16 oct 2026

España tiene 48 GW de baterías en tramitación. Pero ¿cuántas serán realmente rentables?


El almacenamiento energético se ha convertido en una pieza fundamental de la transición eléctrica española. Sin embargo, el verdadero desafío ya no consiste únicamente en instalar baterías, sino en transformar la flexibilidad en ingresos sostenibles y financiables.

España está entrando en una nueva etapa de su transición energética.

Durante años, el gran objetivo fue instalar más capacidad renovable y reducir el coste de generación. Hoy, el crecimiento fotovoltaico está revelando una realidad cada vez más evidente: producir electricidad barata no garantiza que esa electricidad tenga valor cuando llega al mercado.

El reciente informe Asesor de Mercado 2026 YTD, publicado por Agere Infrastructure Partners con datos hasta septiembre de 2026, ofrece cifras especialmente reveladoras.

Y plantea una cuestión que debería preocupar tanto a los promotores renovables como a los inversores, fabricantes y responsables de política energética:

¿Estamos desarrollando almacenamiento al ritmo que necesita el sistema o estamos construyendo una nueva carrera especulativa alrededor de las baterías?

1. La gran paradoja española: 322 MW operativos frente a 48 GW de solicitudes

Según Agere, España dispone de aproximadamente 8 GW de almacenamiento energético operativo, de los cuales apenas 322 MW corresponden a baterías.

Al mismo tiempo, existen alrededor de 58 GW en solicitudes de acceso y conexión, incluyendo unos 48 GW de baterías.

La comparación es extraordinaria.

El volumen de solicitudes de baterías equivale a casi 150 veces la potencia que Agere identifica actualmente en operación.

Pero conviene interpretar correctamente esta cifra.

Los 48 GW no representan proyectos construidos, financiados ni necesariamente viables. Incluyen iniciativas en distintas fases de tramitación, muchas de las cuales podrían no materializarse.

Y aquí aparece la primera gran conclusión:

España no tiene únicamente un problema de capacidad de almacenamiento. Tiene también un problema de selección económica de los proyectos que realmente aportarán valor.

No todas las baterías serán igual de necesarias. Y, sobre todo, no todas serán igual de rentables.

2. La fotovoltaica está produciendo más electricidad, pero captura menos valor

El informe muestra cómo el crecimiento de la generación solar está transformando la formación de precios.

En 2024, la fotovoltaica capturaba aproximadamente el 65 % del precio medio del mercado eléctrico.

En 2025, ese porcentaje descendió al 51 %.

Y en los primeros nueve meses de 2026 se situó alrededor del 49 %.

Pero hay un dato todavía más significativo.

Según Agere, durante 2026 el 51 % de la energía fotovoltaica se produjo en horas con precios de mercado iguales o inferiores a 10 €/MWh.

Esto significa que una parte muy importante de la generación solar coincide con periodos de escaso valor económico.

El problema no es que España produzca demasiada energía renovable en términos absolutos.

El problema es que una proporción creciente de esa producción se concentra en las mismas horas.

Y cuando muchos productores venden simultáneamente electricidad que no puede desplazarse en el tiempo, el precio se desploma.

Aquí el almacenamiento cambia las reglas del juego.

Una batería permite trasladar parte de la energía desde las horas de excedente hacia aquellas en las que existe mayor demanda o menor generación disponible.

Pero la verdadera oportunidad no es almacenar electricidad indiscriminadamente.

Es hacerlo cuando el valor del desplazamiento supera las pérdidas, los costes operativos y la degradación del sistema.

3. El BESS puede recuperar valor perdido, pero no eliminar el riesgo de mercado

Uno de los resultados más interesantes del estudio aparece en su análisis retrospectivo de hibridación fotovoltaica.

Agere calcula que una instalación solar combinada con almacenamiento de cuatro horas habría podido alcanzar en 2025 un precio capturado equivalente aproximadamente al 125 % del precio medio del mercado, frente al 51 % de una planta exclusivamente fotovoltaica.

Es una diferencia muy significativa.

Demuestra el potencial del almacenamiento para modificar radicalmente el perfil económico de un activo renovable.

Sin embargo, existe una advertencia fundamental.

Que una batería hubiera conseguido excelentes ingresos con los precios de ayer no significa que vaya a conseguirlos con los precios de mañana.

La rentabilidad del arbitraje depende de los diferenciales entre las horas de compra y venta.

Y esos diferenciales evolucionan con el propio despliegue del almacenamiento.

Cuantas más baterías compren durante las horas baratas y vendan durante las caras, mayor será su influencia sobre los precios.

Por tanto, el BESS puede acabar reduciendo parte de la volatilidad que inicialmente justificaba su inversión.

Esta es la gran paradoja económica del almacenamiento: cuanto más éxito tenga como tecnología de flexibilidad, mayor puede ser la presión sobre sus ingresos por arbitraje.

4. ¿Una rentabilidad del 15 %? Posible en una simulación, pero no garantizada

Agere presenta escenarios ilustrativos especialmente interesantes.

Para determinados proyectos, estima rentabilidades aproximadas del:

  • 5 % para fotovoltaica sin almacenamiento.

  • 7–8 % para fotovoltaica hibridada con baterías.

  • 15 % para BESS standalone de cuatro horas.

Estas cifras muestran por qué los inversores están prestando tanta atención al almacenamiento.

Pero deben interpretarse como resultados de modelización, no como promesas de rentabilidad.

La TIR real dependerá de variables fundamentales: inversión inicial, eficiencia, degradación, disponibilidad, costes de operación, precios eléctricos, acceso a red, financiación y evolución de la competencia.

Además, resulta imprescindible diferenciar ingresos contratados de ingresos expuestos al mercado.

Un proyecto con elevada rentabilidad esperada puede resultar difícil de financiar si sus flujos de caja presentan demasiada incertidumbre.

Y aquí aparece una evolución decisiva.

El futuro del almacenamiento no dependerá solamente de maximizar ingresos. Dependerá también de convertir esos ingresos en flujos de caja suficientemente previsibles para atraer financiación.

Contratos de optimización, acuerdos tolling, ingresos por capacidad cuando estén disponibles y estrategias de cobertura pueden adquirir tanta importancia como el propio hardware.

5. El almacenamiento no puede depender de una sola fuente de ingresos

Agere estima, para uno de sus casos ilustrativos de BESS híbrido, una estructura de ingresos basada principalmente en:

  • Arbitraje en el mercado diario.

  • Operaciones en el mercado intradiario.

  • Servicios de balance, como aFRR y mFRR.

  • Posibles pagos por capacidad, sujetos al desarrollo del mecanismo correspondiente.

El informe anticipa que el arbitraje diario tendrá un papel predominante a largo plazo y que los servicios de regulación secundaria sufrirán una progresiva canibalización.

Es una previsión razonable, aunque todavía incierta.

En todo caso, pone de manifiesto algo esencial.

Una batería debe poder adaptarse a distintas oportunidades económicas sin comprometer sus restricciones técnicas.

Y eso exige mucho más que capacidad instalada.

Exige sistemas de gestión energética capaces de decidir cuándo cargar, descargar, reservar capacidad, prestar servicios o permanecer inactivos.

El valor de un BESS no reside exclusivamente en sus MWh. Reside también en la inteligencia con la que esos MWh se gestionan.

6. El gran mercado que no deberíamos olvidar: industria y centros de datos

Buena parte del debate español se concentra en el almacenamiento a gran escala conectado directamente al mercado eléctrico.

Sin embargo, existe otra oportunidad que merece una atención creciente.

El almacenamiento situado junto al consumo.

En instalaciones industriales y comerciales, una batería puede combinar diferentes funciones:

Reducir picos de potencia, aumentar el aprovechamiento del autoconsumo fotovoltaico, desplazar consumos hacia periodos más económicos y proporcionar determinadas capacidades de respaldo.

En los centros de datos, además, el almacenamiento puede integrarse con generación local y estrategias de gestión de potencia, siempre respetando las reservas necesarias para garantizar la continuidad de servicio.

Agere recoge precisamente experiencia de modelización energética de centros de datos combinando baterías, fotovoltaica, gas y conexión a red.

Este planteamiento es especialmente relevante.

Porque el almacenamiento detrás del contador puede crear valor sin depender exclusivamente de la volatilidad del mercado mayorista.

En determinados proyectos, su rentabilidad puede apoyarse en ahorros energéticos verificables, mejoras operativas y reducción de costes asociados a la potencia contratada.

La oportunidad no consiste en replicar el mismo modelo BESS en todos los sectores.

Consiste en identificar qué problema económico y operativo resuelve cada batería.

7. De vender baterías a ofrecer flexibilidad financiable

Esta transformación tiene implicaciones directas para fabricantes y proveedores de soluciones de almacenamiento como SolaX Power.

El mercado será cada vez más exigente.

Ya no bastará con comparar €/kWh, eficiencia nominal o número de ciclos garantizados.

Los clientes necesitarán comprender cuánto valor puede generar un sistema durante toda su vida útil, bajo distintos escenarios de operación.

Eso requiere integrar cuatro dimensiones:

Tecnología: sistemas eficientes, fiables, seguros y con degradación controlada.

Inteligencia: gestión energética capaz de adaptar las decisiones al consumo, la generación y las señales económicas.

Flexibilidad: posibilidad de responder a diferentes necesidades sin comprometer las prestaciones comprometidas.

Financiabilidad: modelos transparentes y verificables que permitan evaluar riesgos, ahorros e ingresos futuros.

El fabricante que consiga conectar estas cuatro dimensiones estará mejor preparado para competir en un mercado donde los compradores exigirán resultados, no solamente capacidad de almacenamiento.

8. La próxima transición energética será también una transición hacia la flexibilidad

Durante la primera etapa de la transformación eléctrica, la prioridad fue producir energía renovable cada vez más barata.

En la segunda, será necesario asegurar que esa energía pueda aprovecharse cuando realmente se necesita.

España dispone de excelentes recursos solares y eólicos.

Pero esa ventaja competitiva solo podrá desarrollarse plenamente si se acompaña de redes adecuadas, demanda flexible, almacenamiento y mecanismos de mercado capaces de remunerar los servicios que necesita el sistema.

Los 48 GW de solicitudes de baterías que identifica Agere muestran el enorme interés inversor.

No demuestran, por sí solos, que exista un modelo de negocio sostenible para todos esos proyectos.

Y esa distinción es fundamental.

El éxito de la transición energética no debería medirse únicamente por los GW renovables y los GWh de baterías instalados, sino por nuestra capacidad para suministrar electricidad competitiva, flexible y fiable.

Porque la verdadera revolución del almacenamiento no llegará cuando instalemos más baterías.

Llegará cuando cada batería pueda demostrar qué problema resuelve, cuánto valor aporta y durante cuánto tiempo puede seguir haciéndolo de forma rentable.


Fuente principal: Agere Infrastructure Partners — Asesor de Mercado 2026 YTD, 30 de septiembre de 2026.

www.agereinfra.com

Análisis y reflexiones estratégicas: Elaboración propia a partir del informe. Las cifras de rentabilidad y captación corresponden a supuestos y simulaciones de Agere, no a resultados garantizados.

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