12 oct 2026

Canarias acelera la revolución de las baterías: el almacenamiento se convierte en una infraestructura estratégica


El auge de los grandes sistemas BESS en Tenerife demuestra que la transición energética ya no depende únicamente de instalar más renovables. El verdadero desafío es disponer de esa energía cuando el sistema la necesita.

La transición energética de Canarias está entrando en una nueva etapa. Según informa El Día este 11 de octubre, Tenerife vive un auge de proyectos de grandes baterías que refleja el creciente interés por el almacenamiento eléctrico.

Detrás de esta tendencia hay una realidad que afecta a toda España, pero que resulta especialmente importante en los sistemas insulares: generar electricidad renovable no es suficiente. También hay que poder almacenarla, gestionarla y suministrarla cuando sea necesaria.

Un sistema eléctrico que necesita flexibilidad

Canarias dispone de excelentes recursos solares y eólicos. Sin embargo, sigue dependiendo mayoritariamente de centrales convencionales alimentadas con combustibles fósiles.

Según Red Eléctrica, en 2025 únicamente el 22,7 % de la generación eléctrica del archipiélago procedió de fuentes renovables, incluyendo el autoconsumo.

Este dato pone de manifiesto la magnitud del desafío.

Durante las horas de mayor producción solar o eólica puede existir energía renovable disponible que el sistema no sea capaz de aprovechar completamente. Por el contrario, cuando cae la generación renovable, es necesario recurrir a otras fuentes para garantizar el suministro.

Las baterías permiten reducir ese desequilibrio, almacenando electricidad cuando está disponible y entregándola cuando resulta más necesaria.

En un territorio insular, donde las posibilidades de intercambio eléctrico son mucho más limitadas que en la península, esta flexibilidad adquiere un valor estratégico.

Tenerife empieza a convertir esa necesidad en proyectos reales

El interés por los BESS (Battery Energy Storage Systems) ya se refleja en iniciativas concretas.

En Arico, DISA cuenta con una instalación que integra generación fotovoltaica y almacenamiento mediante baterías. El Gobierno de Canarias destacó este proyecto en julio de 2026 como una referencia para extender el almacenamiento a otras islas.

Paralelamente, el Boletín Oficial de Canarias recoge nuevos proyectos independientes, como BESS Tango, de 15 MW en Santa Cruz de Tenerife, o BESS Capella V, de 9,2 MW y unas cuatro horas de autonomía previstas en Los Realejos.

Son instalaciones de diferente tamaño, pero responden a una misma transformación: el almacenamiento comienza a adquirir entidad propia dentro de la planificación energética.

Conviene distinguir entre instalaciones operativas y proyectos todavía en tramitación. El crecimiento de las solicitudes demuestra interés inversor, aunque su materialización dependerá de la autorización, la conexión y la viabilidad económica.

Mucho más que almacenar electricidad solar

Las baterías no sirven únicamente para trasladar la energía del mediodía a la noche.

Los sistemas BESS modernos pueden contribuir a múltiples necesidades del sistema eléctrico:

  • Integración renovable: aprovechar mejor la generación solar y eólica disponible.

  • Estabilidad de red: proporcionar respuesta rápida y determinados servicios de regulación.

  • Reducción de picos: gestionar demandas elevadas y disminuir tensiones operativas.

  • Seguridad de suministro: complementar otras medidas de respaldo y resiliencia.

  • Optimización energética: desplazar consumos y gestionar de manera más eficiente la electricidad.

Además, determinadas arquitecturas BESS pueden incorporar capacidades avanzadas de soporte de red, como el funcionamiento grid-forming, siempre que sus inversores, controles y protecciones estén preparados y debidamente validados.

Esto es especialmente relevante en Canarias, donde la estabilidad de los sistemas eléctricos aislados constituye una prioridad.

Las baterías no sustituyen por sí solas todas las funciones de las centrales convencionales, pero pueden reducir progresivamente la necesidad de recurrir a ellas.

La regulación debe acompañar a la tecnología

El Gobierno de España también está moviendo ficha.

En julio de 2026, el Ministerio para la Transición Ecológica sometió a consulta una modificación del Real Decreto 738/2015 para incorporar el almacenamiento a la regulación específica de los territorios no peninsulares.

La propuesta contempla tanto instalaciones independientes como sistemas hibridados con renovables y abre la puerta a nuevos mecanismos de participación y remuneración.

Es un avance necesario.

Porque instalar baterías requiere inversiones importantes, pero también un marco regulatorio que reconozca el valor que aportan al sistema.

Sin señales económicas suficientes y reglas claras, muchos proyectos técnicamente viables podrían no llegar a construirse.

El reto no es únicamente tecnológico. Es también regulatorio, financiero y operativo.

Una oportunidad para SolaX Power y el almacenamiento distribuido

El crecimiento del mercado BESS abre oportunidades en diferentes escalas.

En el ámbito de las grandes instalaciones, soluciones como ORI de SolaX Power están orientadas al almacenamiento de energía a escala de red.

En el segmento comercial e industrial, las soluciones TRENE permiten abordar aplicaciones relacionadas con el autoconsumo, la gestión de picos de potencia y la optimización energética.

Y Canarias cuenta con sectores especialmente interesantes para estas tecnologías: hoteles, instalaciones turísticas, industrias, centros comerciales y edificios con elevados consumos eléctricos.

Pero existe una oportunidad adicional que merece atención.

El almacenamiento distribuido, combinado con generación fotovoltaica, sistemas inteligentes de gestión energética y, potencialmente, centrales eléctricas virtuales (VPP), podría contribuir a gestionar la demanda y aportar flexibilidad al conjunto del sistema.

En este último caso todavía sería necesario desarrollar las condiciones regulatorias, técnicas y comerciales que permitan monetizar estos servicios.

La transición energética no debería limitarse a construir grandes instalaciones. También debe aprovechar los recursos energéticos distribuidos que ya existen o pueden instalarse cerca de los consumidores.

Canarias puede convertirse en un laboratorio de la transición energética española

La experiencia de Tenerife tiene implicaciones que van más allá del archipiélago.

Canarias reúne varias de las condiciones que harán cada vez más importante el almacenamiento en otros sistemas eléctricos: elevada disponibilidad de recursos renovables, dependencia de generación convencional, necesidades de estabilidad y creciente electrificación de la demanda.

Lo que hoy constituye una necesidad especialmente evidente en las islas podría anticipar desafíos que también deberá resolver la España peninsular.

La conclusión es clara:

La próxima etapa de la transición energética no consistirá solamente en producir más electricidad limpia, sino en conseguir que esa electricidad esté disponible cuando y donde se necesite.

Las renovables aportan la energía.

Las baterías aportan flexibilidad.

Y la gestión inteligente permite aprovechar ambas.

Canarias está mostrando por qué el almacenamiento debe dejar de considerarse un complemento de las renovables para convertirse en una infraestructura estratégica del sistema eléctrico.


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