29 sept 2026

Europa quiere más renovables en 2040: sin almacenamiento, el objetivo estará incompleto

España, Portugal y Luxemburgo piden a Bruselas elevar la ambición renovable para 2040 y colocan la flexibilidad, el almacenamiento y las redes en el centro de la próxima fase de la transición energética europea.

Europa empieza a enfrentarse a una realidad que marcará la próxima década energética: ya no basta con instalar más capacidad renovable. Hay que ser capaces de integrarla en el sistema eléctrico.

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, junto con sus homólogos de Portugal y Luxemburgo, ha reclamado a la Comisión Europea un marco renovable específico para 2040 que establezca un objetivo europeo ambicioso y proporcione una señal clara a inversores y mercados.

El argumento es conocido: disponer de una mayor cantidad de energía renovable producida dentro de Europa puede reducir la exposición a los combustibles fósiles importados, reforzar la seguridad energética y contribuir a una electricidad más competitiva.

Pero esta vez existe un elemento especialmente relevante.

La propia carta señala que la integración de esas renovables deberá apoyarse en flexibilidad, almacenamiento, modernización de las redes, interconexiones y electrificación.

Y ese detalle cambia profundamente el debate.

De instalar renovables a integrarlas

Durante buena parte de la transición energética europea, el indicador fundamental ha sido cuántos gigavatios de solar y eólica podían instalarse cada año.

La siguiente etapa será diferente.

A medida que aumenta la penetración de generación variable, disponer de capacidad instalada no garantiza por sí mismo que toda esa electricidad pueda utilizarse en el momento y el lugar en que el sistema la necesita.

En determinadas horas puede existir abundancia de generación renovable mientras que, pocas horas después, el sistema necesita cubrir rápidamente un déficit.

Es precisamente en ese espacio temporal donde el almacenamiento mediante baterías empieza a desempeñar una función estructural.

Un BESS puede absorber electricidad cuando existe excedente y devolverla posteriormente cuando aumenta la demanda o disminuye la generación renovable. Además, dependiendo de su diseño y del mercado en el que participe, puede proporcionar otros servicios de flexibilidad y apoyo al sistema.

Esto significa que el verdadero reto europeo de 2040 podría no ser únicamente:

¿cuántas renovables podemos instalar?

Sino:

¿cuántas renovables puede integrar realmente el sistema eléctrico?

El almacenamiento pasa de complemento a infraestructura

La evolución regulatoria española apunta precisamente en esa dirección.

España acaba de crear un nuevo mercado de capacidad en el que podrán participar generación, almacenamiento y demanda. El objetivo declarado por el MITECO es aportar firmeza y flexibilidad al sistema eléctrico y facilitar la integración de una mayor cantidad de generación renovable.

Los nuevos proyectos de almacenamiento podrán, además, acceder a contratos asociados a las futuras subastas de capacidad, proporcionando una fuente adicional de ingresos más allá del arbitraje diario del mercado eléctrico.

Paralelamente, el Gobierno está abriendo capacidad de red en determinados nudos de transición justa específicamente a proyectos renovables y de almacenamiento.

Las piezas empiezan a encajar.

Más renovables.

Más electrificación.

Más demanda.

Pero también:

más almacenamiento, más flexibilidad y una red capaz de gestionarlos.

2040 puede convertirse en la década de la flexibilidad

La Unión Europea ya ha fijado legalmente una reducción neta de emisiones del 90% para 2040 respecto a 1990 y la Comisión prepara actualmente el marco renovable posterior a 2030 que deberá permitir alcanzar ese objetivo.

Eso implica transformar profundamente el sistema energético europeo durante los próximos catorce años.

La petición de España, Portugal y Luxemburgo introduce una idea fundamental: la política renovable europea de la próxima década no puede diseñarse de forma independiente de la infraestructura necesaria para integrarla.

Y aquí aparece una consecuencia importante para el sector del almacenamiento.

Si Europa aumenta sustancialmente su generación solar y eólica, también aumentará la necesidad de tecnologías capaces de trasladar energía entre horas, proporcionar capacidad flexible y ayudar a gestionar una red con una proporción creciente de generación variable.

Por eso, detrás del futuro objetivo renovable europeo de 2040 existe otro objetivo que probablemente será igual de importante aunque no aparezca expresado mediante un único porcentaje:

la flexibilidad.

Y dentro de esa nueva arquitectura eléctrica, el almacenamiento mediante baterías está llamado a convertirse en una de las infraestructuras fundamentales del sistema energético europeo.

Más renovables necesitan más red.
Más renovables necesitan más flexibilidad.
Y más renovables necesitan más almacenamiento.