16 sept 2026

España empieza a poner precio a la firmeza: el mercado de capacidad cambia el business case del BESS


Durante años hemos construido renovables pensando principalmente en una pregunta:

¿Cuántos MWh podemos producir?

Pero un sistema eléctrico con una penetración creciente de solar y eólica empieza a hacerse otra pregunta bastante más incómoda:

¿Cuánta potencia tendremos disponible exactamente cuando la necesitemos?

España acaba de dar un paso importante para empezar a responderla.

El MITECO ha anunciado la inminente publicación de la Orden Ministerial que crea el nuevo mercado de capacidad del sistema eléctrico peninsular.

Y para el almacenamiento, esto puede ser mucho más importante de lo que parece.

No se pagará energía. Se pagará disponibilidad.

El concepto es sencillo.

Una batería podrá seguir participando en los mercados eléctricos habituales, realizando arbitraje o proporcionando servicios al sistema.

Pero ahora aparece otra posible fuente de ingresos:

cobrar por estar disponible cuando el sistema eléctrico necesite potencia.

Generación, almacenamiento y demanda podrán ofrecer potencia firme en MW, recibiendo una remuneración expresada en €/MW/año.

Las adjudicaciones se realizarán mediante subastas pay-as-bid: cada participante recibirá el precio que haya ofertado.

Eso introduce una pieza que hasta ahora faltaba en muchos business cases de almacenamiento españoles.


El BESS empieza a dejar de depender únicamente del spread

Hasta ahora, buena parte de la discusión económica sobre baterías en España se concentraba en una variable:

el diferencial entre las horas baratas y las horas caras.

Cuanto mayor el spread, mayor la oportunidad de arbitraje.

Pero basar una inversión de veinte años únicamente en la evolución futura del mercado diario tiene una dificultad evidente:

los ingresos son difíciles de predecir.

El mercado de capacidad introduce un tipo de ingreso diferente.

No remunera necesariamente los MWh vendidos.

Remunera una función que el sistema necesita:

estar disponible.

Eso permite empezar a imaginar un revenue stack mucho más completo:

**Arbitraje energético

  • servicios de ajuste

  • servicios de red

  • capacidad

  • posibles servicios de flexibilidad**

No significa que todos esos ingresos puedan simplemente sumarse sin restricciones.

Pero sí cambia la arquitectura económica sobre la que puede financiarse una batería.


El dato realmente importante: hasta 15 años

Probablemente ésta sea la parte más relevante del anuncio.

Las nuevas inversiones podrán obtener contratos de capacidad con una duración de hasta 15 años.

El propio MITECO explica la razón: proporcionar ingresos futuros que permitan facilitar la viabilidad de los proyectos y abaratar su financiación.

Y aquí está el verdadero cambio.

Los bancos no financian únicamente buenas tecnologías.

Financian flujos de caja suficientemente predecibles.

Si una parte de los ingresos futuros de un BESS puede quedar asegurada durante años mediante un mercado de capacidad, su perfil financiero cambia.

Menor incertidumbre.

Potencialmente menor coste de capital.

Más proyectos financiables.

Y posiblemente más almacenamiento construido.


Pero cuidado: esto no es un “mercado para baterías”

Sería demasiado fácil interpretarlo así.

El mecanismo será tecnológicamente neutro.

También podrán participar plantas de generación existentes, incluida generación térmica que cumpla las condiciones establecidas, entre ellas el límite de 550 gCO₂/kWh.

Por tanto, una batería tendrá que demostrar que puede ofrecer firmeza de forma competitiva.

Y todavía faltan algunos números fundamentales.

Especialmente:

¿Cuántos MW se subastarán?

¿Qué potencia firme se reconocerá realmente a cada tecnología?

¿Qué precios €/MW/año aparecerán en las subastas?

La primera de esas incógnitas sigue abierta: todavía no se ha comunicado el volumen de capacidad que se adjudicará.

Hasta conocer esos parámetros es imposible calcular cuánto valor adicional representará realmente el mecanismo para un BESS concreto.


La fotovoltaica produce energía.
El sistema necesita además firmeza.

Y aquí aparece probablemente la lectura más interesante.

España está instalando enormes cantidades de generación renovable.

Pero producir electricidad barata durante muchas horas no significa necesariamente tener electricidad disponible cuando el sistema más la necesita.

De hecho, estamos empezando a observar precisamente las consecuencias económicas de esa diferencia:

horas con precios cero o negativos,

reducción del precio capturado por la fotovoltaica,

mayores diferencias horarias,

y dificultades crecientes para estructurar algunos proyectos únicamente alrededor de la venta de energía.

El mercado de capacidad introduce una señal diferente.

El sistema empieza a poner precio a estar disponible.

Y ahí el almacenamiento puede convertirse en una pieza fundamental.


De producir renovables a producir renovables gestionables

Quizá éste sea el cambio conceptual más importante de todos.

La próxima etapa de la transición energética probablemente no consistirá únicamente en instalar más MW solares.

Consistirá en transformar una parte creciente de esa energía renovable en energía gestionable.

Solar + almacenamiento.

Eólica + almacenamiento.

Generación renovable + gestión de demanda.

Y sistemas híbridos capaces de responder cuando la red realmente los necesita.

El mercado de capacidad español empieza a crear una señal económica para hacerlo.

La batería deja de ser únicamente una máquina de arbitraje

Y empieza a convertirse en algo bastante más interesante:

una infraestructura de flexibilidad.

Puede almacenar energía cuando sobra.

Entregarla cuando falta.

Reducir picos.

Responder rápidamente.

Ayudar a integrar más renovables.

Y ahora, potencialmente, cobrar también por garantizar que esa capacidad estará disponible cuando el sistema la necesite.

Ese último ingreso puede parecer simplemente otra línea en un Excel.

Pero si proporciona suficiente visibilidad a largo plazo, puede acabar teniendo un efecto mucho mayor:

convertir proyectos técnicamente interesantes en proyectos financiables.

Y ésa puede ser una de las piezas que faltaban para que el almacenamiento empiece realmente a escalar en España.

Porque después de años pagando principalmente por producir electricidad,

España empieza a poner precio a algo igualmente importante: tenerla disponible cuando hace falta.