El aire comprimido permanece allí, preparado y listo para utilizarse en las horas pico de la demanda eléctrica. En ese momento, el sistema aprovecha la misma presión bajo el agua para mandar el aire comprimido de los globos de nuevo a la superficie. En la central, el aire pone en marcha un equipo de turbinas que vuelven a generar la energía y la mandan de nuevo a la red.