13 oct 2026

IRENA lanza una advertencia: sin almacenamiento y flexibilidad, multiplicar por siete las renovables no será suficiente

El nuevo World Energy Transitions Outlook 2026 plantea que la capacidad mundial de almacenamiento energético deberá pasar de 416 GW en 2025 a casi 6.860 GW en 2050. Para las baterías, el escenario de 1,5 °C exige multiplicar por ocho la potencia instalada antes de 2035. Una transformación que sitúa a los sistemas BESS en el centro del futuro eléctrico.

13 de octubre de 2026 | Energía, almacenamiento y transición energética

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) acaba de publicar su informe World Energy Transitions Outlook 2026, y su mensaje va mucho más allá de la necesidad de seguir instalando parques solares y eólicos.

La transición energética está entrando en una nueva fase: el principal desafío ya no consiste únicamente en generar electricidad renovable, sino en disponer de infraestructuras capaces de transportarla, almacenarla y gestionarla de forma eficiente.

La advertencia es especialmente relevante para España, donde el fuerte despliegue fotovoltaico convive con restricciones de red, necesidades crecientes de flexibilidad y una electrificación industrial todavía pendiente de acelerarse.

1. Un sistema eléctrico siete veces mayor en capacidad renovable

IRENA estima que, para seguir una trayectoria compatible con el objetivo de 1,5 °C, la potencia renovable instalada mundial tendría que evolucionar de la siguiente manera:

  • 2025: 5,2 TW.

  • 2035: 18,4 TW.

  • 2050: 38,2 TW.

Esto supone multiplicar por aproximadamente 7,4 la potencia renovable de 2025.

En ese escenario, las renovables alcanzarían el 92 % de la generación eléctrica mundial en 2050, mientras la electricidad pasaría a representar más de la mitad del consumo energético final.

Sin embargo, el informe advierte de un problema estructural: las redes eléctricas y las infraestructuras de integración no están avanzando al mismo ritmo que la generación.

Instalar más renovables sin ampliar la capacidad de gestionarlas puede aumentar las restricciones, los vertidos y las dificultades para conectar nueva demanda.

El verdadero reto es transformar el crecimiento renovable en suministro eléctrico útil, fiable y competitivo.

2. El dato decisivo: el almacenamiento deberá multiplicarse por más de dieciséis

Este es probablemente uno de los datos más relevantes del informe para el sector del almacenamiento.

Según el escenario de IRENA, la potencia mundial de almacenamiento eléctrico evolucionaría así:

AñoCapacidad de almacenamiento
2025416 GW
20352.530 GW
20506.860 GW

Estamos hablando de multiplicar por aproximadamente 16,5 la capacidad instalada de 2025.

Es importante precisar que estas cifras incluyen distintas tecnologías de almacenamiento, no únicamente baterías.

Para las baterías, IRENA aporta una previsión específica igualmente contundente: partiendo de unos 257 GW en 2025, su potencia instalada tendría que multiplicarse por ocho antes de 2035 en el escenario de 1,5 °C.

El crecimiento ya está en marcha. Según los datos de BloombergNEF recogidos por IRENA, durante 2025 se añadieron aproximadamente 112 GW de almacenamiento mediante baterías, un 48 % más que el año anterior.

Pero existe otro cambio fundamental.

Los proyectos de almacenamiento a gran escala puestos en servicio durante 2025 tenían una duración media aproximada de tres horas, frente a las dos horas de 2023, y cada vez se desarrollan más instalaciones de cuatro horas o superiores.

La industria no solamente necesitará más potencia de almacenamiento. También necesitará mayores capacidades energéticas y soluciones adaptadas a diferentes duraciones.

3. Una oportunidad de inversión de 234.000 millones de dólares anuales

El informe cuantifica la magnitud económica del desafío.

Entre 2026 y 2035, el escenario de IRENA requeriría una inversión media anual aproximada de:

  • 1,05 billones de dólares en infraestructuras de red.

  • 234.000 millones de dólares en almacenamiento energético.

  • 1,28 billones de dólares conjuntamente en redes y almacenamiento.

Estas cantidades corresponden a necesidades de inversión modelizadas, no a presupuestos comprometidos ni exclusivamente a proyectos de baterías.

La conclusión industrial es clara.

Las inversiones en generación renovable deberán acompañarse de inversiones comparables en importancia estratégica en las infraestructuras que permiten aprovecharla.

Para los desarrolladores de almacenamiento, fabricantes de equipos y empresas especializadas en integración energética, esto representa un mercado potencial de enorme dimensión.

Sin embargo, la rentabilidad de cada proyecto dependerá de factores concretos: ubicación, duración, costes, acceso a red, servicios disponibles, ingresos previstos y seguridad regulatoria.

El almacenamiento será esencial para el sistema, pero eso no significa que cualquier instalación BESS sea automáticamente rentable.

4. España: el problema ya no es solamente generar energía renovable

España constituye un ejemplo especialmente interesante de esta transformación.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2023-2030) establece para 2030 objetivos de:

  • 76 GW de potencia solar fotovoltaica.

  • 62 GW de potencia eólica.

  • 22,5 GW de almacenamiento energético.

  • 81 % de generación eléctrica renovable.

Los 22,5 GW incluyen diferentes formas de almacenamiento, entre ellas soluciones de carácter diario, semanal y estacional. No constituyen un objetivo exclusivo de baterías electroquímicas.

La cuestión estratégica es cómo integrar eficientemente una generación renovable cada vez mayor.

Cuando la producción fotovoltaica se concentra en determinadas horas, aumenta el valor potencial de tecnologías capaces de desplazar esa electricidad hacia períodos de mayor demanda.

Aquí los BESS pueden desempeñar varias funciones complementarias:

Almacenamiento asociado a renovables: aprovechar excedentes de producción y mejorar la gestión temporal de la energía.

BESS independientes (standalone): participar en los mercados eléctricos y, cuando estén habilitados, aportar servicios de flexibilidad y apoyo al sistema.

Almacenamiento comercial e industrial (C&I): reducir puntas de demanda, optimizar autoconsumo y gestionar el coste energético de las instalaciones.

Infraestructuras críticas y centros de datos: complementar los sistemas de respaldo y gestionar determinados perfiles de carga dentro de los requisitos de disponibilidad y seguridad.

Pero conviene evitar una simplificación frecuente: los BESS no sustituyen por completo las ampliaciones de red ni resuelven por sí solos las necesidades estacionales de almacenamiento.

La solución requiere combinar baterías, bombeo hidráulico, interconexiones, generación gestionable y respuesta de la demanda.

5. La próxima revolución: gestionar energía, no solamente almacenarla

Otro aspecto especialmente importante del informe es la digitalización.

IRENA destaca que las redes inteligentes, la predicción avanzada y los sistemas digitales de control serán fundamentales para integrar las renovables y aprovechar los recursos energéticos distribuidos.

Esta orientación tiene consecuencias directas para el desarrollo tecnológico de los sistemas BESS.

Desde una perspectiva industrial, la competitividad dejará de depender exclusivamente del coste de las celdas o del precio por kWh instalado.

Cada vez será más importante ofrecer soluciones capaces de integrar:

  • Sistemas de conversión de potencia (PCS).

  • Plataformas de gestión energética (EMS).

  • Predicción de producción renovable y demanda.

  • Estrategias de carga y descarga adaptadas a precios y restricciones.

  • Gestión de degradación, disponibilidad y mantenimiento.

  • Capacidad de respuesta ante necesidades operativas de la instalación y de la red.

El valor económico del almacenamiento estará cada vez más ligado a su capacidad de proporcionar servicios verificables.

En este contexto, fabricantes como SolaX Power, con soluciones de almacenamiento y gestión energética, encuentran una oportunidad para desarrollar propuestas integradas que conecten generación, consumo y almacenamiento.

Especialmente en aplicaciones comerciales e industriales, el objetivo no debería limitarse a vender más capacidad de batería.

Debería ser proporcionar una infraestructura energética que permita utilizar mejor cada MWh disponible.

6. La electrificación y la inteligencia artificial aumentan la urgencia

IRENA también identifica el crecimiento de los centros de datos y de la inteligencia artificial como una nueva fuente de demanda eléctrica.

Estas instalaciones pueden concentrar potencias elevadas en ubicaciones donde la capacidad de red es limitada.

Esta circunstancia abre un campo adicional para el almacenamiento y la gestión energética avanzada.

Los BESS pueden contribuir a reducir determinadas puntas de demanda y a mejorar la gestión de potencia en el punto de conexión, siempre que la arquitectura, la regulación y las condiciones de acceso lo permitan.

En instalaciones críticas, además, deberá preservarse la capacidad destinada a respaldo y resiliencia antes de comprometer energía en estrategias comerciales de flexibilidad.

La próxima generación de infraestructuras energéticas deberá coordinar producción, almacenamiento, demanda y restricciones eléctricas como un único sistema.

7. La verdadera advertencia de IRENA

Durante años, el éxito de la transición energética se ha medido principalmente por la cantidad de MW renovables instalados.

Ese indicador seguirá siendo importante, pero ya no será suficiente.

La competitividad futura de los sistemas eléctricos dependerá también de su capacidad para transportar, almacenar y gestionar la energía producida.

IRENA no plantea que las baterías sean la única respuesta. Defiende una transformación integrada de generación, redes, almacenamiento, eficiencia, electrificación y mercados eléctricos.

Pero sus cifras dejan un mensaje particularmente relevante para el sector BESS:

La capacidad mundial de baterías tendría que multiplicarse por ocho antes de 2035 para acompañar una transición compatible con 1,5 °C.

Para España, el desafío es convertir su potencial renovable en una ventaja energética e industrial sostenible.

Y para el almacenamiento, la oportunidad consiste en demostrar que puede aportar algo más valioso que capacidad instalada: flexibilidad, fiabilidad y eficiencia económica.

Porque la próxima gran revolución energética no consistirá solamente en producir más electricidad renovable. Consistirá en conseguir que esa electricidad esté disponible cuando realmente se necesita.

Fuentes

Fuente principal: IRENA (2026), World Energy Transitions Outlook 2026: 1.5°C Pathway.

Informe oficial de IRENA

Secciones consultadas: páginas 19-20 (renovables y almacenamiento), 55-56 (flexibilidad y baterías), 70 (inversiones) y 141-142 (infraestructuras y mercados).

Fuente España: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Actualización del PNIEC 2023-2030 (2024).

Documento oficial del PNIEC

Las cifras globales y las conclusiones sobre escenarios proceden de IRENA. Las aplicaciones comerciales de los BESS y las oportunidades para SolaX Power son un análisis técnico propio.

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