Durante años hemos hablado de cómo integrar más renovables en el sistema eléctrico. España empieza a enfrentarse al problema contrario: qué hacer con una generación renovable creciente cuando la demanda no aumenta al mismo ritmo.
Precios muy bajos o negativos, vertidos, canibalización de la fotovoltaica y reducción de los precios capturados por los productores son síntomas de una transición energética que está entrando en una nueva fase.
Ya no basta con instalar más solar y eólica.
Ahora necesitamos redes, almacenamiento y nueva demanda eléctrica capaz de consumir esa energía.
Y aquí los centros de datos pueden pasar de ser vistos como parte del problema a convertirse en parte de la solución.






