27 oct 2026

España reescribe las reglas de los centros de datos: las baterías ganan protagonismo, pero la flexibilidad tiene un precio


La revisión del Real Decreto abre nuevas oportunidades para el almacenamiento energético y los PPA renovables, mientras los operadores cuestionan las exigencias de continuidad del suministro y seguridad jurídica.

La expansión de la inteligencia artificial está transformando el mercado eléctrico europeo. Los centros de datos necesitan cantidades crecientes de energía, un suministro prácticamente ininterrumpido y condiciones económicas competitivas. Al mismo tiempo, las redes eléctricas deben acomodar nuevas demandas sin comprometer la seguridad del suministro ni trasladar costes desproporcionados al resto de los consumidores.

España acaba de situar este conflicto en el centro de su política energética.

El 26 de octubre de 2026, el Gobierno remitió al Consejo de Estado una versión revisada del Real Decreto que regulará los requisitos de sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía digital de los centros de datos.

La propuesta incorpora cambios significativos después de más de 600 alegaciones y del informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El umbral general de aplicación se eleva de 1 a 10 MW de potencia de acceso. Se amplía de 18 a 36 meses la ventana general de adicionalidad de las instalaciones renovables, los contratos PPA reducen su duración mínima de diez a seis años y se flexibilizan determinados parámetros de eficiencia energética.

Sin embargo, el Gobierno mantiene el elemento más controvertido: los grandes centros de datos deberán acreditar una cobertura renovable mínima del 80 %, con una exigencia adicional de correlación horaria.

Y aquí es donde las baterías empiezan a desempeñar un papel que va mucho más allá del respaldo eléctrico tradicional.

Del PPA renovable a la cobertura energética hora a hora

Un centro de datos puede contratar electricidad renovable suficiente para compensar su consumo anual y, sin embargo, seguir necesitando electricidad procedente de otras fuentes durante numerosas horas.

La generación fotovoltaica se concentra en las horas de sol, la eólica presenta variaciones meteorológicas y las cargas informáticas pueden mantenerse activas durante las 24 horas.

El nuevo proyecto mantiene la exigencia de respaldar al menos el 80 % del consumo de cada hora mediante producción renovable elegible.

Esta diferencia entre disponer de energía renovable a lo largo del año y disponer de ella en el momento en que se consume es fundamental.

La contratación renovable anual deja de ser suficiente por sí sola: importa también cuándo se genera la electricidad.

El desafío combina generación, contratación, almacenamiento y gestión temporal de la demanda.

El Gobierno introduce, además, una modificación que podría transformar el mercado de los PPA.

Las instalaciones fotovoltaicas existentes podrán acogerse al régimen de adicionalidad independientemente de su antigüedad, siempre que no tuvieran suscrito un PPA a la entrada en vigor de la nueva norma, en los términos previstos por el proyecto.

Esto abre nuevas posibilidades para productores solares con instalaciones operativas que buscan contratos de suministro a largo plazo.

Y también una oportunidad para integrar almacenamiento en proyectos existentes.

El BESS entra expresamente en la ecuación regulatoria

Una de las novedades más importantes de la versión remitida al Consejo de Estado es el reconocimiento del almacenamiento energético como recurso para respaldar el cumplimiento de la correlación horaria.

Según la información trasladada por APPA Renovables, el proyecto admite expresamente la energía inyectada desde almacenamiento, estableciendo una presunción de origen renovable y reglas específicas para determinadas configuraciones.

Es un avance relevante para el sector, aunque la interpretación definitiva dependerá del articulado aprobado y de las condiciones de contabilización.

Una batería no produce electricidad renovable. Lo que permite es desplazarla temporalmente, almacenando energía cuando está disponible y utilizándola cuando resulta necesaria.

Esta capacidad puede reducir los desajustes horarios entre generación y demanda, mejorar el aprovechamiento de plantas renovables y disminuir determinadas necesidades de compra de electricidad.

Sin embargo, un BESS tampoco elimina por sí solo la variabilidad estacional ni garantiza que una instalación pueda alcanzar cualquier objetivo de correlación renovable.

Su dimensionamiento deberá considerar simultáneamente potencia, capacidad energética útil, eficiencia, disponibilidad, degradación y características de los contratos de suministro.

En otras palabras, instalar baterías no es lo mismo que demostrar el cumplimiento horario de un centro de datos.

La otra gran novedad: flexibilidad a cambio de aceptar restricciones de red

El nuevo texto introduce una alternativa para los centros que no puedan alcanzar inmediatamente los objetivos completos de correlación horaria.

Los proyectos que cumplan las condiciones del régimen transitorio podrán acogerse a objetivos progresivos, siempre que participen en el Sistema de Reducción Automática de Potencia (SRAP).

Según la información comunicada por APPA Renovables, el calendario contempla una correlación mínima del 60 % durante las horas P1 hasta diciembre de 2028 y, desde enero de 2029, del 70 % en P1 y del 60 % en P2.

Este régimen transitorio está condicionado, entre otros requisitos, a que los centros entren en funcionamiento antes del 31 de diciembre de 2030.

La contrapartida es especialmente importante: los centros acogidos deberán aceptar las órdenes de reducción de potencia del operador del sistema, incluyendo la posibilidad de reducir a cero su consumo de red.

El proyecto también contempla consecuencias graves por incumplimiento, incluida la posible pérdida de permisos de acceso y conexión, bajo las condiciones que finalmente establezca la norma.

Para los operadores de centros de datos, cuyo modelo económico depende de una disponibilidad extremadamente elevada, esta alternativa plantea una dificultad evidente.

¿Cómo compatibilizar la flexibilidad que necesita el sistema eléctrico con la continuidad exigida por las infraestructuras digitales?

La respuesta no puede limitarse a instalar una batería.

Reducir a cero la importación de electricidad de la red no implica necesariamente apagar toda la instalación. Una arquitectura adecuadamente diseñada podría mantener determinadas cargas mediante recursos energéticos internos, siempre que disponga de potencia, autonomía, protecciones y condiciones de operación suficientes.

Pero tampoco puede asumirse que esa solución sea técnica o regulatoriamente viable en todos los casos.

La capacidad de respuesta debe demostrarse mediante estudios eléctricos, análisis de reservas, coordinación con sistemas de respaldo y ensayos representativos.

La flexibilidad energética empieza a adquirir valor estratégico, pero también introduce responsabilidades técnicas y riesgos económicos que deben evaluarse cuidadosamente.

La CNMC advierte: la solución tampoco puede consistir en sobredimensionarlo todo

En su informe del 22 de septiembre, la CNMC cuestionó distintos aspectos de la rigidez de los requisitos originalmente propuestos.

Entre las preocupaciones planteadas destacan los costes derivados de la correlación horaria estricta, el posible sobredimensionamiento de generación y almacenamiento y las dificultades para aprovechar eficientemente los recursos renovables existentes.

La cuestión es pertinente.

¿Tiene sentido exigir nueva generación renovable en un sistema que ya registra períodos de excedentes y restricciones de producción?

¿Es razonable obligar a dimensionar enormes capacidades de almacenamiento exclusivamente para superar situaciones excepcionales que podrían gestionarse de otra manera?

La regulación debe incentivar inversiones que aporten valor real al sistema eléctrico, no simplemente crear nuevas obligaciones cuyo cumplimiento resulte económicamente ineficiente.

La incorporación de fotovoltaicas existentes, los cambios en adicionalidad y la admisión expresa del almacenamiento parecen responder parcialmente a estas preocupaciones.

Sin embargo, la correlación horaria sigue siendo uno de los principales puntos de fricción.

Un sector dividido ante la nueva regulación

La reacción empresarial refleja esa tensión.

SpainDC y representantes de la industria de centros de datos consideran que las modificaciones introducidas resultan insuficientes. Las informaciones publicadas el 27 de octubre apuntan a que el sector ha solicitado comparecer ante el Consejo de Estado y contempla actuaciones judiciales si el texto definitivo mantiene las obligaciones cuestionadas.

Los operadores alegan riesgos para la seguridad jurídica, la proporcionalidad de las exigencias y la competitividad española frente a otros mercados europeos.

Fuentes sectoriales citadas por distintos medios hablan de 9.000 millones de euros en inversiones canceladas y de una cartera mucho mayor potencialmente afectada. Estas cifras deben interpretarse como estimaciones o declaraciones del sector, no como pérdidas contrastadas de manera independiente.

No todas las valoraciones son negativas.

Jefferies considera que las modificaciones reducen significativamente el riesgo regulatorio para determinados desarrolladores, como Merlin Properties.

El Gobierno, por su parte, sostiene que resulta necesario evitar que una expansión desordenada de centros de datos presione sobre la red eléctrica, el precio de la electricidad y los recursos hídricos.

Ambas preocupaciones son legítimas.

España necesita atraer inversiones digitales, pero también debe garantizar que su crecimiento resulte compatible con las necesidades energéticas de la industria, los hogares y el resto de los consumidores.

El desafío consiste en encontrar un equilibrio técnicamente viable y regulatoriamente estable.

SolaX Power: del almacenamiento convencional a la infraestructura energética flexible

En este contexto, el almacenamiento energético puede adquirir un papel considerablemente más amplio.

Para fabricantes como SolaX Power, con soluciones de almacenamiento industrial y a gran escala como ORI y TRENE, aparecen tres líneas de aplicación especialmente interesantes.

La primera es la integración renovable. Los BESS pueden complementar contratos PPA solares o eólicos, desplazar energía entre horas y contribuir a mejorar la correspondencia temporal entre generación y consumo.

La segunda es la flexibilidad de red. El almacenamiento permite reducir temporalmente la potencia importada, gestionar determinados picos de demanda y proporcionar recursos energéticos para situaciones operativas específicas.

La tercera es la resiliencia energética. Los BESS pueden complementar las arquitecturas convencionales de respaldo, en coordinación con sistemas UPS, generación de emergencia y protecciones eléctricas, siempre que se validen las prestaciones del conjunto.

Estas aplicaciones pueden resultar complementarias, pero no deben considerarse automáticamente acumulables.

Una misma batería no puede comprometer simultáneamente toda su capacidad para arbitraje, cobertura renovable, reducción de demanda y respaldo de emergencia sin reservar adecuadamente potencia y energía.

Por ello, el valor del almacenamiento no puede determinarse únicamente por los MWh instalados.

Hay que evaluar qué servicios puede prestar realmente, durante cuánto tiempo, con qué reservas y bajo qué condiciones.

El mercado de centros de datos necesitará soluciones energéticas integradas, no simplemente contenedores de baterías.

La importancia de medir resultados reales

Existe otra novedad del proyecto que merece especial atención.

Según la versión descrita por APPA, la CNMC deberá elaborar informes semestrales de seguimiento y se realizarán evaluaciones periódicas de los requisitos establecidos.

Esto podría proporcionar una herramienta valiosa para comprobar si la regulación está consiguiendo los objetivos perseguidos.

El éxito no debería medirse exclusivamente por la nueva potencia renovable contratada o la capacidad de almacenamiento instalada.

También sería conveniente conocer indicadores verificables sobre energía renovable realmente aprovechada, incumplimientos horarios, utilización efectiva del almacenamiento, órdenes de reducción de potencia, costes asociados y evolución de las inversiones.

En materia de eficiencia, el proyecto también adapta el PUE transitorio de 1,15 a 1,25 y contempla una futura metodología de normalización climática, manteniendo exigencias estrictas de eficiencia hídrica.

La sostenibilidad de un centro de datos debe evaluarse considerando conjuntamente electricidad, refrigeración, agua, disponibilidad y efectos sobre el sistema energético.

Lo importante es comprobar que las obligaciones regulatorias producen mejoras medibles.

Del consumidor permanente al consumidor energéticamente integrado

La nueva propuesta española todavía debe superar el dictamen del Consejo de Estado y la aprobación gubernamental. Por tanto, ninguna de sus disposiciones revisadas puede considerarse todavía una obligación reglamentaria definitiva.

Además, el debate jurídico y empresarial probablemente continuará.

Pero el cambio de fondo es evidente.

Durante años, los centros de datos se han diseñado fundamentalmente como consumidores que necesitan disponer de una potencia contratada y un suministro altamente fiable.

La transición energética introduce nuevas variables: cuándo se consume electricidad, cómo se acredita su origen renovable, qué capacidad existe para gestionar restricciones y qué recursos energéticos pueden integrarse sin comprometer la continuidad operativa.

El almacenamiento con baterías puede convertirse en una pieza importante de esa evolución.

No sustituye por sí solo a la generación renovable, la infraestructura de red, los sistemas UPS ni las estrategias de continuidad.

Pero permite introducir una flexibilidad temporal que antes resultaba mucho más limitada.

La cuestión ya no es únicamente cuánta electricidad necesita un centro de datos, sino cómo puede garantizarla, aprovecharla eficientemente y gestionar su relación con una red eléctrica cada vez más dinámica.

Ahí es donde el almacenamiento energético puede aportar un valor diferencial.

Y donde fabricantes como SolaX Power tienen una oportunidad para participar en la próxima generación de infraestructuras digitales.

La pregunta decisiva es si España conseguirá convertir esta exigencia de flexibilidad en una ventaja competitiva o si terminará transformándola en una barrera para la inversión.

La respuesta dependerá tanto del diseño regulatorio definitivo como de la capacidad tecnológica y económica para cumplirlo.


Fuentes y contexto:

Análisis elaborado a partir de documentación pública, información sectorial y noticias disponibles a 27 de octubre de 2026. El proyecto revisado sigue pendiente de aprobación definitiva.

26 oct 2026

La electricidad barata ya no es suficiente: Deloitte y AleaSoft apuntan al valor estratégico del almacenamiento

¿De qué sirve producir electricidad renovable a bajo coste si no podemos utilizarla cuando realmente la necesitamos?

El mercado eléctrico español está experimentando una transformación profunda.

Según AleaSoft Energy Forecasting, el spread intradiario medio superó los 200 €/MWh en septiembre de 2026, reflejando las crecientes diferencias entre las horas de electricidad barata y los periodos de precios elevados.

Esta volatilidad supone un riesgo para productores renovables y grandes consumidores, pero también crea oportunidades para quienes disponen de flexibilidad energética.

Deloitte: los PPA necesitan adaptarse a una nueva realidad

Durante un reciente webinar organizado por AleaSoft, con participación de Deloitte, se analizaron los desafíos económicos y financieros de los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA).

Los ponentes de Deloitte señalaron que los PPA fotovoltaicos tipo swap a diez años se están ofreciendo entre 22 y 25 €/MWh, niveles que pueden comprometer la rentabilidad de nuevos proyectos renovables.

También se destacó el papel de los PPA híbridos con baterías, que permiten desplazar parte de la producción solar hacia horas de mayor valor económico y mejorar las condiciones comerciales de estos contratos.

Deloitte presentó, además, un caso de una planta fotovoltaica conectada directamente a un centro de datos, con un PPA de aproximadamente 40 €/MWh y una duración de al menos 15 años, favorecido por el ahorro en costes de conexión.

Los ejemplos ilustran cómo el valor de la energía depende no solo de su coste de producción, sino también de su perfil horario, las condiciones contractuales y la infraestructura disponible.

BESS: del almacenamiento a la gestión estratégica de la energía

Los sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS) permiten abordar algunas de estas limitaciones.

Su integración en instalaciones comerciales e industriales puede contribuir a:

  • Aprovechar electricidad de bajo coste y reducir compras durante periodos de precios elevados.

  • Incrementar el autoconsumo renovable.

  • Gestionar picos de demanda y optimizar la potencia contratada cuando corresponda.

  • Complementar los PPA renovables y reducir determinados riesgos asociados al perfil horario.

  • Aportar flexibilidad operativa al consumidor industrial.

Sin embargo, la rentabilidad no depende únicamente de los diferenciales de precios. Requiere analizar la inversión, la eficiencia, la degradación, los ciclos operativos y las condiciones reales del suministro eléctrico.

La inteligencia en la gestión energética resulta tan importante como la capacidad de almacenamiento instalada.

SolaX Power: soluciones para una industria más flexible

En SolaX Power desarrollamos soluciones de almacenamiento comercial e industrial, como los sistemas ESS-TRENE y ESS-AELIO, que facilitan la integración de almacenamiento, generación fotovoltaica y gestión energética.

Nuestro objetivo es ayudar a las empresas a transformar la manera en que producen, almacenan y consumen electricidad.

En un mercado caracterizado por una creciente penetración renovable y una mayor volatilidad, disponer de flexibilidad energética puede convertirse en una ventaja competitiva.

El futuro del almacenamiento no consiste únicamente en guardar energía. Consiste en utilizarla cuando aporta más valor.

Y esa es una de las claves de la próxima etapa de la transición energética.


Fuente: AleaSoft Energy Forecasting, con aportaciones de Deloitte durante el webinar del 15 de octubre de 2026. Artículo publicado en El Periódico de la Energía, 26 de octubre de 2026.

https://elperiodicodelaenergia.com/la-volatilidad-de-los-mercados-electricos-abre-oportunidades-para-los-ppa-entre-productores-de-renovables-y-grandes-consumidores/

#SolaXPower #Deloitte #BESS #EnergyStorage #PPA #FlexibilidadEnergética #Industria #TransiciónEnergética

25 oct 2026

España invierte millones para evitar otro apagón. ¿Cómo sabemos que está funcionando?


Del colapso eléctrico de abril de 2025 a la activación de 1.775 MW de demanda industrial en octubre de 2026: dos episodios diferentes que plantean una misma pregunta. ¿Conocemos realmente los márgenes de seguridad del sistema eléctrico español y cuánto cuesta mantenerlos? Las nuevas tecnologías de almacenamiento, incluidos los BESS con capacidad grid-forming, pueden formar parte de la respuesta. Pero necesitamos indicadores que permitan demostrarlo.

Dos episodios, una lección: disponer de potencia no garantiza la seguridad

El 28 de abril de 2025, a las 12:32:57, una protección de sobretensión provocó la desconexión de un transformador de evacuación en Granada.

En ese instante, la tensión registrada en la red de transporte de 400 kV era de 417,9 kV, dentro de un intervalo admisible. Sin embargo, una protección situada en el lado de 220 kV había registrado 242,9 kV, superando su umbral de actuación de 242 kV.

La desconexión eliminó 355 MW de generación y 165 MVAr de absorción reactiva. Segundos después se produjeron nuevas desconexiones y el sistema eléctrico peninsular terminó colapsando.

El informe final de ENTSO-E, publicado en marzo de 2026, identificó una combinación de oscilaciones, deficiencias de regulación de tensión, respuestas insuficientes de determinados generadores y desconexiones en cascada.

La conclusión fue importante: no bastaba con disponer de suficiente generación. Era necesario garantizar que el sistema conservara márgenes adecuados de estabilidad frente a las perturbaciones.

Diecisiete meses después, el 6 de octubre de 2026, España vivió otro episodio que, aunque de naturaleza diferente, resulta igualmente revelador.

Red Eléctrica activó el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) mediante dos órdenes sucesivas que sumaron 1.775 MW, toda la potencia contratada para el segundo semestre de 2026.

La activación respondió a una insuficiencia de reservas de potencia activa a subir, en un contexto de baja producción renovable e indisponibilidad de generación térmica.

No se trató de otro apagón ni de un corte indiscriminado a la industria. El SRAD es un servicio voluntario y remunerado, diseñado para que determinados consumidores reduzcan temporalmente su demanda cuando el operador necesita recuperar reservas.

El mecanismo funcionó conforme a su finalidad.

Pero ambos episodios nos recuerdan una cuestión fundamental:

La seguridad eléctrica no depende únicamente de cuántos MW tenemos instalados, sino de cuántos están realmente disponibles, dónde, durante cuánto tiempo y con qué velocidad de respuesta.

24 oct 2026

BESS frente al gas: el almacenamiento entra en una nueva fase de competitividad energética


BloombergNEF anticipa un récord mundial de 188 GW de almacenamiento en 2026, mientras Wood Mackenzie confirma que las baterías de cuatro horas ya presentan menores costes nivelados que las turbinas de gas de punta en los 43 mercados analizados.

24 de octubre de 2026 | Análisis del mercado energético

Durante décadas, el sistema eléctrico se ha construido sobre una premisa fundamental: cuando aumenta la demanda, debe aumentar la generación.

Para responder a los picos de consumo, las centrales de gas han desempeñado un papel esencial. Su capacidad de arranque y regulación las convirtió en una herramienta de flexibilidad para los operadores eléctricos.

Pero esta lógica está empezando a cambiar.

Dos estudios publicados en octubre de 2026, uno de BloombergNEF y otro de Wood Mackenzie, apuntan hacia una transformación profunda: el almacenamiento electroquímico no solo está creciendo a una velocidad extraordinaria, sino que empieza a superar económicamente a determinadas tecnologías convencionales de generación flexible.

La cuestión ya no es si las baterías pueden contribuir a la transición energética. Es qué parte del sistema eléctrico podrán gestionar de manera más eficiente que las alternativas tradicionales.

1. BloombergNEF: 2026 marcará un nuevo récord mundial

El informe 2H 2026 Energy Storage Market Outlook, publicado el 22 de octubre, proyecta la incorporación de 188 GW y 535 GWh de almacenamiento energético durante 2026.

Representa un crecimiento interanual del 45 % en potencia instalada, según las estimaciones de BloombergNEF.

Para 2027, la consultora prevé un nuevo récord de 209 GW y 638 GWh de capacidad adicional.

China, Estados Unidos y Australia concentrarían aproximadamente el 62 % de las nuevas instalaciones de 2026, aunque el crecimiento empieza a extenderse hacia Europa, India, Oriente Medio y otros mercados emergentes.

España figura entre los países donde BloombergNEF espera una aceleración del despliegue en 2027.

Estas cifras reflejan algo más que la expansión de una tecnología.

El almacenamiento está dejando de depender exclusivamente de incentivos o de obligaciones regulatorias de hibridación para encontrar aplicaciones económicas vinculadas a la propia evolución del mercado eléctrico.

La creciente penetración renovable, los vertidos de generación solar y las diferencias entre precios horarios crean una necesidad cada vez mayor de flexibilidad.

La electricidad abundante no siempre está disponible cuando el consumidor la necesita.

Y precisamente ahí aparece el valor del almacenamiento.

2. Wood Mackenzie: las baterías comienzan a superar al gas en costes

El segundo estudio aporta una perspectiva complementaria.

El 8 de octubre, Wood Mackenzie publicó los resultados de su análisis global de costes nivelados de electricidad (LCOE).

Su principal conclusión resulta especialmente significativa: los sistemas BESS de cuatro horas presentan un coste nivelado inferior al de las turbinas de gas de ciclo abierto en los 43 mercados donde se compararon ambas tecnologías.

No estamos hablando de una previsión sobre lo que podría suceder dentro de veinte años, sino de una comparación económica realizada con los parámetros de mercado de 2026.

Wood Mackenzie identifica dos factores principales.

Por un lado, el coste de las centrales de gas destinadas a cubrir picos de demanda está condicionado por la volatilidad del combustible y las dificultades de suministro de turbinas.

Por otro, la fabricación de baterías a gran escala ha mejorado su competitividad económica, especialmente en los mercados con cadenas industriales consolidadas.

Sin embargo, conviene introducir dos matices.

El primero es que un menor LCOE no implica que el almacenamiento pueda sustituir completamente a una central de gas. Una batería de cuatro horas tiene una capacidad energética limitada y necesita disponer de electricidad para recargarse.

El segundo es que los costes de las baterías tampoco descienden de manera ininterrumpida. Wood Mackenzie señala que el CAPEX de los sistemas BESS llave en mano en Europa aumentó aproximadamente un 2 % en 2026, aunque proyecta una reducción del 12 % hasta 2031.

La conclusión es importante, pero debe interpretarse correctamente: las baterías ya pueden ser económicamente preferibles para determinadas funciones de flexibilidad de corta duración, no necesariamente para todas las necesidades de respaldo eléctrico.

3. La conexión entre ambos estudios: el valor se desplaza de la generación a la flexibilidad

Analizados por separado, ambos informes describen tendencias diferentes.

BloombergNEF estudia la expansión del mercado.

Wood Mackenzie compara los costes de las tecnologías.

Pero, considerados conjuntamente, sugieren una transformación mucho más profunda.

Durante gran parte de la historia del sistema eléctrico, el valor económico se ha concentrado en producir electricidad y disponer de potencia suficiente para satisfacer la demanda.

Con una penetración creciente de energía solar y eólica, aparece una nueva variable: el momento en que esa electricidad está disponible.

Un sistema puede disponer de una producción renovable abundante durante determinadas horas y necesitar generación adicional pocas horas después.

La respuesta convencional consiste en aumentar la producción de centrales gestionables.

El almacenamiento introduce una alternativa: aprovechar parte de la energía disponible previamente y trasladarla al momento de mayor demanda.

Este cambio tiene implicaciones importantes para la inversión energética.

Un BESS puede desempeñar varias funciones dentro de una misma infraestructura:

  • Desplazar energía desde horas de mayor disponibilidad hacia horas de mayor valor.

  • Reducir vertidos de generación renovable cuando exista capacidad de almacenamiento.

  • Responder rápidamente a determinados desequilibrios eléctricos.

  • Gestionar picos de potencia en instalaciones industriales.

  • Participar en servicios de flexibilidad cuando el marco técnico y regulatorio lo permita.

Sin embargo, estas aplicaciones no deben considerarse ingresos automáticamente acumulables: cada una puede exigir reservas de energía, disponibilidad de potencia o compromisos operativos incompatibles con otros usos.

El verdadero valor del BESS dependerá de cómo se combinen estos servicios.

4. España: abundancia solar y necesidad de flexibilidad

España reúne algunas de las condiciones que hacen especialmente interesante esta evolución.

La expansión fotovoltaica ha incrementado la disponibilidad de generación renovable durante determinadas franjas del día.

Pero esta ventaja también plantea nuevos desafíos.

Cuando muchas instalaciones producen simultáneamente, los precios mayoristas pueden reducirse considerablemente. En determinadas circunstancias aparecen precios nulos o negativos y restricciones a la generación renovable.

Para los propietarios de plantas solares, esto puede reducir el valor de la electricidad producida precisamente durante las horas de mayor generación.

Para los consumidores industriales, disponer de abundante electricidad renovable en el sistema no garantiza poder utilizarla a un precio competitivo durante todas sus horas de funcionamiento.

El almacenamiento permite abordar parte de este desajuste.

Pero la viabilidad económica de un proyecto español no puede deducirse directamente de las conclusiones globales de Wood Mackenzie.

Debe analizarse considerando el perfil horario de precios, los costes de conexión, la energía de carga, la eficiencia, la degradación, la financiación y las oportunidades reales de remuneración por servicios al sistema.

Además, el desarrollo masivo de baterías puede reducir los diferenciales horarios de precio que justificaban inicialmente parte de sus ingresos.

Por eso, la competitividad tecnológica no garantiza por sí sola la rentabilidad de todos los proyectos.

España no necesita únicamente más capacidad BESS anunciada. Necesita modelos de negocio capaces de convertir esa capacidad en flexibilidad útil y financieramente sostenible.

5. Centros de datos e industria: nuevos impulsores de la demanda

Existe además un factor que podría acelerar esta transformación: el crecimiento de grandes consumidores eléctricos.

Los centros de datos dedicados a inteligencia artificial necesitan cantidades crecientes de electricidad y presentan exigencias muy elevadas de disponibilidad, calidad de suministro y continuidad operativa.

BloombergNEF ha incorporado por primera vez el almacenamiento situado en centros de datos estadounidenses a sus previsiones específicas de esta aplicación.

Según las cifras publicadas por Energy-Storage.News sobre el informe, la consultora estima que esa capacidad podría pasar de 0,5 GW y 1,4 GWh en 2025 a 4,9 GW y 7,4 GWh en 2026, excluyendo los sistemas convencionales UPS.

Son previsiones, no capacidades de 2026 ya verificadas.

Este crecimiento no significa que las baterías vayan a sustituir todos los sistemas convencionales de respaldo.

De hecho, las aplicaciones pueden ser muy diferentes: gestionar picos de demanda, optimizar contratos eléctricos, complementar generación local, participar en servicios de red o mejorar la utilización de una conexión existente.

En centros de datos, además, cualquier utilización flexible del almacenamiento debe respetar las reservas energéticas necesarias para mantener la continuidad del servicio.

La industria electrointensiva presenta oportunidades similares, especialmente cuando combina generación fotovoltaica, almacenamiento y electrificación de procesos térmicos.

En ambos mercados, la batería empieza a adquirir valor no solamente como equipo energético, sino como componente de una estrategia de gestión de potencia, costes y disponibilidad.

6. La siguiente competencia será por la gestión inteligente de la energía

La expansión mundial del almacenamiento abrirá oportunidades comerciales para fabricantes, integradores, desarrolladores y operadores energéticos.

Pero también intensificará la competencia.

En un mercado con mayor oferta de baterías, vender capacidad instalada será cada vez menos suficiente para diferenciarse.

El valor se desplazará progresivamente hacia la integración de sistemas, la fiabilidad, el control de costes durante toda la vida útil y la capacidad para gestionar diferentes aplicaciones energéticas.

Para fabricantes como SolaX Power, esta evolución refuerza el interés de las soluciones que combinan fotovoltaica, almacenamiento y gestión energética, particularmente en aplicaciones comerciales e industriales.

La oportunidad no reside únicamente en instalar más kWh.

Reside en demostrar qué beneficios económicos y operativos puede aportar cada kWh almacenado en las condiciones reales del cliente.

Conclusión: el gas no desaparece, pero cambia el equilibrio competitivo

Las conclusiones de BloombergNEF y Wood Mackenzie no significan que las baterías hayan ganado definitivamente la competencia frente al gas.

Las tecnologías continúan teniendo características diferentes y, en determinados sistemas, seguirán siendo complementarias.

Pero sí señalan un cambio relevante.

La capacidad de responder a los picos de demanda ya no tiene por qué depender exclusivamente de poner en funcionamiento nueva generación térmica.

Una parte creciente de esa flexibilidad puede obtenerse almacenando electricidad cuando está disponible y utilizándola cuando aporta mayor valor.

BloombergNEF muestra la velocidad a la que aumenta la escala del almacenamiento.

Wood Mackenzie muestra por qué, en determinadas aplicaciones, su competitividad económica está alterando las decisiones de inversión.

La transición energética ya no consiste solamente en producir electricidad limpia y barata. Consiste en conseguir que esa electricidad esté disponible cuando se necesita, con el coste y la fiabilidad adecuados.

Y en esa transformación, el almacenamiento ha dejado de ser un complemento para convertirse en uno de los elementos centrales del futuro sistema eléctrico.


Fuentes

  1. BloombergNEF — Energy Storage Growth Surge Goes Global: Three Things to Know, 22/10/2026

  2. Wood Mackenzie — Four-hour battery storage now beats gas peaking on cost globally, 08/10/2026

  3. Energy-Storage.News — Global energy storage deployments will see 45% year-on-year growth surge in 2026, 22/10/2026

Análisis editorial basado en información pública de ambos estudios. Las interpretaciones estratégicas no son conclusiones atribuidas directamente a las consultoras.

España desperdicia 19,7 TWh renovables mientras los centros de datos buscan electricidad: ¿está bien planteado el nuevo Real Decreto?


El estudio de APPA Renovables revela que España vertió una cantidad récord de energía renovable en 2025. Al mismo tiempo, el Gobierno prepara una regulación que obligará a los nuevos centros de datos a respaldar gran parte de su consumo con nueva generación renovable. La CNMC plantea una cuestión fundamental: ¿no sería más eficiente aprovechar primero la energía que ya estamos produciendo y no conseguimos integrar?

1. La paradoja energética española

España dispone de una de las mayores oportunidades energéticas e industriales de Europa.

La combinación de recursos solares y eólicos, infraestructura eléctrica, conectividad internacional y disponibilidad de suelo ofrece condiciones favorables para atraer nuevas actividades intensivas en electricidad.

Entre ellas destacan los centros de datos y las infraestructuras de inteligencia artificial.

Sin embargo, el último Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2025, presentado por APPA Renovables el 23 de octubre y elaborado por Deloitte, revela una contradicción preocupante.

Durante 2025:

  • Se instalaron 12.520 MW de nueva potencia renovable.

  • La generación eléctrica renovable apenas aumentó un 1,3%.

  • Los vertidos renovables estimados alcanzaron 19,69 TWh, un 55,2% más que en 2024.

La cifra adquiere especial relevancia cuando se analiza su composición.

De esos 19,69 TWh, aproximadamente 11,4 TWh corresponden a restricciones técnicas, 7,2 TWh a exceso de oferta en el mercado y 1,1 TWh a la componente de tiempo real.

Esto significa que el problema no se limita a producir demasiada electricidad solar durante las horas centrales del día.

También tenemos dificultades para integrar y transportar la energía disponible.

España está aumentando su capacidad renovable más deprisa que su capacidad para aprovecharla plenamente.

Y precisamente ahora aparece una nueva demanda eléctrica de gran escala.

2. Los centros de datos podrían convertirse en una oportunidad industrial

23 oct 2026

La revolución de las baterías en los centros de datos de IA: el BESS deja de ser un sistema de respaldo para convertirse en infraestructura estratégica


La inteligencia artificial está transformando la arquitectura eléctrica de los centros de datos. Ya no basta con garantizar el suministro: ahora es necesario gestionar grandes potencias, fluctuaciones rápidas y restricciones de acceso a la red. En este nuevo escenario, los sistemas de almacenamiento energético (BESS) adquieren un protagonismo que va mucho más allá de su función tradicional.

Tres recientes artículos de Battery Technology, publicados durante 2026, ponen cifras y argumentos técnicos a una transformación que empieza a modificar el mercado del almacenamiento energético.

Según las previsiones de DataM Intelligence, el mercado mundial de baterías para centros de datos podría pasar de 952 millones de dólares en 2025 a aproximadamente 4.270 millones en 2035, con un crecimiento anual compuesto del 16,2%.

Se trata de una estimación de mercado, no de una demanda garantizada. Sin embargo, lo realmente relevante no es el volumen económico previsto, sino la evolución de las necesidades eléctricas que lo impulsan.

España instaló 12,5 GW renovables en 2025, pero desperdició 19,7 TWh: el próximo reto no es generar más, sino aprovechar mejor la energía


El nuevo estudio de APPA Renovables, elaborado por Deloitte, revela una paradoja cada vez más evidente: España continúa batiendo récords de potencia renovable mientras aumentan los vertidos, persisten las restricciones de red y crece la necesidad de generación convencional. La transición energética necesita algo más que nuevos megavatios. Necesita flexibilidad.

El 23 de octubre de 2026, APPA Renovables presentó su Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2025.

Los resultados económicos son positivos. El sector aportó 17.501 millones de euros al PIB español, sostuvo 140.621 puestos de trabajo y permitió evitar importaciones de combustibles fósiles por un valor estimado de 14.814 millones de euros.

Son cifras que demuestran la importancia estratégica de las renovables para la competitividad española.

Pero el estudio contiene otro dato que merece tanta atención como los anteriores.

Durante 2025, el sistema eléctrico peninsular registró 19,69 TWh de vertidos renovables estimados, un 55,2% más que el año anterior.

Y esta cifra plantea una pregunta incómoda:

¿Tiene sentido seguir aumentando la capacidad de generación sin desarrollar simultáneamente la infraestructura necesaria para aprovecharla?