces el siguiente problema.

Electrificar sin flexibilidad puede trasladar el cuello de botella

Instalar más renovables no significa automáticamente disponer de energía exactamente cuando y donde se necesita.

Solar y eólica producen electricidad siguiendo las condiciones meteorológicas.

La demanda, sin embargo, sigue sus propios ciclos.

Y la red eléctrica tiene límites físicos.

Por eso el verdadero reto del nuevo sistema energético empieza a desplazarse desde una pregunta:

¿Cuánta electricidad renovable podemos producir?

hacia otra bastante más importante:

¿Cómo hacemos coincidir producción, red y consumo en cada momento?

Aquí entra el almacenamiento.

BESS deja de ser simplemente una batería

Durante años, el almacenamiento con baterías se analizó fundamentalmente como una tecnología de arbitraje:

cargar cuando la electricidad es barata y descargar cuando es cara.

Ese modelo sigue existiendo.

Pero el valor de un sistema BESS moderno puede ser mucho mayor.

Puede absorber excedentes renovables, desplazar energía entre horas, reducir picos de demanda, prestar servicios de flexibilidad, responder rápidamente a necesidades del sistema y disminuir la presión sobre determinados puntos de la red.

En otras palabras:

BESS convierte energía disponible en energía gestionable.

Y esa diferencia será cada vez más importante en un sistema eléctrico dominado por recursos variables.

Las redes son el siguiente cuello de botella

La transición energética europea está entrando además en una nueva fase.

Durante la primera etapa, el reto principal era construir generación renovable.

Ahora empieza a aparecer otra limitación:

la capacidad de conexión.

Industria electrificada, movilidad eléctrica, bombas de calor, almacenamiento, hidrógeno y, especialmente, centros de datos están solicitando grandes cantidades de nueva potencia.

Pero construir redes eléctricas requiere años.

La consecuencia es aparentemente paradójica:

Europa puede disponer simultáneamente de grandes cantidades de energía renovable y de proyectos que no pueden conectarse porque la red local no tiene capacidad suficiente.

La solución ya no puede consistir únicamente en construir más generación.

Hay que utilizar mejor la infraestructura existente.

De conexiones rígidas a conexiones flexibles

Aquí puede producirse uno de los cambios más interesantes del mercado eléctrico europeo.

Tradicionalmente, una instalación solicita una determinada capacidad de conexión y espera poder utilizarla prácticamente cuando quiera.

Pero en redes congestionadas empieza a tener sentido otro modelo:

flexible grid connections.

El consumidor acepta reducir temporalmente su demanda durante situaciones críticas de la red a cambio de conseguir una conexión que, de otro modo, podría tardar años.

Para que ese modelo funcione, el consumidor necesita flexibilidad.

Y BESS es una de las herramientas más sencillas para proporcionarla.

Un sistema industrial podría consumir de la batería cuando la red está congestionada y recargarla cuando vuelve a existir capacidad disponible.

La batería deja entonces de ser únicamente un activo energético.

Se convierte también en una herramienta para gestionar capacidad de red.

Los centros de datos son el ejemplo perfecto

Pocas industrias representan mejor este nuevo problema que los centros de datos.

La expansión de la inteligencia artificial está creando instalaciones con demandas eléctricas enormes, precisamente cuando muchas redes europeas empiezan a mostrar limitaciones de capacidad.

Considerar esos centros simplemente como cargas eléctricas rígidas puede agravar el problema.

Pero existe otra posibilidad.

Un centro de datos equipado con:

  • almacenamiento BESS,

  • generación local,

  • sistemas de refrigeración gestionables,

  • almacenamiento térmico,

  • gestión inteligente de cargas,

  • y conexión flexible a red,

puede convertirse en una carga parcialmente gestionable.

La diferencia es enorme.

En lugar de exigir permanentemente toda su potencia contratada, puede adaptar temporalmente su comportamiento a las condiciones del sistema.

De MW instalados a MW gestionables

Aquí probablemente está uno de los mayores cambios conceptuales de la transición energética.

Durante años hemos medido el progreso casi exclusivamente en:

GW renovables instalados.

Pero un sistema eléctrico con alta penetración renovable necesita empezar a medir también:

GW flexibles disponibles.

Una batería.

Un vehículo eléctrico conectado inteligentemente.

Una industria capaz de desplazar procesos.

Un sistema de climatización con almacenamiento térmico.

Un centro de datos capaz de coordinar compute, cooling y almacenamiento.

Todos ellos pueden aportar flexibilidad.

La propia Comisión está explorando esta dirección incluso mediante entornos regulatorios específicos para tecnologías como Vehicle-to-Grid (V2G), incluido dentro de los documentos de acompañamiento del Electrification Action Plan.

El verdadero riesgo sería repetir 2022

Javier García Breva plantea en Energías Renovables que Europa no aprendió suficientemente de la crisis energética de 2022 y sigue demasiado expuesta a gas y petróleo.

Algunas de sus conclusiones —especialmente sobre el diseño del mercado eléctrico, nuclear o el papel exacto del gas— son opiniones debatibles.

Pero el diagnóstico estructural es difícil de ignorar:

la dependencia energética exterior sigue teniendo un coste económico enorme para Europa.

La diferencia es que ahora disponemos de tecnologías que en 2022 estaban mucho menos desplegadas.

Solar.

Eólica.

Baterías.

Vehículos eléctricos.

Digitalización.

Demand response.

Energy Management Systems.

Y sistemas de optimización capaces de coordinarlos.

La próxima infraestructura estratégica europea puede ser la flexibilidad

La transición energética ya no consiste únicamente en sustituir una tecnología de generación por otra.

Consiste en construir un sistema energético capaz de absorber grandes cantidades de electricidad renovable y utilizarla de manera eficiente.

Eso requiere generación.

Pero también requiere almacenamiento, redes, digitalización y consumidores capaces de responder al sistema.

Por eso el próximo gran mercado energético europeo podría no medirse únicamente en nuevos GW de renovables.

Podría medirse en algo diferente:

GW de flexibilidad.

Y en ese sistema, BESS deja de ser un complemento de las renovables.

Se convierte en una de las infraestructuras que permiten utilizarlas.


Fuente principal: European Commission, Electrification Action Plan, COM(2026) 595 final, 17 July 2026.

Datos de contexto: European Commission, DG Energy, Energy Union Task Force takes stock of oil and gas security of supply in the EU, 13 July 2026.

Artículo de referencia: Javier García Breva, 2022-2026: dos crisis de altos precios de la energía y cinco años perdidos, Energías Renovables, 25 September 2026.