19 feb 2026

Resiliencia de red en la “Age of Electricity” (AIE): por qué los BESS deben acelerarse ahora


La seguridad energética vuelve al centro del debate. En intervenciones recientes, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha subrayado que entramos en una “Age of Electricity”: la electricidad crecerá más rápido que el resto de la demanda energética y será el vector clave de competitividad, descarbonización y estabilidad económica. Ese diagnóstico tiene una implicación directa: si la electricidad gana peso, la resiliencia de la red deja de ser un complemento y pasa a ser condición de posibilidad.

La AIE viene señalando que el fuerte aumento de la demanda eléctrica hasta 2030 exige más inversión en redes y flexibilidad. En sistemas con alta penetración renovable, el riesgo ya no es solo “falta de energía”, sino congestión, picos de demanda, rampas rápidas y estabilidad de frecuencia. Dicho de otro modo: la seguridad energética del siglo XXI depende cada vez más de la calidad operativa del sistema eléctrico.

BESS: la palanca más rápida para ganar resiliencia

En este contexto, los Battery Energy Storage Systems (BESS) escalan posiciones estratégicas. No sustituyen a las redes ni a la planificación de largo plazo, pero aportan algo que hoy escasea: flexibilidad inmediata.

¿Qué resuelven técnicamente?

  • Estabilidad de frecuencia y respuesta rápida: inyectan o absorben potencia en milisegundos, reduciendo el riesgo de eventos en cascada.

  • Gestión de picos (peak shaving): alivian transformadores y líneas en horas críticas, evitando refuerzos costosos o retrasos en conexiones.

  • “Firming” de renovables: suavizan las rampas de solar y eólica, disminuyendo vertidos y mejorando la calidad de suministro.

  • Continuidad operativa: ofrecen respaldo para cargas críticas en industria, logística o servicios esenciales (según normativa local).

La propia AIE reconoce el papel creciente del almacenamiento en baterías para equilibrar el sistema a escalas subhorarias y diarias, clave en sistemas más electrificados y con mayor cuota renovable.

De la declaración estratégica a la acción

Si aceptamos que la resiliencia es el nuevo centro de gravedad, la conclusión es operativa: hay que acelerar el despliegue de flexibilidad distribuida y a escala de red. Los BESS son modulares, escalables y relativamente rápidos de instalar frente a otras infraestructuras. Además, permiten optimizar la red existente, comprando tiempo mientras llegan refuerzos estructurales.

A nivel país y operador de sistema, impulsar almacenamiento reduce congestiones y mejora la integración renovable. A nivel de distribución (DSO), mitiga saturaciones locales y facilita nuevas conexiones. Y en el ámbito C&I (comercial e industrial), convierte la resiliencia en una ventaja competitiva: menos exposición a picos tarifarios, mayor continuidad y potencial participación en programas de flexibilidad si el mercado lo habilita.

Caso práctico: BESS C&I integrados

Soluciones integradas como las de SolaX Power ilustran cómo el almacenamiento ha evolucionado de “batería aislada” a sistema completo: batería + PCS (power conversion system) + EMS (energy management system) + monitorización. Este enfoque permite combinar autoconsumo fotovoltaico, gestión de demanda, carga de vehículos eléctricos y respaldo, bajo una lógica de control inteligente.

El valor ya no es solo técnico, sino económico:

  • Arbitraje y reducción de potencia contratada,

  • Mitigación de picos,

  • Protección ante microcortes,

  • Preparación para agregación futura (VPP) cuando la regulación lo permita.

Rigor y realismo

Para evitar el “marketing sin base”, conviene reconocer límites: los BESS actuales destacan en resiliencia de corto plazo (horas); no sustituyen por sí solos la seguridad energética estacional. También exigen estándares de seguridad, integración conforme a códigos de red y una estrategia EMS sólida para asegurar retorno.

Pero precisamente por eso su papel es complementario y estratégico: en la transición hacia sistemas más eléctricos, la flexibilidad rápida es el eslabón crítico que permite que el resto funcione.

Impulso a todos los niveles

Si la seguridad energética se redefine como resiliencia eléctrica, el almacenamiento debe incorporarse de forma sistemática:

  1. Planificación nacional y regional que incluya objetivos explícitos de almacenamiento junto a redes.

  2. Permitting ágil para proyectos standalone e híbridos (PV + BESS).

  3. Mercados de flexibilidad claros, que remuneren servicios de red.

  4. Programas C&I y municipales para infraestructuras críticas.

La conclusión es coherente con el mensaje estratégico de la AIE: en la “Age of Electricity”, la resiliencia no es opcional. Y entre las herramientas disponibles hoy, los BESS son la palanca más rápida, modular y desplegable para fortalecerla. Impulsarlos no es solo apoyar una tecnología; es reforzar la seguridad del sistema en su nueva realidad eléctrica.