Mientras en Europa se ven precios por encima de los 100 €/MWh en el 'pool' ibérico rondan los precios en los 0-5 €/MWh por la alta generación eólica e hidroeléctrica en ambos países.
Al inicio de la primera semana de febrero, los precios de la mayoría de los mercados eléctricos europeos descendieron y, pese a una ligera recuperación en la segunda mitad de la semana en algunos casos, los promedios semanales bajaron respecto a la semana anterior. Aun así, en la mayoría de los mercados los precios se mantuvieron por encima de 100 €/MWh, con la excepción de Portugal, España y Francia.
El mercado ibérico volvió a desacoplarse, con precios significativamente más bajos durante la semana. La producción solar aumentó en los principales mercados y la eólica alcanzó un récord de producción para un día de febrero en Italia, mientras que la demanda eléctrica descendió en la mayoría de los mercados. Los futuros de CO2 registraron su nivel más bajo desde octubre de 2025. (Ir a la noticia ->)
Cuando se habla del PERTE de Descarbonización Industrial, es fácil caer en una simplificación: pensar que financia baterías, placas solares o tecnología “verde”.
No es así.
El PERTE financia algo más exigente: cambios reales de proceso industrial que reduzcan emisiones de CO₂ de forma verificable.
En ese contexto, un sistema de almacenamiento energético (BESS) solo tiene sentido cuando es condición necesaria para electrificar procesos y eliminar combustibles fósiles. No cuando es únicamente una herramienta para optimizar la factura eléctrica.
Ahí está la diferencia entre un proyecto energético… y un proyecto de descarbonización.
El criterio clave: emisiones evitadas, no equipos instalados
La evaluación no se centra en cuántos MWh de batería se instalan. La pregunta técnica es otra:
¿Qué consumo fósil desaparece gracias al proyecto?
Si la planta seguiría quemando gas o diésel aunque haya batería, el impacto es marginal.
Si la batería permite sustituir combustión por electricidad renovable, el proyecto entra en la lógica del PERTE.
En ese momento, el BESS deja de ser un complemento y pasa a ser infraestructura crítica de proceso.
El verdadero cuello de botella: la red eléctrica
Hoy muchos procesos industriales ya son electrificables:
hornos
vapor
secado
calentamiento de fluidos
calor de proceso
El problema no suele ser el proceso. Es la potencia disponible.
Picos de demanda, rampas de carga o limitaciones de acometida hacen inviable la electrificación sin reforzar la red, lo que implica plazos largos y costes elevados.
El BESS actúa como buffer energético:
cubre picos de potencia
suaviza perfiles de carga
desacopla proceso y red
mantiene estabilidad operativa
Sin almacenamiento, la electrificación puede ser técnicamente imposible. Con almacenamiento, pasa a ser viable.
Renovables que sí cuentan
Instalar fotovoltaica sin almacenamiento suele generar un desajuste:
la energía solar no coincide con la curva de consumo industrial.
El resultado son vertidos y bajo aprovechamiento real.
Cuando se integra un BESS:
se almacena excedente renovable
se libera cuando el proceso lo necesita
aumenta el autoconsumo efectivo
se reduce energía fósil de respaldo
Esto no es una mejora estética: impacta directamente en el cálculo de CO₂ evitado.
Eliminación del respaldo fósil
Muchas plantas siguen dependiendo de:
grupos electrógenos diésel
calderas de apoyo
sistemas térmicos redundantes
El almacenamiento industrial permite mantener continuidad productiva sin combustión.
Cada hora de diésel evitada se traduce en reducción directa de emisiones. Es uno de los argumentos más sólidos en cualquier expediente de descarbonización.
Cuando el almacenamiento pasa a ser parte del proceso
Un BESS orientado a PERTE no opera como activo financiero. Opera como activo industrial.
Eso implica:
integración con SCADA de planta
lógica de operación basada en producción
prioridad a renovables
estabilidad de cargas críticas
La batería deja de responder al precio del mercado y pasa a responder a las necesidades del proceso productivo.
El papel de las soluciones industriales de SolaX Power
Las soluciones industriales de SolaX Power están diseñadas precisamente para este escenario: almacenamiento integrado en arquitectura de planta, no como sistema aislado.
Su enfoque combina:
arquitectura containerizada modular
electrónica de potencia industrial
integración con sistemas de control
seguridad certificada
escalabilidad por fases
El objetivo no es solo almacenar energía, sino garantizar viabilidad de electrificación y continuidad operativa en entornos industriales exigentes.
Cuando el BESS se diseña con esta lógica, encaja de forma natural en proyectos PERTE: como infraestructura de descarbonización, no como accesorio energético.
Conclusión
El PERTE 2026 no va de instalar baterías.
Va de cambiar procesos industriales sin perder competitividad.
Un BESS tiene sentido cuando:
habilita electrificación profunda
convierte renovables en energía útil
elimina combustión fósil
garantiza estabilidad productiva
En ese marco, el almacenamiento de SolaX Power no es una tendencia tecnológica. Es una herramienta para seguir produciendo… con menos emisiones.
Y su valor no se mide en MWh instalados, sino en toneladas de CO₂ que la planta deja de emitir.
La industria de los datacenters ha dejado de ser un negocio puramente inmobiliario-tecnológico. Hoy es infraestructura crítica comparable a energía, transporte o telecomunicaciones. Un CEO de datacenters ya no gestiona solo racks y megavatios: gestiona riesgo sistémico, regulación, geopolítica digital y sostenibilidad energética.
La próxima década no la ganará quien construya más metros cuadrados, sino quien optimice resiliencia, eficiencia energética, cumplimiento regulatorio y arquitectura distribuida.
1. El cambio de paradigma: de capacidad a resiliencia
Históricamente, la ventaja competitiva se medía en capacidad instalada. Hoy el indicador clave es resiliencia operativa:
tolerancia a fallos multisitio,
arquitectura edge + core híbrida,
recuperación ante desastres automatizada,
ciberresiliencia integrada.
Un datacenter ya no puede ser un punto único de fallo. Las empresas clientes asumen que la interrupción es inevitable; lo que evalúan es:
¿cuánto tarda el proveedor en recuperarse y con qué impacto?
La ventaja competitiva no está en evitar fallos, sino en absorberlos sin impacto visible.
Esto exige inversión en:
automatización de orquestación,
monitoreo predictivo,
redundancia geográfica real,
simulaciones de fallo como práctica habitual (chaos engineering).
2. Energía: el nuevo cuello de botella
La limitación principal del crecimiento no es tecnológica. Es energética.
Los datacenters entran en competencia directa con:
redes eléctricas nacionales,
políticas climáticas,
regulación de consumo,
presión social por sostenibilidad.
El CEO que no integre energía como eje estratégico quedará bloqueado por regulación antes que por demanda.
Las decisiones críticas ya no son solo:
¿dónde construir?
Sino:
¿de dónde proviene la energía?
¿qué PUE real se puede sostener a escala?
¿qué porcentaje es renovable verificable?
¿cómo se reutiliza el calor residual?
¿qué acuerdos existen con operadores eléctricos?
La energía se convierte en ventaja competitiva cuando se transforma en:
contratos a largo plazo,
integración con redes de calefacción urbana,
generación propia,
certificación ambiental auditada.
No es reputación: es licencia para operar.
3. Regulación: de carga a barrera de entrada
NIS2, normativas energéticas, requisitos de ciberseguridad, soberanía de datos…
Muchos actores lo ven como carga regulatoria. En realidad, es una barrera de entrada estratégica.
Cuanto más compleja la regulación, menos competidores pueden cumplirla.
Un CEO inteligente no minimiza regulación; la convierte en activo:
certificaciones como ISO 27001 o EN 50600 → ventaja comercial,
El colocation ya no compite por espacio: compite por energía
El mercado de colocation ha entrado en una fase donde la diferenciación real ya no está en los metros cuadrados ni en la conectividad. Esos elementos son la base. El verdadero factor competitivo es ahora la infraestructura energética.
El whitepaper Datacenter Leitfaden lo resume con claridad: los centros de datos modernos deben priorizar disponibilidad, redundancia eléctrica y eficiencia energética como pilares estratégicos del negocio. La energía deja de ser un soporte invisible para convertirse en un activo crítico.
En este contexto, la integración de sistemas avanzados de almacenamiento energético como los desarrollados por SolaX representa una evolución natural del modelo de colocation profesional.
De respaldo eléctrico a plataforma energética inteligente
El diseño clásico de un data center protege contra fallos, pero no optimiza el uso de energía. La nueva generación de operadores necesita algo más: capacidad de gestión energética activa.
Aquí es donde entran soluciones BESS industriales como las de SolaX, diseñadas para integrarse en la arquitectura eléctrica del centro de datos como una capa de inteligencia energética.
No se trata de sustituir UPS o generadores, sino de añadir una infraestructura que:
estabiliza la red interna
amortigua picos de carga
protege equipos sensibles
optimiza el consumo energético
mejora la continuidad operativa
Este enfoque encaja directamente con las recomendaciones del Datacenter Leitfaden, que enfatiza la necesidad de redundancia real y resiliencia energética como condición para un colocation competitivo.
Resiliencia como argumento comercial
Para un CEO de colocation, la resiliencia no es un concepto técnico: es una promesa de marca.
Los clientes empresariales contratan certeza. El whitepaper destaca que los fallos en centros propios generan pérdidas significativas y que la externalización a infraestructuras profesionales reduce ese riesgo.
La integración de soluciones energéticas inteligentes de SolaX permite elevar ese mensaje:
continuidad energética diseñada, no improvisada
Esto convierte la arquitectura eléctrica en un argumento comercial tangible.
Eficiencia energética y sostenibilidad medible
El entorno regulatorio europeo empuja a los centros de datos hacia mayores estándares de eficiencia y sostenibilidad. El Datacenter Leitfaden subraya que la eficiencia energética será un factor estructural en la competitividad futura.
Las soluciones de almacenamiento de SolaX permiten:
integración eficiente de renovables
reducción de picos de consumo
mejora del perfil energético global
apoyo a estrategias ESG
optimización de costes eléctricos
Esto no es solo cumplimiento normativo: es posicionamiento estratégico.
Un colocation energéticamente inteligente es más atractivo para clientes con políticas de sostenibilidad exigentes.
Escalabilidad sin fricción
Uno de los mayores retos de crecimiento en colocation es la capacidad energética. El whitepaper insiste en que la infraestructura debe diseñarse para escalar sin rediseños traumáticos.
Los sistemas modulares de SolaX permiten ampliar capacidad energética de forma progresiva, alineando inversión con demanda real. Esto ofrece al operador:
La evolución natural del sector apunta a centros de datos que no solo consumen energía, sino que la gestionan activamente.
Integrar almacenamiento SolaX permite transformar el colocation en una microred inteligente capaz de:
autoconsumo optimizado
resiliencia ante eventos de red
gestión predictiva de carga
mayor independencia energética
El Datacenter Leitfaden plantea que los centros de datos modernos deben integrarse en un ecosistema digital y energético más amplio. SolaX aporta la capa tecnológica que hace posible esa transición.
Conclusión
El colocation del futuro no se definirá solo por conectividad y seguridad física. Se definirá por inteligencia energética.
El mensaje central del whitepaper es claro: resiliencia, eficiencia y preparación para el cambio son condiciones esenciales. Integrar soluciones de almacenamiento energético de SolaX es una extensión lógica de ese principio.
Para un CEO de centros de datos, la energía deja de ser un coste inevitable y pasa a ser una palanca estratégica de:
diferenciación competitiva
estabilidad operativa
eficiencia económica
posicionamiento de marca
Quien controle la energía, controlará el margen.
Y en el colocation moderno, el margen es ventaja competitiva.
El informe Electricity 2026 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) muestra que el sector eléctrico está entrando en una nueva fase de crecimiento estructural, impulsado por la electrificación acelerada de la economía, la expansión de energías renovables y la necesidad de sistemas más flexibles y resilientes. Europa y, en particular, España enfrentan desafíos específicos en su transición energética: integración de renovables en redes existentes, modernización de infraestructura y apoyo a la estabilidad del sistema. En este contexto, las soluciones de almacenamiento y control como las que ofrece SolaX Power juegan un papel clave para facilitar la gestión de red, aumentar la capacidad de integración renovable y mejorar la resiliencia del sistema.
1. Perspectiva del Informe Electricity 2026
El informe destaca varios cambios estructurales del sistema eléctrico mundial:
La demanda eléctrica global seguirá creciendo de forma notable (≈3,6 % anual hasta 2030) y superará el ritmo de crecimiento de los combustibles fósiles.
Más del 80 % del crecimiento de la demanda se concentrará en economías emergentes, pero los países avanzados como los de la Unión Europea también verán una aceleración de la demanda.
La participación de energías renovables y nuclear representará alrededor del 50 % de la electricidad mundial en 2030, con la energía solar como principal impulsor del crecimiento renovable.
Uno de los retos centrales es la capacidad de la red para absorber y gestionar crecientes niveles de generación renovable variable. La AIE estima que miles de gigavatios de capacidad renovable y de almacenamiento se quedan bloqueados en colas de conexión por limitaciones de la infraestructura de red.
Este panorama revela que la transición eléctrica ya no depende solo de la capacidad de generar energía renovable, sino también de mantener estabilidad, flexibilidad y resiliencia en el sistema eléctrico.
2. Retos Clave para Europa y España
2.1 Integración de Renovables en Redes Existentes
Europa ha establecido objetivos ambiciosos de reducción de emisiones y aumento de renovables para 2030. Sin embargo:
Las redes de transporte y distribución europeas fueron diseñadas inicialmente para generación centralizada, no para un sistema con alta penetración de renovables distribuidas y variables como solar y eólica.
El crecimiento de la generación renovable intensifica la necesidad de sistemas que puedan gestionar la intermitencia, ajustar flujos de potencia y responder rápidamente a cambios en producción y demanda.
En España, este reto es especialmente claro. La expansión solar y eólica ha sido rápida, pero muchas instalaciones enfrentan cuellos de botella de conexión a la red debido a la capacidad limitada de las líneas existentes y la complejidad de los procesos de autorización.
2.2 Flexibilidad y Capacidad de Respuesta
La generación renovable variable crea fluctuaciones que deben ser compensadas en tiempo real para garantizar la estabilidad de frecuencia y voltaje. Esto requiere:
Recursos que puedan actuar en milisegundos para equilibrar la generación y la demanda.
Sistemas de control que optimicen flujos de energía y soporten servicios auxiliares como regulación de frecuencia y tensión.
Tradicionalmente, estos servicios eran provistos por plantas de generación térmica, pero con menos térmicas online, Europa y España necesitan nuevos recursos flexibles como baterías y controladores avanzados.
2.3 Resiliencia y Seguridad del Sistema
El informe de la AIE subraya también la importancia de un sistema resiliente, capaz de:
Resistir eventos extremos o fallos de red sin interrupciones prolongadas.
Mantener suministro en condiciones adversas como picos de demanda, fallos de equipo o fenómenos meteorológicos extremos.
Este desafío no es exclusivo de países en desarrollo; Europa y España han sufrido eventos que han puesto a prueba la robustez de sus sistemas eléctricos, reforzando la necesidad de soluciones que puedan apoyar el sistema en tiempo real.
Las soluciones de SolaX Power están diseñadas para responder a muchos de estos retos identificados por la AIE.
3.1 Almacenamiento de Energía (BESS)
Los sistemas de almacenamiento de energía (Battery Energy Storage Systems, BESS) de SolaX Power ofrecen:
Capacidad para suavizar picos de generación y demanda, almacenando excedentes de renovables y liberándolos cuando son necesarios.
Reducción de la dependencia de generación térmica para servicios auxiliares, al proporcionar rápidamente potencia para regulación de frecuencia y tensión.
Soporte a la estabilidad de la red durante transiciones de carga o generación.
Esto se alinea directamente con la necesidad de mayor flexibilidad en la red para integrar renovables de forma más eficiente, tal como reclama el informe Electricity 2026.
3.2 Controladores Inteligentes y Gestión de Red
Además de almacenamiento, SolaX Power ofrece sistemas de control inteligente que:
Optimización de flujos eléctricos y balance de potencia en tiempo real.
Integración con sistemas SCADA y EMS existentes en utilities para facilitar decisiones basadas en datos.
Habilidad para operar según estrategias predefinidas de respuesta ante eventos de red (picos, caídas de tensión, variaciones rápidas de producción).
Este tipo de capacidades de control son fundamentales para soportar redes cada vez más dinámicas gracias a la penetración de renovables.
3.3 Interoperabilidad y Servicios Auxiliares
Los sistemas SolaX Power están diseñados para ser compatibles con protocolos estándares de la industria, lo que permite:
Integración con infraestructuras de transmisión y distribución existentes.
Provisión de servicios auxiliares que apoyan la estabilidad del sistema eléctrico.
Contribución a la resiliencia general de la red ante perturbaciones.
Esto es especialmente relevante para mercados europeos donde los operadores de red exigen cumplimiento con estándares estrictos de rendimiento y seguridad.
4. Conclusión: Sinergias Estratégicas
La transición eléctrica en Europa y España, guiada por objetivos climáticos y energéticos ambiciosos, requiere no solo más energía renovable sino también soluciones técnicas que permitan integrar esa energía en redes que fueron diseñadas para otro paradigma.
En este contexto:
Las barreras de red y la falta de flexibilidad se convierten en cuellos de botella clave.
Las soluciones de almacenamiento y control avanzadas, como las de SolaX Power, responden directamente a los retos identificados por la AIE.
Su portafolio de BESS, controladores inteligentes y sistemas de apoyo a la red ofrece una forma de acelerar la integración de renovables, mejorar la estabilidad y aumentar la resiliencia del sistema.
Así, SolaX Power no solo provee tecnología, sino herramientas que ayudan a traducir las metas estratégicas de Europa y España en una realidad operativa más flexible, estable y eficiente.
El crecimiento de los campus de centros de datos está obligando a replantear su papel dentro del sistema eléctrico. Tradicionalmente vistos como grandes cargas pasivas, los data centers están evolucionando hacia infraestructuras energéticas híbridas: consumen, gestionan, almacenan y, potencialmente, aportan estabilidad a la red. En este nuevo paradigma, el almacenamiento en baterías (BESS) de SolaX deja de ser un complemento y se convierte en una capa estratégica.
De carga rígida a activo flexible
Un campus hyperscale puede concentrar decenas o cientos de megavatios de demanda continua. Esa magnitud, sin gestión, tensiona redes de transporte y distribución, acelera inversiones forzadas y aumenta el riesgo operativo ante perturbaciones eléctricas.
El BESS de SolaX introduce una variable nueva: flexibilidad controlable en milisegundos.
Integrado correctamente, el almacenamiento permite:
amortiguar picos de demanda interna,
estabilizar calidad de suministro,
desplazar consumo hacia horas de menor coste o mayor disponibilidad renovable,
reducir dependencia de refuerzos inmediatos de red,
crear microredes resilientes capaces de operar de forma aislada ante fallos externos.
Esto transforma al campus en un nodo activo del sistema energético, no solo en un consumidor.
Más allá del UPS: resiliencia operativa ampliada
Los sistemas UPS tradicionales están diseñados para continuidad inmediata, pero su horizonte temporal es limitado. Un BESS de escala industrial extiende esa protección desde minutos críticos a ventanas operativas estratégicas.
Aquí es donde soluciones modulares como SolaX TRENE encajan en arquitecturas de campus:
almacenamiento escalable en MWh,
respuesta ultrarrápida para soporte de tensión y frecuencia,
integración con sistemas EMS para optimización energética,
capacidad de operar como buffer entre red, generación renovable y cargas críticas.
No sustituye a la infraestructura principal, pero actúa como capa de resiliencia y optimización que reduce riesgos técnicos y financieros.
Integración con renovables y PPAs
La transición energética de los centros de datos depende cada vez más de contratos PPA y generación local renovable. Sin almacenamiento, esa energía es intermitente. Con BESS, se vuelve gestionable.
El almacenamiento permite:
capturar excedentes solares/eólicos,
suavizar rampas de producción,
aumentar autoconsumo real,
mejorar trazabilidad energética,
cumplir objetivos ESG sin penalizar operación.
En campus diseñados como microredes, el BESS se convierte en el elemento que sincroniza generación, red y carga digital.
Impacto en planificación eléctrica
Uno de los mayores cuellos de botella para nuevos data centers no es la generación renovable, sino la capacidad de conexión a red. El almacenamiento no elimina la necesidad de refuerzos, pero puede:
retrasar inversiones,
reducir picos contratados,
optimizar uso de infraestructura existente,
facilitar permisos y viabilidad técnica.
Desde la perspectiva del operador de red, un campus con BESS es una carga más predecible y colaborativa.
Arquitectura energética híbrida
El modelo emergente para campus digitales combina:
PPAs renovables a largo plazo,
generación local (FV/eólica),
BESS industrial,
EMS avanzado,
gestión térmica y eficiencia,
posibilidad de servicios a red.
En esta arquitectura, soluciones como TRENE funcionan como columna vertebral de flexibilidad, permitiendo que el data center evolucione de infraestructura pasiva a activo energético estratégico.
Conclusión
El crecimiento de los centros de datos no es solo un reto de consumo: es una oportunidad de rediseño del sistema eléctrico. El almacenamiento BESS de SolaX permite que los campus digitales sean más resilientes, eficientes y compatibles con un sistema energético renovable.
La pregunta ya no es si los data centers deben integrar almacenamiento, sino cómo diseñar esa integración para maximizar valor operativo, ambiental y sistémico.
La Comisión Europea ha pedido a los Estados miembros que reduzcan al máximo los impuestos sobre la electricidad. La idea es sencilla: si la luz es más barata, hogares y empresas respiran, la inflación se modera y la economía gana margen. A corto plazo, la medida parece lógica. Pero cuando se analiza desde la competitividad estructural —la capacidad de un país para atraer industria y crear empleo productivo durante décadas— el panorama es más complejo.
Reducir impuestos no abarata la energía: solo cambia quién la paga.
El problema de confundir alivio fiscal con energía barata
Una bajada de impuestos reduce la factura inmediata, pero no disminuye el coste real de producir electricidad. Ese coste simplemente se traslada al presupuesto público. El ciudadano paga menos como consumidor, pero puede acabar pagando más como contribuyente o como deudor futuro.
Esto tiene varias consecuencias negativas:
Menos ingresos estables para el Estado, que debe compensarlos con deuda, recortes o subidas fiscales alternativas.
Señales de precio distorsionadas, que pueden incentivar mayor consumo energético en lugar de eficiencia.
Beneficio desigual, porque quien más consume —normalmente rentas más altas o grandes empresas— captura mayor ahorro absoluto.
Dependencia política, ya que las rebajas fiscales temporales tienden a volverse permanentes aunque el contexto cambie.
La medida es popular, rápida y visible. Pero no transforma la estructura energética ni industrial del país.
Competitividad no es pagar menos impuestos, es producir energía barata
Las economías industriales fuertes no compiten bajando facturas de forma administrativa. Compiten produciendo energía de forma estructuralmente barata y estable.
Alemania muestra lo que ocurre cuando una industria potente pierde su ventaja energética: presión sobre la química pesada, fuga de inversión y tensión laboral. Francia, con su parque nuclear, ha mantenido estabilidad de precios y retención industrial. España tiene una oportunidad distinta: convertirse en la potencia renovable de Europa.
Pero eso exige reformas profundas, no rebajas fiscales.
Medidas más eficaces para una España competitiva
Si el objetivo es crear una base industrial sólida, hay alternativas más potentes:
1. Expandir renovables y almacenamiento a escala masiva
España tiene uno de los mejores recursos solares y eólicos de Europa. Aumentar generación renovable junto con baterías y bombeo hidráulico reduce el coste marginal del sistema durante décadas, no meses.
2. Inversión agresiva en red eléctrica
Sin red, la energía barata no llega a la industria. Transporte, interconexión con Europa y digitalización son infraestructura productiva, aunque no generen titulares.
3. Contratos eléctricos estables para industria
Las fábricas temen más la volatilidad que el precio alto. Contratos a largo plazo permiten planificar inversiones y atraer industria electrointensiva.
4. Simplificación administrativa energética
Permisos que tardan años encarecen la energía futura. Competitividad también es velocidad institucional.
5. Eficiencia energética industrial
La energía más barata es la que no se consume. Reducir kWh por unidad de PIB aumenta productividad sin necesidad de subsidios.
6. Ayudas focalizadas en lugar de rebajas generales
Proteger hogares vulnerables es compatible con señales de precio correctas. Rebajas universales son menos justas y menos eficientes.
La elección estratégica
La discusión no es si la electricidad debe ser más barata. Todos quieren energía asequible. La cuestión es cómo lograrlo.
Bajar impuestos es un analgésico fiscal.
Invertir en estructura energética es una cirugía productiva.
España puede optar por aliviar la factura hoy o por construir una ventaja industrial duradera. La primera opción es políticamente cómoda. La segunda es económicamente transformadora.
La competitividad real no se decide en el recibo del mes que viene, sino en el coste de la energía dentro de veinte años.