25 sept 2026

Europa no tiene un problema de renovables. Tiene un problema de flexibilidad

La nueva crisis energética vuelve a mostrar la vulnerabilidad europea ante los combustibles fósiles. Pero esta vez la respuesta no puede limitarse a instalar más generación renovable: hacen falta redes, almacenamiento y demanda flexible.

Europa vuelve a encontrarse ante una crisis energética apenas cuatro años después de la de 2022.

Las circunstancias geopolíticas son diferentes, pero el problema estructural es sorprendentemente parecido: una elevada dependencia de combustibles fósiles importados expone nuevamente a la economía europea a precios internacionales que no controla.

La Comisión Europea reconoce la magnitud del problema.

Desde el comienzo de la actual crisis en Oriente Medio, la Unión Europea habría gastado alrededor de 53.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles, según la Dirección General de Energía de la Comisión.

No estamos, por tanto, únicamente ante una discusión climática.

Estamos ante un problema de competitividad, seguridad energética y costes industriales.

La respuesta europea: electrificar

España tiene renovables. Lo que empieza a faltarle es red


Redes saturadas, nueva demanda industrial y electrificación están cambiando el problema energético español. Y el almacenamiento empieza a convertirse en una pieza de infraestructura, no solo en un complemento de las renovables.

Durante años, buena parte de la conversación energética española ha girado alrededor de una pregunta: ¿cómo instalar más capacidad renovable?

Esa pregunta empieza a quedarse pequeña.

España entra en una nueva fase de la transición energética en la que el principal cuello de botella ya no es necesariamente producir más electricidad renovable, sino hacer posible que esa electricidad llegue donde se necesita y que nuevas industrias puedan conectarse al sistema.

El IV Foro de Transición Energética de El Periódico de la Energía ha dejado un diagnóstico especialmente contundente: representantes del sector eléctrico advierten de que aproximadamente el 90% de los nudos de distribución están saturados.

Es un cambio de paradigma.

De la escasez de generación a la escasez de capacidad de conexión

La IA cambia el papel de las baterías: del almacenamiento al acceso a potencia


Wood Mackenzie eleva sus previsiones de almacenamiento en EE. UU. por el crecimiento de los centros de datos. Para España, donde la capacidad de red se está convirtiendo en un recurso escaso, la lectura puede ser todavía más interesante.

Durante años hemos explicado el almacenamiento energético hablando de renovables, arbitraje, servicios de ajuste o reducción de picos.

La inteligencia artificial está añadiendo una nueva razón.

Acceder a potencia.

Wood Mackenzie acaba de señalar que el rápido despliegue de centros de datos está mejorando las perspectivas del mercado estadounidense de Battery Energy Storage Systems (BESS) en prácticamente todos sus segmentos.

Y detrás de esa previsión hay un cambio conceptual importante:

El almacenamiento empieza a ser una herramienta para acelerar la energización de nuevas grandes cargas.

Estados Unidos: 130 GW de nuevas baterías

Según el US Energy Storage Monitor Q3 2026 de Wood Mackenzie, el mercado estadounidense instaló un récord de 5,4 GW / 18,9 GWh de almacenamiento durante el segundo trimestre de 2026.

La consultora proyecta además más de 130 GW / 534 GWh de BESS utility-scale entre 2026 y 2031, llevando la capacidad acumulada estadounidense aproximadamente hasta 207 GW / 715 GWh en 2031.

Pero quizá lo más interesante del informe no sean los gigavatios.

Es por qué están aumentando las previsiones.

24 sept 2026

España entra en una nueva fase del almacenamiento: las baterías de 4 horas empiezan a capturar el verdadero valor de la volatilidad

El Storage Index de Clean Horizon de agosto de 2026 deja una señal difícil de ignorar: tras el salto de julio, los ingresos potenciales de los BESS en España no retroceden. Se mantienen en máximos recientes y vuelven a crecer. Y cuanto mayor es la duración de la batería, mayor es la oportunidad.

Durante años, una de las grandes preguntas alrededor del almacenamiento en España ha sido siempre la misma: ¿de dónde van a salir los ingresos que permitan financiar las baterías?

El último Storage Index de Clean Horizon empieza a dar una respuesta bastante clara.

En julio, los ingresos anualizados de los sistemas BESS de 2 y 4 horas aumentaron un 90 % respecto a junio. El incremento estuvo impulsado por mayores oportunidades en el mercado Day-Ahead, el mercado intradiario continuo y mayores spreads accesibles en mFRR. 

Lo realmente interesante es lo que ocurre después.

Agosto no devuelve el mercado a los niveles anteriores.

Clean Horizon calcula que los ingresos vuelven a aumentar entre un 1 % y un 6 %, dependiendo de la duración del BESS. Esta vez el impulso procede del aumento de precios de capacidad aFRR, del mercado intradiario continuo y de mayores spreads tanto en aFRR energía como en Day-Ahead. 

El gráfico cuenta una historia todavía más interesante

Europa quiere soberanía tecnológica. Sin almacenamiento, la soberanía energética queda incompleta

Europa está empezando a unir dos debates que durante demasiado tiempo se han tratado por separado: quién controla las tecnologías estratégicas y quién controla la energía que las hace funcionar.

España ha defendido esta semana en Bruselas reforzar la capacidad industrial y tecnológica europea para mejorar la competitividad y reducir dependencias. El ministro de Industria, Jordi Hereu, ha planteado aumentar las capacidades europeas en investigación, diseño, fabricación avanzada y formación de talento, especialmente en sectores estratégicos como los semiconductores.

Casi simultáneamente, la vicepresidenta Sara Aagesen ha situado las renovables como una herramienta para reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles importados.

Las dos declaraciones hablan, en realidad, del mismo problema.

La nueva competitividad europea necesita dos tipos de autonomía

La electrificación puede ahorrar 400.000 millones de dólares al año. Pero necesitará baterías para conseguirlo.

La IEA sitúa la electrificación en el centro del nuevo sistema energético mundial. El reto ya no es solo generar más electricidad, sino hacer que esa electricidad llegue cuando y donde se necesita.

La electrificación está dejando de ser una tendencia sectorial para convertirse en uno de los grandes vectores de transformación del sistema energético mundial.

El nuevo informe especial de la International Energy Agency (IEA), Electrification, plantea un escenario en el que la electricidad alcanzaría el 35% del consumo final mundial de energía en 2035, frente al 23% actual. La propia IEA considera que, con tecnologías ya disponibles y costes de 2025, sería económicamente viable alcanzar aproximadamente un 33%.

El cambio tendría consecuencias enormes.

La batería ya no es solo almacenamiento: es una cobertura frente a la volatilidad

La industria empieza a descubrir que producir energía barata no basta. Hay que poder decidir cuándo utilizarla.

Durante años, la conversación sobre competitividad energética industrial se ha centrado en conseguir electricidad más barata: negociar un PPA, instalar autoconsumo fotovoltaico o contratar coberturas en el mercado.

Pero la creciente volatilidad del sistema eléctrico está introduciendo una variable nueva: la flexibilidad.

Y ahí las baterías empiezan a cambiar las reglas del juego.

AleaSoft Energy Forecasting señala que la combinación de coberturas, autoconsumo y almacenamiento permite reducir la exposición de los consumidores industriales a la volatilidad de los mercados energéticos.

La conclusión es importante porque cambia la forma de entender un BESS.