La inteligencia artificial está transformando la arquitectura eléctrica de los centros de datos. Ya no basta con garantizar el suministro: ahora es necesario gestionar grandes potencias, fluctuaciones rápidas y restricciones de acceso a la red. En este nuevo escenario, los sistemas de almacenamiento energético (BESS) adquieren un protagonismo que va mucho más allá de su función tradicional.
Tres recientes artículos de Battery Technology, publicados durante 2026, ponen cifras y argumentos técnicos a una transformación que empieza a modificar el mercado del almacenamiento energético.
Según las previsiones de DataM Intelligence, el mercado mundial de baterías para centros de datos podría pasar de 952 millones de dólares en 2025 a aproximadamente 4.270 millones en 2035, con un crecimiento anual compuesto del 16,2%.
Se trata de una estimación de mercado, no de una demanda garantizada. Sin embargo, lo realmente relevante no es el volumen económico previsto, sino la evolución de las necesidades eléctricas que lo impulsan.
1. La inteligencia artificial ha cambiado el perfil de consumo eléctrico
Durante décadas, los centros de datos convencionales han presentado perfiles de consumo relativamente estables.
Los sistemas UPS estaban concebidos principalmente para garantizar la continuidad del suministro ante perturbaciones o interrupciones eléctricas, mientras los generadores de emergencia proporcionaban autonomía prolongada.
La expansión de la inteligencia artificial introduce un problema diferente.
Los sistemas GPU utilizados para entrenar grandes modelos pueden trabajar de forma sincronizada, generando incrementos y reducciones bruscas de demanda.
Según los especialistas entrevistados por Battery Technology, determinados centros de datos de IA pueden experimentar variaciones equivalentes al 2–10% de su potencia total en cuestión de segundos.
Además, las nuevas generaciones de racks están alcanzando densidades eléctricas del orden de 140 kW, mientras las arquitecturas futuras contemplan potencias considerablemente superiores.
El problema ya no consiste únicamente en disponer de suficientes MWh. También importa cómo, cuándo y a qué velocidad se entrega cada MW.
Una conexión eléctrica dimensionada para la potencia máxima de una instalación puede permanecer infrautilizada durante buena parte del tiempo.
Y en un contexto de redes saturadas, reservar esa potencia máxima puede representar una barrera económica y administrativa para desarrollar nuevos centros de datos.
2. El BESS como amortiguador entre la red eléctrica y las GPU
Aquí aparece una de las aplicaciones más interesantes del almacenamiento energético.
Un BESS adecuadamente diseñado puede absorber parte de las fluctuaciones de demanda y reducir los picos de potencia que percibe la red eléctrica.
El principio es sencillo:
Cuando la demanda informática aumenta rápidamente, el almacenamiento puede aportar parte de la potencia adicional.
Cuando la demanda disminuye, el sistema puede recuperar energía de forma controlada.
Durante periodos de menor carga, el BESS puede mantener una estrategia de recarga compatible con las limitaciones eléctricas de la instalación.
Consideremos un centro de datos con una demanda habitual de 10 MW que experimenta temporalmente un incremento de 1 MW durante cinco minutos.
La energía necesaria para cubrir completamente ese incremento sería de aproximadamente 83 kWh.
Aunque la energía resulta relativamente pequeña, el almacenamiento necesitaría disponer de 1 MW de potencia de descarga efectiva, además de una respuesta suficientemente rápida.
Este ejemplo ilustra por qué el dimensionamiento de un BESS para aplicaciones de IA no puede basarse exclusivamente en su capacidad energética.
También deben considerarse la potencia, la velocidad de respuesta, la frecuencia de los ciclos, las limitaciones térmicas y el envejecimiento de las baterías.
3. NVIDIA confirma el cambio de arquitectura
La transformación no se limita al sector de las baterías.
NVIDIA ha presentado una visión de infraestructura eléctrica basada en distribución a 800 V DC y almacenamiento energético a diferentes escalas temporales.
Su propuesta distingue entre dispositivos de respuesta muy rápida, como condensadores y supercondensadores próximos a los racks, y sistemas BESS de mayor capacidad situados a escala de instalación.
Los primeros pueden intervenir frente a transitorios de milisegundos a segundos.
Los segundos pueden gestionar variaciones de mayor duración, suavizar rampas de demanda y proporcionar soporte energético durante determinadas transiciones operativas.
Esto introduce una consideración fundamental:
No todos los problemas eléctricos de los centros de datos de IA se resuelven con la misma tecnología de almacenamiento.
Los supercondensadores ofrecen una elevada potencia y respuesta rápida, pero una capacidad energética limitada.
Las baterías proporcionan mayor capacidad de almacenamiento, aunque su comportamiento depende de la química, los convertidores y las condiciones de operación.
La tendencia apunta hacia soluciones complementarias, en las que cada tecnología desempeña las funciones para las que resulta más adecuada.
4. The Battery Show 2026: una nueva generación de BESS
Durante The Battery Show, celebrado en Detroit en octubre de 2026, la gestión de los transitorios de potencia en centros de datos de IA ocupó un lugar destacado.
Entre las propuestas presentadas en el programa figuró el trabajo de Beam Global, desarrollado en colaboración con el laboratorio IPEG de la Universidad de Illinois Chicago.
El proyecto plantea sistemas de almacenamiento con estrategias de control adaptadas a diferentes escalas temporales, utilizando simulación en tiempo real y ensayos hardware-in-the-loop para evaluar perfiles eléctricos representativos de cargas de IA.
Entre sus objetivos se encuentran reducir la demanda máxima de potencia, optimizar la capacidad de almacenamiento necesaria y limitar la degradación provocada por ciclos intensivos.
Conviene señalar que el programa publicado describe estos objetivos y los ensayos previstos, pero no permite cuantificar todavía sus resultados definitivos.
Aun así, el enfoque confirma una tendencia industrial importante: el desarrollo de BESS para centros de datos empieza a depender tanto de la ingeniería de sistemas y la validación dinámica como de las características de las celdas.
5. De la continuidad de suministro a la flexibilidad energética
La evolución tecnológica abre oportunidades que van mucho más allá del respaldo eléctrico.
Reducción de picos de demanda. El BESS puede limitar la potencia máxima solicitada a la red y contribuir a optimizar la potencia contratada o reservada, cuando el régimen de conexión lo permita.
Integración de energías renovables. El almacenamiento facilita un mayor aprovechamiento de la generación fotovoltaica y de otras fuentes variables, reduciendo parte de su desajuste temporal con la demanda.
Gestión de restricciones eléctricas. En determinadas configuraciones, el almacenamiento puede permitir una operación más flexible dentro de los límites autorizados de conexión.
Participación en servicios de red. Cuando exista habilitación técnica, contractual y regulatoria, los BESS pueden proporcionar flexibilidad o participar en mecanismos de respuesta a la demanda.
Optimización económica. La combinación de gestión de potencia, almacenamiento y estrategias de adquisición de energía puede contribuir a reducir determinados costes eléctricos.
Sin embargo, ninguna de estas aplicaciones debe comprometer la continuidad operativa de la instalación.
Un BESS destinado a flexibilidad energética no sustituye automáticamente a un UPS certificado para cargas críticas.
Su incorporación requiere una ingeniería específica de integración, coordinación de protecciones y validación de prestaciones.
6. Seguridad y vida útil: los dos grandes desafíos
Existe un aspecto que las previsiones de crecimiento del mercado no siempre reflejan suficientemente.
Una batería diseñada para respaldo ocasional puede presentar un régimen operativo completamente diferente del de un BESS sometido a ciclos frecuentes y fluctuaciones rápidas de potencia.
El aumento de la utilización puede incrementar las exigencias sobre las celdas, los sistemas de refrigeración y la electrónica de potencia.
La química LFP presenta ventajas de estabilidad térmica respecto a determinadas alternativas, pero no elimina los riesgos asociados a las baterías de litio.
Por ello, los operadores de centros de datos deben prestar especial atención a la seguridad contra incendios, la segregación de sistemas, las estrategias de protección y las pruebas de funcionamiento.
El criterio decisivo no debería ser únicamente el coste inicial del almacenamiento.
El verdadero indicador económico será el coste total de propiedad (TCO), considerando fiabilidad, degradación, mantenimiento, disponibilidad y vida útil efectiva.
7. La oportunidad para SolaX Power
Esta transformación del mercado abre un campo interesante para los fabricantes de almacenamiento energético comercial, industrial y a gran escala.
En el caso de SolaX Power, su cartera permite abordar aplicaciones de almacenamiento desde instalaciones de menor potencia hasta proyectos energéticos de escala MW.
Las soluciones AELIO y TRENE pueden resultar relevantes para determinadas instalaciones auxiliares, proyectos híbridos y aplicaciones comerciales o industriales.
A mayor escala, ORI ofrece una plataforma de almacenamiento con una configuración de 2,5 MW de potencia y aproximadamente 5 MWh de capacidad energética, basada en baterías LFP y refrigeración líquida.
Estas características proporcionan una base tecnológica para estudiar aplicaciones de gestión de potencia, integración renovable y flexibilidad energética en instalaciones de gran consumo.
No obstante, la utilización en centros de datos exige evaluar las prestaciones concretas de cada solución, especialmente en respuesta dinámica, ciclos intensivos, integración con los sistemas eléctricos existentes y requisitos de continuidad.
La oportunidad comercial no reside simplemente en instalar más capacidad de almacenamiento.
Reside en ofrecer soluciones BESS cuya potencia, disponibilidad, seguridad y comportamiento operativo respondan a las necesidades reales de una infraestructura digital crítica.
8. Una nueva forma de entender la infraestructura energética
Durante años, el desarrollo de los centros de datos ha estado condicionado principalmente por la disponibilidad de suelo, conectividad y potencia eléctrica.
La expansión de la inteligencia artificial está elevando la importancia de una cuarta dimensión: la capacidad de gestionar esa potencia de manera eficiente y flexible.
Los BESS pueden contribuir a resolver parte de este desafío, aunque no generan energía ni eliminan por sí solos las limitaciones estructurales de las redes eléctricas.
Tampoco sustituyen las inversiones necesarias en generación, transporte y distribución.
Su valor consiste en mejorar el aprovechamiento de la infraestructura disponible, reducir determinadas exigencias de potencia y facilitar la integración de nuevas fuentes energéticas.
Conclusión
La verdadera revolución del almacenamiento energético en los centros de datos de IA no será únicamente el crecimiento de su capacidad instalada.
Será la transformación de las baterías desde sistemas de respaldo utilizados ocasionalmente hacia activos energéticos capaces de desempeñar funciones operativas durante el funcionamiento normal de las instalaciones.
En este nuevo mercado, los fabricantes deberán competir no solo en €/kWh, sino también en €/kW útil, respuesta dinámica, disponibilidad, seguridad y coste total de propiedad.
Porque en los centros de datos de inteligencia artificial, el desafío energético ya no consiste únicamente en tener suficiente electricidad. Consiste en disponer de la potencia necesaria, en el momento adecuado y con la fiabilidad exigida.
Y ahí los BESS tienen mucho que aportar.
Fuentes y referencias
Battery Technology — How AI Hyperscale Is Forcing a Battery Revolution in Data Centers
Battery Technology — Data Centers Highlight AI-Related Sessions at The Battery Show
Battery Technology — Report: Data Center Battery Storage Market to Reach $4.27 Billion by 2035
NVIDIA — Building the 800 VDC Ecosystem for Efficient, Scalable AI Factories
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