Durante años hemos explicado el almacenamiento energético hablando de renovables, arbitraje, servicios de ajuste o reducción de picos.
La inteligencia artificial está añadiendo una nueva razón.
Acceder a potencia.
Wood Mackenzie acaba de señalar que el rápido despliegue de centros de datos está mejorando las perspectivas del mercado estadounidense de Battery Energy Storage Systems (BESS) en prácticamente todos sus segmentos.
Y detrás de esa previsión hay un cambio conceptual importante:
El almacenamiento empieza a ser una herramienta para acelerar la energización de nuevas grandes cargas.
Estados Unidos: 130 GW de nuevas baterías
Según el US Energy Storage Monitor Q3 2026 de Wood Mackenzie, el mercado estadounidense instaló un récord de 5,4 GW / 18,9 GWh de almacenamiento durante el segundo trimestre de 2026.
La consultora proyecta además más de 130 GW / 534 GWh de BESS utility-scale entre 2026 y 2031, llevando la capacidad acumulada estadounidense aproximadamente hasta 207 GW / 715 GWh en 2031.
Pero quizá lo más interesante del informe no sean los gigavatios.
Es por qué están aumentando las previsiones.
Wood Mackenzie identifica explícitamente el crecimiento de los centros de datos como uno de los factores que están elevando las expectativas del mercado BESS.
A medida que hyperscalers y grandes infraestructuras digitales encuentran dificultades para conectarse a la red, el almacenamiento puede facilitar un acceso más rápido a potencia mediante dos arquitecturas principales:
BESS on-site, gestionando directamente la carga del centro de datos.
Y BESS a escala de sistema, proporcionando flexibilidad a una red que debe absorber enormes nuevas demandas eléctricas.
El mensaje es importante.
El BESS ya no es únicamente una tecnología para almacenar renovables. Puede convertirse en infraestructura habilitadora de nueva demanda eléctrica.
Y entonces miramos a España
Aquí la historia empieza a resultar especialmente interesante.
España espera un fuerte crecimiento de la infraestructura digital durante los próximos años.
La Estrategia de Inteligencia Artificial contempla alrededor de 2,5 GW de potencia de computación en 2030, que podrían requerir aproximadamente 3,5–4 GW de demanda eléctrica.
Pero las solicitudes son mucho mayores.
Según el MITECO, desde 2021 ya se han concedido más de 12 GW de derechos de acceso y conexión para centros de datos.
Tenemos, por tanto, una paradoja.
España dispone de uno de los mejores recursos renovables de Europa.
Pero la electricidad renovable abundante no significa necesariamente que exista capacidad de red disponible en el nodo, la hora y la localización donde una nueva infraestructura digital quiere conectarse.
Ahí aparece el verdadero valor de la flexibilidad.
El problema ya no es sólo producir electricidad
Un centro de datos necesita potencia prácticamente continua.
La solar produce cuando hay sol.
La eólica cuando hay viento.
Y la red tiene límites físicos.
Por eso el desafío energético de la inteligencia artificial no consiste únicamente en instalar más generación.
Consiste en hacer compatibles cuatro elementos:
generación + red + almacenamiento + demanda.
Y precisamente ahí el BESS puede cambiar de categoría.
De activo energético complementario a infraestructura estratégica de capacidad.
España añade además una nueva variable: la correlación horaria
El proyecto de Real Decreto español sobre centros de datos añade otra dimensión al problema.
La propuesta sometida a audiencia pública plantea que los centros de datos de más de 1 MW deban respaldar con nueva generación renovable al menos el 80% de su consumo eléctrico en cada hora de funcionamiento. El texto también vincula estos requisitos al mantenimiento de los derechos de acceso y conexión. A fecha de septiembre de 2026 se trata de una propuesta regulatoria, no de una regla definitiva ya consolidada.
Esto cambia completamente la conversación.
Un PPA renovable anual puede acreditar que se ha producido tanta electricidad renovable como la consumida durante un año.
Pero eso no significa que la electricidad se haya generado cuando el centro de datos la necesitaba.
Si la exigencia pasa a ser horaria, la dimensión temporal adquiere valor económico.
Y ahí el almacenamiento resulta difícil de ignorar.
Renovable + BESS permite desplazar parte de esa producción desde las horas de generación hacia las horas de consumo.
No resuelve por sí solo toda la necesidad energética de un centro de datos 24/7, pero aumenta considerablemente la capacidad de casar generación y demanda.
Del “time to market” al “time to power”
Durante años la industria de centros de datos ha hablado de time to market.
La velocidad con la que podía construirse y ponerse en operación una instalación.
La nueva restricción puede ser otra:
Time to power.
¿Cuánto tarda realmente un proyecto en obtener los MW que necesita?
En mercados con redes congestionadas, esa pregunta puede acabar siendo más importante que el coste del terreno o incluso que la propia construcción del edificio.
Y aquí aparece una nueva economía del almacenamiento.
El valor de una batería ya no sería solamente:
comprar electricidad barata y venderla cara;
prestar servicios al sistema;
integrar renovables;
reducir picos de demanda.
Puede existir una quinta fuente de valor:
adelantar o facilitar el acceso efectivo a potencia de una gran carga.
Pero una batería no crea mágicamente capacidad de red
Conviene evitar una simplificación.
Instalar un BESS junto a un centro de datos no transforma automáticamente un nodo saturado en un nodo con cientos de MW disponibles.
Para que el almacenamiento contribuya realmente al acceso a potencia debe formar parte de una arquitectura energética más amplia:
generación local, conexión flexible, gestión de demanda, límites de importación, almacenamiento y coordinación con la red.
Por tanto, la verdadera oportunidad no está simplemente en instalar baterías.
Está en convertir cargas rígidas en cargas energéticamente flexibles.
La IA puede convertirse en uno de los grandes motores del BESS
Wood Mackenzie está observando ya este fenómeno en Estados Unidos.
España reúne varios de los ingredientes que podrían hacerlo todavía más relevante:
gran expansión prevista de centros de datos,
abundante generación renovable,
capacidad de red limitada en determinadas localizaciones,
y una regulación que pretende relacionar directamente nuevas cargas digitales con nueva generación renovable.
El resultado puede ser un cambio profundo en el papel del almacenamiento.
Durante la primera fase de la transición energética instalábamos baterías porque teníamos demasiada energía renovable en determinadas horas.
En la siguiente quizá instalemos también baterías porque necesitamos conectar más demanda de la que la red puede absorber de forma rígida.
Y eso abre un mercado completamente diferente.
BESS ya no sólo para almacenar energía.
BESS para habilitar potencia.
Fuentes
Wood Mackenzie, US Energy Storage Monitor Q3 2026, datos recogidos por Energy-Storage.news, 24 septiembre 2026.
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), propuesta de regulación sobre sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía digital aplicable a centros de datos, agosto-septiembre 2026.








