8 sept 2026

El 80% hora a hora cambia las reglas: el BESS entra en la arquitectura energética del data center

Durante años hemos hablado de cómo integrar más renovables en el sistema eléctrico. España empieza a enfrentarse al problema contrario: qué hacer con una generación renovable creciente cuando la demanda no aumenta al mismo ritmo.

Precios muy bajos o negativos, vertidos, canibalización de la fotovoltaica y reducción de los precios capturados por los productores son síntomas de una transición energética que está entrando en una nueva fase.

Ya no basta con instalar más solar y eólica.

Ahora necesitamos redes, almacenamiento y nueva demanda eléctrica capaz de consumir esa energía.

Y aquí los centros de datos pueden pasar de ser vistos como parte del problema a convertirse en parte de la solución.

100 MW de data center son también 788 GWh de demanda

7 sept 2026

India abre una nueva etapa: la renovable ya no basta sin almacenamiento


El borrador indio que exige BESS en nuevos proyectos solares y eólicos anticipa una cuestión que Europa —y especialmente España— tendrá que resolver: cuánto almacenamiento necesita realmente cada nuevo MW renovable.

India acaba de poner encima de la mesa una medida difícil de ignorar.

A partir del 1 de julio de 2027, el borrador regulatorio de la Central Electricity Authority propone que los nuevos proyectos públicos de solar y eólica terrestre incorporen almacenamiento en baterías equivalente, como mínimo, al 10% de su potencia durante dos horas.

En 2029, la duración mínima subiría a cuatro horas.

Y hay un segundo elemento posiblemente aún más relevante: los nuevos proyectos deberán incorporar capacidades grid-forming. (Reuters)

No estamos hablando simplemente de instalar más baterías.

Estamos hablando de un cambio en la definición misma de lo que constituye una nueva planta renovable.

11 MW para alimentar 1 MW: cuando hacer sostenible un data center amenaza con convertirlo en una isla energética


APPA pone números al nuevo marco español para centros de datos: cumplir el 80% renovable hora a hora podría exigir un enorme sobredimensionamiento de generación y almacenamiento. El debate ya no es si los data centers deben ser sostenibles, sino cómo conseguirlo sin hacerlos inviables.

España quiere atraer centros de datos, inteligencia artificial e inversión digital. También quiere que esa nueva demanda eléctrica sea compatible con la transición energética.

Ambos objetivos parecen perfectamente compatibles.

El problema aparece cuando se introduce una palabra:

hora.

El proyecto de Real Decreto del Gobierno plantea que los nuevos centros de datos cubran al menos el 80% de su consumo eléctrico con nueva generación renovable en cada hora de funcionamiento. Además, esa generación deberá cumplir requisitos de adicionalidad.

Sobre el papel parece razonable.

Cuando se modeliza un data center funcionando 24/7 frente a una generación solar y eólica variable, la fotografía cambia radicalmente.

APPA acaba de poner números al problema

6 sept 2026

45 GW de UPS y 108 GW de BESS: el data center empieza a convertirse en un activo energético


La IEA deja una señal bastante clara: la próxima frontera del data center no será solo consumir más electricidad, sino aprender a gestionarla.

Durante años hemos hablado de los centros de datos como una nueva gran carga eléctrica.

La conversación sigue siendo válida, pero empieza a quedarse corta.

El Global Energy Review 2026 de la IEA muestra que en 2025 el consumo eléctrico de los data centers creció alrededor de un 17%, unos 70 TWh adicionales en un solo año. En Estados Unidos fueron responsables de aproximadamente la mitad de todo el crecimiento de la demanda eléctrica.

Hasta aquí, la historia conocida:

AI → more compute → more electricity.

Pero el mismo informe contiene otro dato que cambia bastante la perspectiva.


108 GW de BESS nuevos en un año

El 80% hora a hora cambia el business case del BESS: los data centers pueden convertir el almacenamiento en infraestructura crítica

España quiere que los nuevos data centers estén respaldados por renovables.

Pero el borrador del nuevo Real Decreto introduce una condición mucho más importante de lo que parece:

no basta con comprar suficiente energía renovable al año.

Al menos el 80% del consumo deberá estar respaldado, hora a hora, por nueva generación renovable producida en esa misma hora.

Y ahí aparece el verdadero problema.

España no tiene necesariamente falta de energía renovable.

Tiene cada vez más un problema de cuándo está disponible esa energía.

Y eso cambia radicalmente el papel del BESS.


APPA acaba de poner cifras al problema

5 sept 2026

España cambia las reglas del juego del BESS: si no cabe de forma firme, podrá entrar de forma flexible

España prepara 10.200 millones de euros adicionales para reforzar sus redes de distribución. Pero, casi al mismo tiempo, ha introducido algo potencialmente mucho más disruptivo para el almacenamiento: la posibilidad de utilizar la red de forma flexible.

Durante años hemos planteado el problema del almacenamiento en España de una manera bastante sencilla:

Necesitamos más BESS, pero no hay capacidad suficiente en la red para conectarlos.

Quizá tengamos que empezar a darle la vuelta a la frase.

Porque la congestión que dificulta conectar un BESS puede convertirse precisamente en una de las razones por las que tenga sentido conectarlo.

10.200 millones de euros de más red

El Real Decreto 640/2026 habilita un incremento extraordinario de 10.200 millones de euros en los límites de inversión de las redes de distribución entre 2027 y 2030:

  • 2027: +1.020 M€

  • 2028: +2.550 M€

  • 2029: +3.060 M€

  • 2030: +3.570 M€

Parte de estas inversiones podrá dirigirse a redes inteligentes, control, observabilidad e inversiones anticipatorias en zonas donde la falta de red esté bloqueando nueva demanda.

Es una buena noticia.

Pero construir subestaciones, líneas y posiciones lleva tiempo.

Y aquí aparece la segunda parte de la historia.

España introduce el acceso flexible

La próxima gran utility europea quizá no sea la que tenga más MW: será la que controle la flexibilidad

McKinsey identifica un cambio profundo en el modelo energético europeo: electrificación, renovables, IA y restricciones de red están desplazando el valor desde la simple propiedad de generación hacia el control de los flujos energéticos. Para el almacenamiento, la consecuencia puede ser enorme. El BESS deja de ser únicamente un activo que almacena MWh y empieza a convertirse en uno de los instrumentos más valiosos para decidir cuándo, dónde y cómo circula la electricidad.

Durante más de un siglo, el tamaño de una compañía eléctrica podía medirse de una forma relativamente sencilla.

¿Cuántas centrales tienes?

¿Cuántos GW produces?

¿Cuántos kilómetros de red controlas?

¿Cuántos clientes suministras?

Más activos = más valor.

Pero el sistema eléctrico europeo está cambiando tan rápidamente que esa ecuación empieza a quedarse corta.

McKinsey acaba de publicar un informe sobre el futuro de las utilities europeas con una conclusión especialmente interesante:

el liderazgo futuro dependerá menos de la cantidad de activos físicos que una compañía posea y más de su capacidad para controlar recursos cada vez más escasos.

Entre ellos:

acceso a red, capacidad firme, interfaz digital y flexibilidad.

Y probablemente esa última palabra sea una de las claves del próximo ciclo energético europeo.