El 4 de noviembre de 2026 podría marcar un cambio en las expectativas de inversión energética. Pero conviene distinguir entre un cambio político, una reacción financiera y una transformación real del mercado.
Mientras Estados Unidos termina de digerir el resultado de sus elecciones legislativas, los mercados europeos ya han empezado a reaccionar.
Los demócratas han recuperado el control del Senado y de la Cámara de Representantes. Donald Trump sigue en la Casa Blanca, pero tendrá que gobernar con un Congreso de signo contrario.
Y las empresas de energías renovables han reaccionado inmediatamente.
Según Reuters, durante la mañana del 4 de noviembre:
Ørsted: +6,7 %.
Nordex: +5,3 %.
Vestas: +4,0 %.
No estamos hablando de nuevas adjudicaciones, parques eólicos autorizados o contratos de suministro.
Estamos hablando de algo que los mercados financieros valoran especialmente: las expectativas sobre el riesgo futuro.






