3 jun 2026

La segunda vida de la fotovoltaica: las baterías se convierten en la clave para salvar la rentabilidad de 2.000 MW solares en España


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La edad de oro de la fotovoltaica española ha traído consigo un problema inesperado: producir más energía no siempre significa ganar más dinero.

Durante años, el objetivo fue instalar tantos paneles solares como fuera posible. Hoy, con más de 42 GW fotovoltaicos conectados a la red y una producción récord que ya supera el 28% del mix eléctrico nacional en algunos meses, el reto ha cambiado radicalmente. Ahora la prioridad es aprovechar mejor esa energía. (El Periódico de la Energía)

En este contexto, la compañía Lunas Energy ha anunciado una iniciativa que refleja perfectamente hacia dónde se dirige el mercado: busca hasta 2.000 MW de plantas fotovoltaicas operativas en España para incorporarles sistemas de almacenamiento con baterías (BESS). La empresa ya ha asegurado acuerdos sobre más de 600 MW de activos solares susceptibles de ser hibridados. (El Periódico de la Energía)

El problema ya no es generar energía

Muchas plantas solares fueron diseñadas cuando los precios diurnos del mercado eléctrico eran significativamente más altos.

Sin embargo, el éxito de la propia fotovoltaica ha cambiado las reglas del juego.

Cada vez hay más horas con una enorme producción solar simultánea, lo que provoca:

  • Caídas pronunciadas de precios en las horas centrales del día.

  • Episodios de precios cercanos a cero o incluso negativos.

  • Vertidos energéticos por falta de capacidad para absorber toda la generación.

  • Reducción de los ingresos capturados por las plantas fotovoltaicas. (El Periódico de la Energía)

Como consecuencia, activos que hace apenas unos años parecían inversiones seguras están viendo cómo sus márgenes se estrechan.

Las baterías cambian completamente la ecuación


La solución es sencilla en concepto, aunque compleja en ejecución: almacenar la energía cuando sobra y venderla cuando vale más.

Los sistemas BESS permiten desplazar energía solar desde las horas de máxima producción hacia los picos de demanda de la tarde y la noche.

Esto genera varios beneficios simultáneos:

  • Mayor aprovechamiento de la energía producida.

  • Reducción de vertidos.

  • Incremento del precio medio capturado.

  • Mejora de la estabilidad de la red.

  • Mayor valor financiero de los activos renovables. (El Periódico de la Energía)

La afirmación del CEO de Lunas Energy resume perfectamente la situación actual: para muchas plantas, añadir baterías está dejando de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica. (El Periódico de la Energía)

Un modelo que elimina la principal barrera

Lo más interesante de la propuesta de Lunas Energy es que no exige al propietario solar realizar la inversión.

La compañía asume:

  • Financiación.

  • Desarrollo.

  • Permisos.

  • Construcción.

  • Operación del sistema BESS.

El propietario mantiene su planta fotovoltaica mientras comparte el valor adicional generado por el almacenamiento. (El Periódico de la Energía)

Este modelo recuerda a los esquemas que han impulsado el despliegue masivo de baterías en mercados más maduros como California o Australia.

Lo que está ocurriendo en toda España

La iniciativa de Lunas no es un caso aislado.

La mayor batería renovable actualmente operativa en España, inaugurada recientemente por Iberdrola en Campo Arañuelo (Extremadura), dispone de 120 MWh de capacidad y está integrada directamente con plantas fotovoltaicas para almacenar excedentes solares y liberarlos cuando la red lo necesita. (Cadena SER)

Paralelamente:

  • Solaria ha obtenido autorizaciones para nuevos proyectos BESS asociados a plantas solares. (Energía Estratégica)

  • Grenergy desarrolla varios GWh de almacenamiento asociados a proyectos solares. (pv magazine España)

  • El mercado español cuenta con decenas de GW de proyectos de baterías en distintas fases de desarrollo. (Xataka)

Todo apunta a que la próxima gran ola inversora ya no será la fotovoltaica, sino la fotovoltaica acompañada de almacenamiento.

La verdadera transformación del sector

Durante la década pasada, la pregunta era:

¿Cuántos megavatios renovables podemos instalar?

La pregunta de esta década es distinta:

¿Cómo hacemos que esos megavatios produzcan valor cuando el sol ya no sea suficiente?

La respuesta está cada vez más clara.

Las baterías permiten convertir una energía intermitente en una energía gestionable, reducir la dependencia del gas en las horas punta y aprovechar infraestructuras renovables que ya existen. (El Periódico de la Energía)

Conclusión

La noticia no es que Lunas Energy busque 2.000 MW de fotovoltaica.

La noticia es que el mercado está empezando a asumir algo que hace apenas dos años era discutible: una parte creciente de la fotovoltaica española necesitará baterías para mantener su competitividad económica.

La primera revolución fue instalar paneles.

La segunda será dotarlos de memoria.

Y esa revolución acaba de comenzar. (El Periódico de la Energía)

Mercado de capacidad: la cuenta atrás que decidirá el futuro del almacenamiento en España

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La aprobación por parte de la Comisión Europea del mecanismo de capacidad español ha despejado una de las mayores incógnitas regulatorias del sector energético. Con un presupuesto de hasta 9.000 millones de euros durante los próximos diez años, España ya dispone del marco europeo necesario para remunerar capacidad firme, almacenamiento y gestión de la demanda. Ahora comienza la fase verdaderamente decisiva: convertir la autorización en inversiones reales. (European Commission)

El mercado ya existe. Lo que falta son las reglas

La pregunta ya no es si habrá mercado de capacidad, sino cuándo llegarán las normas que permitan celebrarlo.

Desarrolladores, fondos de inversión, bancos y fabricantes esperan la publicación de la Orden Ministerial y las resoluciones que definirán aspectos clave como:

  • Volumen de capacidad a contratar.

  • Límites de precio.

  • Metodología de firmeza.

  • Penalizaciones por incumplimiento.

  • Duración de los contratos.

  • Tratamiento de activos existentes frente a nuevas instalaciones. (Ministerio de Transición Ecológica)

Sobre el papel, el mecanismo está diseñado para que compitan generación, almacenamiento y gestión de demanda mediante subastas tecnológicamente neutrales. Pero para los inversores los detalles importan mucho más que los titulares. (European Commission)

La gran oportunidad para los BESS

Si existe una tecnología llamada a beneficiarse del nuevo mercado, esa es el almacenamiento con baterías.

España está entrando en una nueva fase de la transición energética. El desafío ya no consiste únicamente en instalar más renovables, sino en gestionar su creciente peso dentro del sistema eléctrico.

La energía solar bate récords de producción de forma recurrente, pero cada vez aparecen más episodios de vertidos, precios horarios extremadamente bajos e incluso negativos y congestiones en determinados puntos de la red. En este contexto, las baterías dejan de ser un complemento para convertirse en infraestructura crítica. (El País)

Los BESS aportan precisamente aquello que busca el mercado de capacidad:

  • Potencia disponible cuando el sistema la necesita.

  • Flexibilidad instantánea.

  • Reducción de vertidos renovables.

  • Servicios de estabilidad.

  • Capacidad de respuesta ante situaciones de escasez. (El Periódico de la Energía)

La firmeza será el factor decisivo

Sin embargo, existe una variable que puede determinar el éxito o fracaso de cientos de proyectos: la definición regulatoria de la firmeza.

No todas las tecnologías aportan capacidad firme de la misma manera. Un ciclo combinado, una batería de dos horas, una batería de cuatro horas o una respuesta de demanda tienen perfiles distintos.

La metodología que finalmente adopte el regulador determinará cuánta capacidad reconocida recibe cada tecnología y, por tanto, cuántos ingresos podrá obtener en las subastas.

Para muchos promotores de almacenamiento, este aspecto será más importante incluso que el propio precio de adjudicación.

Un pequeño cambio en los criterios de firmeza puede transformar un proyecto financieramente viable en uno incapaz de conseguir financiación bancaria.

Una carrera contra el reloj

El mercado español de almacenamiento se encuentra en una situación paradójica.

Por un lado, el interés inversor nunca había sido tan elevado. Los grandes fondos internacionales, utilities y desarrolladores consideran que España posee uno de los mayores potenciales de crecimiento de Europa gracias a su enorme parque renovable. (El País)

Por otro, la mayoría de las decisiones de inversión siguen esperando señales regulatorias definitivas.

La aprobación europea elimina una barrera importante, pero no resuelve la principal preocupación del mercado: la incertidumbre sobre el diseño final de las subastas.

Cada mes de retraso supone proyectos que permanecen en fase de desarrollo, pedidos de equipos que no se formalizan y capacidad de almacenamiento que tarda más en incorporarse al sistema.

El verdadero indicador de éxito

Cuando se celebren las primeras subastas, la atención mediática se centrará probablemente en los megavatios adjudicados y en los precios resultantes.

Sin embargo, el verdadero indicador de éxito será otro.

La pregunta relevante no será cuánta capacidad se adjudica, sino cuánta capacidad nueva consigue financiación y llega finalmente a construirse.

Porque el objetivo del mercado de capacidad no es organizar subastas.

El objetivo es crear la certidumbre necesaria para movilizar miles de millones de euros en almacenamiento, flexibilidad y seguridad de suministro.

Y esa partida empieza a jugarse mucho antes de que se abra la primera puja.

Fuentes: Comisión Europea, MITECO, PV Magazine, Energía Estratégica, El Periódico de la Energía, Infoenergética. (European Commission)

Los BESS pasan de ser un complemento a convertirse en una pieza central de los nuevos centros de datos de IA


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Durante años, las baterías en los centros de datos tuvieron un papel secundario. Servían principalmente como respaldo temporal entre la pérdida de suministro eléctrico y el arranque de los generadores diésel. Sin embargo, la nueva arquitectura de referencia desarrollada por Siemens, NVIDIA y Fluence para la plataforma NVIDIA Vera Rubin NVL72 marca un cambio de paradigma: el almacenamiento energético deja de ser un sistema auxiliar para convertirse en un elemento estructural del diseño. (Siemens Prensa)

La IA está creando un problema energético sin precedentes

La nueva arquitectura está diseñada para centros de datos de hasta 136 MW de potencia total y 100 MW de carga IT. Para poner la cifra en contexto, equivale al consumo eléctrico de una ciudad mediana. Además, las cargas de IA presentan una característica especialmente complicada: son extremadamente variables y pueden generar fuertes picos de demanda en cuestión de segundos. (Crypto Briefing)

Tradicionalmente, la red eléctrica absorbía estas variaciones. Pero cuando hablamos de campus de cientos de megavatios, esa estrategia deja de ser viable. Las limitaciones de conexión a red y la necesidad de mantener una calidad de suministro impecable obligan a introducir nuevas herramientas de gestión energética. (Siemens)

El BESS como "amortiguador" entre la IA y la red


Aquí es donde entra en juego Fluence Smartstack, integrado directamente en la arquitectura de referencia.

Las baterías permiten desacoplar parcialmente el comportamiento de la carga informática respecto a la red eléctrica. Cuando los aceleradores de IA demandan un pico repentino de potencia, el BESS puede suministrar energía instantáneamente. Cuando la demanda disminuye, las baterías pueden recargarse de forma más gradual. (Crypto Briefing)

En la práctica, el sistema actúa como un enorme amortiguador energético que suaviza las curvas de carga y reduce el impacto sobre la red de distribución. (Crypto Briefing)

Mucho más que almacenamiento

Lo más interesante es que Siemens y Fluence no presentan el BESS únicamente como una solución para almacenar energía.

Entre las funciones destacadas aparecen:

  • Suavizado de cargas de IA (load smoothing).

  • Estabilización de tensión.

  • Soporte de frecuencia.

  • Black start o arranque autónomo.

  • Participación en programas de respuesta a la demanda.

  • Facilitación de la conexión a red. (Barron's)

Esto supone una evolución importante respecto a los sistemas UPS tradicionales, cuyo objetivo principal era mantener el suministro durante unos minutos. El BESS se convierte ahora en un activo operativo que trabaja continuamente. (Barron's)

Un acelerador para nuevos proyectos


Uno de los mayores problemas actuales del sector es la disponibilidad de potencia eléctrica.

Muchos proyectos de centros de datos se encuentran con retrasos de varios años para obtener capacidad de conexión suficiente. Según Fluence, el almacenamiento puede actuar como "bridge power", permitiendo poner en marcha parte de la capacidad antes de disponer de toda la potencia contratada. (Fluence)

Esto convierte al BESS en una herramienta para acelerar el despliegue de infraestructuras de IA, algo especialmente valioso en un mercado donde el tiempo de puesta en servicio se ha convertido en una ventaja competitiva. (Siemens Prensa)

Hacia los centros de datos como activos energéticos

La visión de NVIDIA va incluso más allá. La compañía está impulsando el concepto de "AI Factory", donde energía, computación, refrigeración y automatización se diseñan conjuntamente. Dentro de esa filosofía, los centros de datos dejan de ser consumidores pasivos para convertirse en activos capaces de interactuar con la red eléctrica. (Enlit World)

En este modelo, los BESS pueden:

  • Absorber excedentes energéticos.

  • Reducir picos de demanda.

  • Participar en mercados de flexibilidad.

  • Apoyar la estabilidad de la red.

  • Facilitar una mayor integración de renovables. (Enlit World)

Conclusión

La noticia más relevante no es la arquitectura eléctrica de Siemens ni la potencia de los futuros chips de NVIDIA.

Lo realmente significativo es que uno de los mayores fabricantes industriales del mundo ha decidido incorporar el almacenamiento energético como parte integral de la arquitectura de referencia de los centros de datos de IA.

Hace cinco años el BESS era un extra.

Hoy aparece integrado en el plano base.

Y eso suele ser la señal más clara de que una tecnología ha dejado de ser opcional para convertirse en infraestructura crítica. (Siemens Prensa)

El centro de datos flexible: la próxima gran ventaja competitiva en la era de la IA


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Durante años, el desarrollo de centros de datos estuvo condicionado por tres factores: suelo, conectividad de fibra y acceso a capital. Hoy, sin embargo, emerge un nuevo cuello de botella que amenaza con ralentizar el despliegue de la inteligencia artificial en Europa: la capacidad de conexión a la red eléctrica.

La creciente demanda de potencia asociada a los modelos de IA está llevando a operadores de red de todo el mundo a replantearse cómo integrar nuevas cargas de cientos de megavatios sin comprometer la estabilidad del sistema. En este contexto, está surgiendo un nuevo paradigma: el centro de datos flexible.

La pregunta ya no es únicamente cuántos megavatios necesita un campus de IA, sino cuánto puede adaptarse su consumo a las necesidades de la red.

Del consumidor pasivo al activo energético

Tradicionalmente, los centros de datos se han diseñado para operar como cargas rígidas, exigiendo suministro continuo y garantizado en todo momento. Sin embargo, la presión sobre las infraestructuras eléctricas está impulsando un cambio radical.

Los operadores más innovadores comienzan a considerar sus instalaciones como auténticos nodos energéticos capaces de interactuar con la red y aportar flexibilidad.

Esta transformación puede apoyarse en múltiples tecnologías complementarias:

  • Sistemas BESS de gran capacidad.

  • Almacenamiento térmico mediante tanques de agua fría o hielo.

  • Generación renovable local.

  • Sistemas avanzados de gestión energética (EMS).

  • Optimización dinámica de cargas informáticas.

  • Refrigeración inteligente.

  • Generadores de respaldo integrados en estrategias de flexibilidad.

La combinación de estas soluciones permite modificar el perfil de consumo del centro de datos sin afectar significativamente a la calidad del servicio.

El almacenamiento térmico: el gran olvidado

Cuando se habla de flexibilidad energética, la atención suele centrarse en las baterías. Sin embargo, la refrigeración representa una parte muy significativa del consumo total de un centro de datos.

Almacenar frío durante periodos de baja demanda eléctrica o abundancia renovable permite desplazar posteriormente el consumo de los sistemas de refrigeración hacia momentos más favorables para la red.

Esta estrategia ofrece varias ventajas:

  • Costes inferiores a los del almacenamiento electroquímico por kWh almacenado.

  • Larga vida útil.

  • Ausencia de degradación significativa.

  • Respuesta rápida ante señales de mercado o congestión.

Lejos de competir con los BESS, el almacenamiento térmico puede complementarlos, creando una capa adicional de flexibilidad con una excelente relación coste-beneficio.

La flexibilidad computacional entra en escena

La evolución más disruptiva podría venir del propio procesamiento de datos.

No todas las cargas de inteligencia artificial tienen los mismos requisitos temporales. Mientras que determinadas aplicaciones requieren respuesta inmediata, otras tareas como el entrenamiento de modelos, simulaciones o procesamiento masivo de datos pueden tolerar ciertos grados de flexibilidad.

En el futuro, algunos centros de datos podrían reducir temporalmente la velocidad de cálculo o desplazar determinadas cargas para adaptarse a las condiciones de la red.

El resultado sería un nuevo tipo de consumidor eléctrico capaz de participar activamente en mercados de flexibilidad, capacidad y servicios auxiliares.

La conexión eléctrica como ventaja competitiva

El verdadero valor de esta transformación no reside únicamente en la eficiencia energética.

En muchas regiones europeas, los plazos para obtener nuevas conexiones eléctricas se están convirtiendo en un factor crítico. La capacidad de aceptar conexiones flexibles o limitadas podría permitir a determinados proyectos entrar en operación años antes que sus competidores.

Un desarrollador capaz de operar inicialmente con una conexión reducida gracias a una arquitectura flexible podría capturar oportunidades de mercado mientras otros proyectos permanecen bloqueados esperando refuerzos de red.

En la economía de la IA, donde la velocidad de despliegue es fundamental, esa diferencia temporal puede traducirse en una ventaja competitiva extraordinaria.

El papel estratégico de los BESS

En este nuevo modelo, las baterías dejan de ser únicamente una herramienta para arbitraje energético o respaldo.

Los sistemas BESS se convierten en un elemento central de la arquitectura del centro de datos flexible:

  • Reducen picos de demanda.

  • Facilitan conexiones flexibles.

  • Mejoran la resiliencia operativa.

  • Participan en mercados de servicios de red.

  • Integran generación renovable.

  • Refuerzan la estabilidad del sistema eléctrico.

Su valor ya no se mide únicamente en MWh instalados, sino en la capacidad que proporcionan para acelerar proyectos, optimizar activos y desbloquear nuevas oportunidades de negocio.

El nacimiento del campus energético digital

La convergencia entre inteligencia artificial, almacenamiento energético, flexibilidad y renovables está dando lugar a un nuevo concepto.

El centro de datos del futuro no será simplemente un edificio lleno de servidores.

Será un campus energético digital, capaz de consumir, almacenar, gestionar y optimizar energía en tiempo real mientras presta servicios al sistema eléctrico.

Aquellos operadores que comprendan esta transformación antes que el resto podrían descubrir que la verdadera ventaja competitiva de la próxima década no será disponer de más GPUs, sino de una mayor capacidad para adaptarse a las necesidades de la red.

Y en un mundo donde la electricidad se está convirtiendo en el recurso más valioso para la inteligencia artificial, la flexibilidad puede acabar siendo tan importante como la propia capacidad de cálculo.

Texas, Arizona y California lideran la revolución solar... y los centros de datos se apuntan a las baterías


La transición energética entra en una nueva fase

Durante años la carrera consistió en instalar más megavatios renovables. Ahora el reto es diferente: aprovechar toda esa energía cuando se produce y utilizarla cuando realmente se necesita.

Según el informe US Energy Storage Market Outlook Q2 2026 (ESMO), publicado por la Solar Energy Industries Association (SEIA) y Benchmark Mineral Intelligence, tres estados estadounidenses están marcando el camino: Texas, Arizona y California.

Los tres comparten una característica: enormes despliegues de energía solar acompañados por una rápida expansión de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS).


Cuando la solar deja de ser el problema

A medida que aumenta la generación fotovoltaica aparecen excedentes de energía durante las horas centrales del día.

Hasta hace poco la solución era sencilla:

  • Reducir producción renovable.

  • Mantener centrales de gas disponibles.

  • Reforzar progresivamente las redes.

Ahora existe una alternativa más eficiente:

Almacenar la energía sobrante en baterías y desplazarla a las horas de máxima demanda.

Esto permite:

  • Reducir vertidos renovables.

  • Aprovechar mejor las plantas existentes.

  • Sustituir generación fósil durante las horas punta.

  • Disminuir el coste marginal del sistema eléctrico.


Las baterías ya son infraestructura de red

La importancia de los BESS va mucho más allá del almacenamiento energético.

Estas instalaciones proporcionan:

  • Regulación ultrarrápida de frecuencia.

  • Control de tensión y potencia reactiva.

  • Reserva operativa.

  • Soporte frente a microcortes y perturbaciones.

  • Servicios de estabilidad en redes con alta penetración renovable.

En otras palabras:

Las baterías están evolucionando desde activos de almacenamiento hacia activos esenciales de operación de red.

Este cambio es especialmente relevante en sistemas eléctricos donde la generación convencional pierde peso frente a la solar y la eólica.


El papel inesperado de los centros de datos

Uno de los aspectos más interesantes del artículo es la creciente participación de los centros de datos en este mercado.

La expansión de la inteligencia artificial está disparando la demanda eléctrica de los campus digitales.

Muchos nuevos centros de datos requieren:

  • 100 MW

  • 200 MW

  • 500 MW o más

Sin embargo, las compañías eléctricas no siempre pueden proporcionar esa capacidad de forma inmediata.

Como consecuencia, los operadores están recurriendo a grandes sistemas BESS para:

Acelerar la conexión a red

Las baterías permiten gestionar picos de consumo y reducir temporalmente la potencia demandada a la red mientras llegan nuevas infraestructuras eléctricas.

Mejorar la resiliencia

Complementan los sistemas UPS tradicionales y reducen la dependencia de grupos electrógenos diésel.

Participar en mercados energéticos

Cuando no están prestando servicio al centro de datos, pueden generar ingresos mediante:

  • Servicios de regulación.

  • Mercados de capacidad.

  • Arbitraje energético.


Una tendencia con implicaciones para España

España está entrando en una situación similar.

La rápida expansión fotovoltaica ya empieza a generar:

  • Congestiones locales.

  • Vertidos renovables.

  • Precios muy bajos en horas solares.

  • Necesidad de mayor flexibilidad operativa.

La experiencia de Texas, Arizona y California apunta a una conclusión clara:

El siguiente gran salto de la transición energética no será instalar más paneles solares, sino desplegar almacenamiento a gran escala.


¿Qué significa esto para los centros de datos españoles?

Para el sector de los Data Centers la lectura estratégica es especialmente relevante.

Hasta ahora el diseño eléctrico se centraba en:

  • UPS.

  • Generadores.

  • Redundancia N+1 o 2N.

Durante los próximos años se añadirá una nueva capa:

Red + BESS + UPS + Generadores + participación en mercados eléctricos

Los centros de datos dejarán de ser simples consumidores de electricidad para convertirse en activos energéticos capaces de aportar flexibilidad, estabilidad y capacidad de almacenamiento al sistema eléctrico.


Conclusión

Texas, Arizona y California están demostrando que la transición energética no termina cuando se instala una planta solar.

Empieza realmente cuando existe la capacidad de almacenar, gestionar y entregar esa energía en el momento adecuado.

Y en esa nueva etapa, las baterías no solo reducen vertidos y desplazan generación fósil: también estabilizan la red, mejoran la resiliencia del sistema y abren una nueva oportunidad para sectores electrointensivos como los centros de datos.

La revolución ya no es solar.

La revolución es solar + almacenamiento + flexibilidad.

2 jun 2026

La energía solar ya reina en España: el reto ahora no es instalar más paneles, sino aprovechar toda su energía


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La energía solar fotovoltaica ha alcanzado un nuevo hito en España. Durante mayo de 2026 se convirtió en la principal fuente de generación eléctrica del país, aportando 6.253 GWh, equivalentes al 28% del mix eléctrico nacional. La distancia respecto a las tecnologías tradicionales refleja un cambio estructural del sistema eléctrico español: la energía más barata también empieza a ser la más abundante.

Un cambio histórico en el mix eléctrico

Los datos de operación del sistema muestran una clara transformación:

TecnologíaProducciónCuota del mix
Solar fotovoltaica6.253 GWh28%
Nuclear3.756 GWh17%
Eólica3.246 GWh15%
Ciclos combinados2.986 GWh13%

Por primera vez, la fotovoltaica domina con claridad el sistema eléctrico español, superando ampliamente a la nuclear y la eólica. Este resultado confirma una tendencia que lleva varios años consolidándose gracias al fuerte despliegue de nueva capacidad renovable.

El dato realmente importante está detrás de los números

La noticia no es únicamente que la solar haya alcanzado el 28% del mix.

Lo verdaderamente relevante es que lo ha conseguido a pesar de los crecientes curtailments, es decir, de las limitaciones que obligan a reducir generación renovable disponible porque la red o el sistema no pueden absorber toda la energía producida en determinados momentos.

España está entrando en una nueva etapa energética:

El problema ya no es generar electricidad renovable barata. El desafío consiste en transportarla, almacenarla y consumirla cuando está disponible.

Durante años el cuello de botella fue la falta de renovables. Ahora empieza a ser la capacidad de las redes y la ausencia de almacenamiento suficiente.

¿Qué habría ocurrido sin vertidos renovables?

Si España dispusiera de suficientes sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS) para capturar toda la energía solar actualmente desaprovechada, la participación de la fotovoltaica habría sido todavía mayor.

Tomando hipótesis razonables de vertidos nacionales del 3% al 5%:

  • La cuota solar habría aumentado desde el 28% hasta aproximadamente el 29%.

  • En zonas con mayores restricciones podría haber superado el 30%.

  • Parte de esa energía se habría desplazado a las horas de tarde y noche.

La diferencia porcentual puede parecer reducida, pero su impacto económico sería muy significativo.

Menos gas significa precios más bajos

Aquí aparece uno de los aspectos más importantes y menos comentados del almacenamiento.

Cada MWh solar que una batería desplaza desde el mediodía hacia la tarde evita que sea necesario producir esa energía mediante una central de ciclo combinado.

Y en Europa sigue siendo el gas quien fija el precio marginal durante muchas horas del año.

Por tanto:

  • Menos generación con gas implica menos horas con precios elevados.

  • Disminuye la volatilidad del mercado eléctrico.

  • Se reduce la dependencia energética exterior.

  • Bajan las emisiones de CO₂.

  • Se abarata el coste medio de la electricidad para consumidores e industria.

En otras palabras:

El verdadero valor de las baterías no consiste únicamente en evitar vertidos solares. Su principal aportación es sustituir generación de gas en las horas más caras del día.

El almacenamiento se convierte en infraestructura estratégica


Durante años las baterías se consideraron una tecnología complementaria.

Hoy empiezan a convertirse en un elemento central del sistema eléctrico.

Los BESS permiten:

  • Absorber excedentes solares.

  • Reducir curtailments.

  • Aportar servicios de estabilidad a la red.

  • Desplazar energía renovable hacia las horas punta.

  • Sustituir generación fósil.

  • Reducir precios mayoristas.

Por esta razón, numerosos analistas consideran que la próxima gran ola de inversión energética en Europa no estará en la generación renovable, sino en:

  • Redes de transporte.

  • Redes de distribución.

  • Almacenamiento estacionario.

  • Flexibilidad de la demanda.

  • Electrificación industrial.

Una oportunidad para los centros de datos y la industria

La creciente abundancia de energía solar abre además una nueva vía de competitividad para industrias electrointensivas y centros de datos.

Los futuros centros de datos de inteligencia artificial podrían incorporar distintos grados de flexibilidad:

  • Desplazamiento de cargas no críticas.

  • Gestión dinámica de potencia de cálculo.

  • Sistemas BESS integrados.

  • Almacenamiento térmico para refrigeración.

La combinación de estas tecnologías permitiría absorber excedentes renovables, facilitar nuevas conexiones a la red y reducir costes operativos.

La siguiente fase de la transición energética

Mayo de 2026 marca algo más importante que un récord fotovoltaico.

Marca el momento en que España empieza a pasar de una economía centrada en instalar generación renovable a otra centrada en maximizar su aprovechamiento.

La gran pregunta ya no es cuántos paneles solares más pueden instalarse.

La pregunta es cómo almacenar, transportar y utilizar toda la energía que esos paneles ya son capaces de producir.

Y en esa nueva etapa, las baterías, las redes inteligentes y la flexibilidad de la demanda pueden resultar tan importantes como la propia energía solar.

La red de distribución: el cuello de botella que amenaza 100.000 millones de euros en renovables y almacenamiento en Europa



Durante años, el debate energético europeo se ha centrado en acelerar el despliegue de renovables. Sin embargo, un nuevo informe elaborado por AFRY para Beyond Fossil Fuels apunta a una realidad incómoda: el principal obstáculo para la transición energética ya no es construir más parques solares o eólicos, sino conseguir conectarlos a la red.

El estudio Grid Expectations: The Distribution Backlog Stalling Europe's Energy Transition concluye que las redes de distribución se han convertido en uno de los mayores limitantes para la electrificación de la economía europea. Actualmente existen aproximadamente 375 GW de proyectos renovables y 455 GW de sistemas de almacenamiento en batería (BESS) esperando conexión, lo que representa alrededor de 100.000 millones de euros de inversión bloqueada o retrasada.

La distribución emerge como el nuevo cuello de botella

Tradicionalmente la atención se ha concentrado en las redes de transporte de alta tensión. Sin embargo, AFRY destaca que la congestión se está desplazando progresivamente hacia las redes de distribución, precisamente donde deben conectarse gran parte de los nuevos proyectos fotovoltaicos, sistemas de almacenamiento, puntos de recarga de vehículos eléctricos, bombas de calor e instalaciones industriales electrificadas.

La magnitud del desafío es enorme. Según el informe, los operadores de distribución europeos gestionan ya más de 11.000 solicitudes anuales de conexión por mercado, siendo aproximadamente el 70% de ellas proyectos fotovoltaicos.

Pero el problema no es únicamente físico.

AFRY subraya que las distribuidoras están limitadas tanto por la capacidad de sus infraestructuras como por su capacidad administrativa para procesar, analizar y gestionar miles de solicitudes de conexión de forma eficiente.

El almacenamiento deja de ser un activo energético para convertirse en un activo de red

Uno de los mensajes más interesantes del informe es el papel que adquiere el almacenamiento energético.

Durante años, los sistemas BESS han sido valorados principalmente por su capacidad para realizar arbitraje energético o participar en mercados de servicios de ajuste. Sin embargo, AFRY sitúa ahora al almacenamiento en una posición mucho más estratégica.

El informe destaca que las baterías pueden:

  • Absorber excedentes renovables.

  • Reducir vertidos.

  • Desplazar energía entre diferentes horas del día.

  • Proporcionar flexibilidad rápida al sistema.

  • Retrasar inversiones en infraestructuras de red.

En otras palabras, el almacenamiento ya no debe verse únicamente como un activo energético, sino como una herramienta capaz de aumentar la capacidad efectiva de la red.

Esta visión tiene implicaciones profundas para el mercado español.

En un entorno donde las limitaciones de acceso comienzan a ser un problema estructural, la capacidad de aportar flexibilidad puede convertirse en un factor tan importante como la propia generación renovable.

España ante una oportunidad estratégica

Aunque el informe analiza ocho mercados europeos, muchas de sus conclusiones encajan perfectamente con la situación española.

La creciente electrificación de la industria, el desarrollo masivo de centros de datos, la expansión del autoconsumo y el crecimiento previsto del almacenamiento ejercerán una presión cada vez mayor sobre las redes de distribución.

En este contexto, las futuras soluciones probablemente no pasarán únicamente por construir nuevas líneas o subestaciones.

AFRY identifica una combinación de medidas mucho más amplia:

  • Conexiones flexibles.

  • Instalaciones híbridas.

  • Gestión activa de la demanda.

  • Capacidad dinámica.

  • Digitalización de las redes.

  • Uso intensivo de almacenamiento distribuido.

Precisamente estas son algunas de las líneas regulatorias que empiezan a ganar protagonismo en España y en Europa.

El desafío de los centros de datos y la nueva economía eléctrica

Las conclusiones del informe también tienen una lectura especialmente relevante para el sector de los centros de datos.

La creciente demanda asociada a la inteligencia artificial está generando una presión sin precedentes sobre las infraestructuras eléctricas. En muchos casos, la disponibilidad de acceso a red se está convirtiendo en el principal factor limitante para nuevos desarrollos.

En este escenario, tecnologías como:

  • BESS.

  • Almacenamiento térmico.

  • Gestión inteligente de cargas.

  • Generación distribuida.

  • Plataformas de flexibilidad.

pueden marcar la diferencia entre un proyecto viable y uno inviable.

La flexibilidad deja de ser un elemento complementario para convertirse en una condición necesaria para el crecimiento.

La próxima década será la década de la flexibilidad

La principal conclusión que se desprende del informe de AFRY es clara:

Europa ya no compite únicamente por generar más energía renovable.

Compite por acceder a una red capaz de integrar esa energía.

Y en ese nuevo paradigma, la flexibilidad se convierte en el recurso más valioso del sistema eléctrico.

Las baterías, la gestión inteligente de la demanda, las conexiones flexibles y la digitalización de la red ya no son herramientas auxiliares. Son los elementos que permitirán desbloquear miles de millones de euros de inversión y acelerar la transición energética.

La pregunta ya no es cuánta energía renovable podemos construir.

La verdadera pregunta es cuánta energía renovable seremos capaces de conectar.