10 oct 2026

Centros de datos: del 80% renovable a la flexibilidad real. La CNMC abre una nueva oportunidad para las baterías


España necesita algo más que nuevos megavatios renovables: necesita almacenamiento, gestión inteligente de la demanda y centros de datos capaces de contribuir a la estabilidad del sistema eléctrico.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) acaba de introducir un elemento fundamental en el debate sobre el futuro decreto de centros de datos: no basta con exigir que estas instalaciones consuman electricidad renovable. También hay que valorar cuándo consumen, cómo gestionan su demanda y qué pueden aportar al sistema eléctrico.

En su informe del 22 de septiembre de 2026, recogido por El Periódico de la Energía el 9 de octubre, el regulador recomienda flexibilizar la obligación de cubrir el 80% del consumo mediante nueva generación renovable y revisar las exigencias de correlación horaria.

Pero detrás de esta recomendación hay una reflexión mucho más importante: el verdadero reto de la transición energética no consiste únicamente en producir más electricidad limpia, sino en aprovecharla cuando está disponible y garantizar el suministro cuando no lo está.

España tiene renovables. Lo que necesita es flexibilidad.

La paradoja del sistema eléctrico español resulta cada vez más evidente.

Durante determinadas horas, especialmente las centrales del día, la elevada producción fotovoltaica provoca precios muy reducidos o negativos e incluso restricciones a la generación renovable.

Según recoge la CNMC, durante el primer semestre de 2026 se registraron casi 600 horas de precios negativos en las horas solares del mercado diario.

Sin embargo, en otros periodos seguimos necesitando tecnologías de respaldo para garantizar el equilibrio entre generación y demanda.

En este contexto, exigir a los nuevos centros de datos que desarrollen todavía más generación renovable, sin considerar cuándo está disponible la electricidad, podría incrementar los desequilibrios existentes.

Por eso, la CNMC plantea adaptar los requisitos de adicionalidad y correlación horaria a las condiciones reales del sistema.

Entre sus propuestas figura considerar cumplida la correlación horaria en periodos con excedentes renovables, precios iguales o inferiores a 20 €/MWh o una intensidad de emisiones suficientemente baja.

La cuestión deja de ser exclusivamente cuánta electricidad renovable contratamos y pasa a ser cómo utilizamos esa energía de forma eficiente.

El almacenamiento BESS adquiere una nueva dimensión

Una de las aportaciones más interesantes del informe es su reconocimiento explícito del almacenamiento energético y de la flexibilidad de la demanda.

La CNMC señala que disponer de almacenamiento, capacidad de reducción temporal de potencia o participación en servicios de ajuste puede contribuir más directamente a la seguridad del suministro que limitarse a exigir adicionalidad renovable y correlación horaria.

Es un cambio de enfoque relevante.

Una instalación BESS puede permitir que un centro de datos absorba electricidad durante periodos de elevada generación renovable y utilice parte de esa energía almacenada cuando el sistema esté más tensionado.

Además, dependiendo de su configuración técnica y de las condiciones regulatorias, puede contribuir a:

  • Reducir los picos de potencia demandada de la red.

  • Optimizar los costes de adquisición de electricidad.

  • Facilitar el aprovechamiento de excedentes renovables.

  • Participar en servicios de flexibilidad y ajuste.

  • Aportar capacidad de respaldo, preservando las reservas necesarias para la continuidad operativa.

El valor del almacenamiento deja así de estar vinculado exclusivamente a demostrar el origen renovable del consumo.

Una batería bien integrada puede convertirse en un activo energético que beneficia simultáneamente al centro de datos y al sistema eléctrico.

Una oportunidad para las baterías independientes

Hay otro detalle del informe que merece especial atención.

La CNMC plantea estudiar que las instalaciones BESS independientes, conocidas como stand-alone, puedan recibir una consideración similar al almacenamiento hibridado con generación renovable.

Para ello deberían acreditar su vinculación contractual con el centro de datos y justificar adecuadamente el origen de la energía almacenada.

Esta posibilidad podría abrir nuevas oportunidades de inversión, permitiendo desarrollar almacenamiento sin necesidad de ubicarlo físicamente junto a una planta renovable.

Pero el regulador también señala una condición indispensable: deben existir procedimientos verificables para medir la energía almacenada, contabilizar las pérdidas y acreditar su origen.

Una batería no genera electricidad renovable. La almacena y la desplaza en el tiempo.

Por tanto, su contribución ambiental debe medirse correctamente.

Los centros de datos del futuro deberán gestionar su energía

La combinación de inteligencia artificial, crecimiento de la demanda eléctrica y limitaciones de acceso a la red obliga a replantear la arquitectura energética de estas instalaciones.

Hasta ahora, el diseño de muchos centros de datos se ha centrado principalmente en garantizar disponibilidad eléctrica mediante infraestructuras redundantes.

La nueva realidad exige incorporar también la capacidad de gestionar dinámicamente la relación con la red.

Esto implica integrar generación renovable, almacenamiento BESS, sistemas UPS, refrigeración y gestión de la demanda bajo una estrategia energética coordinada.

El objetivo no debe ser comprometer la disponibilidad informática para prestar servicios energéticos, sino identificar qué flexibilidad puede ofrecer realmente cada instalación sin perjudicar su operación.

Y aquí surge una oportunidad tecnológica importante: los sistemas inteligentes de gestión energética pueden coordinar estos recursos, optimizando el consumo y preservando las reservas necesarias para mantener la continuidad del servicio.

Para fabricantes e integradores de soluciones de almacenamiento como SolaX Power, esta evolución abre un mercado que va más allá de la instalación convencional de baterías.

El almacenamiento deberá integrarse cada vez más con sistemas de control, comunicaciones, supervisión energética y estrategias de operación capaces de responder a las necesidades del consumidor y de la red.

Flexibilizar la regulación no debería significar renunciar a la flexibilidad

Existe, sin embargo, un riesgo que no conviene ignorar.

Si la revisión del decreto termina limitándose a reducir las exigencias renovables, sin establecer mecanismos para reconocer la flexibilidad efectiva de los centros de datos, podría perderse parte de la oportunidad.

España necesita inversiones digitales, pero también necesita preservar la capacidad de su red, evitar costes innecesarios para otros consumidores y aprovechar mejor sus recursos renovables.

Por eso, la regulación debería distinguir entre instalaciones que simplemente mantienen una demanda eléctrica elevada y aquellas capaces de adaptarse, dentro de sus límites operativos, a las necesidades del sistema.

La diferencia debe poder medirse y, cuando corresponda, remunerarse mediante mecanismos transparentes.

El informe de la CNMC constituye una recomendación regulatoria, no una modificación normativa ya aprobada. Su alcance definitivo dependerá del texto que finalmente adopte el Gobierno.

Conclusión: el futuro no es solo más generación. Es mejor gestión energética.

La expansión de los centros de datos puede convertirse en una oportunidad para acelerar la modernización del sistema eléctrico español.

Pero para conseguirlo necesitamos evolucionar desde un modelo centrado exclusivamente en contratar nueva generación renovable hacia otro que valore también el almacenamiento, la flexibilidad y la gestión inteligente de la demanda.

Los BESS tienen un papel fundamental en esa transformación.

El centro de datos del futuro no debería limitarse a consumir electricidad renovable. Debería convertirse, cuando sea técnicamente posible, en un consumidor flexible que contribuya a aprovecharla mejor.

Y para ello, las baterías no son simplemente una solución de respaldo.

Son una parte esencial de la nueva infraestructura energética digital.


CNMC — Informe IPN/CNMC/038/26, 22 de septiembre de 2026.

ttps://www.cnmc.es/expedientes/ipncnmc03826