La electricidad renovable ha reducido la exposición al gas y mejorado la competitividad. El siguiente reto es aprovecharla cuando realmente se necesita.
Pedro Sánchez ha reivindicado que la expansión de las energías renovables ha hecho a España «más competitiva y más resiliente». Según los datos expuestos por el presidente, el peso de la potencia renovable habría pasado del 47% al 72%, mientras que alrededor del 60% de la electricidad procedería ya de fuentes limpias.
Más allá del discurso político, la dirección general de la afirmación está respaldada por organismos independientes.
Red Eléctrica señala que el precio final de la energía en España fue en 2025 inferior al registrado en Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Austria, Polonia, Italia y Grecia. Además, el precio se sitúa actualmente alrededor del 60% del nivel alcanzado en 2021.
El Banco de España también concluye que el desarrollo renovable ha reducido más de la mitad la dependencia del precio de la electricidad respecto al gas natural. Ante el último shock energético analizado, el incremento de los futuros eléctricos fue de unos 15 €/MWh en España, frente a 31 €/MWh en Alemania y 49 €/MWh en Italia.
España es, por tanto, menos vulnerable a las oscilaciones internacionales del gas. Pero disponer de mucha energía renovable no significa necesariamente poder utilizarla en el momento adecuado.
El nuevo cuello de botella
La producción solar se concentra durante las horas centrales del día, mientras que una parte importante de la demanda y de los precios más elevados aparece al atardecer y por la noche.
Cuando la generación supera la demanda o la capacidad de la red, aparecen precios muy bajos, vertidos y restricciones. Cuando desaparece el sol, el sistema vuelve a necesitar generación gestionable, importaciones o ciclos combinados.
En 2025, España consiguió integrar el 96,6% de la producción renovable programada. Sin embargo, el coste de las restricciones técnicas alcanzó los 3.347 millones de euros, frente a 724 millones en 2021. Red Eléctrica aclara que estos costes no proceden exclusivamente de las renovables, pero sí reflejan los desafíos operativos de un sistema eléctrico en plena transformación.
Almacenar es el siguiente paso lógico
En 2025, el bombeo hidráulico y las baterías ya permitieron integrar 9.213 GWh, un 6,2% más que el año anterior.
El propio PNIEC reconoce esta necesidad y fija un objetivo de 22,5 GW de almacenamiento para 2030, junto con 160 GW de generación renovable.
Este despliegue no puede depender únicamente de grandes plantas conectadas a la red. Las baterías distribuidas instaladas en industrias, comercios y viviendas también pueden aportar flexibilidad desde el lado de la demanda.
Soluciones BESS como las desarrolladas por SolaX Power permiten almacenar excedentes solares, reducir los picos de consumo, optimizar el autoconsumo y preparar las instalaciones para participar en futuros servicios de flexibilidad y agregación.
Las renovables han permitido producir electricidad más barata y con menos dependencia exterior. El almacenamiento determinará si España consigue utilizar esa ventaja durante las 24 horas del día.

