La electrificación de la demanda en Europa está tensionando crecientemente las redes eléctricas. Nuevos consumos intensivos —centros de datos, electrificación industrial, movilidad eléctrica y almacenamiento— están desplazando el cuello de botella desde la generación hacia la capacidad de red.
En este contexto, el acceso a red se está consolidando como un factor crítico para la viabilidad de nuevos proyectos energéticos e industriales.
Evolución regulatoria: del acceso firme al acceso flexible
La propuesta de la CNMC introduce un cambio relevante mediante los permisos de acceso flexible para la demanda, que permiten la conexión en ausencia de capacidad firme, condicionada a posibles limitaciones en situaciones de congestión.
Este enfoque responde a una lógica operativa clara:
La congestión no es continua, sino temporal y localizada
Existe capacidad infrautilizada en determinados periodos
La gestión activa de la demanda puede aumentar la utilización efectiva de la red
BESS como recurso de flexibilidad
El artículo identifica explícitamente a los sistemas de almacenamiento como candidatos adecuados para este modelo, dada su capacidad de modulación de consumo.
Desde un punto de vista técnico, los BESS presentan características diferenciales:
Bidireccionalidad: consumo (carga) y generación (descarga)
Desacoplamiento temporal entre producción y consumo
Alta capacidad de respuesta (segundos/minutos)
Optimización multi-servicio (arbitraje, servicios de ajuste, gestión de congestión, peak shaving)
En el marco de acceso flexible, esto se traduce en:
Carga en periodos de baja utilización de red
Reducción o interrupción en situaciones de congestión
Potencial contribución a la estabilidad del sistema
Inconsistencia de diseño: almacenamiento como demanda firme
Esta aproximación presenta limitaciones:
No internaliza el valor sistémico de la flexibilidad
Penaliza el acceso en nudos congestionados
Reduce la eficiencia en la asignación de capacidad
Una caracterización más adecuada sería considerar los BESS como activos híbridos o recursos de red distribuidos, alineando su regulación con su función operativa real.
Condición necesaria: previsibilidad operativa
El principal reto identificado es la incertidumbre sobre las restricciones de consumo.
Para garantizar la viabilidad económica de los proyectos, es necesario definir:
Criterios claros de activación de limitaciones
Señales temporales (horarias/estacionales)
Marcos contractuales que permitan modelizar ingresos
Sin este nivel de previsibilidad, la flexibilidad no puede integrarse adecuadamente en los modelos de negocio ni en la financiación de activos.
Conclusión
El acceso flexible introduce una transición desde un modelo de expansión de red basado exclusivamente en CAPEX hacia uno que incorpora optimización operativa de la infraestructura existente.
En este nuevo paradigma, los BESS emergen como:
Recursos clave para la gestión de congestión
Facilitadores de una mayor penetración renovable
Elementos de eficiencia sistémica
