“En 2015 el Sector de las Energías Renovables aportó al Producto Interior Bruto (PIB) 8.256 millones de euros, registró una aportación fiscal neta de 1.090 millones, contribuyó positivamente a mejorar la balanza comercial española en 2.511 millones, invirtió 230 millones en I+D+i, generó ahorros en el mercado eléctrico por valor de 4.180 millones, evitó importaciones energéticas por 2.353 millones, generó ahorros en derechos de emisión por 309 millones y empleó a 75.475 trabajadores.” Así concluye el prólogo del Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España que la semana pasada presentó APPA (Asociación de Productores de Energías Renovables) por octavo año consecutivo.
Pues no hay nada más que decir. Estas cifras, como tantas otras que figuran en las 160 páginas del informe, son definitivas, son incontestables (ya se hubieran encargado algunos de desmentirlas si hubiera la más mínima debilidad), son los suficientemente elocuentes como para callar la boca de tanto “enterado” como hay en este país que repite el eslogan de “las renovables son caras” sin tener en la cabeza una solo dato sobre potencia y producción, una cifra sobre costes o inversiones, o que ignora los impactos ambientales y retornos sociales de cada tecnología.
Como resumen de ese contundente trabajo (tan contundente como silenciado en algunos medios) aquí tienes nueve datos para que también calles la boca a tu cuñado la próxima vez que se haga el importante con tal falacia:








