29 oct 2026

La crisis de rentabilidad fotovoltaica en España: por qué los BESS pueden ser la clave para recuperar el valor de las plantas solares y desbloquear su financiación

El mercado eléctrico español está enviando una señal aparentemente contradictoria: el precio medio de la electricidad sube, pero la energía fotovoltaica vale cada vez menos durante las horas de mayor producción. Esta divergencia está transformando la economía de las plantas solares, los contratos PPA y las condiciones de financiación. El almacenamiento energético puede convertirse en una pieza fundamental de la solución.

España produce más energía solar. Pero producir más ya no garantiza ganar más.

Durante años, el modelo económico de buena parte del desarrollo fotovoltaico español se apoyó en una lógica relativamente sencilla: reducir el coste de generación, construir instalaciones competitivas y vender electricidad durante los siguientes 25 o 30 años.

La rápida expansión de la fotovoltaica está modificando esa ecuación.

Según los datos publicados por AleaSoft Energy Forecasting el 27 de octubre de 2026, el precio medio del mercado diario español alcanzó los 74,10 €/MWh entre enero y septiembre, frente a los 63,39 €/MWh del mismo periodo de 2025.

Un incremento cercano al 17 % que, en principio, debería ser una buena noticia para los productores de electricidad.

Sin embargo, durante la franja comprendida entre las 10:00 y las 18:00, el precio medio cayó de 30,92 a 23,87 €/MWh. Es decir, mientras el precio general aumentaba, los precios durante buena parte de las horas solares descendían casi un 23 %.

Y hay otro indicador todavía más revelador: España acumuló 747 horas con precios negativos durante los nueve primeros meses de 2026, frente a 535 horas en el mismo periodo del año anterior.

Conviene precisar que el precio medio de esa franja horaria no representa exactamente el precio capturado por una instalación fotovoltaica, que depende de su producción real. Pero la tendencia económica que refleja resulta inequívoca.

La electricidad solar se concentra precisamente en las horas en las que su valor de mercado está sometido a mayor presión.

No estamos ante un problema de competitividad tecnológica de la fotovoltaica. Estamos ante un problema creciente de coincidencia temporal entre generación, demanda y formación de precios.

De la rentabilidad energética a la bancabilidad financiera

28 oct 2026

España puede ser la Noruega del sol. Pero sin almacenamiento, redes y demanda, la oportunidad puede perderse.

De la abundancia renovable a la soberanía energética: el desafío industrial de España.

28 de octubre de 2026 | Transición energética, almacenamiento BESS y competitividad industrial

Una idea ambiciosa que merece tomarse en serio

«España puede ser la hostia».

Con este provocador lema, HOPE! e Impulso Regenerativo han presentado una iniciativa que propone aprovechar los recursos naturales españoles para transformar la economía y el bienestar de las próximas generaciones.

El planteamiento es tan sencillo como ambicioso: si Noruega convirtió sus recursos petrolíferos en un fondo soberano capaz de generar riqueza durante décadas, ¿por qué España no podría hacer algo semejante con su extraordinario potencial solar y eólico?

La campaña propone alcanzar la soberanía energética en 2040, impulsar la regeneración del territorio y crear un Fondo Generacional de la Energía mediante la participación pública en nuevas instalaciones renovables y de almacenamiento.

La cooperativa Ecooo ya ha anunciado su incorporación a la iniciativa, impulsando un proyecto de renaturalización de una planta fotovoltaica en Casaseca, Zamora.

La propuesta introduce una cuestión fundamental en el debate energético español:

¿Estamos aprovechando realmente nuestra ventaja renovable para construir una economía más competitiva y próspera?

Gas a 100 €/MWh, electricidad a 231 €/MWh y diésel caro hasta 2027: Europa vuelve a pagar el precio de su dependencia energética


La nueva escalada de los combustibles fósiles vuelve a poner en cuestión la seguridad energética y la competitividad industrial europea. España dispone de una ventaja renovable importante, pero necesita convertirla en electricidad gestionable mediante almacenamiento, electrificación y flexibilidad.

28 de octubre de 2026 | Análisis energético — SolaX Power


Tres noticias, una misma advertencia

Europa vuelve a encontrarse ante un escenario que recuerda, aunque con circunstancias diferentes, a la crisis energética de 2022.

Este miércoles, el gas natural TTF ha llegado a alcanzar los 100,3 €/MWh durante la sesión. Paralelamente, el mercado mayorista español de electricidad ha fijado para el jueves 29 de octubre un precio medio de 231,01 €/MWh, el más elevado del año, con un máximo de 322,78 €/MWh.

Y, mientras tanto, la Comisión Europea reconoce que las tensiones en el mercado internacional del diésel podrían prolongarse durante buena parte de 2027.

Son tres noticias publicadas por El Periódico de la Energía el mismo día. Tres mercados distintos, sometidos a dinámicas específicas, pero conectados por una vulnerabilidad común: la exposición de la economía europea a los combustibles fósiles y a unas cadenas internacionales de suministro que no controla completamente.

Lo preocupante no es únicamente el precio alcanzado.

Es que, cuatro años después de la crisis de 2022, Europa continúa siendo especialmente sensible a las alteraciones del mercado energético internacional.

Y esta vez la cuestión va más allá del coste de la energía: afecta directamente a la competitividad de su industria, a las decisiones de inversión y a su autonomía estratégica.

La gran paradoja energética de España: desperdiciamos renovables mientras seguimos quemando combustibles fósiles

Un nuevo informe de Ember revela que Turquía podría electrificar hasta el 85% de su consumo energético con tecnologías actuales. Sus conclusiones, combinadas con el aumento de los vertidos renovables en España, plantean una pregunta incómoda: ¿estamos construyendo un sistema capaz de aprovechar toda la electricidad limpia que producimos?

Dos noticias que explican el mismo problema

El 27 de octubre de 2026, el centro de estudios energéticos Ember publicó un informe con una conclusión extraordinaria: Turquía dispone actualmente de tecnologías comerciales capaces de electrificar aproximadamente el 85% de sus usos energéticos.

Un día después, El Periódico de la Energía publicaba otra noticia, esta vez sobre España: según los datos de Aurora Energy Research, los vertidos renovables no remunerados por restricciones técnicas de fase 1 habían superado los 6 TWh a mediados de octubre de 2026, duplicando los registrados en el mismo periodo del año anterior.

Aparentemente, son noticias distintas.

Una habla del potencial de electrificación de Turquía. La otra, de electricidad renovable que el sistema español no consigue integrar.

Sin embargo, ambas apuntan a una misma transformación pendiente.

Estamos aprendiendo a producir electricidad renovable más rápidamente de lo que estamos adaptando nuestra economía y nuestras infraestructuras para aprovecharla.

Y esta diferencia empieza a condicionar tanto la rentabilidad de las inversiones renovables como la capacidad de descarbonización de nuestras economías.

27 oct 2026

España reescribe las reglas de los centros de datos: las baterías ganan protagonismo, pero la flexibilidad tiene un precio


La revisión del Real Decreto abre nuevas oportunidades para el almacenamiento energético y los PPA renovables, mientras los operadores cuestionan las exigencias de continuidad del suministro y seguridad jurídica.

La expansión de la inteligencia artificial está transformando el mercado eléctrico europeo. Los centros de datos necesitan cantidades crecientes de energía, un suministro prácticamente ininterrumpido y condiciones económicas competitivas. Al mismo tiempo, las redes eléctricas deben acomodar nuevas demandas sin comprometer la seguridad del suministro ni trasladar costes desproporcionados al resto de los consumidores.

España acaba de situar este conflicto en el centro de su política energética.

26 oct 2026

La electricidad barata ya no es suficiente: Deloitte y AleaSoft apuntan al valor estratégico del almacenamiento

¿De qué sirve producir electricidad renovable a bajo coste si no podemos utilizarla cuando realmente la necesitamos?

El mercado eléctrico español está experimentando una transformación profunda.

Según AleaSoft Energy Forecasting, el spread intradiario medio superó los 200 €/MWh en septiembre de 2026, reflejando las crecientes diferencias entre las horas de electricidad barata y los periodos de precios elevados.

Esta volatilidad supone un riesgo para productores renovables y grandes consumidores, pero también crea oportunidades para quienes disponen de flexibilidad energética.

Deloitte: los PPA necesitan adaptarse a una nueva realidad

Durante un reciente webinar organizado por AleaSoft, con participación de Deloitte, se analizaron los desafíos económicos y financieros de los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA).

Los ponentes de Deloitte señalaron que los PPA fotovoltaicos tipo swap a diez años se están ofreciendo entre 22 y 25 €/MWh, niveles que pueden comprometer la rentabilidad de nuevos proyectos renovables.

También se destacó el papel de los PPA híbridos con baterías, que permiten desplazar parte de la producción solar hacia horas de mayor valor económico y mejorar las condiciones comerciales de estos contratos.

Deloitte presentó, además, un caso de una planta fotovoltaica conectada directamente a un centro de datos, con un PPA de aproximadamente 40 €/MWh y una duración de al menos 15 años, favorecido por el ahorro en costes de conexión.

Los ejemplos ilustran cómo el valor de la energía depende no solo de su coste de producción, sino también de su perfil horario, las condiciones contractuales y la infraestructura disponible.

BESS: del almacenamiento a la gestión estratégica de la energía

Los sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS) permiten abordar algunas de estas limitaciones.

Su integración en instalaciones comerciales e industriales puede contribuir a:

  • Aprovechar electricidad de bajo coste y reducir compras durante periodos de precios elevados.

  • Incrementar el autoconsumo renovable.

  • Gestionar picos de demanda y optimizar la potencia contratada cuando corresponda.

  • Complementar los PPA renovables y reducir determinados riesgos asociados al perfil horario.

  • Aportar flexibilidad operativa al consumidor industrial.

Sin embargo, la rentabilidad no depende únicamente de los diferenciales de precios. Requiere analizar la inversión, la eficiencia, la degradación, los ciclos operativos y las condiciones reales del suministro eléctrico.

La inteligencia en la gestión energética resulta tan importante como la capacidad de almacenamiento instalada.

SolaX Power: soluciones para una industria más flexible

En SolaX Power desarrollamos soluciones de almacenamiento comercial e industrial, como los sistemas ESS-TRENE y ESS-AELIO, que facilitan la integración de almacenamiento, generación fotovoltaica y gestión energética.

Nuestro objetivo es ayudar a las empresas a transformar la manera en que producen, almacenan y consumen electricidad.

En un mercado caracterizado por una creciente penetración renovable y una mayor volatilidad, disponer de flexibilidad energética puede convertirse en una ventaja competitiva.

El futuro del almacenamiento no consiste únicamente en guardar energía. Consiste en utilizarla cuando aporta más valor.

Y esa es una de las claves de la próxima etapa de la transición energética.


Fuente: AleaSoft Energy Forecasting, con aportaciones de Deloitte durante el webinar del 15 de octubre de 2026. Artículo publicado en El Periódico de la Energía, 26 de octubre de 2026.

https://elperiodicodelaenergia.com/la-volatilidad-de-los-mercados-electricos-abre-oportunidades-para-los-ppa-entre-productores-de-renovables-y-grandes-consumidores/

#SolaXPower #Deloitte #BESS #EnergyStorage #PPA #FlexibilidadEnergética #Industria #TransiciónEnergética

25 oct 2026

España invierte millones para evitar otro apagón. ¿Cómo sabemos que está funcionando?


Del colapso eléctrico de abril de 2025 a la activación de 1.775 MW de demanda industrial en octubre de 2026: dos episodios diferentes que plantean una misma pregunta. ¿Conocemos realmente los márgenes de seguridad del sistema eléctrico español y cuánto cuesta mantenerlos? Las nuevas tecnologías de almacenamiento, incluidos los BESS con capacidad grid-forming, pueden formar parte de la respuesta. Pero necesitamos indicadores que permitan demostrarlo.

Dos episodios, una lección: disponer de potencia no garantiza la seguridad

El 28 de abril de 2025, a las 12:32:57, una protección de sobretensión provocó la desconexión de un transformador de evacuación en Granada.

En ese instante, la tensión registrada en la red de transporte de 400 kV era de 417,9 kV, dentro de un intervalo admisible. Sin embargo, una protección situada en el lado de 220 kV había registrado 242,9 kV, superando su umbral de actuación de 242 kV.

La desconexión eliminó 355 MW de generación y 165 MVAr de absorción reactiva. Segundos después se produjeron nuevas desconexiones y el sistema eléctrico peninsular terminó colapsando.

El informe final de ENTSO-E, publicado en marzo de 2026, identificó una combinación de oscilaciones, deficiencias de regulación de tensión, respuestas insuficientes de determinados generadores y desconexiones en cascada.

La conclusión fue importante: no bastaba con disponer de suficiente generación. Era necesario garantizar que el sistema conservara márgenes adecuados de estabilidad frente a las perturbaciones.

Diecisiete meses después, el 6 de octubre de 2026, España vivió otro episodio que, aunque de naturaleza diferente, resulta igualmente revelador.

Red Eléctrica activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) mediante dos órdenes sucesivas que sumaron 1.775 MW, toda la potencia contratada para el segundo semestre de 2026.

La activación respondió a una insuficiencia de reservas de potencia activa a subir, en un contexto de baja producción renovable e indisponibilidad de generación térmica.

No se trató de otro apagón ni de un corte indiscriminado a la industria. El SRAD es un servicio voluntario y remunerado, diseñado para que determinados consumidores reduzcan temporalmente su demanda cuando el operador necesita recuperar reservas.

El mecanismo funcionó conforme a su finalidad.

Pero ambos episodios nos recuerdan una cuestión fundamental:

La seguridad eléctrica no depende únicamente de cuántos MW tenemos instalados, sino de cuántos están realmente disponibles, dónde, durante cuánto tiempo y con qué velocidad de respuesta.