23 jul 2026

España paga 3.347 millones por gestionar una red sin suficiente flexibilidad: el BESS pasa de complemento a infraestructura crítica

El coste de las restricciones técnicas se ha multiplicado por más de cuatro desde 2021. La respuesta no puede limitarse a ampliar la red: España necesita almacenamiento capaz de actuar donde y cuando el sistema lo requiera.

La transición energética española está alcanzando un punto decisivo. El país continúa instalando nueva capacidad renovable y reduciendo el precio de la electricidad, pero la red eléctrica no siempre puede transportar ni gestionar eficientemente toda esa generación.

El resultado es una factura creciente.

En 2025, el coste de las restricciones técnicas del sistema eléctrico alcanzó los 3.347 millones de euros, frente a los 724 millones registrados en 2021. En apenas cuatro años, el coste se ha multiplicado por más de 4,5.

No estamos ante un problema de falta de energía. Estamos ante un problema de flexibilidad, localización y capacidad de respuesta.

Y ahí es donde los sistemas de almacenamiento en baterías, BESS, pueden convertirse en una de las herramientas más valiosas del sistema eléctrico español.

Más renovables, pero también más necesidades de gestión

Desde 2021 se han incorporado aproximadamente 39 GW de nueva potencia renovable en España. A pesar del fuerte crecimiento, Red Eléctrica consiguió integrar en 2025 el 96,6% de toda la producción renovable programada en los mercados.

Es un resultado positivo, pero mantener ese nivel de integración exige intervenir cada vez con mayor frecuencia sobre la programación de las centrales.

Las restricciones técnicas permiten al operador modificar la generación prevista cuando aparecen congestiones, problemas de tensión, sobrecargas o riesgos para la estabilidad del sistema.

El mecanismo es necesario para garantizar el suministro. El problema es su coste.

Durante 2025, la energía movilizada mediante restricciones técnicas aumentó un 47%, mientras que el coste asociado creció un 63%. El precio medio de las ofertas aceptadas alcanzó los 165 €/MWh, frente a los 65,26 €/MWh del mercado diario: aproximadamente 2,5 veces más.

Esto demuestra que producir electricidad renovable barata no garantiza por sí solo un sistema eléctrico barato.

También es necesario poder trasladar, almacenar y gestionar esa energía.

El verdadero problema no es el exceso de renovables

Interpretar estos costes como una consecuencia inevitable de instalar demasiada energía solar o eólica sería una conclusión equivocada.

El problema no es que España tenga demasiada generación renovable, sino que todavía dispone de insuficientes recursos flexibles en los puntos adecuados de la red.

Una planta solar puede generar energía muy barata durante las horas centrales del día. Sin embargo, si la red local está congestionada o no existe demanda suficiente en ese momento, esa energía pierde parte de su valor para el sistema.

Un BESS permite desacoplar el momento de producción del momento de consumo:

  • absorbe energía cuando existe exceso de generación;

  • reduce inyecciones en nodos congestionados;

  • devuelve la energía cuando aumenta la demanda;

  • responde rápidamente a las consignas del operador;

  • puede aportar control de potencia activa y reactiva;

  • contribuye al control dinámico de tensión.

La ubicación será determinante. Una batería situada lejos de la congestión puede generar ingresos mediante arbitraje, pero no necesariamente resolver el problema local que obliga a Red Eléctrica a activar restricciones.

Por eso, el siguiente mercado BESS no se decidirá únicamente por cuántos megavatios hora tenga cada instalación, sino por dónde está conectada y qué servicios puede prestar.

REE pide actuar sobre la red y sobre el mercado

Red Eléctrica propone combinar inversiones físicas, herramientas digitales y reformas del funcionamiento de los mercados de ajuste.

Entre las medidas planteadas se encuentran:

  • ampliar la monitorización dinámica de la capacidad de transporte;

  • utilizar herramientas digitales como el sistema SRAP para gestionar sobrecargas;

  • instalar equipos destinados al control estático y dinámico de tensión;

  • mejorar la estabilidad del sistema;

  • aumentar la participación de renovables y almacenamiento en los servicios de ajuste;

  • revisar los incentivos y el funcionamiento de las restricciones técnicas.

REE estima que determinadas inversiones reguladas en la red podrían reducir el coste de las restricciones aproximadamente un 15%.

Pero incluso esa reducción dejaría una factura muy elevada.

La ampliación de la red es imprescindible, aunque requiere planificación, permisos, inversión y varios años de ejecución. El almacenamiento puede desplegarse con mayor rapidez y actuar como infraestructura flexible mientras las nuevas redes entran en servicio.

No sustituye a la red. La complementa y permite utilizarla mejor.

El control de tensión abre una nueva oportunidad

La regulación española también está evolucionando para incorporar recursos basados en electrónica de potencia.

La modificación de los procedimientos de operación PO 7.4 y PO 14.4, publicada en julio de 2026, busca fomentar una prestación más dinámica del servicio de control de tensión, mejorar su remuneración e incentivar la habilitación de nuevas instalaciones. El procedimiento incluye expresamente instalaciones de almacenamiento basadas en electrónica de potencia.

Actualmente existen unos 26 GW habilitados para prestar el servicio de control de tensión, de los cuales 11 GW corresponden a renovables, cogeneración y residuos. Sin embargo, solo el 17% de las plantas existentes habría completado el proceso de habilitación.

Esta baja participación representa una oportunidad.

Los BESS equipados con inversores avanzados pueden gestionar potencia activa y reactiva con gran velocidad y precisión. Su modelo de negocio, por tanto, puede evolucionar desde el simple arbitraje energético hacia una combinación de servicios:

  • arbitraje diario;

  • servicios de balance;

  • control dinámico de tensión;

  • gestión de congestiones;

  • hibridación con renovables;

  • respaldo de instalaciones industriales;

  • participación futura en el mercado de capacidad.

La rentabilidad dependerá de la regulación, la habilitación técnica y la posibilidad de combinar ingresos sin comprometer la disponibilidad del activo.

SolaX Power: del almacenamiento de energía al soporte activo de red

Este nuevo escenario encaja con una visión más avanzada de los sistemas BESS de SolaX Power.

La propuesta ya no debe centrarse únicamente en almacenar excedentes fotovoltaicos. El valor diferencial está en integrar batería, inversor, EMS y control operativo para que el sistema pueda responder a señales de red, optimizar los ciclos y participar en distintos mercados eléctricos.

Para instalaciones comerciales, industriales y de gran escala, esto abre tres líneas de valor:

Ahorro para el cliente: reducción de picos de potencia, optimización del autoconsumo y desplazamiento de energía hacia las horas más caras.

Ingresos adicionales: participación, directa o mediante agregadores, en servicios de flexibilidad y ajuste cuando la regulación y la habilitación lo permitan.

Valor para el sistema: absorción de excedentes, reducción de congestiones y soporte de tensión en puntos concretos de la red.

El reto no consiste únicamente en instalar baterías. Consiste en desplegar BESS controlables, interoperables y ubicados estratégicamente.

España no necesita menos renovables: necesita más flexibilidad

Los 3.347 millones de euros pagados en restricciones técnicas constituyen una señal económica difícil de ignorar.

Cada euro destinado a corregir posteriormente las limitaciones del sistema muestra el valor potencial de anticiparlas mediante redes más inteligentes, almacenamiento y recursos flexibles.

Los BESS no eliminarán por sí solos todas las restricciones técnicas. Tampoco toda batería será útil en cualquier punto de la red. Su impacto dependerá de la ubicación, la potencia, la duración, el sistema de control y los mercados a los que pueda acceder.

Pero la dirección es clara.

En un sistema eléctrico dominado progresivamente por generación renovable, el activo más valioso ya no será solo el que produzca energía al menor coste.

Será el que pueda absorberla, desplazarla y entregarla exactamente cuando la red la necesite.

Y esa es precisamente la función que el almacenamiento BESS está llamado a desempeñar.

SolaX convierte sus baterías en centrales eléctricas virtuales mientras España prepara el despliegue de la agregación


La alianza de SolaX con Axle Energy permite monetizar la flexibilidad de baterías residenciales en Reino Unido y Francia. España ya reconoce legalmente al agregador independiente, su implantación completa en los mercados eléctricos ocurrirá en breve.

SolaX Power ha dado un nuevo paso en la evolución del almacenamiento residencial mediante la integración, junto a Axle Energy, de una solución de central eléctrica virtual como servicio —VPP as a Service—.

La plataforma permite coordinar múltiples baterías e inversores distribuidos para que actúen conjuntamente y aporten flexibilidad al sistema eléctrico. Axle Energy se encarga de la integración, la optimización, el acceso a los mercados, el trading, las liquidaciones y los pagos, mientras SolaX mantiene la relación con el cliente a través de SolaXCloud.

Para el propietario, la incorporación al servicio se realiza directamente desde la aplicación de SolaX. No requiere instalar nuevo hardware, utilizar otra aplicación ni cambiar de comercializadora. Una vez registrado, el funcionamiento es automático y la batería conserva su programación habitual, salvo durante activaciones breves en las que la red necesita apoyo.

Ingresos adicionales para los propietarios

El servicio está actualmente disponible en Reino Unido y Francia.

Axle garantiza una remuneración mínima de 10 libras mensuales en Reino Unido y 10 euros mensuales en Francia, además de los ingresos asociados a la energía que la batería aporte durante cada activación. Los pagos se realizan directamente al propietario.

En Francia, la colaboración también incluye la reducción temporal de la exportación fotovoltaica cuando existe un exceso de producción solar en la red.

Axle puede detener brevemente la exportación del inversor, sin afectar al autoconsumo de la vivienda. Según la compañía, una instalación residencial típica podría obtener alrededor de 100 euros adicionales al año mediante este servicio, manteniendo sus ingresos previos por venta de excedentes.

La alianza se ha lanzado inicialmente en Reino Unido y Francia, mientras las compañías preparan su expansión a otros mercados europeos. Por el momento, no se ha anunciado oficialmente su disponibilidad en España.

España ya permite legalmente la agregación

El mercado español cuenta desde febrero de 2026 con un marco legal específico para este tipo de modelos.

El Real Decreto 88/2026 aprobó el Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica. La norma define al agregador independiente como un participante del mercado que presta servicios de agregación sin estar vinculado al comercializador del consumidor. También reconoce al consumidor activo, que puede consumir, almacenar, vender electricidad autogenerada y participar en programas de flexibilidad.

La regulación permite que un consumidor suscriba un contrato de agregación con una empresa distinta de su comercializadora, sin necesitar el consentimiento de esta y sin que la comercializadora pueda poner obstáculos al contrato.

La Ley del Sector Eléctrico incluye expresamente dentro de la agregación la combinación de consumos, generación y instalaciones de almacenamiento para su participación conjunta en los mercados eléctricos. Por tanto, una agrupación de baterías residenciales como la propuesta por SolaX y Axle tiene encaje jurídico en España.

El marco existe, pero la operativa aún no está completa

El hecho de que la agregación esté reconocida legalmente no significa que una VPP residencial pueda reproducir hoy en España exactamente el mismo modelo comercial que funciona en Reino Unido o Francia.

El Real Decreto todavía contempla desarrollos posteriores para establecer el modelo de agregación, el sistema de compensación entre el agregador y la comercializadora, el programa de referencia utilizado para medir la flexibilidad aportada y los criterios de verificación de los servicios.

Red Eléctrica confirma en su hoja de ruta de julio de 2026 que la implantación del agregador independiente sigue condicionada a la aprobación de las condiciones de los servicios de balance y de los procedimientos de operación adaptados a esta nueva figura. La propuesta fue enviada por el operador del sistema al Ministerio y a la CNMC el 23 de abril de 2026.

Esto sitúa a España en una fase intermedia:

La agregación y la participación del almacenamiento están permitidas jurídicamente, pero todavía debe completarse la infraestructura regulatoria, técnica y de liquidación necesaria para su despliegue comercial generalizado.

Una oportunidad estratégica para SolaX en España

La alianza con Axle permite a SolaX evolucionar desde la venta de inversores y baterías hacia un modelo de servicios energéticos digitales.

Cuando el marco operativo español esté completamente desarrollado, las baterías SolaX podrían agruparse para:

  • desplazar consumo hacia horas con mayor producción renovable;

  • reducir la demanda durante periodos de tensión;

  • aportar energía almacenada cuando el sistema lo necesite;

  • participar en mercados de balance y flexibilidad;

  • generar ingresos adicionales para sus propietarios.

El principal valor diferencial es que la integración ya está desarrollada dentro de SolaXCloud. Esto podría facilitar su adaptación al mercado español cuando los procedimientos regulatorios y operativos estén definitivamente aprobados.

Para los instaladores, la propuesta también transforma el argumento comercial. Una batería ya no se presenta únicamente como una herramienta para aumentar el autoconsumo o disponer de respaldo, sino como un activo energético conectado capaz de prestar servicios a la red durante toda su vida útil.

España no dispone todavía de la misma oferta VPP que Reino Unido o Francia, pero ya ha creado la base legal que puede hacerla posible.

El siguiente paso será convertir esa habilitación regulatoria en un mercado real de flexibilidad accesible para miles de hogares y pequeñas empresas.

22 jul 2026

Europa puede desbloquear 25 GW renovables sin ampliar la red: el BESS será la pieza que convierta la hibridación en un sistema gestionable

Compartir las conexiones de las centrales hidroeléctricas con nuevos proyectos solares, eólicos y de almacenamiento permitiría acelerar la transición energética europea. Pero aprovechar la infraestructura existente no será suficiente: hará falta controlar cuándo, cómo y a qué potencia se inyecta la energía.

Europa no solo necesita construir más generación renovable. Necesita encontrar espacio real para conectarla.

Un nuevo análisis de Ember estima que hasta 25 GW de energía solar y eólica podrían instalarse junto a centrales hidroeléctricas existentes, compartiendo sus puntos de conexión y sin necesidad de esperar a la construcción de nuevas líneas eléctricas. Esta capacidad equivaldría aproximadamente al 18 % de toda la nueva potencia eólica y solar prevista entre 2026 y 2030 en los siete países europeos estudiados.

El planteamiento cambia por completo la forma de entender la infraestructura eléctrica: una conexión no debería estar vinculada exclusivamente a una tecnología, sino utilizarse como una plataforma energética compartida.

Y en esa plataforma, el almacenamiento con baterías puede convertirse en la pieza que coordine todo el sistema.

La conexión a red se ha convertido en el activo más valioso

La falta de capacidad de acceso está retrasando proyectos renovables, industriales y centros de datos en numerosos mercados europeos. Según la información recogida por el análisis, podría existir antes de 2030 un desfase superior a 120 GW entre el crecimiento renovable previsto y la capacidad disponible en las redes.

Mientras tanto, muchas centrales hidroeléctricas disponen de conexiones de gran potencia que permanecen parcialmente infrautilizadas durante buena parte del año.

Los embalses y centrales de bombeo considerados aptos para la hibridación presentan un factor de capacidad medio ponderado cercano al 19 %. Esto no significa que su conexión esté libre permanentemente, pero sí que existe un margen horario significativo para incorporar generación complementaria sin superar la potencia máxima autorizada.

La oportunidad es evidente:

una central hidroeléctrica, una planta solar, generación eólica y un BESS pueden compartir una misma conexión y funcionar como un único activo energético coordinado.

Generar más no basta: hay que controlar la potencia

La hibridación permite aumentar el aprovechamiento de la infraestructura, pero también introduce un nuevo desafío operativo.

La producción solar, la generación eólica y la disponibilidad hidráulica pueden coincidir en determinados momentos. Si la suma de todas las tecnologías supera la capacidad del punto de conexión, el operador debe decidir qué recurso genera, cuál almacena energía y cuál reduce temporalmente su producción.

Sin un sistema de coordinación, la conexión compartida puede convertirse en un nuevo cuello de botella interno.

Aquí es donde el BESS aporta un valor que la hidráulica no siempre puede ofrecer por sí sola: respuesta inmediata, control preciso de la potencia y capacidad para absorber variaciones de muy corta duración.

La hidráulica puede conservar agua y desplazar grandes cantidades de energía durante periodos prolongados. La batería, por su parte, puede responder en milisegundos, suavizar rampas, mantener el límite de exportación y corregir desviaciones entre la producción prevista y la real.

No son tecnologías competidoras. Son tecnologías complementarias.

El BESS convierte la hibridación en una central energética flexible

En una instalación híbrida, el almacenamiento puede desempeñar varias funciones simultáneas.

Puede almacenar excedentes solares durante las horas centrales del día, reducir vertidos renovables, mantener la potencia inyectada dentro del límite autorizado y entregar energía cuando los precios o la demanda sean más elevados.

También puede proporcionar capacidad de regulación, control de rampas y otros servicios auxiliares, siempre que la regulación y las características técnicas del proyecto lo permitan.

El resultado es una planta capaz de:

  • aumentar el uso efectivo de la conexión;

  • reducir pérdidas por restricciones;

  • mejorar el perfil de entrega de energía;

  • responder con mayor precisión a las necesidades de la red;

  • y diversificar sus posibles fuentes de ingresos.

La hibridación deja así de ser simplemente la instalación de varias tecnologías en un mismo emplazamiento. Se convierte en una arquitectura energética gestionable.

España parte con ventaja

España y Portugal son los únicos países incluidos en el estudio que ya disponen de marcos regulatorios específicos para facilitar determinados proyectos híbridos. En España, algunos desarrollos pueden compartir infraestructuras de evacuación, reducir garantías económicas y evitar parcialmente los procedimientos convencionales de acceso cuando cumplen las condiciones regulatorias aplicables.

Esta ventaja puede ser especialmente relevante para España.

El país combina una elevada capacidad hidroeléctrica, un fuerte crecimiento fotovoltaico, excelentes recursos renovables y una red que comienza a mostrar restricciones en determinadas zonas y horas.

La incorporación de BESS en centrales hidroeléctricas, bombeos y proyectos híbridos permitiría aprovechar mejor activos ya construidos, acelerar inversiones y reducir la dependencia de nuevas infraestructuras de evacuación.

No obstante, “sin ampliar la red” no significa “sin realizar ninguna inversión eléctrica”. Muchos proyectos necesitarán adaptar subestaciones, protecciones, transformadores, sistemas de comunicación, controladores de planta y equipos de gestión energética.

La ventaja es que esas actuaciones pueden ser considerablemente más rápidas que construir una nueva línea o conseguir un punto de conexión desde cero.

SolaX Power: almacenamiento modular para una nueva generación de proyectos híbridos

La nueva etapa renovable exigirá soluciones capaces de integrar generación, almacenamiento y gestión energética bajo una única estrategia de operación.

SolaX Power dispone de soluciones de almacenamiento para aplicaciones comerciales, industriales y utility-scale, con arquitecturas modulares, sistemas de monitorización, gestión inteligente de la energía y configuraciones adaptables a diferentes escalas de proyecto.

Su plataforma EMS1000 está diseñada para instalaciones solares y de almacenamiento C&I, ofreciendo control paralelo de múltiples equipos, gestión inteligente de la potencia, monitorización local y remota y recopilación de información a nivel de celda.

En proyectos de mayor escala, las soluciones utility de SolaX incorporan configuraciones modulares, monitorización integral y sistemas de almacenamiento preensamblados que pueden desplegarse progresivamente según las necesidades de potencia y energía del emplazamiento.

Este enfoque resulta especialmente adecuado para proyectos híbridos, donde el BESS debe dimensionarse según la congestión local, el perfil renovable, la capacidad hidráulica, el límite de evacuación y los servicios de red previstos.

La transición energética no depende solo de construir más red

Europa tendrá que reforzar y ampliar sus redes eléctricas. No existe una solución única capaz de sustituir esa inversión.

Pero esperar exclusivamente a nuevas líneas puede retrasar durante años proyectos que podrían avanzar utilizando mejor las infraestructuras existentes.

La propuesta de Ember demuestra que existe una reserva de capacidad oculta en muchas conexiones hidroeléctricas. Aprovecharla podría desbloquear hasta 25 GW renovables.

El siguiente paso es transformar esas conexiones en nodos energéticos inteligentes.

La hidráulica aportará capacidad gestionable.
La solar y la eólica aportarán energía renovable competitiva.
El BESS aportará velocidad, precisión y flexibilidad.

La combinación de estas tecnologías permitirá pasar de una red diseñada para centrales individuales a un sistema basado en activos híbridos, coordinados y capaces de adaptarse en tiempo real.

Porque el futuro del sistema eléctrico no dependerá únicamente de cuántos megavatios podamos instalar.

Dependerá de cuántos megavatios podamos integrar, controlar y aprovechar.

20 jul 2026

El calor extremo amenaza con costar 120.000 millones a España: el BESS se convierte en infraestructura de productividad

España no solo tendrá que consumir más electricidad para combatir el calor. Tendrá que aprender a almacenarla y gestionarla mejor.

Durante años, el calor extremo se ha tratado principalmente como un problema ambiental o sanitario. Sin embargo, sus efectos empiezan a trasladarse directamente a la productividad, la competitividad de las empresas, la demanda eléctrica y las cuentas públicas.

Un informe de Allianz Research estima que España podría acumular pérdidas económicas de hasta 120.000 millones de dólares entre 2026 y 2030 bajo un escenario de estrés térmico continuado. La cifra situaría a nuestro país entre las economías desarrolladas más expuestas al impacto económico del calor extremo. (Allianz.com)

No se trata de una predicción cerrada. Allianz construye un escenario en el que los cinco años más calurosos registrados entre 2014 y 2024 se repiten, en orden creciente, entre 2026 y 2030. Pero el mensaje de fondo resulta difícil de ignorar: el calor ya no es únicamente una cuestión climática; es un riesgo económico estructural.

El doble golpe: menos productividad y más consumo eléctrico

El impacto del calor sobre la economía no es lineal.

Según Allianz, alrededor de los 30 °C aparece un punto crítico a partir del cual las pérdidas de productividad se aceleran. Entre 30 y 35 °C, la producción por hora trabajada puede disminuir aproximadamente un 3 % por cada grado adicional.

Al mismo tiempo, el consumo de energía aumenta alrededor de un 1,2 % por cada grado, impulsado principalmente por las necesidades de refrigeración. (Allianz.com)

Esta combinación crea una peligrosa pinza para las empresas:

producen menos mientras pagan más por la energía.

La industria, la construcción, la hostelería, la logística, el comercio, los edificios públicos y los centros de datos tendrán que dedicar cada vez más electricidad a mantener unas condiciones térmicas que permitan continuar trabajando.

La factura no termina ahí. Allianz estima que, en este escenario, España podría sufrir una pérdida anual de recaudación tributaria equivalente al 1,3 %, junto con mayores costes sanitarios, reparaciones de infraestructuras y medidas de emergencia. (Allianz.com)

Más climatización exige más red… o mucha más inteligencia energética

La primera reacción ante las olas de calor será instalar más sistemas de climatización y aumentar su utilización.

Pero electrificar la refrigeración sin reforzar la flexibilidad puede trasladar el problema al sistema eléctrico.

Miles de edificios, comercios e industrias pueden activar simultáneamente sus equipos de refrigeración durante las horas más exigentes. Esto eleva la potencia demandada, aumenta los picos de consumo y puede obligar a contratar más capacidad eléctrica o realizar nuevas inversiones en red.

España dispone de una enorme ventaja: durante muchos episodios de calor también existe una elevada producción fotovoltaica.

El problema es que producir energía renovable no garantiza que esa electricidad esté disponible exactamente cuando la instalación la necesita. Sin almacenamiento, una parte de la energía solar puede exportarse o desaprovecharse mientras la empresa vuelve a comprar electricidad horas después.

Aquí es donde el almacenamiento cambia completamente la ecuación.

El BESS deja de ser solo una herramienta de ahorro

Una batería instalada en una empresa ya no debe evaluarse únicamente por el arbitraje entre horas baratas y caras.

En un escenario de temperaturas crecientes, el BESS se convierte en una infraestructura de adaptación capaz de:

  • almacenar los excedentes fotovoltaicos y utilizarlos durante las horas de mayor demanda;

  • reducir los picos provocados por la climatización mediante peak shaving;

  • limitar aumentos de potencia contratada;

  • mantener energía de reserva para cargas críticas;

  • responder ante interrupciones o inestabilidad de la red;

  • participar, cuando la regulación lo permita, en programas de respuesta de demanda y servicios de flexibilidad.

El valor real de la batería no estará únicamente en el precio del kilovatio hora que desplaza. También estará en la producción que permite mantener, las paradas que evita y las inversiones eléctricas que puede retrasar.

La refrigeración también debe convertirse en una carga flexible

La mayor oportunidad aparece cuando el BESS no trabaja de forma aislada.

Una gestión energética avanzada puede coordinar generación fotovoltaica, batería, climatización, bombas de calor, cargadores de vehículos eléctricos y procesos industriales.

Por ejemplo, una instalación puede anticipar un episodio de calor y:

  1. cargar la batería durante las horas de mayor producción solar;

  2. enfriar anticipadamente determinadas zonas o depósitos térmicos;

  3. modular bombas y compresores mediante variadores de velocidad;

  4. reducir el pico de consumo de la tarde;

  5. conservar una reserva energética para posibles incidencias.

La climatización deja así de ser una carga rígida y pasa a formar parte de la flexibilidad energética del edificio.

El encaje de SolaX Power

Las soluciones comerciales e industriales de SolaX Power integran baterías LFP, PCS, gestión térmica y sistemas EMS capaces de programar la carga y descarga, monitorizar la instalación y coordinar el almacenamiento con fotovoltaica, recarga de vehículos eléctricos y suministro de respaldo.

La compañía posiciona sus sistemas C&I para aplicaciones como peak shaving, respuesta de demanda, respaldo eléctrico y participación en plantas virtuales de energía. (solaxpower.com)

Esto permite diseñar instalaciones que no se limiten a producir energía solar, sino que decidan inteligentemente:

cuándo consumirla, cuándo almacenarla, cuándo descargarla y cuánta capacidad reservar.

Además, en un país expuesto a temperaturas elevadas, el diseño térmico del propio BESS será determinante. La refrigeración líquida, la monitorización continua y el control homogéneo de la temperatura ayudan a proteger la eficiencia, la seguridad y la vida útil de las baterías.

De coste energético a inversión en resiliencia

El informe de Allianz advierte de un efecto especialmente preocupante: en los escenarios de calor persistente, la caída de la inversión empresarial puede superar incluso a la reducción del consumo, debilitando la capacidad productiva futura. (Allianz.com)

Por eso, la respuesta no puede limitarse a compensar las pérdidas después de cada ola de calor.

España necesita anticiparse mediante:

  • edificios mejor aislados;

  • refrigeración eficiente;

  • autoconsumo fotovoltaico;

  • almacenamiento eléctrico y térmico;

  • digitalización de la demanda;

  • redes más flexibles y automatizadas.

El calor extremo podría costar a España hasta 120.000 millones de dólares en el escenario analizado. Evitar una parte de esa factura exigirá invertir antes de que se produzcan las pérdidas.

La batería ya no debe entenderse únicamente como un activo para reducir la factura eléctrica.

En la nueva economía del calor, el BESS será una infraestructura para proteger la productividad, reforzar la seguridad energética y mantener funcionando a las empresas.

Europa quiere duplicar la electrificación: sin BESS, el plan no funcionará

El almacenamiento deja de ser un complemento de la fotovoltaica para convertirse en una infraestructura crítica del sistema energético europeo

Europa ha conseguido avanzar rápidamente en generación renovable, pero todavía consume demasiada energía en forma de gas, petróleo y otros combustibles fósiles. En 2024, las renovables ya representaban el 47,5% de la electricidad consumida en la Unión Europea, mientras que la electricidad apenas suponía el 23% del consumo final de energía, una proporción prácticamente estancada durante una década. (Energy)

El nuevo Plan de Acción para la Electrificación de la Comisión Europea pretende romper ese bloqueo y elevar la participación de la electricidad hasta un objetivo indicativo del 46% en 2040. Alcanzarlo podría reducir la factura europea de importaciones fósiles en hasta 260.000 millones de euros anuales.

Pero duplicar la electrificación no consiste simplemente en instalar más paneles solares, aerogeneradores, bombas de calor o vehículos eléctricos.

Significa gestionar una demanda mucho mayor dentro de una red que ya presenta congestiones, retrasos de conexión y periodos crecientes de producción renovable concentrada.

Y ahí aparece la pieza que puede determinar el éxito o el fracaso del plan: el almacenamiento energético en baterías.

De 55 GW a 500 GW de almacenamiento

La Comisión Europea estima que el sistema necesitará aproximadamente:

  • 200 GW de almacenamiento en 2030.

  • 500 GW en 2040.

  • Frente a unos 55 GW instalados en 2026.

Además, los compromisos iniciales anunciados para el periodo 2026-2028 suman entre 30 y 35 GW de nuevo almacenamiento estacionario.

La magnitud del salto demuestra que Europa ya no considera el almacenamiento una tecnología secundaria. Los BESS serán necesarios para absorber excedentes renovables, desplazar energía hacia las horas de mayor demanda y evitar que cada nuevo proceso electrificado obligue a ampliar inmediatamente las redes.

En otras palabras: Europa no solo necesita generar más electricidad limpia; necesita poder decidir cuándo utilizarla.

El BESS crea capacidad allí donde la red no puede hacerlo

Para una empresa, instalar almacenamiento permite convertir un suministro eléctrico rígido en un activo energético flexible.

Una batería puede cargarse cuando la energía es abundante o barata y descargarse cuando la demanda, los precios o la potencia contratada son más elevados. También puede limitar picos de consumo, reforzar el autoconsumo fotovoltaico, proporcionar respaldo y preparar la instalación para participar en servicios de flexibilidad o agregación.

Esta capacidad será especialmente importante a medida que se electrifiquen:

  • procesos industriales;

  • flotas y puntos de recarga;

  • climatización y bombas de calor;

  • edificios comerciales;

  • centros logísticos;

  • infraestructuras críticas.

El valor del BESS, por tanto, ya no debe calcularse únicamente mediante el arbitraje entre horas baratas y caras. También debe incorporar el ahorro en potencia, la reducción de vertidos fotovoltaicos, la continuidad operativa, la posibilidad de crecer sin ampliar inmediatamente la conexión y los futuros ingresos por servicios energéticos.

El encaje de SolaX Power

La oportunidad para SolaX Power está precisamente en ofrecer una arquitectura integrada, en lugar de una batería aislada.

Sus soluciones comerciales e industriales combinan generación fotovoltaica, almacenamiento y recarga de vehículos eléctricos dentro de un mismo ecosistema energético. La compañía contempla aplicaciones como el peak shaving, la respuesta de demanda, el respaldo y la gestión inteligente de la energía. (solaxpower.com)

Las soluciones C&I de SolaX incorporan además capacidades relevantes para el nuevo escenario europeo:

  • programación horaria y gestión TOU;

  • monitorización remota mediante SolaXCloud;

  • integración con sistemas VPP;

  • operación conectada o aislada de la red;

  • compatibilidad con microrredes;

  • integración con generación diésel;

  • combinación de fotovoltaica, batería y recarga eléctrica. (solaxpower.com)

Esto permite desarrollar instalaciones escalables en las que el cliente pueda empezar reduciendo su factura y, posteriormente, añadir nuevas funciones según evolucionen la regulación y los mercados de flexibilidad.

El verdadero producto es la flexibilidad

Durante años, la propuesta comercial del almacenamiento se resumía en guardar energía solar para consumirla por la noche.

Ese argumento sigue siendo válido, pero se ha quedado pequeño.

La nueva propuesta de valor consiste en transformar hogares, comercios e industrias en consumidores energéticos activos, capaces de adaptar su funcionamiento a la generación renovable, los precios, las restricciones de red y las necesidades del sistema.

La Comisión Europea reconoce expresamente que el almacenamiento es esencial para optimizar el funcionamiento del sistema eléctrico y facilitar una electrificación que no incremente excesivamente sus costes. También contempla apoyo a sistemas de gestión energética y almacenamiento industrial.

Para SolaX Power, este cambio abre una oportunidad clara: pasar de vender equipos a ofrecer plataformas completas de generación, almacenamiento, control y flexibilidad.

Europa se electrifica. El BESS decide si puede hacerlo

El Plan de Acción para la Electrificación marca una dirección inequívoca: durante los próximos años habrá más consumo eléctrico, más generación renovable y una necesidad mucho mayor de flexibilidad.

La red por sí sola no podrá absorber todo ese crecimiento con la velocidad necesaria.

Los BESS permitirán aprovechar mejor la infraestructura existente, reducir costes, integrar renovables y acelerar nuevas conexiones eléctricas.

Por eso, el almacenamiento no será simplemente uno de los beneficiarios de la electrificación europea.

Será la tecnología que haga posible esa electrificación.

Y compañías como SolaX Power, capaces de integrar fotovoltaica, baterías, recarga y gestión inteligente, están especialmente bien posicionadas para convertir esa necesidad europea en soluciones reales para hogares, empresas e industrias.

19 jul 2026

El próximo cuello de botella de la inteligencia artificial no será el chip, sino la red

Por qué los data centers necesitan convertir el almacenamiento BESS en una infraestructura energética activa

La expansión de la inteligencia artificial está obligando a replantear la arquitectura energética de los centros de datos.

Ya no basta con disponer de una conexión eléctrica de gran capacidad, sistemas UPS y grupos electrógenos de emergencia. Los nuevos clústeres de IA introducen cargas mucho más densas, rápidas y variables. Según especialistas del sector, la potencia demandada por determinados clústeres puede oscilar entre el 50% y el 100% de su carga nominal varias veces por segundo, generando rampas difíciles de absorber tanto por la red como por los sistemas convencionales de generación local.

En este nuevo escenario, el BESS deja de ser simplemente una batería de respaldo. Se convierte en la capa de flexibilidad que conecta el centro de datos con la red, la generación renovable, los grupos electrógenos y los mercados eléctricos.

De consumidor eléctrico a activo energético

Energy-Storage.news ha analizado recientemente el proyecto de VivoPower para integrar almacenamiento en un centro de datos de 41,5 MW situado en Mo i Rana, Noruega.

El objetivo no es únicamente reforzar la calidad de suministro. VivoPower estima que el BESS podría generar hasta cuatro millones de dólares anuales de EBITDA adicional mediante su participación en mercados nórdicos de regulación de frecuencia, al mismo tiempo que preserva la potencia eléctrica disponible para los clientes de IA. La cifra todavía es una proyección y la empresa no ha publicado el tamaño ni la inversión del sistema, pero el modelo marca claramente la dirección del mercado.

El almacenamiento permite que una misma infraestructura eléctrica pueda cumplir varias funciones:

  • absorber variaciones rápidas de potencia;

  • limitar picos de demanda;

  • desplazar consumo hacia horas de menor coste;

  • mejorar la calidad de suministro;

  • aumentar la integración de generación renovable;

  • aportar capacidad de respuesta ante incidencias;

  • participar, cuando la regulación lo permita, en servicios de flexibilidad y balance de red.

La consecuencia es importante: el BESS no solo reduce costes. También puede proteger ingresos, liberar capacidad eléctrica y acelerar el crecimiento del centro de datos.

Más capacidad útil sin sobredimensionarlo todo

Un data center rara vez opera permanentemente en su máxima potencia contratada. Sin embargo, la infraestructura eléctrica debe dimensionarse para soportar picos, contingencias y futuros crecimientos.

Un BESS correctamente integrado puede suministrar potencia durante los periodos de máxima demanda, recargándose cuando la carga y el precio de la electricidad son menores. Esto puede reducir penalizaciones por potencia, suavizar el perfil visto por la red y evitar que determinados picos obliguen a sobredimensionar transformadores, acometidas o generación local.

También puede ayudar a proteger los grupos electrógenos frente a variaciones excesivamente rápidas. La batería responde primero y permite que la generación convencional aumente o reduzca potencia de una manera más progresiva.

No se trata de sustituir automáticamente el UPS ni los sistemas de emergencia certificados. La topología debe diseñarse de acuerdo con el nivel Tier, los tiempos de transferencia, la selectividad eléctrica y los requisitos de disponibilidad. El valor diferencial del BESS está en añadir una capa energética adicional que reduzca el esfuerzo sobre el resto de los activos críticos.


SolaX Power: almacenamiento modular para crecer por fases

La plataforma SolaX ESS-TRENE permite desplegar almacenamiento de manera modular, evitando que el operador tenga que realizar desde el primer día una inversión correspondiente a la capacidad futura completa.

La versión TRENE con refrigeración por aire integra 100 kW de potencia y 215 kWh de capacidad por armario. Incorpora en una misma plataforma PCS, BMS y EMS desarrollados por SolaX, utiliza celdas LFP y puede escalarse hasta capacidades de varios megavatios-hora.

Para aplicaciones con mayor intensidad de ciclos y exigencia térmica, TRENE con refrigeración líquida ofrece 125 kW y 261 kWh por unidad. Hasta diez armarios pueden configurarse conjuntamente para alcanzar aproximadamente 1,25 MW y 2,61 MWh, manteniendo una arquitectura modular y ampliable.

Esta modularidad resulta especialmente adecuada para:

  • centros de datos edge y regionales;

  • instalaciones empresariales privadas;

  • ampliaciones progresivas de capacidad;

  • microgrids para campus tecnológicos;

  • servicios auxiliares y sistemas de refrigeración;

  • proyectos híbridos con fotovoltaica;

  • instalaciones con conexiones eléctricas limitadas o condicionadas.

La plataforma incorpora monitorización mediante SolaXCloud, gestión energética, programación por tarifas y preparación para integración en esquemas VPP. En materia de seguridad, la gama TRENE contempla detección, aislamiento y supresión, además de protecciones eléctricas y monitorización permanente.

El BESS debe diseñarse alrededor del data center, no al revés

No existe una capacidad de batería universal para todos los centros de datos.

El dimensionamiento debe partir de cuatro preguntas:

¿Qué potencia debe responder?
No es lo mismo limitar un pico de cinco minutos que alimentar una carga durante una interrupción prolongada.

¿Qué energía debe reservarse para resiliencia?
La capacidad utilizada para arbitraje o servicios de red no puede comprometer el margen necesario para las cargas críticas.

¿Qué activos debe coordinar?
UPS, generadores, refrigeración, producción fotovoltaica y conexión a red deben funcionar bajo una estrategia común.

¿Cómo se monetizará?
El ahorro por peak shaving, la optimización tarifaria y los posibles ingresos de flexibilidad deben compararse con las pérdidas, la degradación y el coste de inversión.

Por ello, la oportunidad para SolaX Power no consiste simplemente en vender armarios de baterías. Consiste en diseñar una solución energética modular alrededor del perfil real de carga, la arquitectura eléctrica y el plan de crecimiento del centro de datos.

La nueva ventaja competitiva: disponer de potencia cuando otros no pueden conseguirla

En un mercado condicionado por las colas de conexión, la saturación de las redes y el crecimiento acelerado de la IA, disponer de suelo y servidores ya no garantiza poder operar.

La ventaja competitiva será disponer de energía fiable, flexible y gestionable.

Un BESS SolaX Power puede ayudar a que un data center absorba mejor sus variaciones de carga, aproveche más energía renovable, reduzca sus costes de potencia y desarrolle nuevas fuentes de ingresos. Además, permite comenzar con una instalación ajustada a las necesidades iniciales y ampliarla conforme crece la demanda informática.

La batería deja así de ser un activo pasivo que espera una emergencia.

Se convierte en una infraestructura que trabaja todos los días para proteger la operación, optimizar la energía y liberar capacidad para el verdadero negocio del data center: convertir electricidad en computación.



18 jul 2026

El BESS C&I europeo se alarga: el avance de las baterías de 4h

El almacenamiento comercial e industrial europeo está entrando en una nueva fase. Hasta ahora, buena parte de los proyectos BESS se dimensionaban con una o dos horas de duración para reducir picos de potencia, aumentar el autoconsumo fotovoltaico o disponer de una reserva energética limitada. Sin embargo, la creciente penetración solar, la aparición recurrente de precios bajos o negativos y el desplazamiento de los precios más elevados hacia la tarde están reforzando el interés por sistemas capaces de almacenar energía durante más tiempo.

Hithium sostiene que el mercado C&I europeo necesita avanzar hacia soluciones de cuatro horas y ha presentado un equipo específicamente diseñado para esa duración. La compañía relaciona esta tendencia con la necesidad de almacenar el excedente solar producido durante las horas centrales del día y liberarlo posteriormente, cuando disminuye la generación fotovoltaica y aumenta el valor de la electricidad. Conviene señalar que el artículo en el que se expone esta tesis es contenido patrocinado y que sus estimaciones económicas proceden del propio fabricante.

La tendencia, aun así, apunta hacia una transformación real: el BESS C&I está dejando de ser únicamente una herramienta de peak shaving para convertirse en una plataforma de gestión temporal de la energía.

Cuatro horas no significa cuatro veces más batería

Hablar de un BESS de cuatro horas no describe simplemente su capacidad energética. Describe la relación entre potencia y energía.

Un sistema de 200 kWh conectado a un PCS de 50 kW puede suministrar teóricamente su potencia nominal durante aproximadamente cuatro horas. El mismo sistema, conectado a un PCS de 100 kW, tendría una duración aproximada de dos horas.

Esta distinción es fundamental porque cada aplicación necesita una relación potencia-energía diferente:

  • El peak shaving suele requerir una potencia elevada durante periodos relativamente cortos.

  • El desplazamiento de producción solar puede necesitar entre dos y cuatro horas.

  • La carga de vehículos eléctricos puede combinar picos intensos con consumos prolongados.

  • La resiliencia energética exige considerar la duración de las cargas críticas.

  • Los servicios de red pueden valorar especialmente la potencia, la velocidad de respuesta o la disponibilidad.

Por tanto, la pregunta correcta no es si todas las empresas necesitan cuatro horas, sino qué combinación de potencia, capacidad y estrategia operativa genera el mayor retorno para cada consumidor.

SolaX Power ya dispone de una arquitectura compatible con este cambio

La gama C&I de SolaX Power permite abordar proyectos con diferentes relaciones entre potencia y energía, desde pequeñas y medianas instalaciones comerciales hasta sistemas industriales escalables a varios MWh.

La solución ESS-AELIO está disponible en configuraciones de 50 o 60 kW y capacidades de 100 o 200 kWh. Una combinación de 50 kW y 200 kWh proporciona precisamente una relación nominal de cuatro horas, mientras que otras configuraciones permiten priorizar potencia o reducir la duración según el perfil de consumo. El sistema incorpora protección AFCI, grado de protección IP55 y una arquitectura concebida para aplicaciones comerciales e industriales.

Para proyectos de mayor escala, ESS-TRENE ofrece refrigeración líquida, baterías LFP y configuraciones que pueden alcanzar 1.044 kWh por unidad con potencias de salida indicadas por SolaX entre 249 y 500 kW. Esto permite trabajar, según la configuración seleccionada, con relaciones cercanas a dos o cuatro horas y ampliar la instalación hasta varios MWh. SolaX también destaca la monitorización de las celdas, la protección contra incendios por niveles y la gestión mediante SolaXCloud.

La ventaja no está, por tanto, en imponer una única duración, sino en disponer de una plataforma capaz de adaptarse al caso de negocio.

Del autoconsumo al “solar shifting”

En una instalación fotovoltaica convencional, la batería se carga cuando existe excedente y se descarga cuando la demanda supera la producción solar. Pero a medida que aumenta la generación renovable, el valor económico de la energía depende cada vez más del momento en que se consume o se vierte.

Una batería de mayor duración permite almacenar una parte más amplia de la curva solar y desplazarla hacia las horas de tarde y noche. Este funcionamiento, conocido como solar shifting o load shifting, puede:

  • aumentar el porcentaje de autoconsumo;

  • reducir la compra de electricidad en horas caras;

  • limitar los vertidos de energía de bajo valor;

  • reducir la exposición a precios variables;

  • aprovechar mejor una instalación fotovoltaica sobredimensionada;

  • disminuir la potencia máxima demandada de la red.

SolaX plantea sus soluciones C&I precisamente para almacenar excedentes renovables, descargarlos durante las horas punta y combinar almacenamiento, generación fotovoltaica, recarga de vehículos eléctricos y respaldo energético bajo una gestión coordinada.

El EMS será tan importante como la batería

La rentabilidad de un proyecto BESS no depende únicamente del coste por kWh instalado. También depende de cuándo se carga, cuándo se descarga, qué reserva energética mantiene y qué objetivo económico prioriza en cada momento.

Un sistema de gestión energética puede combinar diferentes estrategias:

  1. Maximización del autoconsumo fotovoltaico.

  2. Peak shaving y control de la potencia contratada.

  3. Arbitraje entre periodos tarifarios.

  4. Respuesta ante señales dinámicas de precio.

  5. Gestión de cargadores de vehículos eléctricos.

  6. Reserva para cargas críticas.

  7. Participación futura en programas de demanda, agregación o VPP.

SolaX señala que sus soluciones C&I incorporan EMS, PCS, monitorización en tiempo real y programación inteligente, además de integración con fotovoltaica, cargadores eléctricos, microredes y aplicaciones VPP.

Esta capa de inteligencia permite que una misma batería genere valor de distintas formas, siempre que las estrategias sean compatibles y se establezca una jerarquía clara entre ahorro, ingresos y resiliencia.

No todas las empresas necesitan cuatro horas

El mensaje comercial debe ser riguroso. Una batería de cuatro horas puede resultar especialmente adecuada para supermercados, centros logísticos, hoteles, edificios de oficinas, industrias con grandes cubiertas solares o instalaciones con una elevada diferencia entre la generación diurna y el consumo vespertino.

Sin embargo, una fábrica con picos muy breves y elevados puede obtener mejores resultados con una batería de mayor potencia y menor duración. Del mismo modo, una instalación destinada principalmente a servicios rápidos de red no debería sacrificar potencia para aumentar capacidad energética que quizá no utilizará.

Sobredimensionar la batería puede elevar el CAPEX, reducir su utilización anual y empeorar el plazo de amortización. Infradimensionarla, por el contrario, puede dejar excedentes fotovoltaicos sin aprovechar o impedir que el sistema cubra completamente los periodos de precios altos.

Por eso, SolaX Power puede posicionarse no como proveedor de una duración predeterminada, sino como proveedor de soluciones energéticas dimensionadas alrededor del perfil real del cliente.

De vender armarios a diseñar activos energéticos

La evolución hacia sistemas de dos, tres o cuatro horas cambia también la conversación comercial.

El cliente no debería recibir únicamente una oferta con potencia, capacidad y precio. Necesita un análisis que incluya:

  • curva de consumo horaria;

  • generación fotovoltaica existente o prevista;

  • potencia contratada y picos registrados;

  • estructura tarifaria;

  • excedentes y vertidos;

  • ciclos anuales esperados;

  • degradación de la batería;

  • ahorro por autoconsumo;

  • ahorro por desplazamiento temporal;

  • valor de la resiliencia;

  • posibles ingresos futuros por flexibilidad.

A partir de estos datos puede definirse si el proyecto necesita, por ejemplo, 100 kW/200 kWh, 50 kW/200 kWh o una solución industrial superior a 1 MWh. Esta metodología evita convertir las cuatro horas en una moda tecnológica y las transforma en una decisión financiera justificable.

La oportunidad para SolaX Power

El avance de las baterías de cuatro horas no invalida las soluciones de dos horas. Amplía el mercado.

SolaX Power dispone de soluciones que permiten cubrir ambos escenarios: AELIO para proyectos comerciales y empresariales modulares, y TRENE para instalaciones industriales de mayor capacidad, refrigeración líquida y expansión hasta escala MWh.

Su propuesta de valor puede articularse alrededor de cuatro pilares:

Flexibilidad, para adaptar la relación potencia-energía al perfil del cliente.

Integración, combinando fotovoltaica, almacenamiento, red, cargas y movilidad eléctrica.

Inteligencia, mediante EMS, programación dinámica, monitorización y preparación para VPP.

Escalabilidad, permitiendo ampliar capacidad a medida que crecen el consumo, la generación renovable o las oportunidades de mercado.

Conclusión

Europa no necesita que todos los BESS C&I tengan cuatro horas. Necesita sistemas mejor dimensionados y capaces de responder a un mercado eléctrico en el que la energía solar abundante durante el día puede tener muy poco valor y alcanzar un valor sensiblemente mayor unas horas después.

Las configuraciones de mayor duración serán cada vez más relevantes para almacenar excedentes fotovoltaicos, desplazar consumo, gestionar precios dinámicos y reducir la dependencia de la red. Pero su bancabilidad dependerá de que cada kWh adicional de batería tenga una utilización y una fuente de valor identificables.

Ahí se encuentra la oportunidad para SolaX Power: no vender simplemente más capacidad, sino convertir cada instalación fotovoltaica y cada BESS en un activo energético flexible, inteligente y preparado para capturar múltiples fuentes de ahorro e ingresos.