Estados Unidos acelera la hibridación fotovoltaica con baterías. Una tendencia que anticipa una transformación profunda del mercado eléctrico y abre una oportunidad estratégica para España.
Durante años, el desarrollo de la energía fotovoltaica ha estado dominado por un objetivo: instalar más capacidad, aumentar la producción y reducir el coste de generación.
Y los resultados han sido extraordinarios.
Sin embargo, el éxito de la energía solar está introduciendo una nueva realidad en los mercados eléctricos: cuanto mayor es la generación fotovoltaica simultánea, menor puede ser el valor de la electricidad durante determinadas horas.
La siguiente etapa de la transición energética no dependerá únicamente de cuántos megavatios renovables instalemos, sino de nuestra capacidad para gestionar cuándo llegan esos megavatios al sistema.
Y aquí es donde las baterías empiezan a cambiar las reglas del juego.






