Dos noticias publicadas casi simultáneamente revelan una de las grandes contradicciones de la transición energética: mientras el almacenamiento alcanza un punto de inflexión económico, España continúa expuesta al elevado coste del gas cuando disminuye la generación renovable.
Un punto de inflexión que cambia las reglas del juego
El pasado 8 de octubre, Wood Mackenzie publicó una conclusión de enorme trascendencia para el sector energético mundial:
Las baterías de cuatro horas ya presentan un coste nivelado inferior al de las turbinas de gas de ciclo abierto en los 43 mercados donde ambas tecnologías fueron analizadas.
No estamos hablando de una previsión para 2035, sino de una comparación de costes realizada en 2026.
El cambio responde a dos tendencias que avanzan en direcciones opuestas.
Por un lado, la fabricación de baterías ha alcanzado una escala industrial que está transformando su competitividad, aunque persisten fluctuaciones regionales en los costes.
Por otro, las turbinas de gas se enfrentan a mayores costes de inversión, limitaciones de suministro y volatilidad en los precios del combustible.
En Oriente Medio y África, Wood Mackenzie estima que el coste nivelado del almacenamiento de cuatro horas podría pasar de 120 dólares/MWh en 2026 a 80 dólares/MWh en 2035.
El almacenamiento está dejando de ser exclusivamente una herramienta de integración renovable para convertirse también en una alternativa económica a la generación convencional de punta.
Conviene precisar que el estudio compara baterías con turbinas de gas de ciclo abierto, no con todos los ciclos combinados. Tampoco significa que una batería de cuatro horas pueda garantizar suministro durante periodos prolongados de escasez renovable.
Pero el mensaje económico es contundente.
Mientras tanto, España afronta su tercer inicio de otoño más caro
El 11 de octubre, El Periódico de la Energía publicaba otra noticia que, leída conjuntamente con la anterior, invita a una reflexión.
Entre el 1 de septiembre y el 10 de octubre de 2026, el mercado mayorista español registró un precio medio de 147,6 €/MWh.
Se trata del tercer valor más elevado para ese mismo periodo desde la creación del mercado en 1998, únicamente superado por 2021 y 2022.
¿La explicación?
La combinación de una menor aportación eólica, una demanda elevada y el encarecimiento del gas ha aumentado la necesidad de recurrir a los ciclos combinados.
Según Red Eléctrica, durante septiembre la energía fotovoltaica representó el 26,3 % de la generación nacional, consolidándose como primera tecnología del sistema.
Sin embargo, los ciclos combinados aportaron todavía el 20,8 %.
La fotovoltaica consigue cubrir una parte muy importante de las necesidades durante las horas de sol, pero su aportación disminuye precisamente cuando aparecen las puntas de consumo de la tarde y la noche.
Y es ahí donde el almacenamiento puede cambiar la ecuación.
España no tiene únicamente un problema de generación. Tiene un desafío de flexibilidad.
Durante años hemos concentrado buena parte del esfuerzo inversor en aumentar la capacidad renovable instalada.
Era necesario y sigue siéndolo.
Pero instalar más potencia solar no resuelve por sí solo el desajuste entre las horas de producción y las horas de consumo.
Podemos disponer de abundante electricidad renovable durante el mediodía y continuar dependiendo del gas pocas horas después.
La consecuencia es conocida: mayor exposición a los precios internacionales del combustible, volatilidad del mercado y dificultades para aprovechar plenamente la generación renovable disponible.
Los sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS) permiten abordar precisamente parte de ese problema.
Almacenar electricidad cuando existe abundante generación y desplazarla hacia las horas de mayor demanda permite reducir la necesidad de recurrir a tecnologías más caras en determinados periodos.
Además, los BESS pueden aportar servicios de flexibilidad, respuesta rápida y soporte operativo al sistema eléctrico, siempre que su diseño técnico y las condiciones de mercado lo permitan.
No sustituyen por sí solos toda la capacidad térmica convencional.
Pero sí pueden reducir el número de horas durante las cuales necesitamos utilizarla y, con ello, nuestra exposición al gas.
El beneficio no es exclusivamente para el sistema eléctrico
La oportunidad se extiende también a las empresas españolas.
Especialmente a aquellas actividades industriales y comerciales con consumos elevados, puntas de potencia o instalaciones fotovoltaicas propias.
La combinación de generación distribuida, almacenamiento y gestión energética inteligente abre nuevas posibilidades:
Incrementar el autoconsumo de energía renovable.
Desplazar compras de electricidad hacia periodos más económicos.
Reducir picos de potencia cuando la estructura tarifaria lo permita.
Mejorar la gestión energética y la resiliencia operativa.
Participar en mecanismos de flexibilidad cuando exista habilitación técnica y regulatoria.
No todos los proyectos presentan la misma rentabilidad. Esta depende de las curvas de consumo, las diferencias horarias de precios, el dimensionamiento del almacenamiento, su degradación y las condiciones de acceso al mercado.
Precisamente por eso, el almacenamiento debe entenderse como una inversión que requiere un diseño y una estrategia de operación adecuados.
La tecnología avanza. Ahora debe acompañarla el mercado.
Aquí aparece una cuestión fundamental para España.
No basta con disponer de baterías competitivas si los mecanismos regulatorios, las condiciones de conexión y los mercados eléctricos no permiten aprovechar adecuadamente su flexibilidad.
Necesitamos acelerar la integración del almacenamiento independiente e hibridado con renovables, facilitar el acceso de los recursos distribuidos a los mercados y desarrollar mecanismos que remuneren los servicios que realmente aportan.
También resulta esencial impulsar la agregación y las centrales eléctricas virtuales (VPP), capaces de coordinar numerosos recursos energéticos distribuidos.
La flexibilidad de miles de instalaciones podría convertirse así en un recurso útil para el conjunto del sistema.
No se trata únicamente de incentivar la instalación de baterías.
Se trata de construir las condiciones para que su aportación energética, económica y operativa tenga valor.
Desde SolaX Power: generación, almacenamiento y gestión inteligente
En SolaX Power trabajamos con soluciones que integran generación fotovoltaica, almacenamiento energético y sistemas de gestión para aplicaciones residenciales y comerciales e industriales.
Esta integración permite avanzar desde el autoconsumo convencional hacia una gestión más flexible y eficiente de la energía.
El objetivo no debería limitarse a producir electricidad renovable al menor coste posible.
Deberíamos aspirar a producirla, almacenarla y utilizarla en el momento en que más valor aporta.
Porque la competitividad energética de una empresa no dependerá únicamente del precio de la electricidad que compra, sino también de su capacidad para gestionar cuándo y cómo la consume.
Una conclusión que España debería tomarse muy en serio
Wood Mackenzie nos muestra que las baterías de cuatro horas ya son económicamente competitivas frente a las turbinas de gas de punta en los mercados analizados.
El mercado español nos recuerda, casi simultáneamente, cuánto puede costarnos seguir dependiendo del gas.
Son dos noticias diferentes, pero apuntan hacia una misma necesidad.
España dispone de excelentes recursos renovables, experiencia tecnológica y un enorme potencial de electrificación.
La siguiente gran oportunidad no consiste únicamente en producir más electricidad limpia, sino en aprender a gestionarla mejor.
Y para conseguirlo, el almacenamiento debe pasar de ser un complemento deseable a convertirse en una pieza central de la planificación energética.
Porque la energía renovable más valiosa no siempre es la que producimos más barata, sino la que somos capaces de aprovechar cuando realmente la necesitamos.
Fuentes:
Wood Mackenzie, Four-hour battery storage now beats gas peaking on cost globally, 8/10/2026.
El Periódico de la Energía, 11/10/2026: «Las baterías de cuatro horas ya son más baratas que las centrales de gas de punta en todo el mundo» y «El precio mayorista de la electricidad afronta el tercer otoño más caro de su historia».
Red Eléctrica, balance de generación y demanda de septiembre de 2026.
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