15 ago 2026

IRENA confirma el punto de inflexión del BESS: el almacenamiento deja de ser un complemento

Durante años, el almacenamiento se presentó como la tecnología que permitiría integrar más renovables “en el futuro”.

Ese futuro ya ha llegado.

El nuevo informe Renewable Power Generation Costs in 2025, publicado por la International Renewable Energy Agency (IRENA) en 2026, muestra un cambio estructural: el BESS está pasando de ser un complemento de la generación renovable a convertirse en una pieza central de la infraestructura eléctrica.

Y el dato que mejor explica este cambio es difícil de ignorar:

el coste instalado de un BESS utility-scale de cuatro horas cayó hasta aproximadamente 140 USD/kWh en 2025.

Supone una reducción cercana al 30% en un solo año y aproximadamente un 95% respecto a 2010. En China, IRENA sitúa incluso los costes por debajo de 70 USD/kWh.

No estamos hablando simplemente de baterías más baratas.

Estamos hablando de un cambio en la economía del sistema eléctrico.

El BESS empieza a competir por energía, no solo por servicios auxiliares

Uno de los datos más interesantes del informe está en cómo se están utilizando las baterías.

En 2025, aproximadamente el 74% de las nuevas incorporaciones de almacenamiento se destinó a energy shifting: almacenar electricidad en periodos de baja demanda, precios bajos, precios negativos o curtailment para entregarla posteriormente cuando la electricidad tiene mayor valor.

Solo en esta aplicación se añadieron casi:

83 GW / 241 GWh de BESS.

Un 63% más que en 2024.

Esta cifra es especialmente importante porque demuestra que el business case del almacenamiento está evolucionando.

La batería ya no depende exclusivamente de frecuencia, regulación o mercados auxiliares relativamente pequeños.

Empieza a participar directamente en el mercado energético.

Y eso multiplica enormemente su mercado potencial.

307 GWh nuevos en un solo año

IRENA estima que las nuevas incorporaciones anuales de almacenamiento mediante baterías alcanzaron aproximadamente 307 GWh en 2025, un 67% más que el año anterior.

China lideró claramente la expansión, incorporando 173 GWh / 61 GW, alrededor del 56% de todas las nuevas incorporaciones mundiales.

Estados Unidos añadió otros 55 GWh / 18 GW.

Europa, aproximadamente 32 GWh.

Pero posiblemente más interesante que el volumen sea la evolución de los proyectos.

En Estados Unidos, el 52% de los nuevos sistemas utility-scale se instaló conjuntamente con solar. En Europa también está aumentando rápidamente la co-localización PV+BESS.

La consecuencia es clara:

la planta renovable está dejando de diseñarse únicamente para producir electricidad y empieza a diseñarse para entregar electricidad cuando el sistema la necesita.

Solar + BESS empieza a comportarse como generación firme

Aquí aparece probablemente el dato estratégico más importante de todo el informe.

IRENA analiza sistemas híbridos capaces de proporcionar suministro con aproximadamente 95% de fiabilidad.

En emplazamientos favorables, el coste nivelado de electricidad firme de solar + almacenamiento cayó desde más de 100 USD/MWh en 2020 hasta aproximadamente:

54–82 USD/MWh en 2025.

IRENA proyecta además reducciones adicionales de alrededor del 30% hacia 2030.

Esto empieza a cambiar completamente la discusión entre renovables y generación térmica.

Ya no se trata únicamente de comparar:

solar vs. gas.

La comparación empieza a ser:

solar + BESS + gestión inteligente vs. generación térmica.

Y aquí aparece otra ventaja que muchas veces no entra correctamente en el Excel tradicional: el tiempo de despliegue.

IRENA señala que los sistemas híbridos solar, eólica y almacenamiento pueden desarrollarse típicamente en 1–2 años una vez asegurados permisos y conexión, mientras que la fuerte demanda mundial de turbinas de gas ha llevado los plazos de suministro de determinados equipos hasta 5–7 años.

Para industrias, utilities o data centers con problemas de Time-to-Power, esta diferencia puede ser incluso más importante que unos puntos de LCOE.

LFP se convierte prácticamente en el estándar

También se está produciendo una consolidación tecnológica muy fuerte.

Según los datos recogidos por IRENA, la cuota global del LFP en utility-scale BESS pasó aproximadamente del:

49% en 2021 al 91% en 2025.

La explicación es fundamentalmente económica y operativa: menores costes y buena vida útil en ciclos.

Esta estandarización tiene otra consecuencia importante.

Cuanto mayor es el volumen de una arquitectura tecnológica dominante, más rápido pueden avanzar la industrialización, integración, bancabilidad y reducción de costes del sistema completo.

El BESS empieza así a recorrer un camino parecido al que recorrió anteriormente la fotovoltaica.

Europa: caída de precios especialmente rápida

El mercado europeo también está entrando en una fase interesante.

IRENA recoge reducciones de precios turnkey entre 2024 y 2025 de aproximadamente:

−37% para sistemas de 2 horas.

−35% para sistemas de 4 horas.

La caída fue suficientemente intensa como para situar los precios europeos turnkey por debajo de los estadounidenses durante 2025.

Para desarrolladores europeos, esto coincide además con otro fenómeno: más horas de precios bajos o negativos, más congestión de red y más curtailment.

Precisamente las situaciones donde una batería puede capturar valor.

IRENA señala expresamente que el almacenamiento permite reducir el riesgo del proyecto, mejorar la predictibilidad de ingresos, gestionar congestión y obtener mayor valor de los activos renovables.

La siguiente batalla será la flexibilidad

Esto último ya es mi interpretación del informe, no una afirmación literal de IRENA.

La primera revolución renovable consistió en reducir el coste del MWh generado.

La segunda consistirá en aumentar el valor del MWh entregado.

Y ahí el almacenamiento cambia las reglas.

Porque una batería puede convertir energía barata o incluso desperdiciada en capacidad disponible cuando la red, el mercado o el consumidor realmente la necesitan.

Puede desplazar producción.

Reducir picos.

Gestionar congestión.

Aprovechar mejor una conexión de red limitada.

Integrar más fotovoltaica.

Dar soporte a cargas críticas.

Y combinar diferentes fuentes dentro de una arquitectura energética gestionada por un EMS.

Por eso el dato de 140 USD/kWh es importante, pero probablemente no sea la principal conclusión del informe.

La conclusión realmente importante es otra:

el BESS está dejando de ser un coste añadido a un proyecto renovable para convertirse en el activo que permite extraer más valor de todo el sistema energético.

Y cuando aproximadamente una cuarta parte de la nueva solar utility-scale mundial ya se instala conjuntamente con almacenamiento, la transición deja de ser una previsión tecnológica.

Empieza a ser simplemente mercado.

La solar está salvando el día. El BESS debe salvar la noche


Europa acaba de recibir una demostración bastante clara de cómo será operar un sistema eléctrico sometido simultáneamente a más electrificación, temperaturas extremas y una penetración renovable creciente.

El nuevo informe de Ember, Solar helps Europe’s grid withstand extreme heat, publicado el 13 de agosto de 2026, analiza lo ocurrido durante las olas de calor de junio y julio en Francia, España, Italia y Hungría. Su conclusión es contundente: la solar ayudó a mantener estable el sistema durante las horas de mayor irradiación, pero los picos de precios al caer el sol dejaron al descubierto una importante falta de flexibilidad.

El calor golpeó por los dos lados

Las altas temperaturas aumentaron fuertemente el consumo eléctrico, principalmente por la refrigeración.

Durante las olas de calor, la demanda diaria llegó a aumentar:

+28% Italia
+23% Hungría
+14% Francia
+13% España

Pero mientras aumentaba la demanda, parte de la generación convencional perdía capacidad.

El calor y la sequía limitaron centrales nucleares, de gas y carbón por problemas relacionados con disponibilidad y temperatura del agua de refrigeración. La hidráulica europea, además, registró en mayo, junio y julio sus niveles de producción más bajos de al menos la última década.
Incluso la propia infraestructura de red queda sometida a mayores restricciones: Ember recuerda que las líneas aéreas pueden transportar menos electricidad cuando aumenta la temperatura ambiente y que los transformadores también pueden sufrir sobrecalentamiento.

Es decir: más demanda precisamente cuando parte del sistema tiene menos capacidad para responder.

La fotovoltaica hizo exactamente lo contrario

Mientras otras tecnologías sufrían, la producción solar aumentó.

En junio y julio de 2026 la solar proporcionó por primera vez el 25% de toda la electricidad de la Unión Europea durante dos meses consecutivos, alcanzando 52 TWh en junio y 55 TWh en julio.

Durante los días de ola de calor, la generación solar fue además un 17% superior en Francia y Hungría y un 5% superior en España respecto al resto de días de junio y julio.

Y hay algo todavía más importante que el volumen: el momento en que se produce esa energía.

La producción fotovoltaica coincide ampliamente con el aumento de demanda provocado por el aire acondicionado. Ember señala que esta coincidencia temporal permitió limitar los incrementos de precio durante las horas solares.

Hasta aquí, la solar hizo su trabajo.

El problema comenzó después.

A las 19:00 cambia completamente el sistema

Cuando cae la producción fotovoltaica, la demanda de refrigeración no desaparece.

Esa combinación —menos solar, elevada demanda y mayor dependencia de generación térmica— provocó fuertes picos de precios durante las primeras horas de la noche.

Durante las olas de calor, los precios eléctricos diarios aumentaron frente al periodo anterior:

+119% Hungría
+44% Francia
+13% Italia
+7% España.

España superó además los 250 €/MWh el 23 de julio, algo que no ocurría desde 2022. Hungría llegó a superar los 900 €/MWh.

El gráfico horario incluido por Ember muestra perfectamente el problema: durante las horas centrales del día la solar reduce la presión sobre el sistema, pero al atardecer aparece rápidamente una nueva punta de precio.

Esto no es un problema de falta de generación solar.

Es un problema de falta de capacidad para desplazar esa energía unas horas en el tiempo.

Ahí empieza el verdadero business case del BESS

El propio informe de Ember identifica el almacenamiento mediante baterías como una de las principales herramientas para cubrir esta brecha de flexibilidad.

La lógica es sencilla:

Horas solares → cargar.

Rampa vespertina → descargar.

La electricidad solar de bajo coste producida durante el día puede trasladarse hacia las primeras horas de la noche, cuando continúa la demanda de refrigeración y el sistema depende más de generación térmica cara.

Esto convierte al BESS en algo bastante más importante que una batería utilizada para comprar electricidad barata y venderla cara.

Es una infraestructura de flexibilidad.

Puede absorber energía cuando existe abundancia renovable y devolverla precisamente cuando la capacidad del sistema se vuelve más escasa.

De generar energía a gestionar capacidad

La transición energética europea está entrando en una nueva fase.

Durante los últimos años el desafío principal fue instalar más capacidad renovable.

Ahora empieza otro:

hacer que esa energía esté disponible cuando realmente la necesita el sistema.

Eso cambia también la lógica económica del almacenamiento.

El valor de un BESS no está únicamente en los MWh que almacena.

Está en su capacidad para:

  • desplazar energía solar hacia las horas de mayor valor;

  • reducir exposición a precios punta;

  • disminuir dependencia de generación térmica marginal;

  • proporcionar capacidad y flexibilidad local;

  • aliviar determinadas restricciones de red;

  • integrar una mayor penetración renovable.

Ember lo resume de manera especialmente clara: la solar ya está haciendo gran parte del trabajo durante las olas de calor; el verdadero desafío empieza después de la puesta de sol.

Y esa frase probablemente describe mejor que muchas curvas de mercado el papel que tendrá el almacenamiento en el sistema eléctrico europeo.

La solar está salvando el día.

Ahora necesitamos que el BESS salve la noche.

14 ago 2026

España ya tiene una ventaja energética. El BESS puede convertirla en ventaja industrial


La crisis energética está volviendo a poner a prueba a Europa. Pero esta vez España llega en una posición muy diferente.

Deutsche Bank sitúa a España, entre las economías más resilientes de la eurozona frente al nuevo shock energético. Y los últimos datos económicos dan bastante fuerza a esa tesis.

En el segundo trimestre de 2026, el PIB español creció un 0,7% trimestral y un 2,7% interanual. Alemania avanzó un 0,2% trimestral y un 0,9% interanual; Francia, un 0,2% y un 0,7%. La eurozona, en conjunto, creció un 0,4%.

Pero detrás de esa resiliencia aparece una cuestión mucho más estratégica:

¿Puede España convertir su ventaja energética relativa en una ventaja industrial permanente?

Mi lectura es que sí. Pero para hacerlo necesita algo más que instalar renovables.

Necesita almacenamiento.

España ya ha construido una ventaja

Durante 2025, las renovables produjeron el 55,5% de la electricidad española, porcentaje que alcanza el 56,6% incorporando el autoconsumo estimado.

Además, España añadió aproximadamente 10 GW de nueva potencia eólica y fotovoltaica en un solo año y terminó 2025 como exportador neto de electricidad por cuarto año consecutivo.

El problema es que tener mucha energía renovable no significa automáticamente tener energía disponible cuando y donde la industria la necesita.

Una fábrica, un centro de datos o una instalación industrial no funcionan únicamente cuando hay sol o viento.

Necesitan:

MW disponibles + estabilidad + previsibilidad + capacidad de red + energía 24/7.

Y ahí cambia completamente la ecuación.

El siguiente cuello de botella no será generar energía

Será gestionarla.

España cerró 2025 con aproximadamente 150,8 GW de potencia instalada incluyendo autoconsumo, de los cuales el 68,9% correspondía a renovables.

Sin embargo, la potencia de almacenamiento era de apenas 3.427 MW.

La diferencia es enorme.

Cuanto más crezca la generación solar y eólica, mayor será la necesidad de desplazar energía entre horas, absorber excedentes, reducir vertidos y aliviar restricciones locales de red.

Aquí el BESS deja de ser simplemente una batería.

Se convierte en infraestructura energética.

El BESS convierte energía barata en energía útil

Un sistema BESS puede cargar cuando existe abundancia renovable y descargar cuando el sistema realmente necesita esa energía.

Pero su valor va mucho más allá del arbitraje.

Puede aportar:

  • desplazamiento temporal de energía;

  • reducción de picos de demanda;

  • soporte a la red;

  • integración renovable;

  • capacidad firme detrás del contador;

  • reducción de congestiones locales;

  • resiliencia para industria y centros de datos.

Red Eléctrica calcula que los sistemas de almacenamiento españoles —incluyendo bombeo y baterías— gestionaron 9.213 GWh durante 2025, un 6,2% más que el año anterior, contribuyendo directamente a una mayor integración renovable.

Y esta necesidad ya no es únicamente una conclusión del sector BESS.

El propio BCE señala que Europa necesita aumentar la capacidad de almacenamiento, mejorar las interconexiones y coordinar mejor las redes para reducir la volatilidad inherente a la generación renovable.

La verdadera oportunidad española

Alemania tiene una enorme base industrial.

Francia dispone de una potente infraestructura nuclear.

España tiene otra combinación:

solar + eólica + territorio + infraestructura eléctrica + acceso a GNL + creciente almacenamiento.

La oportunidad no consiste simplemente en producir electricidad barata algunas horas del día.

Consiste en transformar esa electricidad en:

energía competitiva, gestionable y disponible 24/7.

Eso puede cambiar decisiones de inversión industrial.

Gigafactorías.
Electrolizadores.
Centros de datos.
Industria electrointensiva.
Nuevos procesos electrificados.

El BCE apunta precisamente en esa dirección: reducir la dependencia de combustibles fósiles puede disminuir la factura energética de las empresas europeas y favorecer tanto industrias tradicionales como nuevos grandes consumidores eléctricos, incluidos IA y centros de datos.

Y aquí está el cambio de paradigma

Durante años hemos medido la transición energética en GW renovables instalados.

La siguiente fase debería medirse también en:

GW renovables + GW de almacenamiento + capacidad efectiva de red.

Porque una economía no compite con paneles solares.

Compite con energía disponible.

España ya dispone de uno de los mejores recursos renovables de Europa.

Ahora necesita convertir ese recurso en una ventaja industrial estructural.

Y en esa transformación, el BESS puede pasar de ser un complemento de las renovables a convertirse en una pieza central de la competitividad energética española.

OpenAI entra en el trading energético.


La electricidad está dejando de ser un simple coste operativo para la industria de la IA. Se está convirtiendo en una variable estratégica. Y cuando eso ocurre, el BESS deja de ser únicamente backup: se convierte en una herramienta de gestión energética.

OpenAI acaba de dar una señal bastante clara.

La compañía busca un Power Trading Lead encargado de gestionar la estrategia de cobertura energética de su cartera de centros de datos.

No hablamos únicamente de negociar PPAs.

El puesto incluye gestionar exposición a electricidad y combustibles mediante contratos a precio fijo, forwards, swaps y opciones, convirtiendo grandes exposiciones energéticas en estrategias de procurement, hedging y gestión de riesgo.

La IA está empezando a transformar a las grandes tecnológicas en gestores activos de energía.

Y eso cambia profundamente el papel del almacenamiento.

Del precio de la electricidad a la flexibilidad física

Un contrato financiero puede proteger el precio de la energía.

Pero no puede cambiar físicamente cuándo consume un data center.

Un BESS sí puede hacerlo.

Puede cargar cuando la energía es abundante o barata y descargar cuando aumenta el precio, la demanda del centro o la congestión de red.

Eso permite actuar sobre dos variables diferentes:

Trading financiero → gestionar el precio.

BESS → gestionar físicamente potencia y energía.

La combinación de ambas es mucho más poderosa.

Un operador puede proteger financieramente parte de su exposición y, simultáneamente, utilizar almacenamiento para modificar su perfil real de consumo.

Ahí empieza a aparecer una nueva arquitectura energética para los data centers.

El BESS ya no es simplemente un UPS grande

Durante años, el almacenamiento en centros de datos se ha asociado principalmente con continuidad de suministro.

Ese enfoque se está quedando corto.

Un BESS correctamente integrado puede participar simultáneamente en varias capas de valor:

Peak shaving
Reducir los máximos de potencia demandados de la red.

💰 Energy arbitrage
Desplazar consumo entre diferentes periodos de precio.

🔌 Grid constraint management
Limitar importaciones cuando existe congestión o restricciones de capacidad.

📈 Demand flexibility
Modificar temporalmente la demanda eléctrica del campus.

🛡️ Resiliencia
Proporcionar soporte durante perturbaciones o transiciones hacia generación de emergencia.

🌐 Servicios de red
Cuando la regulación y el diseño de la instalación lo permitan, proporcionar determinados servicios de flexibilidad.

Pero existe un beneficio todavía más importante.

El BESS puede transformar capacidad de red en capacidad computacional

El verdadero cuello de botella de muchos futuros data centers no será conseguir servidores.

Será conseguir MW disponibles en la red.

Supongamos un campus que quiere operar a 100 MW pero cuya conexión inicial permite solamente 80 MW.

Tradicionalmente existirían dos opciones:

esperar una ampliación de red,

o limitar el tamaño del proyecto.

Pero empiezan a aparecer arquitecturas diferentes.

Red + BESS + generación local + gestión inteligente de carga pueden permitir operar alrededor de una conexión limitada de manera mucho más flexible.

El BESS no crea energía.

Tampoco elimina mágicamente las restricciones de red.

Pero puede desacoplar temporalmente la demanda del data center de la capacidad instantánea disponible en la conexión.

Y eso tiene una consecuencia económica enorme:

el almacenamiento puede generar Time-to-Power.

Si permite adelantar incluso parcialmente la puesta en servicio de capacidad computacional, su retorno deja de depender únicamente del arbitraje energético.

El valor puede estar en los meses o años de capacidad IT que consigue habilitar antes.

El siguiente paso: coordinar energía y compute

Aquí aparece probablemente la evolución más interesante.

Un data center de IA tiene una característica que una fábrica convencional no tiene en la misma medida:

parte de su consumo procede de workloads computacionales que pueden tener diferentes prioridades y cierta flexibilidad temporal.

Por tanto, el sistema energético futuro podría coordinar:

**Precio eléctrico

  • capacidad de red

  • BESS

  • generación

  • cooling

  • demanda computacional**

Imaginemos un periodo de congestión de red.

El sistema podría combinar:

  • descarga del BESS,

  • reducción temporal de cargas no críticas,

  • desplazamiento de determinados workloads,

  • utilización de almacenamiento térmico,

  • generación local,

  • y mantenimiento de las cargas críticas de IA.

Cuando desaparece la restricción, el sistema recuperaría progresivamente su operación normal.

El data center deja entonces de ser una carga rígida.

Se convierte en una infraestructura energéticamente flexible.

Del Energy Trading al Energy Orchestration

Ese puede ser el verdadero significado estratégico de movimientos como el de OpenAI.

Primero las grandes tecnológicas aseguraron energía mediante PPAs.

Después empezaron a construir generación.

Ahora comienzan a gestionar activamente su exposición a los mercados energéticos.

El siguiente nivel lógico es gestionar también la flexibilidad física de sus instalaciones.

Y ahí el almacenamiento pasa a ocupar una posición central.

La arquitectura podría evolucionar desde:

Grid → Data Center

hacia:

Grid + Generation + BESS + Thermal Storage + Flexible Compute

coordinados por una capa de control capaz de decidir continuamente cuál es la combinación óptima.


La conclusión

OpenAI no está entrando en el trading energético porque quiera convertirse en una eléctrica.

Está haciéndolo porque, cuando una compañía necesita enormes cantidades de electricidad para crecer, la energía pasa a formar parte del core del negocio. Su propia descripción del puesto habla de proteger la economía de la infraestructura manteniendo al mismo tiempo flexibilidad para el crecimiento.

Y eso tiene una implicación directa para el almacenamiento.

El futuro del BESS en los data centers no será simplemente proporcionar backup.

Será gestionar potencia.

Será gestionar coste.

Será gestionar capacidad de red.

Será proporcionar flexibilidad.

Y, sobre todo:

convertir MW eléctricos limitados en más capacidad computacional utilizable.

La próxima gran frontera de la IA puede no estar únicamente en los chips.

Puede estar en cómo gestionamos la energía que los alimenta.

13 ago 2026

España abre el mercado de flexibilidad al BESS detrás del contador

La batería deja de ser solo un equipo de ahorro y empieza a convertirse en un activo de mercado

España está dando un paso importante hacia un sistema eléctrico donde la flexibilidad tendrá valor económico propio.

El MITECO ha sacado a audiencia pública la propuesta que desarrolla la figura del agregador independiente, contemplada en el Real Decreto 88/2026. La consulta permanecerá abierta hasta el 3 de septiembre.

Para el almacenamiento energético, la consecuencia puede ser enorme.

Hasta ahora, muchos BESS industriales se justificaban principalmente mediante tres argumentos:

autoconsumo + peak shaving + backup.

El nuevo escenario añade una cuarta capa:

monetizar la flexibilidad disponible.

El cambio clave: separar energía y flexibilidad

Un consumidor podrá disponer de un agregador independiente que gestione su flexibilidad sin necesidad de que dicho agregador sea su comercializador eléctrico. El propio MITECO reconoce el derecho del consumidor a elegir un agregador independiente separado de su comercializadora.

Esto permite avanzar hacia una arquitectura mucho más interesante:

Cliente industrial → EMS → BESS → agregador → mercado eléctrico

El cliente mantiene el control de su batería.

Pero cuando dispone de potencia y energía que no necesita para su operación, esa capacidad puede convertirse potencialmente en un recurso para el sistema eléctrico.

El BESS pasa de ahorrar dinero a generar valor

Un BESS bien gestionado puede tener varias funciones simultáneas:

1. Reducir picos de potencia.

2. Maximizar el autoconsumo renovable.

3. Optimizar compras de electricidad.

4. Mantener reserva para continuidad operativa.

5. Ofrecer la flexibilidad restante al mercado.

Aquí está el verdadero cambio de paradigma.

La batería ya no tiene que justificarse únicamente por los euros que ahorra.

También puede hacerlo por los euros que puede generar con la capacidad disponible.

Y aparece una figura fundamental: el EMS

Cuantos más servicios presta una batería, más importante resulta saber qué hacer con cada kWh en cada momento.

Por eso el EMS deja de ser un accesorio del BESS.

Se convierte en el cerebro económico del activo.

La lógica debería ser aproximadamente:

Prioridad 1 — proteger las necesidades del cliente

Prioridad 2 — optimizar energía y potencia

Prioridad 3 — monetizar la flexibilidad sobrante

La batería del futuro no será simplemente una batería conectada a la red.

Será un activo energético gestionado dinámicamente.

La regulación empieza además a resolver uno de los problemas difíciles

La propuesta establece que la compensación asociada a la actuación del agregador independiente será equivalente al 100 % del precio del mercado diario en cada periodo.

También plantea que la liquidación se realice de forma centralizada por Red Eléctrica entre el agregador independiente y la comercializadora afectada, evitando mutualizar ese coste entre todos los consumidores.

Esto es importante porque crea una estructura económica mucho más clara para la agregación independiente.

También cambia la relación con las comercializadoras

La propuesta adapta el sistema para permitir incluso contratar más de un comercializador para distintos periodos horarios, aumentando las posibilidades de optimización del suministro eléctrico.

Estamos entrando progresivamente en un sistema donde el consumidor industrial podrá elegir por separado:

quién le vende energía,

quién gestiona su flexibilidad,

y cómo utiliza sus activos energéticos.

Para el BESS, esto cambia el business case

El almacenamiento deja de ser simplemente:

“Instalo una batería para pagar menos electricidad.”

Y empieza a convertirse en:

“Instalo un activo flexible capaz de reducir costes, proteger mi operación y generar nuevos ingresos.”

Esto puede resultar especialmente relevante para industria, centros logísticos, hospitales, edificios comerciales y data centers, donde existen cargas elevadas y activos energéticos que pueden coordinarse mediante EMS.

La conclusión

La transición energética española está entrando en una nueva fase.

Primero instalamos renovables.

Después necesitábamos almacenamiento.

Ahora necesitamos flexibilidad gestionable.

Y el BESS es probablemente uno de los activos mejor preparados para proporcionarla.

La regulación del agregador independiente puede ser una de las piezas que faltaban para desbloquear ese mercado.

Eso sí: todavía estamos ante una propuesta en audiencia pública, no ante el modelo operativo definitivo.

Pero la dirección es clara:

el valor de una batería ya no estará únicamente en almacenar energía.

Estará en decidir cuándo almacenarla, cuándo utilizarla y cuándo vender su flexibilidad al sistema.

El siguiente boom del BESS ya está conectado a la red

Durante años hemos asociado el crecimiento del almacenamiento a una idea muy sencilla:

Nueva planta solar → nuevo BESS.

Pero el próximo gran mercado puede seguir una lógica diferente:

Renovable existente → añadir BESS → transformar el activo

España tiene ya decenas de GW solares y eólicos conectados. Muchos comparten los mismos problemas:

precios bajos en horas de máxima producción, curtailment, congestión y una conexión utilizada de forma muy desigual durante el día.

La oportunidad ya no consiste únicamente en construir más generación.

Consiste en hacer gestionable la que ya tenemos.


Acciona acaba de mostrar el camino en España

ACCIONA Energía ha anunciado dos nuevos sistemas de almacenamiento junto a instalaciones renovables existentes:

Bolarque, Cuenca
☀️ 50 MWp solar
🔋 20 MW / 40 MWh BESS

El Cuadrón, Palencia
🌬️ 22 MW eólico
🔋 13 MW / 26 MWh BESS

En total:

33 MW / 66 MWh de almacenamiento

con entrada en operación prevista para finales de 2027.

Los números no son gigantescos.

El modelo sí puede serlo.


La conexión existente es uno de los activos más valiosos

Desarrollar una nueva planta renovable puede implicar:

terreno → permisos → estudios → acceso → conexión → construcción.

Pero existen miles de instalaciones donde buena parte de ese trabajo ya está hecho.

La planta está construida.

La subestación existe.

La conexión existe.

La generación existe.

Lo que falta es flexibilidad.

Añadir almacenamiento puede aumentar el valor de una infraestructura que ya está operativa sin necesidad de empezar desde cero.


De vender cuando produce el sol a vender cuando interesa

Una planta solar convencional tiene un problema estructural.

Produce precisamente cuando muchas otras plantas solares también producen.

El resultado puede ser:

más solar → más oferta simultánea → menor precio capturado.

En las horas más extremas pueden aparecer precios cero o negativos y restricciones de producción.

Con almacenamiento:

Solar → BESS → mercado unas horas después

El productor deja de estar obligado a vender toda su energía exactamente cuando se genera.

El BESS introduce tiempo dentro del activo renovable.

Y el tiempo tiene valor.


El retrofit BESS protege el valor de la planta

Imaginemos una instalación solar que produce 100 MWh durante horas de muy bajo precio.

Sin almacenamiento:

100 MWh × precio deprimido

Con BESS:

una parte puede almacenarse y desplazarse hacia horas con mayor demanda y menor producción solar.

El objetivo ya no es únicamente producir más MWh.

Es conseguir:

más valor por cada MWh producido.

Ese cambio será cada vez más importante a medida que aumente la penetración renovable.


También permite aprovechar mejor la conexión

Una planta renovable rara vez utiliza su conexión al máximo durante las 8.760 horas del año.

Una instalación solar puede alcanzar su potencia máxima durante unas pocas horas y utilizar muy poco la conexión durante la noche.

El BESS permite aprovechar esos periodos.

Durante producción elevada:

Renovable → Grid + BESS

Posteriormente:

BESS → Grid

La potencia física de la conexión no cambia.

Pero aumenta su utilización temporal.

El mismo punto de conexión puede transportar energía durante muchas más horas.



De activo pasivo a activo gestionable

Aquí está el verdadero cambio.

Una planta renovable convencional depende fundamentalmente del recurso natural.

Hay sol → produce.

Hay viento → produce.

Con almacenamiento aparece una segunda capa:

decidir cuándo entregar la energía.

El activo evoluciona desde:

Renewable Generator

hacia:

Dispatchable Renewable Asset

No completamente despachable —la disponibilidad energética sigue dependiendo del recurso y del tamaño del BESS—, pero sí mucho más controlable comercialmente.


Y aparecen nuevas fuentes de ingresos

El almacenamiento puede añadir distintas capas de valor:

Arbitraje energético

Comprar o almacenar barato y vender en horas más valiosas.

Curtailment recovery

Capturar energía que de otra forma podría perderse.

Peak shifting

Desplazar generación hacia periodos de mayor demanda.

Servicios de ajuste

Utilizar potencia disponible para participar en mercados de flexibilidad cuando regulación y conexión lo permitan.

Control de rampas

Suavizar variaciones rápidas de producción.

Gestión de la conexión

Mantener importación o exportación dentro de límites establecidos.

La clave está en combinarlas.


Revenue stacking cambia el business case

El error sería justificar una batería utilizando únicamente arbitraje.

El nuevo modelo es:

BESS VALUE = Energy + Flexibility + Grid + Capacity + Connection Value

No todos esos ingresos estarán disponibles simultáneamente ni en todos los mercados.

El EMS debe decidir cuál ofrece más valor en cada momento respetando garantías, degradación, estado de carga y restricciones de conexión.

Por eso el software empieza a ser tan importante como la batería.


El PPA también puede evolucionar

El almacenamiento introduce otra posibilidad especialmente interesante.

Una planta solar convencional vende un perfil muy concentrado alrededor de las horas solares.

Una planta solar+BESS puede entregar un perfil diferente.

Por ejemplo:

Solar 12:00 → Battery → Delivery 19:00

Eso permite diseñar productos energéticos más adaptados al consumo del comprador.

El PPA deja de valorar únicamente:

MWh renovables

y puede empezar a valorar:

cuándo se entregan esos MWh.

Para consumidores industriales y data centers, esa diferencia puede ser especialmente importante.


El mercado potencial ya está construido

Éste es probablemente el argumento comercial más potente.

No necesitamos esperar a los próximos 50 GW solares para crear mercado para almacenamiento.

Existe una enorme base instalada de:

☀️ plantas fotovoltaicas;

🌬️ parques eólicos;

🏭 instalaciones industriales con generación propia;

🏢 sistemas C&I;

que pueden analizarse como candidatos para almacenamiento.

Cada instalación existente es potencialmente una oportunidad de BESS retrofit.


SolaX Power

La conversación comercial puede cambiar.

En lugar de preguntar únicamente:

“¿Está desarrollando una nueva planta solar?”

podemos preguntar:

“¿Qué activos renovables tiene ya operativos?”

Y después analizar:

  • perfil horario de generación;

  • precios capturados;

  • curtailment;

  • capacidad de conexión;

  • potencia exportada;

  • restricciones;

  • degradación esperada;

  • mercados disponibles.

A partir de ahí se dimensiona:

BESS + PCS + EMS

para maximizar el valor del activo existente.


No todos los proyectos necesitan una batería

También hay que evitar el entusiasmo fácil.

Añadir BESS no será rentable automáticamente.

Dependerá de:

spread de precios + curtailment + CAPEX + ciclos + degradación + conexión + regulación + servicios disponibles.

En algunas plantas, el retrofit tendrá mucho sentido.

En otras, no.

Por eso el primer producto no debería ser una batería.

Debería ser el análisis económico del activo.


De vender baterías a aumentar el valor de renovables

Ese cambio comercial es importante.

El mensaje deja de ser:

“Tenemos un BESS de X MWh.”

Y pasa a ser:

“Podemos aumentar la flexibilidad y el valor de su planta renovable existente.”

El hardware sigue siendo fundamental.

Pero el cliente compra un resultado:

menos energía desperdiciada;

mejor precio capturado;

mayor utilización de la conexión;

más flexibilidad;

nuevas fuentes potenciales de ingresos.


Conclusión

La primera fase de la transición energética consistió en instalar enormes cantidades de generación renovable.

La siguiente será hacerla gestionable.

Y para conseguirlo no necesitamos empezar siempre desde cero.

Las plantas ya existen.

Las conexiones ya existen.

Las subestaciones ya existen.

Los MW renovables ya están produciendo.

Ahora podemos añadir la pieza que falta:

BESS + EMS

ACCIONA Energía está añadiendo almacenamiento junto a activos solares y eólicos existentes en España. Es una señal concreta de hacia dónde puede evolucionar el mercado.

El próximo boom del almacenamiento podría no llegar únicamente con la próxima generación de plantas renovables.

Puede estar en transformar los GW que ya están conectados.

12 ago 2026

3 TW de solar cambian el negocio eléctrico: ahora el valor está en almacenar

La fotovoltaica mundial ha superado una frontera simbólica: alrededor de 3 TW instalados.

Pero el dato verdaderamente importante no es cuánto solar hemos construido. Es lo que está ocurriendo cuando toda esa capacidad produce simultáneamente.

En los mercados más maduros están aumentando tres fenómenos:

  • curtailment o vertidos de energía renovable;

  • precios cero o negativos durante las horas solares;

  • congestiones en las redes eléctricas.

La consecuencia es clara: añadir más generación renovable ya no garantiza añadir el mismo valor al sistema.

Y ahí es donde el almacenamiento empieza a convertirse en infraestructura esencial.

Hemos pasado del problema de generación al problema de integración

Durante dos décadas, el objetivo principal era reducir el coste del kWh solar.

Ese problema está prácticamente resuelto.

Según IEA-PVPS, en 2025 se instalaron aproximadamente 698 GW de nueva fotovoltaica, llevando la capacidad mundial acumulada hasta alrededor de 3 TW.

La solar ya representa aproximadamente el 10,5% de la demanda eléctrica mundial.

El siguiente desafío es mucho más complejo:

¿cómo integrar cantidades crecientes de generación variable sin desperdiciar energía, saturar las redes o destruir el precio de la propia electricidad solar?

La respuesta requiere flexibilidad.

Y una de las formas más rápidas de conseguirla es el Battery Energy Storage System — BESS.

El curtailment convierte un problema técnico en un problema financiero

Cuando existe más producción renovable que capacidad de evacuación o demanda disponible, el operador debe reducir generación.

Eso significa que una planta perfectamente capaz de producir electricidad recibe la orden de no hacerlo.

Desde el punto de vista técnico es curtailment.

Desde el punto de vista del inversor significa algo mucho más sencillo:

energía que podría haberse vendido y que termina valiendo cero.

A medida que aumenta la penetración renovable, este riesgo empieza a afectar directamente a:

  • ingresos;

  • ratios de captura de precio;

  • previsibilidad del cash flow;

  • PPAs;

  • financiación;

  • rentabilidad del proyecto.

Por eso el almacenamiento empieza a formar parte del diseño económico del activo renovable, no solamente de su diseño eléctrico.

El BESS cambia la lógica

Una planta solar convencional funciona esencialmente así:

Solar → Red

Una instalación híbrida añade una segunda posibilidad:

Solar → BESS → Red

Ese pequeño cambio arquitectónico permite desacoplar dos momentos que hasta ahora estaban obligatoriamente unidos:

el momento en que se genera la electricidad y el momento en que se vende.

La energía producida a las 13:00 puede almacenarse y entregarse a las 19:00.

Eso puede permitir:

  • reducir curtailment;

  • evitar vender durante periodos de precios negativos;

  • desplazar generación hacia horas de mayor precio;

  • limitar picos de exportación;

  • utilizar mejor la capacidad del punto de conexión.

El punto de conexión se convierte en un activo

Este último aspecto puede ser incluso más importante que el arbitraje energético.

Imaginemos una planta fotovoltaica de 100 MW conectada mediante una infraestructura de red limitada a 100 MW.

Durante determinadas horas la generación puede acercarse simultáneamente a ese límite.

Si añadimos un BESS, parte de la producción puede almacenarse durante esas horas y exportarse posteriormente.

La batería permite utilizar el mismo punto de conexión durante más horas.

Conceptualmente:

sin BESS

100 MW durante pocas horas.

con BESS

menor pico de exportación + energía desplazada a otras horas.

Por tanto, el BESS no solo almacena electricidad.

También aumenta la utilización económica de una infraestructura de red extremadamente escasa.

Y esa capacidad de red tiene cada vez más valor.

España está entrando precisamente en esta fase

España combina algunas de las mejores condiciones solares de Europa con una penetración renovable rápidamente creciente.

IEA-PVPS sitúa a España entre los mercados con más del 30% de penetración fotovoltaica teórica.

Eso es una enorme ventaja energética.

Pero también significa que el sistema necesita rápidamente más capacidad para:

  • desplazar energía;

  • absorber excedentes;

  • estabilizar la red;

  • gestionar congestiones;

  • responder a variaciones de generación.

Construir más líneas eléctricas seguirá siendo imprescindible.

Pero una nueva línea puede necesitar años de permisos y construcción.

Un BESS puede desplegarse mucho más rápidamente.

Y el BESS puede hacer mucho más que almacenar solar

Éste es probablemente el punto que más se infravalora.

La misma batería utilizada inicialmente para reducir curtailment puede potencialmente participar también en otras funciones, dependiendo de regulación, diseño y mercado:

Arbitraje energético

Carga cuando la electricidad es barata y descarga cuando su valor aumenta.

Peak shaving

Reduce los máximos de potencia importada o exportada.

Servicios de frecuencia

La electrónica de potencia puede responder extremadamente rápido a desviaciones del sistema.

Reserva

Mantiene capacidad disponible para responder a necesidades de la red.

Grid forming

Determinados inversores pueden contribuir activamente a establecer tensión y frecuencia, aumentando la resiliencia de sistemas con elevada penetración de recursos basados en electrónica de potencia.

Gestión de congestión

La batería puede modificar cuándo y cuánto se importa o exporta energía.

Por eso analizar un BESS únicamente mediante el spread diario del mercado eléctrico puede subestimar significativamente su valor.

El nuevo paradigma renovable

La primera etapa de la transición energética fue:

construir generación renovable barata.

La segunda será:

hacer flexible esa generación.

Y eso cambia el diseño óptimo del sistema.

Antes:

Solar + Grid

Ahora:

Solar + BESS + Smart Inverter + EMS + Grid

La batería deja de ser un accesorio.

Se convierte en la capa de flexibilidad entre una generación variable y una red que tiene límites físicos.

Conclusión

Superar los 3 TW de solar es una gran noticia.

Pero también marca el comienzo de una nueva etapa.

Cuanta más energía solar instalemos, mayor será la necesidad de decidir cuándo, cómo y a qué potencia entregar esa electricidad a la red.

El próximo cuello de botella de la transición energética no será producir electricidad renovable.

Será integrarla.

Y precisamente por eso el almacenamiento puede convertirse en uno de los activos más estratégicos del sistema eléctrico de esta década.

El BESS ya no es simplemente una batería detrás de una planta solar.

Es la infraestructura que transforma energía renovable variable en energía gestionable.