Es una señal importante.
Pero desde el punto de vista energético hay algo que llama poderosamente la atención:
¿Dónde está el almacenamiento?
El documento habla de resiliencia, transición ecológica, electrificación, renovables, infraestructuras energéticas y reducción de la dependencia de combustibles fósiles.
Pero no menciona específicamente los BESS —Battery Energy Storage Systems—. La referencia al “almacenamiento” que aparece en el texto corresponde al almacenamiento hidráulico vinculado al sector agrario, no al almacenamiento eléctrico.
Y, sin embargo, el propio Eje 13 establece que la transición ecológica española seguirá guiándose por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030 (PNIEC). (MITECO)
Ahí cambia completamente la fotografía.
El PNIEC fija para 2030 un objetivo de 22,5 GW de almacenamiento energético. Importante: esos 22,5 GW no son exclusivamente baterías; incluyen distintas tecnologías de almacenamiento.
Pero los BESS tienen una característica que los convierte en una herramienta especialmente valiosa:
pueden reaccionar en milisegundos.
Y eso cambia su papel dentro del sistema eléctrico.
El BESS ya no es simplemente una batería
Durante años hemos explicado el almacenamiento con una idea muy sencilla:
cargar cuando sobra energía y descargar cuando hace falta.
Eso sigue siendo cierto.
Pero se está quedando corto.
Un BESS moderno puede convertirse, dependiendo de su diseño, control y conexión, en una infraestructura capaz de aportar:
Por eso deberíamos dejar de pensar en el almacenamiento únicamente como un activo que guarda electricidad.
Un BESS gestiona tiempo, potencia y flexibilidad.
Y esas tres variables van a ser cada vez más valiosas.
Renovables sin flexibilidad no son suficientes
España dispone de un enorme recurso solar y eólico.
El PNIEC contempla para 2030 76 GW de fotovoltaica, 62 GW de eólica y 22,5 GW de almacenamiento.
La combinación es lo realmente importante.
Porque producir más electricidad renovable es solo la primera parte del problema.
Después tenemos que conseguir que esa energía esté disponible cuando el sistema la necesita.
Y ahí aparece el almacenamiento.
El almacenamiento puede convertirse en el puente entre una generación cada vez más variable y una demanda que necesita electricidad exactamente cuando la requiere.
La resiliencia energética empieza antes de la emergencia
Hay además un cambio conceptual que considero fundamental.
Cuando hablamos de emergencia climática solemos pensar en la respuesta posterior: reparar infraestructuras, movilizar recursos o recuperar servicios.
Pero una infraestructura resiliente se diseña antes de que llegue el problema.
El propio Pacto propone analizar los riesgos climáticos sobre sectores estratégicos, entre ellos específicamente la energía, y utilizar esos análisis para desarrollar políticas preventivas.
Ese principio debería trasladarse también al diseño del sistema eléctrico.
No esperar a que la red esté congestionada.
No esperar a que haya que limitar generación renovable.
No esperar al siguiente episodio de demanda extrema.
Preparar capacidad flexible antes.
Y ahí los BESS pueden jugar un papel muy importante.
22,5 GW no deberían ser únicamente un objetivo: deberían ser infraestructura estratégica
España tiene una oportunidad extraordinaria.
Puede combinar uno de los mejores recursos renovables de Europa con almacenamiento distribuido en diferentes niveles del sistema:
utility-scale BESS → C&I BESS → autoconsumo + batería → microgrids → data centers → industria.
No todos esos sistemas harán lo mismo.
Y tampoco todo el almacenamiento del PNIEC será batería.
Pero cuanto más flexible sea el sistema eléctrico, mayor capacidad tendremos para integrar renovables, electrificar nuevos consumos y utilizar mejor las infraestructuras existentes.
El propio MITECO reconoce en documentación regulatoria de 2026 que alcanzar los 22,5 GW de almacenamiento permitirá aportar flexibilidad al sistema eléctrico y facilitar los objetivos de reducción de emisiones.
El siguiente paso del Pacto debería ser claro
El Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática es una oportunidad para construir una estrategia que sobreviva a ciclos electorales y decisiones de corto plazo.
Pero si queremos hablar seriamente de resiliencia energética, el almacenamiento eléctrico no debería permanecer simplemente implícito a través del PNIEC.
Debería ocupar un lugar mucho más visible.
Porque la transición energética ya no consiste únicamente en instalar más MW renovables.
Consiste en conseguir que esos MW sean gestionables, flexibles y útiles para el sistema cuando realmente se necesitan.
Y para conseguirlo, los BESS van a ser una de las piezas fundamentales.

