16 jun 2020

La urgente necesidad de electrificar y ordenar los consumos energéticos

En la Conferencia de París sobre el Clima (COP21), celebrada en diciembre de 2015, 195 países firmaron el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima, con el objetivo de contener el aumento de la temperatura media global por debajo de los 2°C respecto de los niveles existentes antes de la revolución industrial, y realizar esfuerzos para limitarlo a 1,5°C. La UE ratificó el Acuerdo en octubre de 2016 y España lo hizo en 2017. Con este hito, la Comunidad Internacional asumía que el ser humano había provocado un daño irreversible en la atmosfera terrestre y que el tiempo para evitar una debacle planetaria era muy limitado.


El 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que provocan el cambio climático, proviene de la producción de energía, por lo que era y es urgente impulsar nuevas políticas energéticas que nos permitan realizar la transición del modelo de generación fósil al modelo de generación eléctrico-renovable. En España, tan solo el 18% de los consumos energéticos que realizamos provienen de fuentes renovables, mientras que el grueso de nuestra demanda de energía sigue “cautiva” de la generación de origen fósil: derivados del petróleo y gas, básicamente.

Como es sabido, las renovables producen, fundamentalmente, electricidad; mientras que los combustibles fósiles ofrecen, principalmente, energía térmica, como la producida por calderas de gas o motores de combustión; aunque también generan energía eléctrica para el sistema general de suministro, a través de las centrales de ciclo combinado de gas, que aportan un 22% (2019) de la energía eléctrica que consumimos. Por lo tanto, el porcentaje final de renovables en el consumo energético total que hacemos los españoles nos viene y nos vendrá limitado por el grado de electrificación de nuestros requerimientos energéticos particulares, profesionales e industriales.

En la actualidad, tan solo un 27% de nuestros consumos totales de energía provienen del sistema eléctrico, el resto de nuestras necesidades energéticas las tenemos que satisfacer a través de recursos de origen fósil, extremadamente contaminantes e importados del exterior. Del suministro eléctrico, una parte variable es de origen renovable, mientras que el resto proviene de centrales nucleares o de gas. De tal manera que, en el utópico caso de que toda la energía eléctrica que consumiéramos fuera 100% renovable, podríamos aspirar, en el mejor de los casos a un 27% de penetración de fuentes renovables en los consumos finales de energía.

La realidad es que tan solo un 36,8% de la energía eléctrica que consumimos en 2019 fue de origen renovable (Datos de REE) y que la demanda de energía eléctrica en España durante ese ejercicio fue un 1,5 % inferior a la del 2018, un descenso que será aún más acusado en 2020.

Así pues, una mayor penetración de energías renovables en el sistema eléctrico, por grande que pudiera ser, no garantizará por sí sola que se puedan alcanzar los objetivos de descarbonización del Acuerdo de París. 

Por lo tanto, es preciso articular mecanismos de control de la nueva potencia de generación que se incorpora en cada ejercicio al sistema eléctrico –en cualquiera de sus modalidades tecnológicas y de propiedad– junto con un impulso decidido y urgente para trasladar los consumos de energía fósil a energía eléctrica, a través de la sensibilización ciudadana, pero, fundamentalmente, articulando políticas de impulso –especialmente en movilidad y transporte, que agrupan el 42% del consumo de energía final– y una fiscalidad verde, que compense las externalidades negativas de las emisiones contaminantes y desincentive unos usos en favor de otros, de tal forma que también contribuya la generación fósil a soportar el gran esfuerzo inversor que ha requerido el cambio de modelo energético.

11 jun 2020

La caída de costes de las renovables sirve en bandeja una recuperación verde tras el COVID-19

A medida que el COVID-19 ha llegado a la industria de los combustibles fósiles, un nuevo informe muestra que la energía renovable es más rentable que nunca, brindando la oportunidad de priorizar la energía limpia en las medidas de recuperación económica y acercar el mundo a cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

El informe Tendencias mundiales en la inversión en energía renovable 2020 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Centro Colaborador Escuela-PNUMA de Frankfurt y BloombergNEF (BNEF), analiza las tendencias de inversión de 2019 y los compromisos de energía limpia asumidos por países y corporaciones para la próxima década.

El informe encuentra compromisos equivalentes a 826 GW de nueva capacidad de energía renovable no hidroeléctrica, a un costo probable de alrededor de 1 billón de dólares para 2030. (1GW es similar a la capacidad de un reactor nuclear). Ponerse en camino para limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados Celsius, que es el objetivo principal del Acuerdo de París, requeriría la adición de alrededor de 3.000GW para 2030, cantidad exacta dependiendo del mix tecnológico elegido. Las inversiones planificadas también están muy por debajo de los 2,7 billones de dólares comprometidos con las energías renovables durante la última década.

Sin embargo, el informe muestra que el costo de instalar energía renovable ha alcanzado nuevos mínimos, lo que significa que las inversiones futuras ofrecerán mucha más capacidad. La capacidad de energía renovable, excluyendo grandes represas hidroeléctricas de más de 50 MW, creció 184 gigavatios (GW) en 2019. Esta adición anual fue 20 GW mayor, o el 12% superior a la nueva capacidad puesta en servicio en 2018. Sin embargo, la inversión en dólares en 2019 fue solo un 1% más alta que el año anterior, unos 282.200 millones de dólares.

El costo nivelado de la electricidad continúa disminuyendo para la energía eólica y solar, gracias a las mejoras tecnológicas, las economías de escala y la feroz competencia en las subastas. Los costos de electricidad de las nuevas plantas solares fotovoltaicas en la segunda mitad de 2019 fueron un 83% más bajos que una década antes.

«El coro de voces que pide a los gobiernos que usen sus políticas de recuperación del COVID-19 para crear economías sostenibles está creciendo», dijo Inger Andersen, director ejecutivo del PNUMA. «Esta investigación muestra que la energía renovable es una de las inversiones más inteligentes y rentables que pueden hacer con las medidas para la recuperación económica».

«Si los gobiernos aprovechan el precio cada vez menor de las energías renovables para poner la energía limpia en el corazón de la recuperación económica de COVID-19, pueden dar un gran paso hacia un mundo natural saludable, que es la mejor póliza de seguro contra las pandemias mundiales”, dijo Andersen dijo.

«La promoción de las energías renovables puede ser un motor poderoso para la recuperación de la economía después de la crisis de Coronavirus, creando empleos nuevos y seguros», agregó. “Al mismo tiempo, las energías renovables mejoran la calidad del aire y protegen la salud pública. Al promover las energías renovables en el marco de las medidas de estímulo económico de Coronavirus, tenemos la oportunidad de invertir en la prosperidad futura, la salud y la protección del clima «.

El informe advierte de que 2019 marcó muchos otros récords, entre los que destaca:


Alemania inicia la carrera hacia el hidrógeno verde

Alemania se ha puesto oficialmente a la cabeza de la carrera mundial para convertirse en "el número uno del mundo en tecnologías de hidrógeno", promoviendo hidrogeno basado solo en energías renovables en lugar del hidrógeno de combustible fósil, que es el que actualmente domina en esta industria. Después de medio año de debates interministeriales, el gobierno de Berlín ha adoptado hoy, finalmente, su estrategia nacional de hidrógeno, con inversiones previstas de al menos 9.000 millones de euros.

Estos son dos de los elementos clave de la estrategia: El gobierno alemán reconoce que "sólo el hidrógeno producido a partir de energías renovables es sostenible a largo plazo" y por lo tanto esta es la área prioritaria de inversión; y quiere contar con 10 GW de capacidad de electrólisis doméstica para el hidrógeno verde fabricado en Alemania para 2040 a más tardar; la mitad para 2030, incluida la capacidad adicional de generación de energía renovable necesaria.

En cuanto a usos, la prioridad es objetivo es emplear el hidrógeno en el transporte marítimo, la aviación, el transporte de mercancías pesadas y la industria (empezando por las industrias siderúrgica y química). Estos sectores serán los primeros en beneficiarse de los incentivos de mercado para hacer competitivo el hidrógeno verde, como las licitaciones de capacidades y cuotas de electrolizadores (7.000 millones de euros del paquete de recuperación).

España producirá energía fotovoltaica a un coste próximo a cero en la década de 2030

A pesar del impacto devastador de COVID-19, durante los meses de abril y mayo, las energías renovables continuaron batiendo récords, según el informe ‘
Las energías renovables continúan batiendo récords a pesar del COVID-19‘, realizado por el Instituto de Análisis Económico y Financiero de la Energía (IEEFA), en el que el autor da réplica al último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), particularmente negativo en cuanto a las expectativas de inversión en las tecnologías renovables, y en el que se augura que España producirá energía fotovoltaica a un coste próximo a cero en la década de 2030.

Con la importante caída en el costo de capital de la energía solar, impulsada por una caída del 20% en los costos de los módulos solares en el último año, y la disminución de los costes de financiación, los dos insumos más importantes en la tarifa solar han caído enormemente en relación a hace dos años.

A medida que los costos de baterías y renovables continúen disminuyendo, IEEFA prevé mayores riesgos de cierre para los activos térmicos. Como era de esperar, el capital disponible ha seguido restringiéndose a este tipo de activos, habiéndose registrado seis nuevos anuncios de cerrar el grifo de la financiación al carbón por parte de instituciones financieras de relevancia mundial durante abril y mayo, siendo ya 37 los bancos e instituciones de crédito que lo han hecho hasta la fecha.

6 jun 2020

MediaMarkt pone el autoconsumo solar fotovoltaico en el tejado de sus clientes

La empresa, especializada en el sector de la distribución de electrónica de consumo y servicios relacionados, ha anunciado hoy la puesta en marcha del servicio de comercialización de "placas solares fotovoltaicas para autoconsumo". 

La compañía, perteneciente al grupo multinacional MediaMarktSaturn Retail Group, abre esa línea de negocio en el marco de un acuerdo alcanzado con Engel y Powen. 

El cliente podrá contratar el servicio en mediamarkt.es (o en cualquiera de las tiendas del grupo) y Engel y Powen se encargarán de instalar el equipo de autoconsumo solar: instalaciones solares fotovoltaicas, sobre suelo, tejado o cubierta, que producen electricidad que autoconsume su propietario.

Hogares y empresas podrán contratar el nuevo servicio tanto a través de la página oficial de MediaMarkt como en las tiendas físicas, donde la compañía tiene previsto implementar espacios de atención directa al público "para que los consumidores puedan ser asesorados por un especialista en energía fotovoltaica y resolver dudas frecuentes, como el número de paneles solares necesarios, ahorro energético, coste del proyecto, etcétera". MediaMarkt destaca, entre las "múltiples ventajas" del autoconsumo, su capacidad de reducir "hasta un 70% la factura de la luz".

El servicio se encuentra ahora mismo ya disponible en mediamarkt.es y, de forma gradual, durante las próximas semanas, irá llegando a las tiendas físicas. Para su prestación, MediaMarkt cuenta con Engel Solar y Powen, "dos compañías expertas en autoconsumo fotovoltaico e instalación de paneles solares en viviendas, negocios y comercios". Técnicos de Engel y Powen serán los encargados de poner en marcha las instalaciones. MediaMarkt va a trabajar con paneles solares REC Heterojunction (HJT). (+)

Las olas



Cómo las palas de aerogeneradores terminan en el vertedero en España

Circulan por las redes sociales unas imágenes de centenares de aspas de aerogeneradores enterradas en Wyoming, en EEUU. Son lo que llaman “cementerios de palas” –algunas de ellas del tamaño de un campo de fútbol–, capturados por un fotógrafo de la agencia Bloomberg. Según este medio, en EEUU la cantidad anual de aspas de estas máquinas que se han quedado en desuso supera las 8.000, y se amontonan bajo tierra porque sale más barato que reciclarlas. En Europa, estima Bloomberg, se prevé que de aquí a 2022 se desmontarán unas 3.800 al año, a medida que los parques eólicos envejezcan. Se dan casos (como el de Tvindkraf, en Dinamarca) donde las turbinas llevan más de 40 años en funcionamiento.

Entre 2014 y 2017, el proyecto europeo LIFE Brio dedicó 1,1 millones de euros –financiado a medias con la UE– a investigar soluciones para dar salida a estos residuos con el menor impacto ambiental posible. Se llevó a cabo entre la Fundación GAIKER, la Fundación Tecnalia Research & Innovation e Iberdrola. Los resultados concluyeron que el material fibrilar obtenido en el reciclaje mecánico de palas eólicas puede usarse como fibra de refuerzo en prefabricados de hormigón.

Pero la cuestión es que la potencia instalada no deja de crecer, y eso previsiblemente complica el panorama para la gestión de estos residuos emergentes en las próximas décadas. Hoy, el país tiene más de 25 GW eólicos, mientras que hace 20 años no llegaba a los 2,5 GW.