6 nov 2026

España desperdicia energía renovable mientras sigue pagando por gestionar su red eléctrica


¿Cuánto vale la electricidad que producimos, pero no podemos aprovechar?

España ha conseguido algo extraordinario: convertirse en una de las grandes potencias renovables europeas.

Sin embargo, empieza a aparecer una contradicción preocupante. Cuanta más electricidad limpia somos capaces de producir, mayor es la cantidad que, en determinados momentos y lugares, no podemos aprovechar.

El último informe de la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), publicado en noviembre de 2026, ofrece un dato contundente:

España registró en 2025 una tasa de recorte renovable por restricciones físicas de red del 3,1%, la más elevada de la Unión Europea.

Mientras tanto, el coste de gestionar las congestiones eléctricas en Europa alcanzó los 5.400 millones de euros, frente a 4.300 millones en 2024.

Son dos problemas relacionados, pero diferentes: por un lado, la energía que no llega a aprovecharse; por otro, el coste de mantener el sistema funcionando con seguridad.

1. ¿Cuánta energía estamos desperdiciando?

Según Red Eléctrica, España produjo aproximadamente 151 TWh de electricidad renovable en 2025, excluyendo el autoconsumo.

Si aplicamos, como aproximación de orden de magnitud, la tasa del 3,1% comunicada por ACER, obtenemos unos 4,7 TWh de energía renovable potencialmente desaprovechada.

No es una medición oficial de los vertidos absolutos, sino una extrapolación orientativa cuya precisión depende de la definición y cobertura de ambos indicadores.

Pero permite comprender la dimensión del problema.

Y nos lleva a una pregunta todavía más interesante:

¿Qué valor económico podría tener esa electricidad si consiguiéramos aprovecharla?

2. El coste de desperdiciar energía

El precio medio del mercado diario español fue de 65,29 €/MWh durante 2025.

No sería correcto multiplicar directamente los 4,7 TWh por ese precio y concluir que España perdió más de 300 millones de euros.

La electricidad vertida se concentra en determinadas horas y puntos de la red, precisamente donde su valor inmediato puede ser muy reducido.

Pero podemos construir un ejercicio hipotético.

Si esos 4,7 TWh pudieran trasladarse a otros momentos del día y venderse a precios de entre 30 y 70 €/MWh, su valor bruto estaría entre 140 y 330 millones de euros anuales.

No se trata de pérdidas efectivas demostradas ni de un ahorro garantizado. Es una estimación ilustrativa del valor potencial de comercializar esa energía, antes de considerar inversiones, pérdidas, restricciones técnicas y costes operativos.

La siguiente pregunta es inevitable: ¿qué parte podría recuperar el almacenamiento?

3. ¿Qué conseguiríamos con baterías BESS?

Supongamos dos escenarios:

  • Recuperar el 25% de esos vertidos.

  • Recuperar el 50%.

Considerando una eficiencia energética de ciclo del 85% y un precio hipotético de venta de 60 €/MWh, obtendríamos respectivamente unos 60 y 120 millones de euros anuales de ingresos brutos potenciales por energía descargada.

Son escenarios, no previsiones del mercado español. No incluyen el coste de inversión, operación, financiación ni las condiciones de participación comercial.

Lo importante es que demuestran la relevancia del problema.

Una batería permite separar en el tiempo la producción y el consumo: almacenar electricidad cuando no puede aprovecharse y entregarla cuando existe capacidad y demanda.

Pero aquí aparece una cuestión técnica fundamental.

No basta con instalar baterías. Hay que instalarlas donde realmente puedan resolver una restricción.

4. No todos los vertidos tienen la misma solución

Hay que distinguir tres situaciones.

Congestión física: una instalación renovable produce electricidad, pero la red no dispone de suficiente capacidad para transportarla. Una batería situada adecuadamente puede absorber parte de esa producción y liberarla posteriormente, siempre que la restricción haya desaparecido.

Problemas de tensión y estabilidad: el sistema necesita controlar variables eléctricas que van más allá del simple equilibrio entre oferta y demanda. Los convertidores de potencia de determinados BESS pueden proporcionar servicios de control de tensión y potencia reactiva, si su diseño y las condiciones de conexión lo permiten.

Vertidos económicos: existen horas en las que la oferta renovable supera la demanda económicamente dispuesta a absorberla. En estos casos, almacenar energía puede crear valor mediante el desplazamiento temporal de la producción.

Cada problema requiere una solución diferente.

Y una batería no sustituye necesariamente a una nueva línea, un transformador o un refuerzo estructural de la red.

5. De la hibridación fotovoltaica al almacenamiento estratégico

Aquí aparece una oportunidad especialmente interesante para el almacenamiento energético español.

Hasta ahora, muchos proyectos BESS se han evaluado principalmente por su capacidad de arbitraje entre horas de precios bajos y elevados.

Pero el valor del almacenamiento puede ser mucho más amplio.

Una instalación fotovoltaica hibridada con baterías puede reducir vertidos locales, mejorar su perfil de entrega y hacer más previsible la comercialización de la energía.

Un BESS independiente, situado estratégicamente en la red, puede combinar distintos servicios de flexibilidad, siempre que sean técnica y comercialmente compatibles.

Y una batería instalada junto a un consumidor industrial puede ayudar a gestionar su demanda, sus picos de potencia y su exposición a los precios eléctricos.

La oportunidad para compañías como SolaX Power no consiste únicamente en suministrar más MWh de baterías, sino en integrar almacenamiento, electrónica de potencia y sistemas inteligentes de gestión energética.

El reto ya no es solamente producir electricidad renovable barata.

Es conseguir que esa electricidad tenga valor cuando y donde realmente se necesita.

6. La verdadera prioridad energética

España necesita seguir ampliando su capacidad renovable, pero también transformar la infraestructura que permite aprovecharla.

Eso exige actuar simultáneamente sobre cuatro ámbitos: redes eléctricas, almacenamiento, demanda flexible e interconexiones.

No existe una única tecnología capaz de resolver todos los problemas.

Sin embargo, seguir instalando generación sin desarrollar suficiente capacidad para integrarla puede incrementar los vertidos, reducir la rentabilidad de los proyectos y elevar los costes del sistema.

La próxima ventaja competitiva de España no será únicamente disponer de abundante energía renovable. Será conseguir aprovecharla de manera eficiente.

Porque producir electricidad limpia es importante.

Pero producirla para después desperdiciarla no puede convertirse en nuestro modelo energético.


Análisis propio a partir del informe ACER 2026 sobre integración de mercados eléctricos europeos y los datos de Red Eléctrica de 2025. Las estimaciones económicas presentadas son escenarios ilustrativos, no cálculos oficiales de ACER ni de REE.

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