20 abr. 2018

A un lado, los Gobiernos; al otro, los ciudadanos

«Nuestro sol. Nuestra energía. Nuestro futuro». Ese ha sido el mensaje gigante con el que activistas de Greenpeace han recibido a los ministros de Energía de la Unión Europea que se han reunido hoy en Sofía (Bulgaria) para avanzar en las negociaciones con el Europarlamento y la Comisión Europea sobre la revisión de la Directiva europea de Energías Renovables. Con esta acción, la organización ecologista pide a los gobiernos comunitarios que dejen de oponerse al derecho de la ciudadanía a producir y compartir su propia energía.


La responsable de la campaña de Energías Renovables de Greenpeace, Sara Pizzinato, considera que “Europa tiene el deber moral de ser líder mundial en renovables y en la lucha contra el cambio climático. Pero hoy sus ministros, y en especial el de España, están tratando de salvar los intereses de las grandes compañías que se niegan a ceder el control del sistema eléctrico y sus energías contaminantes”.

“España está intentando exportar su boicot a las renovables, a través del impuesto al sol e inseguridad jurídica, para dificultar que la ciudadanía participe en la transición energética. Ante esto, Europa debería reconocer el derecho de las personas a producir, consumir y compartir su propia energía renovable“.

Según Greenpeace, "en los últimos diez años, el Gobierno español ha boicoteado de manera recurrente el avance de las energías limpias: un intenso ataque -denuncian los ecologistas- que tiene su máximo exponente en la moratoria y hachazo a las renovables en 2013 y 2014 y el más reciente impuesto al sol".

La oenegé ha recogido los principales hitos de este boicot en una cronología interactiva y acaba de lanzar un videoclip en el que parodia al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, titulado «Placa, placa, impuesto al sol».

Un informe de 2016 de CE Delft demostró que, con el apoyo adecuado, la mitad de los ciudadanos de la UE y uno de cada tres de España podrían producir su propia electricidad a partir de energías renovables para 2050, cubriendo casi la mitad de la demanda de electricidad de la UE. Las compañías eléctricas proporcionarían el resto de la electricidad renovable de Europa.