La compañía anuncia en Polonia un nuevo proyecto BESS que demuestra cómo el almacenamiento energético está evolucionando desde una solución de gestión de energía hacia una infraestructura de flexibilidad, resiliencia y seguridad del suministro.
10 de octubre de 2026
La transición energética europea necesita algo más que instalar nueva capacidad renovable. El crecimiento de la generación solar y eólica exige sistemas capaces de almacenar energía, gestionar la variabilidad de la producción y contribuir a la estabilidad de las redes eléctricas.
En este contexto, SolaX Power ha anunciado en el Energy Storage Summit CEE 2026, celebrado en Varsovia, dos acuerdos estratégicos que refuerzan su posicionamiento en el mercado europeo del almacenamiento energético a gran escala.
El más destacado contempla el suministro de tecnología para un sistema BESS de 10 MW de potencia y 20 MWh de capacidad, ampliable posteriormente hasta 40 MWh, con funcionalidad Black-Start y un contrato de servicio a largo plazo de diez años.
La noticia representa algo más que un nuevo contrato comercial. Refleja cómo están cambiando las exigencias técnicas, operativas y financieras del almacenamiento energético.
De almacenar electricidad a garantizar la continuidad del suministro
El proyecto, desarrollado junto con ROVA SYSTEMS, incorpora contenedores de baterías, convertidores de potencia (PCS) y estaciones de media tensión (MV Skid) suministrados por SolaX Power.
Su característica más interesante es la funcionalidad Black-Start, diseñada para permitir el arranque de la instalación y la recuperación del suministro eléctrico de las cargas previstas sin depender de una alimentación exterior disponible.
Esta capacidad adquiere especial relevancia en un sistema eléctrico con creciente penetración de generación renovable basada en electrónica de potencia.
Los BESS pueden desempeñar funciones que tradicionalmente estaban asociadas a centrales eléctricas convencionales, siempre que dispongan de la arquitectura y los controles adecuados.
Entre ellas destacan la formación de redes eléctricas locales, la recuperación del suministro después de una interrupción y el soporte a instalaciones críticas.
No obstante, conviene distinguir entre el Black-Start de una instalación local y la prestación de servicios de restauración de la red pública. Esta última requiere requisitos técnicos adicionales, coordinación con el operador y procedimientos específicos de validación.
La evolución tecnológica es clara: una batería puede convertirse en un activo de resiliencia, además de un recurso de almacenamiento energético.
Diez años de garantías: la bancabilidad se convierte en protagonista
Otro aspecto especialmente relevante del acuerdo es su estructura contractual.
ROVA SYSTEMS actuará como contratista EPC y socio de servicio, mientras que SolaX aportará la tecnología integrada y garantías sobre parámetros fundamentales de funcionamiento.
El acuerdo incluye un contrato LTSA (Long-Term Service Agreement) de diez años y compromisos relativos a la eficiencia del sistema (RTE), el estado de salud de las baterías (SOH) y su disponibilidad, sujetos a verificaciones técnicas periódicas.
Esto responde a una de las grandes preocupaciones de inversores y entidades financieras: conocer no solamente cuánto cuesta instalar una batería, sino también cómo se comportará durante su vida útil.
La rentabilidad de un BESS depende de múltiples factores: degradación, disponibilidad, eficiencia, costes de mantenimiento y capacidad para aprovechar las oportunidades del mercado eléctrico.
Un sistema técnicamente avanzado, pero con disponibilidad insuficiente o una degradación superior a la prevista, puede comprometer seriamente el modelo económico.
Por eso, las garantías de rendimiento y el soporte técnico a largo plazo se están convirtiendo en factores de diferenciación tan importantes como el precio inicial de los equipos.
Polonia anticipa la transformación del almacenamiento europeo
La elección de Polonia tampoco resulta casual.
El país está desarrollando proyectos BESS de gran escala para facilitar la integración renovable y reforzar la flexibilidad de un sistema eléctrico históricamente dependiente de la generación convencional.
Su mercado de capacidad está contribuyendo a atraer inversiones mediante contratos que permiten mejorar la previsibilidad de ingresos de determinados proyectos de almacenamiento.
Pero el futuro de estas instalaciones no dependerá exclusivamente de un único mecanismo de remuneración.
Los BESS podrán combinar, cuando resulte técnica y regulatoriamente viable, arbitraje energético, servicios de balance, gestión de congestiones y respaldo a determinadas instalaciones.
La capacidad para coordinar esas funciones será decisiva para maximizar el valor de los activos.
¿Qué lecciones puede extraer España?
España afronta retos similares, aunque con una estructura de generación y un marco regulatorio diferentes.
El rápido crecimiento fotovoltaico, los episodios de precios muy bajos durante las horas solares y las necesidades de flexibilidad del sistema refuerzan el interés estratégico del almacenamiento.
Además, el crecimiento de la demanda eléctrica asociada a la industria, la movilidad eléctrica y los centros de datos incrementa la importancia de disponer de infraestructuras energéticas fiables y flexibles.
La experiencia polaca ilustra tres prioridades para el mercado español: impulsar proyectos técnicamente robustos, desarrollar mecanismos de remuneración que reconozcan los servicios del almacenamiento y establecer condiciones que permitan financiar inversiones a largo plazo.
En el ámbito industrial, la capacidad de combinar autoconsumo, reducción de picos de potencia, gestión energética y respaldo eléctrico puede resultar especialmente atractiva.
Sin embargo, no todos los sistemas BESS ofrecen automáticamente estas prestaciones. Su disponibilidad depende del diseño eléctrico, la electrónica de potencia, los controles y las condiciones de operación.
SolaX Power amplía su papel en el ecosistema BESS
El segundo acuerdo anunciado en Varsovia, firmado con RAWICOM SA, refuerza la capacidad de ejecución de proyectos de almacenamiento a gran escala en Polonia.
La combinación de tecnología, ingeniería, construcción, integración y mantenimiento representa una estrategia coherente con las necesidades actuales del mercado.
Para los grandes inversores, la cuestión ya no consiste únicamente en seleccionar una batería competitiva, sino en disponer de un sistema completo, respaldado por garantías técnicas y una organización capaz de mantenerlo operativo durante años.
El proyecto de 10 MW/20 MWh constituye un paso significativo en esa dirección, aunque su desempeño real deberá confirmarse durante la puesta en marcha y la explotación.
Conclusión: el futuro del BESS se decide a nivel de sistema
La noticia de SolaX Power en Polonia refleja una transformación profunda del sector.
El almacenamiento energético está dejando de evaluarse únicamente por sus MW, sus MWh o su precio por kWh. Cada vez importan más la disponibilidad, la flexibilidad operativa, la seguridad, la resiliencia y las garantías a largo plazo.
La transición energética europea necesita baterías, pero también necesita sistemas capaces de integrarse con seguridad en las redes eléctricas, responder a las necesidades de los consumidores y proporcionar confianza a los inversores.
Ese es precisamente el terreno en el que se decidirá buena parte de la competitividad futura del mercado BESS.
Porque el verdadero valor del almacenamiento no está solamente en guardar electricidad, sino en disponer de ella, de forma fiable, cuando más se necesita.
Fuentes: SolaX Power, comunicado publicado en elektro.info.pl el 8 de octubre de 2026; ROVA SYSTEMS; Energy-Storage.News.
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