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La edad de oro de la fotovoltaica española ha traído consigo un problema inesperado: producir más energía no siempre significa ganar más dinero.
Durante años, el objetivo fue instalar tantos paneles solares como fuera posible. Hoy, con más de 42 GW fotovoltaicos conectados a la red y una producción récord que ya supera el 28% del mix eléctrico nacional en algunos meses, el reto ha cambiado radicalmente. Ahora la prioridad es aprovechar mejor esa energía. (El Periódico de la Energía)
En este contexto, la compañía Lunas Energy ha anunciado una iniciativa que refleja perfectamente hacia dónde se dirige el mercado: busca hasta 2.000 MW de plantas fotovoltaicas operativas en España para incorporarles sistemas de almacenamiento con baterías (BESS). La empresa ya ha asegurado acuerdos sobre más de 600 MW de activos solares susceptibles de ser hibridados. (El Periódico de la Energía)
El problema ya no es generar energía
Muchas plantas solares fueron diseñadas cuando los precios diurnos del mercado eléctrico eran significativamente más altos.
Sin embargo, el éxito de la propia fotovoltaica ha cambiado las reglas del juego.
Cada vez hay más horas con una enorme producción solar simultánea, lo que provoca:
Caídas pronunciadas de precios en las horas centrales del día.
Episodios de precios cercanos a cero o incluso negativos.
Vertidos energéticos por falta de capacidad para absorber toda la generación.
Reducción de los ingresos capturados por las plantas fotovoltaicas. (El Periódico de la Energía)
Como consecuencia, activos que hace apenas unos años parecían inversiones seguras están viendo cómo sus márgenes se estrechan.
Las baterías cambian completamente la ecuación
Los sistemas BESS permiten desplazar energía solar desde las horas de máxima producción hacia los picos de demanda de la tarde y la noche.
Esto genera varios beneficios simultáneos:
Mayor aprovechamiento de la energía producida.
Reducción de vertidos.
Incremento del precio medio capturado.
Mejora de la estabilidad de la red.
Mayor valor financiero de los activos renovables. (El Periódico de la Energía)
La afirmación del CEO de Lunas Energy resume perfectamente la situación actual: para muchas plantas, añadir baterías está dejando de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica. (El Periódico de la Energía)
Un modelo que elimina la principal barrera
Lo más interesante de la propuesta de Lunas Energy es que no exige al propietario solar realizar la inversión.
La compañía asume:
Financiación.
Desarrollo.
Permisos.
Construcción.
Operación del sistema BESS.
El propietario mantiene su planta fotovoltaica mientras comparte el valor adicional generado por el almacenamiento. (El Periódico de la Energía)
Este modelo recuerda a los esquemas que han impulsado el despliegue masivo de baterías en mercados más maduros como California o Australia.
Lo que está ocurriendo en toda España
La iniciativa de Lunas no es un caso aislado.
La mayor batería renovable actualmente operativa en España, inaugurada recientemente por Iberdrola en Campo Arañuelo (Extremadura), dispone de 120 MWh de capacidad y está integrada directamente con plantas fotovoltaicas para almacenar excedentes solares y liberarlos cuando la red lo necesita. (Cadena SER)
Paralelamente:
Solaria ha obtenido autorizaciones para nuevos proyectos BESS asociados a plantas solares. (Energía Estratégica)
Grenergy desarrolla varios GWh de almacenamiento asociados a proyectos solares. (pv magazine España)
El mercado español cuenta con decenas de GW de proyectos de baterías en distintas fases de desarrollo. (Xataka)
Todo apunta a que la próxima gran ola inversora ya no será la fotovoltaica, sino la fotovoltaica acompañada de almacenamiento.
La verdadera transformación del sector
Durante la década pasada, la pregunta era:
¿Cuántos megavatios renovables podemos instalar?
La pregunta de esta década es distinta:
¿Cómo hacemos que esos megavatios produzcan valor cuando el sol ya no sea suficiente?
La respuesta está cada vez más clara.
Las baterías permiten convertir una energía intermitente en una energía gestionable, reducir la dependencia del gas en las horas punta y aprovechar infraestructuras renovables que ya existen. (El Periódico de la Energía)
Conclusión
La noticia no es que Lunas Energy busque 2.000 MW de fotovoltaica.
La noticia es que el mercado está empezando a asumir algo que hace apenas dos años era discutible: una parte creciente de la fotovoltaica española necesitará baterías para mantener su competitividad económica.
La primera revolución fue instalar paneles.
La segunda será dotarlos de memoria.
Y esa revolución acaba de comenzar. (El Periódico de la Energía)



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