La transición energética europea está entrando en una nueva fase. Y el almacenamiento podría convertirse en una de sus piezas más estratégicas.
Durante años, Europa ha concentrado sus esfuerzos en instalar renovables, reducir emisiones y disminuir su dependencia de los combustibles fósiles.
Los resultados son importantes. Pero ahora emerge una paradoja: podemos producir electricidad limpia a precios competitivos y, al mismo tiempo, tener industrias que no consiguen acceder a esa energía en las condiciones que necesitan.
El problema ya no consiste únicamente en generar más electricidad.
Consiste en hacer que esté disponible donde, cuando y durante el tiempo que realmente se necesita.
De la política climática a la política industrial
El 4 de noviembre de 2026, Miguel Gil Tertre, jefe de gabinete de la vicepresidenta ejecutiva Teresa Ribera, presentó un documento de la Comisión Europea titulado Breaking the fossil-fuel crisis cycle: competitiveness for EU industry and macro implications.
Su planteamiento representa un cambio significativo en la narrativa energética europea.






