1 jul. 2018

Barcelona prescinde de Endesa y se conecta a su propia eléctrica pública

Endesa acaba de perder a uno de sus mayores clientes, el Ayuntamiento de Barcelona, de aquellos que pagan una factura anual de 34 millones de eurosa. A medianoche, los semáforos, las farolas de la vía pública y el alumbrado de las bibliotecas y de cualquier otro tipo de edificio municipal habrán pasado a ser alimentados por una nueva empresa eléctrica pública, Barcelona Energia (BE), propiedad del ayuntamiento, uno de los proyectos emblemáticos del gobierno de Ada Colau, tal vez casi el único que se ha ejecutado sin contratiempos, retrasos y polémicas. 

La meta principal no era solo el ahorro, aunque también lo habrá, unos 710.000 euros al año, sino la consecución de un cambio de modelo, a la vista de que la privatización del sistema eléctrico en España, lejos de fomentar una sana competencia que contribuyera a bajar la factura de la luz, ha permitido obtener unos “beneficios astronómicos” (en palabra de denuncia de la alcaldesa) a la par que nacía un concepto inédito tiempo atrás, la pobreza energética.


Si ahora Endesa ha perdido un cliente mayúsculo, a partir de enero el objetivo de la compañía municipal es ofrecer suministro eléctrico a los clientes particulares.

Por su tamaño, Barcelona Energia es desde este mes de julio la mayor compañía eléctrica pública de España. Según Colau, algún día debería dejar de serlo. “Si lo hemos hecho nosotros, por qué no lo hacen administraciones más grandes, como la Generalitat o la central”, se pregunta. El aliciente para adentrarse en esta senda no debe ser económico, según la alcaldesa. “La energía es un derecho básico, tiene que ser un servicio público garantizado”. Actualmente, en su opinión, es todo lo contrario, “un oligopolio”, así que sugiere desandar el camino de las privatizaciones y recuperar la “soberanía energética”. (Ver más >)

La comercializadora pública Barcelona Energia hará balance neto con los autoconsumidores