España no tiene solamente un desafío de generación renovable. Tiene un desafío de flexibilidad. Y las baterías están llamadas a desempeñar un papel fundamental.
GE Vernova acaba de publicar Building Spain’s Net Zero Power System, un análisis de los posibles caminos para alcanzar un sistema eléctrico de emisiones netas cero en 2050.
Sus conclusiones deberían llamar la atención de reguladores, inversores, operadores eléctricos y empresas del sector energético.
Las cifras son reveladoras:
La demanda eléctrica española podría aumentar aproximadamente un 60% hasta 2050.
La potencia eólica y solar instalada podría situarse entre 150 y más de 250 GW.
El sistema necesitaría mantener una proporción significativa de capacidad flexible para garantizar su funcionamiento.
En el escenario de mayor penetración de tecnologías bajas en carbono, el modelo contempla alrededor de 50 GW de almacenamiento en baterías.
Esta última cifra merece especial atención.
El almacenamiento deja de ser un complemento
Durante años, la transición energética española se ha medido principalmente en megavatios renovables instalados.
Más fotovoltaica. Más eólica. Más capacidad de generación.
Pero existe una realidad que resulta cada vez más difícil ignorar:
Producir electricidad renovable no garantiza que podamos utilizarla cuando realmente la necesitamos.
Cuando la generación supera la capacidad de consumo, almacenamiento o evacuación, parte de esa energía puede perderse mediante restricciones o vertidos.
Y cuando desaparece el sol o disminuye el viento, el sistema necesita recursos capaces de responder.
GE Vernova identifica precisamente esta necesidad de flexibilidad como una de las condiciones fundamentales para alcanzar la descarbonización.
¿Por qué son tan importantes los 50 GW?
El informe analiza cuatro escenarios de evolución del sistema eléctrico español.
En los escenarios Progresivo y Pionero, el modelo identifica aproximadamente 30 GW de capacidad flexible combinada, incluyendo generación gestionable y baterías.
Sin embargo, en el escenario denominado Lower Carbon, con una penetración renovable mucho más elevada, la necesidad de almacenamiento mediante baterías alcanza aproximadamente 50 GW en 2050.
No se trata de un objetivo aprobado por el Gobierno, ni de una previsión inevitable.
Es el resultado de un escenario técnico-económico.
Pero permite comprender algo fundamental:
Cuanto mayor sea nuestra dependencia de generación renovable variable, más importante será disponer de almacenamiento y flexibilidad operativa.
El estudio considera baterías de dos y cuatro horas, lo que también recuerda que la potencia instalada, expresada en GW, no debe confundirse con la energía almacenable, expresada en GWh.
El verdadero cambio está en los mercados eléctricos
Aquí aparece, en mi opinión, una de las conclusiones más importantes del informe.
Las baterías no deberían valorarse únicamente por su capacidad para comprar electricidad barata y venderla cuando sube el precio.
Su aportación potencial es mucho más amplia:
Desplazamiento temporal de energía renovable.
Reducción de vertidos.
Respuesta rápida ante desequilibrios de frecuencia.
Regulación de tensión, cuando la tecnología y las condiciones de conexión lo permiten.
Reducción de picos de demanda.
Participación en servicios de flexibilidad y estabilidad de red.
GE Vernova propone avanzar en mecanismos de mercado que reconozcan estos servicios, mejorar la coordinación entre mercados eléctricos y facilitar las inversiones en almacenamiento.
Porque una batería no debería depender exclusivamente del arbitraje energético para que su aportación al sistema resulte económicamente viable.
Una oportunidad también para la industria y los centros de datos
Aunque el estudio se centra principalmente en el sistema eléctrico nacional, sus conclusiones tienen implicaciones que van mucho más allá de las grandes instalaciones de almacenamiento.
Para una industria, un BESS puede contribuir a reducir puntas de potencia, gestionar consumos y aprovechar mejor la generación fotovoltaica.
Para un centro de datos, la combinación de almacenamiento, generación local y gestión inteligente de la demanda puede aportar nuevas herramientas para gestionar restricciones energéticas, siempre respetando sus requisitos de disponibilidad y resiliencia.
Y para las redes de distribución, el almacenamiento distribuido puede convertirse en un recurso valioso cuando su ubicación, dimensionamiento y operación están correctamente coordinados.
Desde SolaX Power, vemos en esta evolución una oportunidad para desarrollar soluciones de almacenamiento cada vez más integradas con la generación renovable y la gestión inteligente de la energía.
Pero las baterías no pueden resolverlo todo
El propio análisis de GE Vernova deja claro que los sistemas eléctricos de alta penetración renovable seguirán necesitando redes reforzadas, recursos gestionables y tecnologías complementarias capaces de responder durante periodos prolongados de baja generación renovable.
Además, el escenario con mayor despliegue de baterías presenta también el mayor coste total del sistema entre los analizados.
Por tanto, la cuestión no consiste en instalar baterías indiscriminadamente.
Consiste en instalar el almacenamiento adecuado, en el lugar adecuado, con la duración adecuada y bajo un modelo de remuneración sostenible.
La gran decisión energética de España
España dispone de recursos solares y eólicos extraordinarios.
Pero su ventaja competitiva futura no dependerá solamente de cuántos GW renovables sea capaz de instalar.
Dependerá también de su capacidad para gestionar esa generación, aprovecharla eficientemente y garantizar la estabilidad del suministro.
GE Vernova aporta una referencia relevante para este debate.
La próxima gran revolución del sistema eléctrico español no será únicamente producir más energía renovable. Será aprender a utilizarla cuando, donde y como realmente se necesita.
Y para conseguirlo, el almacenamiento energético tendrá que pasar de ser una oportunidad tecnológica a convertirse en una pieza estructural del sistema.
La pregunta ya no es si España necesita más almacenamiento. Es si estamos desarrollando con suficiente rapidez los mercados, las redes y las condiciones regulatorias que permitirán desplegarlo.
Fuente: GE Vernova — Construir el sistema eléctrico de cero emisiones netas de España (2026).
