24 jul 2026

El BESS ya no espera a la red: puede adelantar años la puesta en marcha de los data centers de IA


PODCAST >

Un nuevo estudio propone desplegar centros de datos por fases, comenzando en isla con generación local y almacenamiento grid-forming. El mensaje para el sector es claro: el BESS deja de ser un simple respaldo y pasa a convertirse en infraestructura crítica para acelerar, estabilizar y proteger el proyecto.

La expansión de la inteligencia artificial está chocando con una limitación mucho más física que digital: la falta de potencia eléctrica disponible.

Los nuevos data centers necesitan cientos de megavatios, pero las autorizaciones de conexión, los refuerzos de red y el suministro de transformadores de alta tensión pueden tardar varios años. Esperar a que todo esté terminado supone mantener inmovilizados terrenos, equipos y capital mientras la demanda de capacidad informática continúa creciendo.

Un reciente estudio publicado en arXiv plantea una alternativa: construir y energizar el data center por fases sin esperar a la conexión definitiva a red.

Primero el data center; después, la red

El marco propuesto contempla tres etapas.

En una primera fase, de aproximadamente 24 meses, el data center comienza a operar en isla mediante generación local de gas y un BESS conectado a través de inversores grid-forming.

En la fase intermedia se instalan el transformador principal y los equipos de alta tensión, pero la instalación continúa funcionando sin red.

Finalmente, entre los 48 y 60 meses, se completa la interconexión. El BESS y parte de la generación local permanecen operativos para permitir que el data center se aísle nuevamente si se produce una perturbación externa.

El cambio conceptual es importante:

La conexión a red deja de ser el punto de partida del proyecto y se convierte en una fase posterior de su expansión.

 

Las turbinas aportan energía; el BESS aporta estabilidad

Las cargas de inteligencia artificial no se comportan como una demanda eléctrica convencional.

Durante el entrenamiento de modelos, miles de GPU pueden aumentar o reducir su consumo casi simultáneamente. Las turbinas de gas pueden proporcionar la energía base, pero no siempre reaccionan con suficiente rapidez ante estas oscilaciones.

Las simulaciones del estudio analizan un data center de 300 MW y comparan varias arquitecturas:

  • Con solo turbinas de gas aparecen grandes variaciones de frecuencia.

  • Añadir un BESS grid-following no elimina completamente las oscilaciones.

  • La combinación de turbinas y BESS grid-forming responde rápidamente a los cambios de carga y estabiliza el sistema.

  • Un sistema basado únicamente en BESS grid-forming consigue mantener tensión y frecuencia dentro de límites estrechos.

La diferencia es fundamental. Un inversor grid-following necesita seguir una red eléctrica ya establecida. Un sistema grid-forming, en cambio, puede contribuir a crear la referencia de tensión y frecuencia de la microrred.

Por eso el BESS no actúa únicamente como reserva de energía. Se convierte en el elemento que permite que generación, cargas IT y sistemas auxiliares operen como una red eléctrica autónoma.

Un activo que sigue siendo útil cuando llega la red

El almacenamiento tampoco pierde valor después de completar la conexión.

En la fase definitiva puede:

  • sostener el data center durante fallos externos;

  • facilitar la transición entre red y operación en isla;

  • absorber variaciones rápidas de las cargas GPU;

  • aportar soporte de tensión y frecuencia;

  • reducir picos de potencia;

  • complementar generación renovable;

  • participar, cuando la regulación y el diseño lo permitan, en servicios al sistema eléctrico.

Las simulaciones muestran que, durante una desconexión de red, existen transitorios de milisegundos, pero la arquitectura con BESS grid-forming recupera rápidamente una alimentación estable. Para la posterior resincronización, el estudio identifica el control Adaptive Virtual Synchronous Generator —AVSG— como la alternativa con mejor amortiguación y mayor robustez ante redes débiles o fuertes.

La oportunidad para SolaX Power

Este planteamiento abre una oportunidad que va mucho más allá del respaldo tradicional.

Las soluciones BESS modulares pueden integrarse progresivamente conforme crece el data center, evitando sobredimensionar toda la infraestructura desde el primer día. La capacidad puede desplegarse por bloques, acompañando la construcción de nuevas salas IT, la incorporación de generación renovable y la evolución de la conexión a red.

Para SolaX Power, el posicionamiento es especialmente claro:

El BESS puede convertirse en la infraestructura que conecta el ritmo de crecimiento digital con el ritmo, mucho más lento, de desarrollo de la red eléctrica.

En proyectos C&I, microrredes y data centers modulares, el almacenamiento puede combinar continuidad de suministro, control de potencia, integración fotovoltaica y gestión energética avanzada dentro de una misma plataforma.

No todos los proyectos necesitarán operar completamente desconectados. Pero muchos sí podrán utilizar el BESS para reducir la potencia inicial solicitada, gestionar conexiones limitadas, proteger cargas críticas o avanzar por fases mientras se amplía la infraestructura eléctrica.

Del backup al “time-to-power”

Hasta ahora, el debate sobre data centers se ha centrado principalmente en cuánta electricidad consumen.

La cuestión estratégica empieza a ser otra:

¿Cuánto antes puede comenzar a operar un proyecto gracias al almacenamiento?

Cuando una conexión tarda cuatro o cinco años, adelantar incluso una parte de la capacidad informática puede tener más valor económico que el propio ahorro energético del BESS.

El almacenamiento ya no debe evaluarse únicamente por los kilovatios hora que desplaza entre distintos momentos del día. También debe medirse por los meses de operación que puede desbloquear, las interrupciones que evita y la capacidad adicional que permite instalar.

El futuro de los data centers de IA no dependerá solo de construir más red. Dependerá también de crear instalaciones capaces de operar antes de que la red llegue, adaptarse cuando esté disponible y mantenerse activas cuando falle.

Y en esa nueva arquitectura, el BESS deja de ser un equipo auxiliar para convertirse en una pieza central del data center.