España acaba de dar un paso que puede cambiar la economía del almacenamiento.
La Orden TED/966/2026, publicada el 17 de septiembre, crea formalmente el mercado de capacidad del sistema eléctrico peninsular. Su objetivo es contratar potencia firme suficiente para cubrir situaciones de estrés y reducir el riesgo de energía no suministrada. (BOE)
El almacenamiento está dentro.
Pero la pregunta interesante ya no es simplemente:
¿Cuántos MW de baterías necesita España?
La pregunta empieza a ser:
¿Cuántos MW firmes puede aportar realmente cada tipo de batería y cuánto debería pagar el sistema por ellos?
El problema existe: los números de cobertura lo muestran
El propio BOE aporta una señal bastante clara.
El análisis nacional de cobertura de Red Eléctrica de octubre de 2025 estima un LOLE de 4,08 horas en 2028 y 2,41 horas en 2030.
El estándar de fiabilidad español está fijado en 1,5 horas.
Es decir, incluso con la evolución prevista del sistema, el análisis identifica un déficit de cobertura respecto al nivel objetivo de fiabilidad. (BOE)
Esto explica por qué aparece ahora un mercado de capacidad.
Y también por qué el almacenamiento pasa de ser solamente una tecnología de arbitraje a convertirse en una herramienta de seguridad de suministro.
100 MW ya no son necesariamente 100 MW
Aquí está probablemente la variable más importante para BESS.
El producto que se subastará no es simplemente potencia instalada.
Es potencia firme, expresada en MW, y las ofertas se realizarán en €/MW firme y año. (BOE)
Por tanto:
100 MW / 100 MWh — 1 hora
no tienen necesariamente el mismo valor para el sistema que:
100 MW / 400 MWh — 4 horas
Aunque ambos tengan exactamente la misma potencia nominal.
El valor dependerá del coeficiente de firmeza que se asigne a cada tecnología de referencia.
Y ahí puede estar una de las decisiones de inversión más importantes de los próximos años:
¿Cuántos MWh adicionales merece la pena instalar para conseguir un MW firme adicional?
El número que todavía falta
Aquí conviene ser precisos.
La Orden no fija todavía los coeficientes definitivos para BESS de 1 h, 2 h o 4 h.
El procedimiento de operación deberá establecer la metodología para calcularlos y, antes de cada subasta, Red Eléctrica remitirá la curva de potencia firme y los coeficientes correspondientes. (BOE)
Por eso todavía sería prematuro decir:
“España favorecerá las baterías de cuatro horas”.
Lo que sí podemos decir es que el nuevo mercado introduce un incentivo económico explícito para diseñar almacenamiento pensando no solo en MWh, sino en MW realmente disponibles durante los momentos críticos.
Y aquí aparece una segunda pregunta: ¿cuánta capacidad debe comprar España?
El debate no termina en la tecnología.
También hay que decidir cuánta potencia firme contratar.
Si el sistema compra demasiado, el consumidor terminará financiando capacidad que quizá no necesite.
Si compra demasiado poco, aumentará el riesgo de déficit de cobertura.
La propia Orden establece que la cantidad contratada se determinará mediante una curva de potencia firme requerida, construida a partir de las necesidades de cobertura, el LOLE previsto y el valor de carga perdida. (BOE)
Esto convierte el diseño del mercado en un equilibrio delicado entre:
seguridad de suministro
y
coste para el consumidor.
Algunos análisis sectoriales ya están intentando cuantificar ese coste potencial a largo plazo. Conviene tratar esas cifras como estimaciones externas, no como una previsión presupuestaria recogida en la Orden.
El corto plazo también importa
Mientras las nuevas inversiones necesitan tiempo para construirse, el mecanismo contempla subastas transitorias y diferentes horizontes de contratación.
Eso significa que, durante los primeros años, buena parte de la capacidad disponible puede proceder de activos ya existentes.
Para almacenamiento existente, el periodo de prestación previsto es de 12 meses.
Para nuevas inversiones de generación y almacenamiento, los contratos podrán orientarse aproximadamente a la mitad de la vida útil de la tecnología, con un máximo de 15 años. (BOE)
Y aquí aparece una de las consecuencias más importantes para BESS:
la bancabilidad.
Un proyecto basado exclusivamente en arbitraje vive de spreads futuros, volatilidad y competencia.
Un proyecto capaz de añadir:
arbitraje + servicios de balance + capacidad
puede presentar un perfil de ingresos completamente distinto.
No elimina el riesgo merchant.
Pero añade potencialmente una capa contractual de largo plazo.
El BESS tampoco queda encerrado esperando una emergencia
El objetivo del mecanismo es remunerar disponibilidad.
Las instalaciones adjudicatarias tendrán que garantizarla durante las denominadas horas de estrés, bajo las condiciones que detalle el procedimiento de operación. (BOE)
Eso introduce una nueva optimización.
Antes:
precio + arbitraje + servicios auxiliares + degradación
Ahora:
precio + arbitraje + servicios auxiliares + degradación + SOC reservado + obligación de capacidad + penalizaciones
La consecuencia es bastante clara:
el software empieza a ser tan importante como las celdas.
El EMS tendrá que decidir cuánto valor obtiene hoy sin comprometer la capacidad que debe garantizar mañana.
Y aparece otra oportunidad: C&I + agregación
La Orden permite agregaciones de almacenamiento, siempre bajo determinadas condiciones, incluyendo que las instalaciones individuales tengan una potencia firme inferior a 1 MW y puedan cumplir conjuntamente las obligaciones del servicio. (BOE)
Eso abre una posibilidad particularmente interesante para fabricantes como SolaX Power.
No solamente:
utility-scale BESS
sino también:
BESS C&I + agregador + control coordinado = capacidad distribuida
Una sola batería comercial puede parecer pequeña.
Miles coordinadas empiezan a parecerse mucho más a una central eléctrica virtual.
El verdadero cambio
España no está simplemente creando otro ingreso para las baterías.
Está empezando a poner precio a una característica distinta:
estar disponible cuando el sistema realmente te necesita.
Y eso abre tres preguntas que pueden definir la próxima generación de almacenamiento español:
¿Qué duración maximiza los MW firmes por euro invertido?
¿Cómo combinamos capacidad, arbitraje y balance sin comprometer el SOC?
¿Hasta dónde puede llegar la agregación del almacenamiento distribuido?
Todavía falta el dato decisivo.
El coeficiente de firmeza.
Cuando se publique, podremos empezar a responder con números la pregunta que realmente importa:
¿Construirá España baterías pensando en MWh… o empezará a diseñarlas pensando en MW firmes?
Ese puede ser el verdadero punto de inflexión del almacenamiento en España.

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