Los últimos datos de tramitación energética en España apuntan a un cambio significativo en las prioridades de inversión.
Según la información publicada por pv magazine el 20 de octubre de 2026, durante el tercer trimestre se sometieron a información pública 99 proyectos de almacenamiento, con una potencia conjunta de 1.925 MW.
Más relevante todavía: 996 MW de almacenamiento obtuvieron autorización administrativa de construcción, de los cuales 985 MW correspondieron a sistemas de baterías independientes (standalone BESS).
Al mismo tiempo, la tramitación de nueva generación renovable perdió impulso.
Las administraciones desestimaron proyectos renovables que sumaban 3.367 MW, mientras que únicamente 578 MW consiguieron autorización de construcción durante el trimestre.
No significa que España esté abandonando las renovables. Pero sí plantea una cuestión fundamental:
¿Estamos pasando de un mercado centrado en producir electricidad renovable a otro en el que la flexibilidad energética será igualmente determinante?






