5 feb 2026

No se trata de producir más energía, sino de consumir mejor la potencia

Gestión de la congestión y flexibilidad en el sistema eléctrico europeo

La creciente electrificación de la economía y la elevada penetración de generación renovable están incrementando de forma significativa la complejidad operativa del sistema eléctrico. En este contexto, los problemas de saturación de red y congestión local se han convertido en uno de los principales retos para la integración eficiente de nueva demanda y nueva generación. Sin embargo, el debate público y regulatorio continúa centrado, en muchos casos, en la necesidad de producir más energía o acelerar los refuerzos de red, obviando una variable clave: la gestión de la potencia demandada en los momentos críticos.

En un sistema eléctrico moderno, la limitación no es tanto la energía anual disponible, sino la capacidad de la red para soportar simultaneidades de potencia.

La congestión como problema de potencia, no de energía

La mayor parte de los episodios de congestión se producen en ventanas temporales relativamente acotadas, asociadas a:

  • picos de demanda coincidentes,

  • rampas rápidas de carga,

  • elevada simultaneidad en determinados nodos.

Estos eventos no reflejan un déficit estructural de energía, sino una ineficiencia en la distribución temporal y espacial de la potencia. Abordarlos exclusivamente mediante refuerzos de red implica inversiones intensivas en capital, largos plazos de ejecución y, en muchos casos, infraestructuras sobredimensionadas para eventos que se concentran en pocas horas al año.

Desde una perspectiva sistémica, resulta cada vez más evidente que gestionar la potencia puede ser tan o más eficaz que incrementar la capacidad instalada.

Señales económicas como herramienta de gestión de la congestión

Algunos países europeos han comenzado a introducir mecanismos regulatorios orientados a modificar el comportamiento de la demanda mediante señales económicas explícitas. En particular, el uso de términos de potencia significativamente elevados en horas pico permite internalizar el coste real que la demanda simultánea impone al sistema.

Este enfoque persigue un objetivo claro:

  • desincentivar el consumo de potencia en momentos críticos,

  • incentivar el desplazamiento temporal de la demanda,

  • y promover la inversión privada en soluciones de flexibilidad.

Cuando el coste marginal de consumir potencia en horas pico supera el coste de alternativas como el almacenamiento energético, el mercado responde de forma natural, sin necesidad de subvenciones ni obligaciones administrativas.

El papel del almacenamiento energético en el aplanamiento de la curva

En este contexto, el almacenamiento energético adquiere un papel relevante como herramienta para aplanar la curva de demanda. Su valor no reside únicamente en el arbitraje energético, sino en su capacidad para:

  • limitar la potencia demandada en periodos críticos,

  • absorber energía fuera de pico,

  • y proporcionar flexibilidad de forma localizada.

Desde el punto de vista del sistema, este comportamiento reduce la necesidad de refuerzos estructurales y optimiza el uso de la red existente. Desde el punto de vista del usuario, permite gestionar el coste de la potencia de forma activa y predecible.

Enfoques europeos: flexibilidad, agregación y señales de potencia

La experiencia reciente en distintos países europeos muestra que no existe una única solución a la congestión, sino un conjunto de enfoques complementarios:

  • Alemania ha avanzado en la remuneración explícita de servicios de flexibilidad asociados al almacenamiento, reconociendo su capacidad para reducir picos y aliviar congestiones locales.

  • Reino Unido ha desarrollado modelos de agregación bajo esquemas de Virtual Power Plant (VPP), permitiendo que activos distribuidos aporten servicios de regulación, capacidad y estabilidad de forma coordinada.

  • Países Bajos han optado por señales económicas directas sobre la potencia demandada en horas críticas, trasladando al consumidor el coste real de la congestión y activando soluciones de flexibilidad de forma descentralizada.

Estos enfoques, aunque diferentes en su implementación, comparten un denominador común: la congestión se aborda gestionando la potencia, no únicamente produciendo más energía.

Hacia un marco de gestión más eficiente de la red

La evolución del sistema eléctrico europeo apunta hacia un modelo en el que la flexibilidad distribuida, el almacenamiento y la gestión activa de la demanda desempeñan un papel estructural. En este marco, las inversiones en generación y red deben complementarse con mecanismos que incentiven un uso más eficiente de la potencia disponible.

Ello requiere:

  • marcos regulatorios que reconozcan el valor sistémico de la flexibilidad,

  • señales económicas coherentes con los costes reales del sistema,

  • y una visión integrada que combine energía, potencia y estabilidad.

Conclusión

El reto principal del sistema eléctrico no es únicamente producir más energía, sino gestionar mejor cuándo, dónde y cómo se demanda la potencia. La congestión de red es, en esencia, un problema de simultaneidad y picos, y su solución pasa por aplanar la curva de demanda mediante flexibilidad, almacenamiento y señales económicas adecuadas.

En este contexto, el almacenamiento energético deja de ser una tecnología complementaria para convertirse en una herramienta estructural al servicio de la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad del sistema eléctrico.

La gestión activa de la potencia y la flexibilidad no debe interpretarse como una renuncia a la responsabilidad pública de reforzar la red, sino como una herramienta complementaria para optimizar inversiones, acelerar la electrificación y evitar sobredimensionamientos costosos e ineficientes.