BloombergNEF anticipa 194 GW de centros de datos en Estados Unidos para 2035, pero advierte de una brecha energética que podría frenar decenas de gigavatios de nueva capacidad
La carrera mundial por la inteligencia artificial suele explicarse hablando de procesadores, capacidad de cómputo y disponibilidad de suelo.
Pero el verdadero cuello de botella empieza a estar en otro lugar:
la electricidad.
BloombergNEF ha elevado nuevamente sus previsiones para el mercado estadounidense de centros de datos. Espera que la capacidad instalada alcance los 118 GW en 2030, un 52% más que en su estimación de diciembre de 2025, y llegue hasta aproximadamente 194 GW en 2035.
El dato es impresionante.
Pero todavía lo es más la distancia entre la infraestructura digital que el mercado quiere construir y la infraestructura energética que realmente puede conectarse.
Una brecha energética de 63 GW
Por primera vez, BloombergNEF ha comparado su previsión de centros de datos con un escenario basado en las ventas esperadas de chips de inteligencia artificial.
El resultado muestra que los procesadores previstos podrían justificar hasta 207 GW de capacidad de centros de datos en Estados Unidos hacia 2033.
Sin embargo, la previsión realista de BNEF queda aproximadamente 63 GW por debajo, principalmente como consecuencia de restricciones energéticas.
Y la brecha podría ser incluso mayor, porque el escenario de chips considera solamente servidores dedicados a inteligencia artificial, sin incluir todas las demás cargas de los centros de datos.
Esto cambia completamente la conversación.
El problema ya no es únicamente fabricar suficientes chips.
El problema es encontrar dónde conectarlos.
La conexión eléctrica se convierte en el nuevo activo estratégico
Durante años, la ubicación de un centro de datos se decidía principalmente por factores como:
disponibilidad de fibra;
precio del suelo;
incentivos fiscales;
proximidad a los usuarios;
acceso a personal especializado.
Todos ellos siguen siendo importantes.
Pero ahora hay una pregunta que condiciona a todas las demás:
¿Cuántos megavatios pueden estar disponibles, con qué nivel de firmeza y en qué fecha?
Una parcela puede tener fibra, permisos y financiación, pero seguir siendo inviable si la conexión eléctrica necesita cinco, siete o diez años para materializarse.
BNEF estima que el desarrollo completo de un proyecto requiere actualmente una media de 5,3 años para los hyperscalers y de 8,4 años para otros promotores.
La mayor diferencia aparece antes del inicio de la construcción: aproximadamente tres años de preconstrucción para los hyperscalers frente a 5,7 años para el resto.
Por tanto, disponer de energía antes que la competencia puede valer más que disponer del mejor terreno.
48 GW de generación local a gas
BloombergNEF también introduce una conclusión incómoda.
La mayor cantidad de nueva demanda de centros de datos que la red estadounidense habría conectado en un solo año se estima en unos 10 GW.
Si ese ritmo no aumenta, serían necesarios aproximadamente 48 GW de generación local a gas antes de 2035 para cumplir la previsión base de crecimiento de los centros de datos.
Esto no significa que el gas sea necesariamente la solución óptima.
Significa que, con el ritmo actual de desarrollo de la red, las cuentas no cuadran sin una fuente adicional de energía detrás del contador.
Pero tampoco debería extraerse la conclusión simplista de que el futuro de los centros de datos será exclusivamente gas.
Una central de generación local puede aportar energía firme, pero introduce otros problemas:
emisiones;
disponibilidad de combustible;
permisos ambientales;
mantenimiento;
rampas de arranque;
eficiencia a carga parcial;
ruido;
dependencia de una única tecnología;
dificultad para adaptarse a cargas altamente dinámicas.
La arquitectura más razonable será híbrida.
El BESS no sustituye al gas, pero puede hacerlo mucho más eficiente
Un sistema de almacenamiento en baterías no puede alimentar económicamente durante semanas un campus de cientos de megavatios.
Pretender sustituir toda la generación firme mediante baterías de corta duración sería técnicamente simplista y económicamente difícil de justificar.
Pero esa no es la principal función que debería desempeñar un BESS.
En un centro de datos, el almacenamiento puede convertirse en la capa que coordina la red, la generación local y la demanda informática.
Entre sus aplicaciones se encuentran:
suavizar las rampas provocadas por las cargas de inteligencia artificial;
limitar los picos de importación desde la red;
reducir la potencia firme inicialmente contratada;
permitir conexiones flexibles o condicionadas;
proporcionar respaldo inmediato mientras arrancan los generadores;
soportar operaciones en isla;
participar en black start;
estabilizar frecuencia y tensión;
mantener los generadores cerca de sus puntos de mayor eficiencia;
absorber excedentes renovables;
prestar servicios de ajuste al sistema eléctrico;
facilitar una ampliación modular del campus.
El valor del BESS no debe medirse únicamente por las horas durante las que puede alimentar todo el centro de datos.
También debe medirse por los megavatios de infraestructura que permite conectar antes, por los generadores que evita sobredimensionar y por la capacidad adicional que libera en una conexión eléctrica restringida.
Del centro de datos pasivo al centro de datos flexible
La solución no consiste solamente en añadir baterías.
También será necesario gestionar el consumo.
No todas las cargas informáticas tienen la misma prioridad ni necesitan ejecutarse exactamente en el mismo momento.
La inferencia crítica, las funciones de seguridad o los servicios contratados con elevada disponibilidad deberán mantenerse.
Pero determinadas tareas de entrenamiento, procesamiento batch o cálculo no urgente pueden desplazarse temporalmente, reducirse o trasladarse a otra ubicación.
Esto permite que el centro de datos deje de comportarse como una carga completamente rígida y pase a operar como un sistema energético flexible.
En lugar de diseñar toda la instalación para el peor caso simultáneo, la operación puede coordinar:
disponibilidad de red;
estado de carga de las baterías;
generación local;
capacidad de refrigeración;
reservas de emergencia;
precio de la energía;
restricciones ambientales;
prioridad de los workloads.
El verdadero salto tecnológico no será instalar más equipos de forma aislada.
Será orquestarlos como un único sistema.
Un riesgo adicional: promotores sin experiencia
El crecimiento previsto también incorpora un importante riesgo de ejecución.
Según BloombergNEF, 52 de los 100 mayores proyectos anunciados en Estados Unidos pertenecen a compañías que nunca antes han construido un centro de datos. En conjunto representan aproximadamente 87 GW de capacidad anunciada.
Esto no significa que todos esos proyectos vayan a cancelarse.
Pero sí aumenta el riesgo de:
diseños energéticos poco realistas;
retrasos en permisos;
errores de integración;
infraestimación de los plazos de conexión;
sobredimensionamiento de equipos;
incompatibilidades entre fabricantes;
estrategias de respaldo mal coordinadas.
En proyectos de esta escala, no basta con comprar un BESS, unos generadores y una plataforma de control.
Es necesario demostrar que todos los activos pueden operar coordinadamente durante condiciones normales, restricciones de red, fallos, mantenimiento y recuperación del servicio.
La oportunidad para el almacenamiento
La previsión de BNEF no es solamente una noticia sobre centros de datos.
Es una señal para toda la industria energética.
Los centros de datos necesitan soluciones capaces de reducir su dependencia de una conexión tradicional y completamente firme.
Eso abre una oportunidad para:
BESS C&I y utility-scale;
microredes;
inversores grid-forming;
sistemas híbridos de generación;
almacenamiento térmico;
conexiones flexibles;
plataformas avanzadas de gestión energética;
integración entre energía y cómputo.
Para fabricantes e integradores como SolaX Power, la oportunidad no consiste simplemente en vender capacidad de batería.
Consiste en proporcionar una arquitectura que permita al cliente:
conectarse antes;
ampliar el campus por fases;
reducir picos;
proteger cargas críticas;
integrar renovables y generación local;
mantener estabilidad durante perturbaciones;
operar dentro de los límites de la red.
Conclusión
La previsión de 194 GW de centros de datos en Estados Unidos para 2035 puede seguir revisándose.
Pero el mensaje de fondo parece mucho más sólido:
La velocidad de crecimiento de la inteligencia artificial estará condicionada por la velocidad a la que pueda desarrollarse la infraestructura energética.
La próxima generación de centros de datos no podrá depender únicamente de una conexión rígida a la red.
Necesitará combinar:
red + BESS + generación local + renovables + refrigeración flexible + gestión inteligente del cómputo.
La IA demanda más electricidad.
Pero, sobre todo, demanda una electricidad más flexible, resiliente y controlable.
Y ahí es donde el almacenamiento deja de ser un complemento.
Se convierte en infraestructura crítica.

