El diferencial horario alcanzó un récord de 148 €/MWh en España y 142 €/MWh en Portugal. Pero la verdadera señal para los BESS no es solo su magnitud: es su creciente recurrencia.
El mercado eléctrico ibérico acaba de enviar una de sus señales más claras a favor del almacenamiento.
Durante julio de 2026, la diferencia media diaria entre la hora más cara y la más barata alcanzó 148 €/MWh en España y 142 €/MWh en Portugal, máximos históricos superiores incluso a los registrados durante la crisis energética de 2022.
Sin embargo, interpretar estos datos únicamente como un nuevo episodio de volatilidad sería quedarse en la superficie. La formación del spread ha cambiado.
En 2022, los diferenciales extremos estaban principalmente asociados al elevado precio del gas natural. Actualmente, el motor es más estructural: la producción fotovoltaica reduce los precios durante las horas centrales del día, mientras que la retirada del sol obliga a cubrir la demanda vespertina con tecnologías de mayor coste marginal.
Del “duck curve” al caso de negocio del BESS
La curva de precios española está reproduciendo cada vez con mayor claridad la conocida duck curve:
abundancia solar y precios bajos al mediodía;
descenso rápido de la generación fotovoltaica al atardecer;
demanda todavía elevada durante las primeras horas de la noche;
entrada de generación más cara para cubrir la rampa.
El resultado es una ventana natural para que los sistemas de almacenamiento carguen durante las horas solares y descarguen durante las puntas vespertinas.
No se trata solo de capturar precios excepcionalmente altos. En España, una parte importante del valor procede de la repetición diaria de precios muy bajos, seguida de una recuperación rápida después de la puesta de sol.
La regularidad puede ser más valiosa que el récord
Entre 2023 y 2025, el 10 % de los días con mayor spread representó aproximadamente el 18 % del spread acumulado en España. La concentración fue superior en Reino Unido, Alemania y Suecia SE3. Además, España necesitó alrededor de 124 días para acumular la mitad del spread anual, frente a solo 85 días en Suecia.
Esto apunta a una característica relevante para los inversores: los ingresos potenciales del almacenamiento español podrían depender menos de unos pocos eventos extraordinarios.
Una distribución más regular puede ofrecer:
mayor número de oportunidades operativas;
menor dependencia de episodios meteorológicos extremos;
previsiones de ingresos potencialmente más estables;
menor riesgo de perder gran parte del resultado anual por una estrategia de operación incorrecta durante unos pocos días.
No obstante, regularidad no significa necesariamente mayor rentabilidad. En 2025, el spread diario medio alemán fue cercano a 124 €/MWh, frente a unos 98 €/MWh en España. Alemania ofrecía una oportunidad teórica mayor; España, una distribución más equilibrada.
Un spread de 148 €/MWh no es un ingreso de 148 €/MWh
Aquí conviene evitar una conclusión demasiado optimista.
El spread horario representa la diferencia entre el precio máximo y el mínimo de cada día. Es una primera aproximación al valor del arbitraje, pero no equivale al margen neto obtenido por una batería.
El resultado real dependerá de:
eficiencia de carga y descarga;
degradación asociada a los ciclos;
profundidad de descarga;
disponibilidad técnica;
duración del sistema;
precisión de la previsión de precios;
costes de operación;
capacidad de capturar realmente las horas óptimas;
participación en mercados intradiarios y servicios de ajuste.
Una batería tampoco puede asumir automáticamente que toda su capacidad energética se cargará al precio mínimo y se venderá al máximo. Los spreads de dos, cuatro o seis horas son normalmente más representativos para evaluar sistemas de mayor duración.
La estrategia ganadora será el value stacking
El arbitraje diario refuerza el caso de negocio, pero difícilmente debería ser la única fuente de ingresos de un BESS.
La estrategia más robusta consiste en combinar diferentes servicios:
arbitraje en mercado diario e intradiario;
servicios de balance y regulación;
reducción de picos de consumo;
optimización de autoconsumo fotovoltaico;
gestión de restricciones de red;
respaldo y continuidad de suministro;
participación futura en mercados de capacidad o flexibilidad local.
En instalaciones industriales, comerciales o centros de datos, el BESS puede aportar además valor detrás del contador: limitar la potencia contratada, suavizar rampas, evitar ampliaciones de conexión y mejorar la resiliencia operativa.
Más almacenamiento terminará reduciendo los propios spreads
Existe una paradoja inevitable: cuanto más almacenamiento se instale, mayor será la competencia por comprar en horas baratas y vender en horas caras.
El propio despliegue de baterías, bombeo, interconexiones y respuesta de la demanda tenderá a suavizar las diferencias de precio. Por tanto, no es prudente proyectar los spreads récord de julio de manera constante durante toda la vida útil de un activo.
Pero esa compresión no elimina el valor del almacenamiento. Lo transforma.
A medida que disminuya el arbitraje puro, aumentará la importancia de:
la velocidad de respuesta;
la optimización algorítmica;
la participación simultánea en varios mercados;
la disponibilidad técnica;
la integración con generación renovable y cargas flexibles.
Conclusión
Los 148 €/MWh registrados en España son una cifra llamativa, pero el dato verdaderamente relevante es otro: la estructura del mercado ibérico está generando oportunidades de flexibilidad de manera cada vez más recurrente.
La expansión solar está creando excedentes durante el día y rampas de precio al atardecer. El almacenamiento es la tecnología capaz de conectar ambos momentos.
El mensaje para promotores, industrias y grandes consumidores es claro: el BESS ya no debe evaluarse únicamente como un sistema de respaldo, sino como un activo energético capaz de operar diariamente, optimizar costes y monetizar la flexibilidad.
El spread récord de julio no garantiza por sí solo la rentabilidad de ningún proyecto. Pero confirma que el mercado está empezando a valorar exactamente aquello que las baterías pueden ofrecer: desplazar energía en el tiempo, responder rápidamente y convertir volatilidad en flexibilidad gestionable.

