24 jul 2026

El BESS ya no espera a la red: puede adelantar años la puesta en marcha de los data centers de IA


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Un nuevo estudio propone desplegar centros de datos por fases, comenzando en isla con generación local y almacenamiento grid-forming. El mensaje para el sector es claro: el BESS deja de ser un simple respaldo y pasa a convertirse en infraestructura crítica para acelerar, estabilizar y proteger el proyecto.

La expansión de la inteligencia artificial está chocando con una limitación mucho más física que digital: la falta de potencia eléctrica disponible.

Los nuevos data centers necesitan cientos de megavatios, pero las autorizaciones de conexión, los refuerzos de red y el suministro de transformadores de alta tensión pueden tardar varios años. Esperar a que todo esté terminado supone mantener inmovilizados terrenos, equipos y capital mientras la demanda de capacidad informática continúa creciendo.

Un reciente estudio publicado en arXiv plantea una alternativa: construir y energizar el data center por fases sin esperar a la conexión definitiva a red.

Primero el data center; después, la red

El marco propuesto contempla tres etapas.

En una primera fase, de aproximadamente 24 meses, el data center comienza a operar en isla mediante generación local de gas y un BESS conectado a través de inversores grid-forming.

En la fase intermedia se instalan el transformador principal y los equipos de alta tensión, pero la instalación continúa funcionando sin red.

Finalmente, entre los 48 y 60 meses, se completa la interconexión. El BESS y parte de la generación local permanecen operativos para permitir que el data center se aísle nuevamente si se produce una perturbación externa.

El cambio conceptual es importante:

La conexión a red deja de ser el punto de partida del proyecto y se convierte en una fase posterior de su expansión.

 

Las turbinas aportan energía; el BESS aporta estabilidad

Las cargas de inteligencia artificial no se comportan como una demanda eléctrica convencional.

Durante el entrenamiento de modelos, miles de GPU pueden aumentar o reducir su consumo casi simultáneamente. Las turbinas de gas pueden proporcionar la energía base, pero no siempre reaccionan con suficiente rapidez ante estas oscilaciones.

Las simulaciones del estudio analizan un data center de 300 MW y comparan varias arquitecturas:

  • Con solo turbinas de gas aparecen grandes variaciones de frecuencia.

  • Añadir un BESS grid-following no elimina completamente las oscilaciones.

  • La combinación de turbinas y BESS grid-forming responde rápidamente a los cambios de carga y estabiliza el sistema.

  • Un sistema basado únicamente en BESS grid-forming consigue mantener tensión y frecuencia dentro de límites estrechos.

La diferencia es fundamental. Un inversor grid-following necesita seguir una red eléctrica ya establecida. Un sistema grid-forming, en cambio, puede contribuir a crear la referencia de tensión y frecuencia de la microrred.

Por eso el BESS no actúa únicamente como reserva de energía. Se convierte en el elemento que permite que generación, cargas IT y sistemas auxiliares operen como una red eléctrica autónoma.

Un activo que sigue siendo útil cuando llega la red

El almacenamiento tampoco pierde valor después de completar la conexión.

En la fase definitiva puede:

  • sostener el data center durante fallos externos;

  • facilitar la transición entre red y operación en isla;

  • absorber variaciones rápidas de las cargas GPU;

  • aportar soporte de tensión y frecuencia;

  • reducir picos de potencia;

  • complementar generación renovable;

  • participar, cuando la regulación y el diseño lo permitan, en servicios al sistema eléctrico.

Las simulaciones muestran que, durante una desconexión de red, existen transitorios de milisegundos, pero la arquitectura con BESS grid-forming recupera rápidamente una alimentación estable. Para la posterior resincronización, el estudio identifica el control Adaptive Virtual Synchronous Generator —AVSG— como la alternativa con mejor amortiguación y mayor robustez ante redes débiles o fuertes.

La oportunidad para SolaX Power

Este planteamiento abre una oportunidad que va mucho más allá del respaldo tradicional.

Las soluciones BESS modulares pueden integrarse progresivamente conforme crece el data center, evitando sobredimensionar toda la infraestructura desde el primer día. La capacidad puede desplegarse por bloques, acompañando la construcción de nuevas salas IT, la incorporación de generación renovable y la evolución de la conexión a red.

Para SolaX Power, el posicionamiento es especialmente claro:

El BESS puede convertirse en la infraestructura que conecta el ritmo de crecimiento digital con el ritmo, mucho más lento, de desarrollo de la red eléctrica.

En proyectos C&I, microrredes y data centers modulares, el almacenamiento puede combinar continuidad de suministro, control de potencia, integración fotovoltaica y gestión energética avanzada dentro de una misma plataforma.

No todos los proyectos necesitarán operar completamente desconectados. Pero muchos sí podrán utilizar el BESS para reducir la potencia inicial solicitada, gestionar conexiones limitadas, proteger cargas críticas o avanzar por fases mientras se amplía la infraestructura eléctrica.

Del backup al “time-to-power”

Hasta ahora, el debate sobre data centers se ha centrado principalmente en cuánta electricidad consumen.

La cuestión estratégica empieza a ser otra:

¿Cuánto antes puede comenzar a operar un proyecto gracias al almacenamiento?

Cuando una conexión tarda cuatro o cinco años, adelantar incluso una parte de la capacidad informática puede tener más valor económico que el propio ahorro energético del BESS.

El almacenamiento ya no debe evaluarse únicamente por los kilovatios hora que desplaza entre distintos momentos del día. También debe medirse por los meses de operación que puede desbloquear, las interrupciones que evita y la capacidad adicional que permite instalar.

El futuro de los data centers de IA no dependerá solo de construir más red. Dependerá también de crear instalaciones capaces de operar antes de que la red llegue, adaptarse cuando esté disponible y mantenerse activas cuando falle.

Y en esa nueva arquitectura, el BESS deja de ser un equipo auxiliar para convertirse en una pieza central del data center.


España ya genera electricidad barata. Ahora necesita dejar de pagar miles de millones por gestionarla


España ha demostrado que una elevada penetración renovable puede reducir el precio de la electricidad. El siguiente reto es conseguir que esa energía pueda almacenarse, transportarse y utilizarse cuando el sistema realmente la necesita. (Fuente REE)

En 2025, el sistema eléctrico español integró el 96,6% de la producción renovable programada, pese a haber incorporado 39 GW de nueva potencia renovable desde 2021. Durante ese mismo periodo, el precio final de la electricidad siguió una tendencia descendente y se situó alrededor del 60% del nivel registrado en 2021.

Sin embargo, detrás de estos buenos resultados aparece una señal de alerta.

El coste de las restricciones técnicas pasó de 724 millones de euros en 2021 a 3.347 millones en 2025. En apenas cuatro años, el sistema ha multiplicado por más de cuatro el dinero necesario para corregir congestiones, mantener los niveles de tensión y garantizar que generación y demanda permanezcan equilibradas.

La transición energética española no tiene, por tanto, un problema de falta de energía renovable. Tiene un problema creciente de flexibilidad.

La energía barata también puede resultar cara de gestionar

La electricidad solar y eólica desplaza generación más costosa y reduce el precio del mercado mayorista. Pero su producción no siempre coincide con la demanda ni aparece necesariamente en los lugares donde la red dispone de capacidad suficiente.

Cuando existe demasiada generación en una zona, una línea está congestionada o el sistema necesita recursos adicionales para controlar la tensión, Red Eléctrica debe modificar el programa inicialmente previsto.

Esto puede implicar reducir generación renovable, aumentar la producción de otras centrales, redistribuir flujos eléctricos o activar instalaciones capaces de responder a las necesidades técnicas del sistema.

El problema no es que estas actuaciones sean innecesarias. Son imprescindibles para mantener la seguridad del suministro. El problema es su creciente frecuencia y coste.

En 2025, la energía movilizada mediante restricciones técnicas aumentó un 47%, pero su coste creció un 63%. Los agentes cobraron una media de 165 €/MWh por esa energía, frente a los 65,26 €/MWh del mercado diario: aproximadamente 2,5 veces más.

España está produciendo electricidad renovable barata, pero está pagando cada vez más por corregir las limitaciones del sistema después de que esa electricidad haya sido generada.

Más renovables exigen más flexibilidad

Durante años, la transición energética se ha medido fundamentalmente en megavatios instalados. Esa métrica ya no es suficiente.

Un sistema eléctrico con una elevada penetración renovable necesita también capacidad para:

  • desplazar energía desde las horas de excedente hacia las horas de mayor demanda;

  • responder rápidamente ante variaciones de generación y consumo;

  • aliviar congestiones en puntos concretos de la red;

  • contribuir al control de tensión y frecuencia;

  • reducir vertidos renovables;

  • optimizar el uso de las infraestructuras existentes.

Red Eléctrica está desplegando herramientas digitales, nuevas soluciones reguladas de red y modificaciones operativas. Según sus análisis, determinados equipos incluidos en la planificación eléctrica podrían reducir alrededor de un 15% el coste de las restricciones técnicas.

También se está impulsando la participación de las renovables en el control de tensión mediante el Procedimiento de Operación 7.4. Actualmente existen 26 GW habilitados para prestar este servicio, aunque solo el 17% de las plantas de generación españolas ha completado el proceso de habilitación.

Todas estas medidas son necesarias. Pero difícilmente serán suficientes sin un despliegue paralelo del almacenamiento energético.

El papel estratégico de los BESS

Los sistemas de almacenamiento en baterías —BESS— permiten desacoplar el momento en el que la electricidad se genera del momento en el que se consume.

Una batería puede cargar durante las horas de elevada producción solar y precios bajos, para descargar posteriormente durante los picos de demanda. Pero limitar su valor al arbitraje energético sería quedarse en la superficie.

Los BESS también pueden responder en milisegundos, proporcionar potencia activa y reactiva, contribuir al control de tensión, participar en servicios de balance y reducir determinados picos de potencia en redes saturadas.

Instalados en los puntos adecuados, pueden convertirse en activos de apoyo a la red y no solamente en herramientas comerciales para comprar y vender electricidad.

Eso no significa que las baterías puedan sustituir todas las ampliaciones de red ni eliminar por sí solas los 3.347 millones de euros de restricciones técnicas. Esa conclusión no aparece en los datos de Red Eléctrica y sería una simplificación.

El almacenamiento debe formar parte de una estrategia más amplia que combine redes, digitalización, señales locacionales, participación de la demanda, generación flexible y reformas de mercado.

Pero sí puede reducir la cantidad de energía que debe ser corregida posteriormente y aportar servicios que el sistema está remunerando cada vez más.

Del coste del sistema a una oportunidad industrial

El incremento de las restricciones técnicas también está enviando una señal económica.

La flexibilidad tiene valor.

Durante las horas de elevada generación renovable, los precios pueden caer hasta niveles muy bajos o negativos. Sin embargo, en otros momentos el sistema paga precios muy superiores para disponer de energía o capacidad en el lugar y momento adecuados.

Esa diferencia crea oportunidades para proyectos BESS capaces de combinar varias fuentes de ingresos:

  • arbitraje energético;

  • servicios de balance;

  • control de potencia y tensión;

  • participación futura en mercados de capacidad;

  • optimización del autoconsumo industrial;

  • reducción de picos de demanda;

  • integración con plantas fotovoltaicas.

La bancabilidad de estos proyectos dependerá de que la regulación permita acumular servicios, ofrezca señales claras y reconozca el valor que cada activo aporta al sistema.

No se trata de instalar baterías indiscriminadamente. Se trata de ubicarlas donde puedan evitar costes, resolver restricciones reales y mejorar el aprovechamiento de la infraestructura existente.

SolaX Power y la nueva generación de almacenamiento

Este cambio abre un espacio estratégico para soluciones BESS modulares, digitalizadas y capaces de operar tanto detrás del contador como en aplicaciones de mayor escala.

Para SolaX Power, la oportunidad consiste en acompañar a empresas, instaladores, ingenierías y promotores en la evolución desde el autoconsumo convencional hacia sistemas energéticos integrados: generación fotovoltaica, almacenamiento, electrónica de potencia y gestión inteligente de la energía.

El valor ya no estará únicamente en la capacidad instalada de la batería. Estará en su capacidad para decidir cuándo cargar, cuándo descargar, qué servicio prestar y cómo coordinarse con la red, el mercado y las necesidades del consumidor.

La próxima fase de la transición energética

España ha conseguido integrar prácticamente toda la generación renovable programada y mantener precios eléctricos competitivos frente a buena parte de Europa. Pero el crecimiento de las restricciones técnicas demuestra que el sistema está entrando en una fase distinta.

La prioridad ya no puede ser únicamente añadir más megavatios renovables.

El nuevo objetivo debe ser convertir esa energía variable en electricidad gestionable, disponible y útil para el sistema.

La transición energética española no se decidirá solamente por cuánta energía renovable seamos capaces de producir, sino por cuánta podamos almacenar, desplazar y gestionar inteligentemente.

Y en esa nueva etapa, los BESS dejarán de ser un complemento de la generación renovable para convertirse en una pieza central de la infraestructura eléctrica.

23 jul 2026

España paga 3.347 millones por gestionar una red sin suficiente flexibilidad: el BESS pasa de complemento a infraestructura crítica

El coste de las restricciones técnicas se ha multiplicado por más de cuatro desde 2021. La respuesta no puede limitarse a ampliar la red: España necesita almacenamiento capaz de actuar donde y cuando el sistema lo requiera.

La transición energética española está alcanzando un punto decisivo. El país continúa instalando nueva capacidad renovable y reduciendo el precio de la electricidad, pero la red eléctrica no siempre puede transportar ni gestionar eficientemente toda esa generación.

El resultado es una factura creciente.

En 2025, el coste de las restricciones técnicas del sistema eléctrico alcanzó los 3.347 millones de euros, frente a los 724 millones registrados en 2021. En apenas cuatro años, el coste se ha multiplicado por más de 4,5.

No estamos ante un problema de falta de energía. Estamos ante un problema de flexibilidad, localización y capacidad de respuesta.

Y ahí es donde los sistemas de almacenamiento en baterías, BESS, pueden convertirse en una de las herramientas más valiosas del sistema eléctrico español.

Más renovables, pero también más necesidades de gestión

Desde 2021 se han incorporado aproximadamente 39 GW de nueva potencia renovable en España. A pesar del fuerte crecimiento, Red Eléctrica consiguió integrar en 2025 el 96,6% de toda la producción renovable programada en los mercados.

Es un resultado positivo, pero mantener ese nivel de integración exige intervenir cada vez con mayor frecuencia sobre la programación de las centrales.

Las restricciones técnicas permiten al operador modificar la generación prevista cuando aparecen congestiones, problemas de tensión, sobrecargas o riesgos para la estabilidad del sistema.

El mecanismo es necesario para garantizar el suministro. El problema es su coste.

Durante 2025, la energía movilizada mediante restricciones técnicas aumentó un 47%, mientras que el coste asociado creció un 63%. El precio medio de las ofertas aceptadas alcanzó los 165 €/MWh, frente a los 65,26 €/MWh del mercado diario: aproximadamente 2,5 veces más.

Esto demuestra que producir electricidad renovable barata no garantiza por sí solo un sistema eléctrico barato.

También es necesario poder trasladar, almacenar y gestionar esa energía.

El verdadero problema no es el exceso de renovables

Interpretar estos costes como una consecuencia inevitable de instalar demasiada energía solar o eólica sería una conclusión equivocada.

El problema no es que España tenga demasiada generación renovable, sino que todavía dispone de insuficientes recursos flexibles en los puntos adecuados de la red.

Una planta solar puede generar energía muy barata durante las horas centrales del día. Sin embargo, si la red local está congestionada o no existe demanda suficiente en ese momento, esa energía pierde parte de su valor para el sistema.

Un BESS permite desacoplar el momento de producción del momento de consumo:

  • absorbe energía cuando existe exceso de generación;

  • reduce inyecciones en nodos congestionados;

  • devuelve la energía cuando aumenta la demanda;

  • responde rápidamente a las consignas del operador;

  • puede aportar control de potencia activa y reactiva;

  • contribuye al control dinámico de tensión.

La ubicación será determinante. Una batería situada lejos de la congestión puede generar ingresos mediante arbitraje, pero no necesariamente resolver el problema local que obliga a Red Eléctrica a activar restricciones.

Por eso, el siguiente mercado BESS no se decidirá únicamente por cuántos megavatios hora tenga cada instalación, sino por dónde está conectada y qué servicios puede prestar.

REE pide actuar sobre la red y sobre el mercado

Red Eléctrica propone combinar inversiones físicas, herramientas digitales y reformas del funcionamiento de los mercados de ajuste.

Entre las medidas planteadas se encuentran:

  • ampliar la monitorización dinámica de la capacidad de transporte;

  • utilizar herramientas digitales como el sistema SRAP para gestionar sobrecargas;

  • instalar equipos destinados al control estático y dinámico de tensión;

  • mejorar la estabilidad del sistema;

  • aumentar la participación de renovables y almacenamiento en los servicios de ajuste;

  • revisar los incentivos y el funcionamiento de las restricciones técnicas.

REE estima que determinadas inversiones reguladas en la red podrían reducir el coste de las restricciones aproximadamente un 15%.

Pero incluso esa reducción dejaría una factura muy elevada.

La ampliación de la red es imprescindible, aunque requiere planificación, permisos, inversión y varios años de ejecución. El almacenamiento puede desplegarse con mayor rapidez y actuar como infraestructura flexible mientras las nuevas redes entran en servicio.

No sustituye a la red. La complementa y permite utilizarla mejor.

El control de tensión abre una nueva oportunidad

La regulación española también está evolucionando para incorporar recursos basados en electrónica de potencia.

La modificación de los procedimientos de operación PO 7.4 y PO 14.4, publicada en julio de 2026, busca fomentar una prestación más dinámica del servicio de control de tensión, mejorar su remuneración e incentivar la habilitación de nuevas instalaciones. El procedimiento incluye expresamente instalaciones de almacenamiento basadas en electrónica de potencia.

Actualmente existen unos 26 GW habilitados para prestar el servicio de control de tensión, de los cuales 11 GW corresponden a renovables, cogeneración y residuos. Sin embargo, solo el 17% de las plantas existentes habría completado el proceso de habilitación.

Esta baja participación representa una oportunidad.

Los BESS equipados con inversores avanzados pueden gestionar potencia activa y reactiva con gran velocidad y precisión. Su modelo de negocio, por tanto, puede evolucionar desde el simple arbitraje energético hacia una combinación de servicios:

  • arbitraje diario;

  • servicios de balance;

  • control dinámico de tensión;

  • gestión de congestiones;

  • hibridación con renovables;

  • respaldo de instalaciones industriales;

  • participación futura en el mercado de capacidad.

La rentabilidad dependerá de la regulación, la habilitación técnica y la posibilidad de combinar ingresos sin comprometer la disponibilidad del activo.

SolaX Power: del almacenamiento de energía al soporte activo de red

Este nuevo escenario encaja con una visión más avanzada de los sistemas BESS de SolaX Power.

La propuesta ya no debe centrarse únicamente en almacenar excedentes fotovoltaicos. El valor diferencial está en integrar batería, inversor, EMS y control operativo para que el sistema pueda responder a señales de red, optimizar los ciclos y participar en distintos mercados eléctricos.

Para instalaciones comerciales, industriales y de gran escala, esto abre tres líneas de valor:

Ahorro para el cliente: reducción de picos de potencia, optimización del autoconsumo y desplazamiento de energía hacia las horas más caras.

Ingresos adicionales: participación, directa o mediante agregadores, en servicios de flexibilidad y ajuste cuando la regulación y la habilitación lo permitan.

Valor para el sistema: absorción de excedentes, reducción de congestiones y soporte de tensión en puntos concretos de la red.

El reto no consiste únicamente en instalar baterías. Consiste en desplegar BESS controlables, interoperables y ubicados estratégicamente.

España no necesita menos renovables: necesita más flexibilidad

Los 3.347 millones de euros pagados en restricciones técnicas constituyen una señal económica difícil de ignorar.

Cada euro destinado a corregir posteriormente las limitaciones del sistema muestra el valor potencial de anticiparlas mediante redes más inteligentes, almacenamiento y recursos flexibles.

Los BESS no eliminarán por sí solos todas las restricciones técnicas. Tampoco toda batería será útil en cualquier punto de la red. Su impacto dependerá de la ubicación, la potencia, la duración, el sistema de control y los mercados a los que pueda acceder.

Pero la dirección es clara.

En un sistema eléctrico dominado progresivamente por generación renovable, el activo más valioso ya no será solo el que produzca energía al menor coste.

Será el que pueda absorberla, desplazarla y entregarla exactamente cuando la red la necesite.

Y esa es precisamente la función que el almacenamiento BESS está llamado a desempeñar.

SolaX convierte sus baterías en centrales eléctricas virtuales mientras España prepara el despliegue de la agregación


La alianza de SolaX con Axle Energy permite monetizar la flexibilidad de baterías residenciales en Reino Unido y Francia. España ya reconoce legalmente al agregador independiente, su implantación completa en los mercados eléctricos ocurrirá en breve.

SolaX Power ha dado un nuevo paso en la evolución del almacenamiento residencial mediante la integración, junto a Axle Energy, de una solución de central eléctrica virtual como servicio —VPP as a Service—.

La plataforma permite coordinar múltiples baterías e inversores distribuidos para que actúen conjuntamente y aporten flexibilidad al sistema eléctrico. Axle Energy se encarga de la integración, la optimización, el acceso a los mercados, el trading, las liquidaciones y los pagos, mientras SolaX mantiene la relación con el cliente a través de SolaXCloud.

Para el propietario, la incorporación al servicio se realiza directamente desde la aplicación de SolaX. No requiere instalar nuevo hardware, utilizar otra aplicación ni cambiar de comercializadora. Una vez registrado, el funcionamiento es automático y la batería conserva su programación habitual, salvo durante activaciones breves en las que la red necesita apoyo.

Ingresos adicionales para los propietarios

El servicio está actualmente disponible en Reino Unido y Francia.

Axle garantiza una remuneración mínima de 10 libras mensuales en Reino Unido y 10 euros mensuales en Francia, además de los ingresos asociados a la energía que la batería aporte durante cada activación. Los pagos se realizan directamente al propietario.

En Francia, la colaboración también incluye la reducción temporal de la exportación fotovoltaica cuando existe un exceso de producción solar en la red.

Axle puede detener brevemente la exportación del inversor, sin afectar al autoconsumo de la vivienda. Según la compañía, una instalación residencial típica podría obtener alrededor de 100 euros adicionales al año mediante este servicio, manteniendo sus ingresos previos por venta de excedentes.

La alianza se ha lanzado inicialmente en Reino Unido y Francia, mientras las compañías preparan su expansión a otros mercados europeos. Por el momento, no se ha anunciado oficialmente su disponibilidad en España.

España ya permite legalmente la agregación

El mercado español cuenta desde febrero de 2026 con un marco legal específico para este tipo de modelos.

El Real Decreto 88/2026 aprobó el Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica. La norma define al agregador independiente como un participante del mercado que presta servicios de agregación sin estar vinculado al comercializador del consumidor. También reconoce al consumidor activo, que puede consumir, almacenar, vender electricidad autogenerada y participar en programas de flexibilidad.

La regulación permite que un consumidor suscriba un contrato de agregación con una empresa distinta de su comercializadora, sin necesitar el consentimiento de esta y sin que la comercializadora pueda poner obstáculos al contrato.

La Ley del Sector Eléctrico incluye expresamente dentro de la agregación la combinación de consumos, generación y instalaciones de almacenamiento para su participación conjunta en los mercados eléctricos. Por tanto, una agrupación de baterías residenciales como la propuesta por SolaX y Axle tiene encaje jurídico en España.

El marco existe, pero la operativa aún no está completa

El hecho de que la agregación esté reconocida legalmente no significa que una VPP residencial pueda reproducir hoy en España exactamente el mismo modelo comercial que funciona en Reino Unido o Francia.

El Real Decreto todavía contempla desarrollos posteriores para establecer el modelo de agregación, el sistema de compensación entre el agregador y la comercializadora, el programa de referencia utilizado para medir la flexibilidad aportada y los criterios de verificación de los servicios.

Red Eléctrica confirma en su hoja de ruta de julio de 2026 que la implantación del agregador independiente sigue condicionada a la aprobación de las condiciones de los servicios de balance y de los procedimientos de operación adaptados a esta nueva figura. La propuesta fue enviada por el operador del sistema al Ministerio y a la CNMC el 23 de abril de 2026.

Esto sitúa a España en una fase intermedia:

La agregación y la participación del almacenamiento están permitidas jurídicamente, pero todavía debe completarse la infraestructura regulatoria, técnica y de liquidación necesaria para su despliegue comercial generalizado.

Una oportunidad estratégica para SolaX en España

La alianza con Axle permite a SolaX evolucionar desde la venta de inversores y baterías hacia un modelo de servicios energéticos digitales.

Cuando el marco operativo español esté completamente desarrollado, las baterías SolaX podrían agruparse para:

  • desplazar consumo hacia horas con mayor producción renovable;

  • reducir la demanda durante periodos de tensión;

  • aportar energía almacenada cuando el sistema lo necesite;

  • participar en mercados de balance y flexibilidad;

  • generar ingresos adicionales para sus propietarios.

El principal valor diferencial es que la integración ya está desarrollada dentro de SolaXCloud. Esto podría facilitar su adaptación al mercado español cuando los procedimientos regulatorios y operativos estén definitivamente aprobados.

Para los instaladores, la propuesta también transforma el argumento comercial. Una batería ya no se presenta únicamente como una herramienta para aumentar el autoconsumo o disponer de respaldo, sino como un activo energético conectado capaz de prestar servicios a la red durante toda su vida útil.

España no dispone todavía de la misma oferta VPP que Reino Unido o Francia, pero ya ha creado la base legal que puede hacerla posible.

El siguiente paso será convertir esa habilitación regulatoria en un mercado real de flexibilidad accesible para miles de hogares y pequeñas empresas.

22 jul 2026

El BESS ya no espera a la red: puede adelantar años la puesta en marcha de los data centers de IA


Un nuevo estudio propone desplegar centros de datos por fases, comenzando en isla con generación local y almacenamiento grid-forming. El mensaje para el sector es claro: el BESS deja de ser un simple respaldo y pasa a convertirse en infraestructura crítica para acelerar, estabilizar y proteger el proyecto.

La expansión de la inteligencia artificial está chocando con una limitación mucho más física que digital: la falta de potencia eléctrica disponible.

Los nuevos data centers necesitan cientos de megavatios, pero las autorizaciones de conexión, los refuerzos de red y el suministro de transformadores de alta tensión pueden tardar varios años. Esperar a que todo esté terminado supone mantener inmovilizados terrenos, equipos y capital mientras la demanda de capacidad informática continúa creciendo.

Un reciente estudio publicado en arXiv plantea una alternativa: construir y energizar el data center por fases sin esperar a la conexión definitiva a red.

Primero el data center; después, la red

El marco propuesto contempla tres etapas.

En una primera fase, de aproximadamente 24 meses, el data center comienza a operar en isla mediante generación local de gas y un BESS conectado a través de inversores grid-forming.

En la fase intermedia se instalan el transformador principal y los equipos de alta tensión, pero la instalación continúa funcionando sin red.

Finalmente, entre los 48 y 60 meses, se completa la interconexión. El BESS y parte de la generación local permanecen operativos para permitir que el data center se aísle nuevamente si se produce una perturbación externa.

El cambio conceptual es importante:

La conexión a red deja de ser el punto de partida del proyecto y se convierte en una fase posterior de su expansión.

Las turbinas aportan energía; el BESS aporta estabilidad

Las cargas de inteligencia artificial no se comportan como una demanda eléctrica convencional.

Durante el entrenamiento de modelos, miles de GPU pueden aumentar o reducir su consumo casi simultáneamente. Las turbinas de gas pueden proporcionar la energía base, pero no siempre reaccionan con suficiente rapidez ante estas oscilaciones.

Las simulaciones del estudio analizan un data center de 300 MW y comparan varias arquitecturas:

  • Con solo turbinas de gas aparecen grandes variaciones de frecuencia.

  • Añadir un BESS grid-following no elimina completamente las oscilaciones.

  • La combinación de turbinas y BESS grid-forming responde rápidamente a los cambios de carga y estabiliza el sistema.

  • Un sistema basado únicamente en BESS grid-forming consigue mantener tensión y frecuencia dentro de límites estrechos.

La diferencia es fundamental. Un inversor grid-following necesita seguir una red eléctrica ya establecida. Un sistema grid-forming, en cambio, puede contribuir a crear la referencia de tensión y frecuencia de la microrred.

Por eso el BESS no actúa únicamente como reserva de energía. Se convierte en el elemento que permite que generación, cargas IT y sistemas auxiliares operen como una red eléctrica autónoma.

Un activo que sigue siendo útil cuando llega la red

El almacenamiento tampoco pierde valor después de completar la conexión.

En la fase definitiva puede:

  • sostener el data center durante fallos externos;

  • facilitar la transición entre red y operación en isla;

  • absorber variaciones rápidas de las cargas GPU;

  • aportar soporte de tensión y frecuencia;

  • reducir picos de potencia;

  • complementar generación renovable;

  • participar, cuando la regulación y el diseño lo permitan, en servicios al sistema eléctrico.

Las simulaciones muestran que, durante una desconexión de red, existen transitorios de milisegundos, pero la arquitectura con BESS grid-forming recupera rápidamente una alimentación estable. Para la posterior resincronización, el estudio identifica el control Adaptive Virtual Synchronous Generator —AVSG— como la alternativa con mejor amortiguación y mayor robustez ante redes débiles o fuertes.

La oportunidad para SolaX Power

Este planteamiento abre una oportunidad que va mucho más allá del respaldo tradicional.

Las soluciones BESS modulares pueden integrarse progresivamente conforme crece el data center, evitando sobredimensionar toda la infraestructura desde el primer día. La capacidad puede desplegarse por bloques, acompañando la construcción de nuevas salas IT, la incorporación de generación renovable y la evolución de la conexión a red.

Para SolaX Power, el posicionamiento es especialmente claro:

El BESS puede convertirse en la infraestructura que conecta el ritmo de crecimiento digital con el ritmo, mucho más lento, de desarrollo de la red eléctrica.

En proyectos C&I, microrredes y data centers modulares, el almacenamiento puede combinar continuidad de suministro, control de potencia, integración fotovoltaica y gestión energética avanzada dentro de una misma plataforma.

No todos los proyectos necesitarán operar completamente desconectados. Pero muchos sí podrán utilizar el BESS para reducir la potencia inicial solicitada, gestionar conexiones limitadas, proteger cargas críticas o avanzar por fases mientras se amplía la infraestructura eléctrica.

Del backup al “time-to-power”

Hasta ahora, el debate sobre data centers se ha centrado principalmente en cuánta electricidad consumen.

La cuestión estratégica empieza a ser otra:

¿Cuánto antes puede comenzar a operar un proyecto gracias al almacenamiento?

Cuando una conexión tarda cuatro o cinco años, adelantar incluso una parte de la capacidad informática puede tener más valor económico que el propio ahorro energético del BESS.

El almacenamiento ya no debe evaluarse únicamente por los kilovatios hora que desplaza entre distintos momentos del día. También debe medirse por los meses de operación que puede desbloquear, las interrupciones que evita y la capacidad adicional que permite instalar.

El futuro de los data centers de IA no dependerá solo de construir más red. Dependerá también de crear instalaciones capaces de operar antes de que la red llegue, adaptarse cuando esté disponible y mantenerse activas cuando falle.

Y en esa nueva arquitectura, el BESS deja de ser un equipo auxiliar para convertirse en una pieza central del data center.

Europa puede desbloquear 25 GW renovables sin ampliar la red: el BESS será la pieza que convierta la hibridación en un sistema gestionable

Compartir las conexiones de las centrales hidroeléctricas con nuevos proyectos solares, eólicos y de almacenamiento permitiría acelerar la transición energética europea. Pero aprovechar la infraestructura existente no será suficiente: hará falta controlar cuándo, cómo y a qué potencia se inyecta la energía.

Europa no solo necesita construir más generación renovable. Necesita encontrar espacio real para conectarla.

Un nuevo análisis de Ember estima que hasta 25 GW de energía solar y eólica podrían instalarse junto a centrales hidroeléctricas existentes, compartiendo sus puntos de conexión y sin necesidad de esperar a la construcción de nuevas líneas eléctricas. Esta capacidad equivaldría aproximadamente al 18 % de toda la nueva potencia eólica y solar prevista entre 2026 y 2030 en los siete países europeos estudiados.

El planteamiento cambia por completo la forma de entender la infraestructura eléctrica: una conexión no debería estar vinculada exclusivamente a una tecnología, sino utilizarse como una plataforma energética compartida.

Y en esa plataforma, el almacenamiento con baterías puede convertirse en la pieza que coordine todo el sistema.

La conexión a red se ha convertido en el activo más valioso

La falta de capacidad de acceso está retrasando proyectos renovables, industriales y centros de datos en numerosos mercados europeos. Según la información recogida por el análisis, podría existir antes de 2030 un desfase superior a 120 GW entre el crecimiento renovable previsto y la capacidad disponible en las redes.

Mientras tanto, muchas centrales hidroeléctricas disponen de conexiones de gran potencia que permanecen parcialmente infrautilizadas durante buena parte del año.

Los embalses y centrales de bombeo considerados aptos para la hibridación presentan un factor de capacidad medio ponderado cercano al 19 %. Esto no significa que su conexión esté libre permanentemente, pero sí que existe un margen horario significativo para incorporar generación complementaria sin superar la potencia máxima autorizada.

La oportunidad es evidente:

una central hidroeléctrica, una planta solar, generación eólica y un BESS pueden compartir una misma conexión y funcionar como un único activo energético coordinado.

Generar más no basta: hay que controlar la potencia

La hibridación permite aumentar el aprovechamiento de la infraestructura, pero también introduce un nuevo desafío operativo.

La producción solar, la generación eólica y la disponibilidad hidráulica pueden coincidir en determinados momentos. Si la suma de todas las tecnologías supera la capacidad del punto de conexión, el operador debe decidir qué recurso genera, cuál almacena energía y cuál reduce temporalmente su producción.

Sin un sistema de coordinación, la conexión compartida puede convertirse en un nuevo cuello de botella interno.

Aquí es donde el BESS aporta un valor que la hidráulica no siempre puede ofrecer por sí sola: respuesta inmediata, control preciso de la potencia y capacidad para absorber variaciones de muy corta duración.

La hidráulica puede conservar agua y desplazar grandes cantidades de energía durante periodos prolongados. La batería, por su parte, puede responder en milisegundos, suavizar rampas, mantener el límite de exportación y corregir desviaciones entre la producción prevista y la real.

No son tecnologías competidoras. Son tecnologías complementarias.

El BESS convierte la hibridación en una central energética flexible

En una instalación híbrida, el almacenamiento puede desempeñar varias funciones simultáneas.

Puede almacenar excedentes solares durante las horas centrales del día, reducir vertidos renovables, mantener la potencia inyectada dentro del límite autorizado y entregar energía cuando los precios o la demanda sean más elevados.

También puede proporcionar capacidad de regulación, control de rampas y otros servicios auxiliares, siempre que la regulación y las características técnicas del proyecto lo permitan.

El resultado es una planta capaz de:

  • aumentar el uso efectivo de la conexión;

  • reducir pérdidas por restricciones;

  • mejorar el perfil de entrega de energía;

  • responder con mayor precisión a las necesidades de la red;

  • y diversificar sus posibles fuentes de ingresos.

La hibridación deja así de ser simplemente la instalación de varias tecnologías en un mismo emplazamiento. Se convierte en una arquitectura energética gestionable.

España parte con ventaja

España y Portugal son los únicos países incluidos en el estudio que ya disponen de marcos regulatorios específicos para facilitar determinados proyectos híbridos. En España, algunos desarrollos pueden compartir infraestructuras de evacuación, reducir garantías económicas y evitar parcialmente los procedimientos convencionales de acceso cuando cumplen las condiciones regulatorias aplicables.

Esta ventaja puede ser especialmente relevante para España.

El país combina una elevada capacidad hidroeléctrica, un fuerte crecimiento fotovoltaico, excelentes recursos renovables y una red que comienza a mostrar restricciones en determinadas zonas y horas.

La incorporación de BESS en centrales hidroeléctricas, bombeos y proyectos híbridos permitiría aprovechar mejor activos ya construidos, acelerar inversiones y reducir la dependencia de nuevas infraestructuras de evacuación.

No obstante, “sin ampliar la red” no significa “sin realizar ninguna inversión eléctrica”. Muchos proyectos necesitarán adaptar subestaciones, protecciones, transformadores, sistemas de comunicación, controladores de planta y equipos de gestión energética.

La ventaja es que esas actuaciones pueden ser considerablemente más rápidas que construir una nueva línea o conseguir un punto de conexión desde cero.

SolaX Power: almacenamiento modular para una nueva generación de proyectos híbridos

La nueva etapa renovable exigirá soluciones capaces de integrar generación, almacenamiento y gestión energética bajo una única estrategia de operación.

SolaX Power dispone de soluciones de almacenamiento para aplicaciones comerciales, industriales y utility-scale, con arquitecturas modulares, sistemas de monitorización, gestión inteligente de la energía y configuraciones adaptables a diferentes escalas de proyecto.

Su plataforma EMS1000 está diseñada para instalaciones solares y de almacenamiento C&I, ofreciendo control paralelo de múltiples equipos, gestión inteligente de la potencia, monitorización local y remota y recopilación de información a nivel de celda.

En proyectos de mayor escala, las soluciones utility de SolaX incorporan configuraciones modulares, monitorización integral y sistemas de almacenamiento preensamblados que pueden desplegarse progresivamente según las necesidades de potencia y energía del emplazamiento.

Este enfoque resulta especialmente adecuado para proyectos híbridos, donde el BESS debe dimensionarse según la congestión local, el perfil renovable, la capacidad hidráulica, el límite de evacuación y los servicios de red previstos.

La transición energética no depende solo de construir más red

Europa tendrá que reforzar y ampliar sus redes eléctricas. No existe una solución única capaz de sustituir esa inversión.

Pero esperar exclusivamente a nuevas líneas puede retrasar durante años proyectos que podrían avanzar utilizando mejor las infraestructuras existentes.

La propuesta de Ember demuestra que existe una reserva de capacidad oculta en muchas conexiones hidroeléctricas. Aprovecharla podría desbloquear hasta 25 GW renovables.

El siguiente paso es transformar esas conexiones en nodos energéticos inteligentes.

La hidráulica aportará capacidad gestionable.
La solar y la eólica aportarán energía renovable competitiva.
El BESS aportará velocidad, precisión y flexibilidad.

La combinación de estas tecnologías permitirá pasar de una red diseñada para centrales individuales a un sistema basado en activos híbridos, coordinados y capaces de adaptarse en tiempo real.

Porque el futuro del sistema eléctrico no dependerá únicamente de cuántos megavatios podamos instalar.

Dependerá de cuántos megavatios podamos integrar, controlar y aprovechar.

21 jul 2026

España empieza a tratar las baterías como infraestructura crítica del sistema eléctrico

El nuevo decreto anticrisis introduce una vía para que los BESS sustituyan reserva fósil, reduzcan deslastres y refuercen la seguridad de suministro en los sistemas eléctricos aislados

El Congreso ha convalidado el Real Decreto-ley 18/2026 por 175 votos a favor, 33 en contra y 140 abstenciones. La norma seguirá además su tramitación como proyecto de ley urgente, lo que permitirá introducir modificaciones, pero mantiene desde ahora plenamente vigentes sus medidas energéticas.

El titular político habla de ayudas fiscales y de la eliminación progresiva del impuesto a la generación. Sin embargo, para el sector eléctrico, la novedad estructural está en otro punto: España empieza a reconocer expresamente que las baterías pueden asumir funciones de seguridad del sistema que hasta ahora recaían principalmente sobre centrales térmicas en funcionamiento.

No se trata simplemente de almacenar excedentes solares. Se trata de utilizar BESS como infraestructura operativa para mantener el equilibrio instantáneo entre generación y demanda.

De almacenar energía a garantizar la estabilidad

En los sistemas eléctricos aislados, una parte de la generación convencional debe permanecer conectada y parcialmente cargada para disponer de reserva rodante.

Esa reserva permite responder rápidamente ante la pérdida inesperada de una central, una variación brusca de demanda o una caída de generación renovable. El problema es que mantener grupos térmicos sincronizados implica consumo de combustible, emisiones, costes de operación y una menor penetración efectiva de renovables.

El nuevo decreto crea una categoría específica de medidas de emergencia para que esa función pueda ser proporcionada mediante baterías cuando el operador del sistema detecte una falta de reserva que pueda obligar a activar planes de deslastre de demanda.

El cambio conceptual es importante:

la batería deja de considerarse únicamente un activo de arbitraje y pasa a reconocerse como un recurso de seguridad de suministro.

Un BESS correctamente dimensionado puede inyectar potencia en milisegundos, estabilizar frecuencia, absorber desviaciones, proporcionar regulación y reducir la necesidad de mantener generación fósil operando a carga parcial.

La prioridad ya no es solo la capacidad en MWh

El decreto obliga a que cada propuesta esté respaldada por un informe del operador del sistema. Ese informe deberá definir, como mínimo:

  • el dimensionamiento del almacenamiento;

  • la capacidad de regulación dentro de su rango operativo;

  • los requisitos técnicos de conexión;

  • los modos de control;

  • las funcionalidades necesarias para garantizar la operación segura del sistema aislado.

Esto confirma algo que el mercado todavía tiende a simplificar: un BESS destinado a servicios de red no se selecciona únicamente por su capacidad energética.

Para sustituir reserva rodante deben evaluarse conjuntamente:

Potencia. Capacidad para responder ante la pérdida del mayor grupo de generación considerado en el criterio de contingencia.

Energía. Tiempo durante el cual el sistema puede mantener la respuesta hasta que entren otros recursos o se recupere el equilibrio.

Velocidad de respuesta. Tiempo de activación del PCS y capacidad de seguimiento de consignas.

Estado de carga. Margen operativo permanente para poder cargar o descargar según las necesidades del sistema.

Sobrecarga y potencia dinámica. Capacidad del inversor para soportar transitorios sin degradar la seguridad ni la vida útil.

Control. Integración con el operador del sistema, EMS, SCADA, protecciones y consignas de frecuencia y tensión.

Disponibilidad. Arquitectura modular, redundancia, mantenimiento y gestión térmica que permitan garantizar el servicio comprometido.

Por tanto, el valor del proyecto no dependerá exclusivamente del coste por kWh instalado, sino de su capacidad para prestar una función crítica con disponibilidad verificable.

Hasta el 25% de la inversión reconocida

La norma permite reconocer como repercusión económica hasta un máximo del 25% del coste total previsto de la inversión. La comunidad o ciudad autónoma deberá garantizar el 75% restante mediante recursos propios o ayudas públicas europeas.

No es una convocatoria general para cualquier proyecto de almacenamiento. La medida queda limitada a sistemas eléctricos aislados donde exista una necesidad operativa identificada y donde las baterías sean la alternativa de menor coste para proporcionar esa reserva.

Pero abre una referencia regulatoria relevante: el sistema eléctrico puede remunerar o apoyar una batería no solo por la energía que compra y vende, sino por el problema operativo que resuelve.

Esa evolución es esencial para mejorar la bancabilidad del almacenamiento.

Menos combustible y más renovables realmente integradas

La propia exposición de motivos relaciona el almacenamiento con tres objetivos estratégicos:

  • reforzar la resiliencia del sistema;

  • maximizar la integración de generación renovable;

  • reducir la dependencia de combustibles expuestos a la volatilidad internacional.

En un sistema aislado, aumentar la potencia fotovoltaica instalada no garantiza por sí mismo una reducción equivalente del consumo fósil.

Sin almacenamiento y control, los grupos convencionales deben mantenerse conectados para aportar reserva, estabilidad y respuesta ante contingencias. Esto puede obligar a limitar generación renovable incluso cuando existe recurso solar disponible.

La incorporación de BESS permite reducir ese mínimo técnico térmico, absorber excedentes renovables y liberar potencia rápidamente ante una incidencia.

El resultado potencial es doble:

más energía renovable aprovechada y menos generación fósil mantenida únicamente por razones de seguridad.

La conexión con el futuro mecanismo de capacidad

El decreto también señala que el desarrollo del almacenamiento dependerá de la implantación del mecanismo de capacidad, destinado a garantizar que exista suficiente capacidad para producir, almacenar o consumir electricidad de manera flexible cuando el sistema la necesite. La exposición de motivos indica que la Comisión Europea ya ha autorizado su puesta en marcha en España, aunque todavía deben completarse reformas regulatorias antes de su activación efectiva.

Este será probablemente el paso decisivo para el mercado peninsular.

Los ingresos de un BESS no pueden depender únicamente del arbitraje diario entre horas baratas y caras. A medida que aumenta el número de baterías, esa diferencia de precios puede reducirse y aumentar la volatilidad de los ingresos.

Un modelo sostenible deberá combinar distintas fuentes:

  • arbitraje energético;

  • servicios de balance;

  • regulación de frecuencia;

  • control de tensión;

  • gestión de congestiones;

  • capacidad firme;

  • respaldo de instalaciones industriales;

  • optimización del autoconsumo y reducción de picos.

La combinación de servicios convierte al BESS en una plataforma energética flexible, no en una simple batería que carga al mediodía y descarga por la noche.

La reducción fiscal mejora la generación, pero no sustituye una regulación para el almacenamiento

El decreto también reduce progresivamente el Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica.

En 2026 se mantiene formalmente el tipo del 7%, pero se reduce la base imponible en un 30% para la energía del tercer trimestre y en un 40% para la del cuarto trimestre. Esto equivale, como cálculo aproximado sobre los ingresos de cada trimestre, a tipos efectivos del 4,9% y del 4,2%, respectivamente. En 2027 el tipo será del 3,5% y desde 2028 quedará en el 0%.

La medida mejora la rentabilidad de la generación y de los proyectos renovables hibridados, pero no debe confundirse con un incentivo específico al almacenamiento.

Para acelerar realmente los BESS siguen siendo necesarias reglas claras sobre:

  • acceso y conexión;

  • tratamiento de la energía cargada y descargada;

  • participación en mercados de balance;

  • compatibilidad entre distintas fuentes de ingresos;

  • funcionamiento del mecanismo de capacidad;

  • permisos y plazos administrativos;

  • remuneración de servicios técnicos locales.

Un precedente limitado, pero estratégico

El decreto no crea todavía un mercado nacional de reserva rodante mediante baterías. Tampoco garantiza automáticamente ayudas para proyectos C&I, plantas híbridas o almacenamiento independiente en la Península.

Su aplicación directa está restringida a situaciones concretas en sistemas eléctricos no peninsulares.

Pero el precedente es importante.

España reconoce jurídicamente que una batería puede:

  • evitar deslastres de demanda;

  • sustituir reserva proporcionada por generación fósil;

  • reforzar la seguridad de suministro;

  • facilitar una mayor penetración renovable;

  • reducir la dependencia energética exterior.

Ese reconocimiento cambia la narrativa del almacenamiento.

El debate ya no consiste en decidir si España necesita baterías. La cuestión es qué servicios deben prestar, cómo deben dimensionarse y cómo se remunerará el valor que aportan al sistema.

La transición energética no se resolverá instalando únicamente más megavatios renovables. Necesita potencia flexible, control digital y capacidad de respuesta disponible en el momento exacto en que la red la demanda.

Y esa función empieza a tener un nombre cada vez más claro: BESS.