17 jul 2026

El almacenamiento entra en la fase de verdad: 40 GW de permisos no garantizan un solo BESS financiable


España ya no necesita que le expliquen por qué necesita almacenamiento. Los precios negativos durante las horas solares, el aumento de los vertidos renovables y la creciente volatilidad del mercado eléctrico han convertido las baterías en una pieza imprescindible del nuevo sistema energético.

Pero el sector está entrando ahora en una fase mucho más exigente.

La carrera ya no consiste únicamente en obtener permisos, reservar puntos de conexión o anunciar grandes carteras de proyectos. El verdadero reto es convertir esos megavatios sobre el papel en instalaciones construibles, rentables y, sobre todo, financiables.

Del entusiasmo por los permisos a la realidad de los proyectos

España cuenta actualmente con unos 210 MW de baterías en funcionamiento. Frente a esta cifra todavía reducida, existen aproximadamente 26 GW de proyectos con acceso concedido y otros 14 GW pendientes de resolución.

En total, la cartera potencial alcanza los 40 GW.

La diferencia entre la capacidad operativa y la capacidad en tramitación refleja el enorme interés despertado por el almacenamiento, pero también anticipa una selección inevitable.

No todos esos proyectos llegarán a construirse.

Tener un permiso de acceso no garantiza disponer de financiación, un contrato de construcción viable, una estrategia de ingresos robusta ni una conexión suficientemente competitiva. Tampoco garantiza que la batería haya sido correctamente dimensionada o que sus costes de degradación y reposición hayan sido incorporados de forma realista al modelo financiero.

La verdadera cartera española de BESS no estará formada por todos los proyectos que tienen permisos, sino por aquellos capaces de demostrar que pueden generar ingresos suficientes durante toda su vida útil.

Los spreads confirman la oportunidad, pero no garantizan la rentabilidad

La rentabilidad de una batería no depende principalmente del precio medio de la electricidad, sino de la diferencia entre las horas baratas y las horas caras.

Durante junio, los spreads diarios del mercado español superaron los 120 €/MWh para determinadas ventanas de una y dos horas. Son niveles comparables a los observados durante la crisis energética de 2021 y 2022, aunque producidos ahora por una dinámica diferente: abundancia solar durante el día y precios elevados en las horas posteriores a la puesta de sol.

Tomando como referencia un ciclo diario durante los últimos doce meses, AleaSoft estima que una batería de dos horas habría obtenido aproximadamente 68.000 euros por MW de margen bruto anual mediante arbitraje. Una batería de cuatro horas habría alcanzado alrededor de 123.900 euros por MW.

Las cifras son atractivas, pero deben interpretarse con prudencia.

Se trata de márgenes brutos obtenidos únicamente en el mercado mayorista. No descuentan necesariamente todos los costes asociados a pérdidas energéticas, degradación, operación y mantenimiento, seguros, optimización, financiación o futuras ampliaciones de capacidad.

Además, los spreads actuales no permanecerán necesariamente constantes. A medida que entren más baterías, parte de la diferencia entre precios bajos y altos podría comprimirse.

El arbitraje constituye una oportunidad, pero difícilmente debería ser la única columna sobre la que se sostenga un proyecto durante quince o veinte años.

El BESS bancable tendrá múltiples fuentes de ingresos

Una batería puede operar simultáneamente en distintos mercados: diario, intradiario, regulación secundaria y terciaria, restricciones técnicas, servicios de respuesta de la demanda y, previsiblemente, futuros mecanismos de capacidad.

Esta combinación permite aumentar y diversificar los ingresos, pero también hace mucho más compleja la operación.

Una batería no puede reservar toda su capacidad para todos los mercados al mismo tiempo. Cada decisión implica un coste de oportunidad. Participar en un servicio puede impedir aprovechar otro, y cada ciclo adicional afecta a la degradación y a la vida útil del activo.

Por tanto, el valor del proyecto no dependerá únicamente del hardware instalado. Dependerá cada vez más de la calidad del sistema de gestión energética, de las previsiones de mercado y de la capacidad del optimizador para decidir cuándo cargar, descargar o reservar potencia.

La ventaja competitiva estará en coordinar tres variables:

Ingresos, disponibilidad y degradación.

Maximizar el ingreso de hoy deteriorando excesivamente la batería puede reducir el valor del proyecto mañana. Una estrategia verdaderamente óptima debe calcular el ingreso neto por ciclo, no solamente el precio de venta de la electricidad.

La financiación será la frontera entre los proyectos reales y los proyectos de PowerPoint

Los bancos no financian permisos ni previsiones optimistas. Financian flujos de caja razonablemente previsibles.

Por eso, los proyectos puramente merchant —expuestos completamente a la evolución futura de los mercados— encuentran mayores dificultades para conseguir deuda y suelen necesitar más capital propio.

Según las referencias recogidas por AleaSoft, los tolling agreements en España podrían situarse orientativamente entre 70.000 y 100.000 euros por MW y año, con duraciones próximas a diez o doce años. No obstante, el propio análisis advierte de que el mercado español todavía es emergente y que estas cifras no pueden considerarse estándares consolidados.

En proyectos con una estructura contractual financiable, el coste total de la deuda se estima aproximadamente entre el 4% y el 5%. El apalancamiento podría alcanzar el 60%-66% cuando existan contratos de ingresos o mecanismos de capacidad que reduzcan el riesgo.

En proyectos completamente merchant, el apalancamiento podría quedar limitado aproximadamente al 45%-55%.

La diferencia es decisiva.

Contratar una parte de los ingresos mediante tolling agreements, suelos de precio, PPA híbridos o mecanismos de capacidad puede reducir ligeramente el potencial de beneficio en escenarios excepcionalmente favorables, pero también puede hacer posible la financiación del proyecto.

La bancabilidad no consiste en maximizar el mejor escenario. Consiste en demostrar que el proyecto puede pagar su deuda incluso cuando el mercado no se comporta como esperaba el promotor.

La hibridación cambiará también los PPA solares

La expansión de las baterías permitirá transformar los contratos fotovoltaicos tradicionales.

Una planta solar ya no tendrá que vender toda su producción cuando se genera. Podrá almacenar una parte de la energía durante las horas de precios bajos o negativos y entregarla posteriormente en las horas de mayor valor.

Esto permitirá reducir la canibalización solar, disminuir los vertidos y ofrecer perfiles de suministro más próximos a la demanda real del comprador. Los PPA serán más complejos, pero también potencialmente más valiosos para productores, consumidores y financiadores.

La batería dejará de ser un accesorio añadido a la planta fotovoltaica. Pasará a formar parte del diseño económico y operativo del proyecto desde su origen.

Detrás del contador puede estar una de las oportunidades más sólidas

Para la industria y los grandes consumidores, el almacenamiento puede ofrecer una estructura de ingresos y ahorros más diversificada que el arbitraje puro.

Un BESS puede almacenar excedentes fotovoltaicos, cargar durante las horas baratas, descargar cuando la electricidad es más cara, reducir los picos de potencia y aportar flexibilidad mediante servicios como la respuesta activa de la demanda.

En un caso analizado por AleaSoft, un consumidor industrial con autoconsumo fotovoltaico incorporó una batería de 50 MW y 200 MWh. El autoconsumo aumentó del 39% al 52%, la energía tomada de la red se redujo un 21% y el coste energético neto disminuyó aproximadamente un 20%. El periodo de retorno estimado fue cercano a seis años.

Este tipo de proyecto cuenta con una ventaja importante: parte del retorno no depende de vender electricidad al mercado, sino de reducir costes que el consumidor ya está pagando.

Peak shaving, autoconsumo, arbitraje tarifario y servicios a la red pueden combinarse para crear una propuesta más resistente frente a la evolución futura de los spreads.

De vender baterías a diseñar activos energéticos

Para fabricantes e integradores como SolaX Power, este cambio de etapa supone también una evolución comercial.

El mercado dejará de valorar exclusivamente el precio por kWh instalado. Los clientes, inversores y financiadores exigirán conocer la eficiencia del sistema, sus garantías, la degradación prevista, la disponibilidad, la seguridad, la capacidad de ampliación y la compatibilidad con plataformas de gestión energética y agregadores.

La batería más barata no será necesariamente la que produzca el menor coste total.

El sistema ganador será aquel que combine equipos fiables, control inteligente, garantías bancables, mantenimiento adecuado y una estrategia de operación adaptada al perfil real del cliente.

La conclusión: los permisos abren la puerta, pero la bancabilidad decide quién entra

España tiene suficientes proyectos de almacenamiento sobre el papel. Lo que todavía necesita son proyectos capaces de superar el análisis técnico, financiero y contractual.

Los spreads actuales confirman que existe una oportunidad. Los precios negativos confirman que el sistema necesita flexibilidad. Los vertidos renovables confirman que almacenar energía será cada vez más importante.

Pero ninguna de estas señales garantiza por sí sola la financiación.

La próxima batalla del almacenamiento no se librará únicamente en los puntos de conexión ni en las subastas de equipos. Se librará en los modelos financieros, en los contratos de ingresos, en las garantías técnicas y en los algoritmos que optimicen cada ciclo.

Porque, en la nueva fase del mercado, un permiso puede crear una expectativa, pero solo un proyecto bancable crea una batería real.

España paga 3.347 millones por gestionar una red sin suficiente flexibilidad: el BESS pasa de complemento a infraestructura crítica

El coste de las restricciones técnicas se ha multiplicado por más de cuatro desde 2021. La respuesta no puede limitarse a ampliar la red: España necesita almacenamiento capaz de actuar donde y cuando el sistema lo requiera.

La transición energética española está alcanzando un punto decisivo. El país continúa instalando nueva capacidad renovable y reduciendo el precio de la electricidad, pero la red eléctrica no siempre puede transportar ni gestionar eficientemente toda esa generación.

El resultado es una factura creciente.

En 2025, el coste de las restricciones técnicas del sistema eléctrico alcanzó los 3.347 millones de euros, frente a los 724 millones registrados en 2021. En apenas cuatro años, el coste se ha multiplicado por más de 4,5.

No estamos ante un problema de falta de energía. Estamos ante un problema de flexibilidad, localización y capacidad de respuesta.

Y ahí es donde los sistemas de almacenamiento en baterías, BESS, pueden convertirse en una de las herramientas más valiosas del sistema eléctrico español.

Más renovables, pero también más necesidades de gestión

Desde 2021 se han incorporado aproximadamente 39 GW de nueva potencia renovable en España. A pesar del fuerte crecimiento, Red Eléctrica consiguió integrar en 2025 el 96,6% de toda la producción renovable programada en los mercados.

Es un resultado positivo, pero mantener ese nivel de integración exige intervenir cada vez con mayor frecuencia sobre la programación de las centrales.

Las restricciones técnicas permiten al operador modificar la generación prevista cuando aparecen congestiones, problemas de tensión, sobrecargas o riesgos para la estabilidad del sistema.

El mecanismo es necesario para garantizar el suministro. El problema es su coste.

Durante 2025, la energía movilizada mediante restricciones técnicas aumentó un 47%, mientras que el coste asociado creció un 63%. El precio medio de las ofertas aceptadas alcanzó los 165 €/MWh, frente a los 65,26 €/MWh del mercado diario: aproximadamente 2,5 veces más.

Esto demuestra que producir electricidad renovable barata no garantiza por sí solo un sistema eléctrico barato.

También es necesario poder trasladar, almacenar y gestionar esa energía.

El verdadero problema no es el exceso de renovables

Interpretar estos costes como una consecuencia inevitable de instalar demasiada energía solar o eólica sería una conclusión equivocada.

El problema no es que España tenga demasiada generación renovable, sino que todavía dispone de insuficientes recursos flexibles en los puntos adecuados de la red.

Una planta solar puede generar energía muy barata durante las horas centrales del día. Sin embargo, si la red local está congestionada o no existe demanda suficiente en ese momento, esa energía pierde parte de su valor para el sistema.

Un BESS permite desacoplar el momento de producción del momento de consumo:

  • absorbe energía cuando existe exceso de generación;

  • reduce inyecciones en nodos congestionados;

  • devuelve la energía cuando aumenta la demanda;

  • responde rápidamente a las consignas del operador;

  • puede aportar control de potencia activa y reactiva;

  • contribuye al control dinámico de tensión.

La ubicación será determinante. Una batería situada lejos de la congestión puede generar ingresos mediante arbitraje, pero no necesariamente resolver el problema local que obliga a Red Eléctrica a activar restricciones.

Por eso, el siguiente mercado BESS no se decidirá únicamente por cuántos megavatios hora tenga cada instalación, sino por dónde está conectada y qué servicios puede prestar.

REE pide actuar sobre la red y sobre el mercado

Red Eléctrica propone combinar inversiones físicas, herramientas digitales y reformas del funcionamiento de los mercados de ajuste.

Entre las medidas planteadas se encuentran:

  • ampliar la monitorización dinámica de la capacidad de transporte;

  • utilizar herramientas digitales como el sistema SRAP para gestionar sobrecargas;

  • instalar equipos destinados al control estático y dinámico de tensión;

  • mejorar la estabilidad del sistema;

  • aumentar la participación de renovables y almacenamiento en los servicios de ajuste;

  • revisar los incentivos y el funcionamiento de las restricciones técnicas.

REE estima que determinadas inversiones reguladas en la red podrían reducir el coste de las restricciones aproximadamente un 15%.

Pero incluso esa reducción dejaría una factura muy elevada.

La ampliación de la red es imprescindible, aunque requiere planificación, permisos, inversión y varios años de ejecución. El almacenamiento puede desplegarse con mayor rapidez y actuar como infraestructura flexible mientras las nuevas redes entran en servicio.

No sustituye a la red. La complementa y permite utilizarla mejor.

El control de tensión abre una nueva oportunidad

La regulación española también está evolucionando para incorporar recursos basados en electrónica de potencia.

La modificación de los procedimientos de operación PO 7.4 y PO 14.4, publicada en julio de 2026, busca fomentar una prestación más dinámica del servicio de control de tensión, mejorar su remuneración e incentivar la habilitación de nuevas instalaciones. El procedimiento incluye expresamente instalaciones de almacenamiento basadas en electrónica de potencia.

Actualmente existen unos 26 GW habilitados para prestar el servicio de control de tensión, de los cuales 11 GW corresponden a renovables, cogeneración y residuos. Sin embargo, solo el 17% de las plantas existentes habría completado el proceso de habilitación.

Esta baja participación representa una oportunidad.

Los BESS equipados con inversores avanzados pueden gestionar potencia activa y reactiva con gran velocidad y precisión. Su modelo de negocio, por tanto, puede evolucionar desde el simple arbitraje energético hacia una combinación de servicios:

  • arbitraje diario;

  • servicios de balance;

  • control dinámico de tensión;

  • gestión de congestiones;

  • hibridación con renovables;

  • respaldo de instalaciones industriales;

  • participación futura en el mercado de capacidad.

La rentabilidad dependerá de la regulación, la habilitación técnica y la posibilidad de combinar ingresos sin comprometer la disponibilidad del activo.

SolaX Power: del almacenamiento de energía al soporte activo de red

Este nuevo escenario encaja con una visión más avanzada de los sistemas BESS de SolaX Power.

La propuesta ya no debe centrarse únicamente en almacenar excedentes fotovoltaicos. El valor diferencial está en integrar batería, inversor, EMS y control operativo para que el sistema pueda responder a señales de red, optimizar los ciclos y participar en distintos mercados eléctricos.

Para instalaciones comerciales, industriales y de gran escala, esto abre tres líneas de valor:

Ahorro para el cliente: reducción de picos de potencia, optimización del autoconsumo y desplazamiento de energía hacia las horas más caras.

Ingresos adicionales: participación, directa o mediante agregadores, en servicios de flexibilidad y ajuste cuando la regulación y la habilitación lo permitan.

Valor para el sistema: absorción de excedentes, reducción de congestiones y soporte de tensión en puntos concretos de la red.

El reto no consiste únicamente en instalar baterías. Consiste en desplegar BESS controlables, interoperables y ubicados estratégicamente.

España no necesita menos renovables: necesita más flexibilidad

Los 3.347 millones de euros pagados en restricciones técnicas constituyen una señal económica difícil de ignorar.

Cada euro destinado a corregir posteriormente las limitaciones del sistema muestra el valor potencial de anticiparlas mediante redes más inteligentes, almacenamiento y recursos flexibles.

Los BESS no eliminarán por sí solos todas las restricciones técnicas. Tampoco toda batería será útil en cualquier punto de la red. Su impacto dependerá de la ubicación, la potencia, la duración, el sistema de control y los mercados a los que pueda acceder.

Pero la dirección es clara.

En un sistema eléctrico dominado progresivamente por generación renovable, el activo más valioso ya no será solo el que produzca energía al menor coste.

Será el que pueda absorberla, desplazarla y entregarla exactamente cuando la red la necesite.

Y esa es precisamente la función que el almacenamiento BESS está llamado a desempeñar.

16 jul 2026

SolaX convierte sus baterías en centrales eléctricas virtuales mientras España prepara el despliegue de la agregación


La alianza con Axle Energy permite monetizar la flexibilidad de baterías residenciales en Reino Unido y Francia. España ya reconoce legalmente al agregador independiente, aunque su implantación completa en los mercados eléctricos sigue pendiente

SolaX Power ha dado un nuevo paso en la evolución del almacenamiento residencial mediante la integración, junto a Axle Energy, de una solución de central eléctrica virtual como servicio —VPP as a Service—.

La plataforma permite coordinar múltiples baterías e inversores distribuidos para que actúen conjuntamente y aporten flexibilidad al sistema eléctrico. Axle Energy se encarga de la integración, la optimización, el acceso a los mercados, el trading, las liquidaciones y los pagos, mientras SolaX mantiene la relación con el cliente a través de SolaXCloud.

Para el propietario, la incorporación al servicio se realiza directamente desde la aplicación de SolaX. No requiere instalar nuevo hardware, utilizar otra aplicación ni cambiar de comercializadora. Una vez registrado, el funcionamiento es automático y la batería conserva su programación habitual, salvo durante activaciones breves en las que la red necesita apoyo.

Ingresos adicionales para los propietarios

El servicio está actualmente disponible en Reino Unido y Francia.

Axle garantiza una remuneración mínima de 10 libras mensuales en Reino Unido y 10 euros mensuales en Francia, además de los ingresos asociados a la energía que la batería aporte durante cada activación. Los pagos se realizan directamente al propietario.

En Francia, la colaboración también incluye la reducción temporal de la exportación fotovoltaica cuando existe un exceso de producción solar en la red.

Axle puede detener brevemente la exportación del inversor, sin afectar al autoconsumo de la vivienda. Según la compañía, una instalación residencial típica podría obtener alrededor de 100 euros adicionales al año mediante este servicio, manteniendo sus ingresos previos por venta de excedentes.

La alianza se ha lanzado inicialmente en Reino Unido y Francia, mientras las compañías preparan su expansión a otros mercados europeos. Por el momento, no se ha anunciado oficialmente su disponibilidad en España.

España ya permite legalmente la agregación

El mercado español cuenta desde febrero de 2026 con un marco legal específico para este tipo de modelos.

El Real Decreto 88/2026 aprobó el Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica. La norma define al agregador independiente como un participante del mercado que presta servicios de agregación sin estar vinculado al comercializador del consumidor. También reconoce al consumidor activo, que puede consumir, almacenar, vender electricidad autogenerada y participar en programas de flexibilidad.

La regulación permite que un consumidor suscriba un contrato de agregación con una empresa distinta de su comercializadora, sin necesitar el consentimiento de esta y sin que la comercializadora pueda poner obstáculos al contrato.

La Ley del Sector Eléctrico incluye expresamente dentro de la agregación la combinación de consumos, generación y instalaciones de almacenamiento para su participación conjunta en los mercados eléctricos. Por tanto, una agrupación de baterías residenciales como la propuesta por SolaX y Axle tiene encaje jurídico en España.

El marco existe, pero la operativa aún no está completa

El hecho de que la agregación esté reconocida legalmente no significa que una VPP residencial pueda reproducir hoy en España exactamente el mismo modelo comercial que funciona en Reino Unido o Francia.

El Real Decreto todavía contempla desarrollos posteriores para establecer el modelo de agregación, el sistema de compensación entre el agregador y la comercializadora, el programa de referencia utilizado para medir la flexibilidad aportada y los criterios de verificación de los servicios.

Red Eléctrica confirma en su hoja de ruta de julio de 2026 que la implantación del agregador independiente sigue condicionada a la aprobación de las condiciones de los servicios de balance y de los procedimientos de operación adaptados a esta nueva figura. La propuesta fue enviada por el operador del sistema al Ministerio y a la CNMC el 23 de abril de 2026.

Esto sitúa a España en una fase intermedia:

La agregación y la participación del almacenamiento están permitidas jurídicamente, pero todavía debe completarse la infraestructura regulatoria, técnica y de liquidación necesaria para su despliegue comercial generalizado.

Una oportunidad estratégica para SolaX en España

La alianza con Axle permite a SolaX evolucionar desde la venta de inversores y baterías hacia un modelo de servicios energéticos digitales.

Cuando el marco operativo español esté completamente desarrollado, las baterías SolaX podrían agruparse para:

  • desplazar consumo hacia horas con mayor producción renovable;

  • reducir la demanda durante periodos de tensión;

  • aportar energía almacenada cuando el sistema lo necesite;

  • participar en mercados de balance y flexibilidad;

  • generar ingresos adicionales para sus propietarios.

El principal valor diferencial es que la integración ya está desarrollada dentro de SolaXCloud. Esto podría facilitar su adaptación al mercado español cuando los procedimientos regulatorios y operativos estén definitivamente aprobados.

Para los instaladores, la propuesta también transforma el argumento comercial. Una batería ya no se presenta únicamente como una herramienta para aumentar el autoconsumo o disponer de respaldo, sino como un activo energético conectado capaz de prestar servicios a la red durante toda su vida útil.

España no dispone todavía de la misma oferta VPP que Reino Unido o Francia, pero ya ha creado la base legal que puede hacerla posible.

El siguiente paso será convertir esa habilitación regulatoria en un mercado real de flexibilidad accesible para miles de hogares y pequeñas empresas.

15 jul 2026

Power to the people: cuando un colegio se convierte en una pequeña central energética

La transición energética suele explicarse mediante grandes parques solares, redes eléctricas de alta tensión y baterías industriales. Sin embargo, una parte importante del nuevo sistema energético puede construirse mucho más cerca del consumidor: sobre el tejado de un colegio, alrededor de una cooperativa y compartiendo electricidad con las familias del entorno.

San Fermín Ikastola, en Navarra, ha puesto en marcha una comunidad energética que combina generación fotovoltaica, almacenamiento, gestión inteligente de la demanda, eficiencia energética y movilidad eléctrica.

No es solamente un proyecto de autoconsumo. Es una nueva forma de organizar localmente la energía.

Un colegio convertido en nodo energético

La ikastola ya disponía de 76 kWp de generación fotovoltaica y ha incorporado una nueva instalación de autoconsumo compartido de 142 kWp. El centro alcanza así una potencia solar total de 218 kWp.

La nueva planta se complementa con un sistema de baterías de 257 kWh, encargado de almacenar parte de la producción solar y desplazarla hacia momentos en los que existe mayor demanda.

El proyecto ha requerido una inversión de 192.047,94 euros, de los cuales 86.084,40 euros proceden de ayudas del Gobierno de Navarra. También incluye una herramienta de gestión inteligente de la demanda basada en software libre, la renovación LED del frontón y un programa piloto de bicicletas eléctricas compartidas.

La arquitectura es sencilla de entender, pero potente:

Solar + BESS + gestión de la demanda + autoconsumo colectivo.

Perfiles de consumo que se complementan

La clave del proyecto no está únicamente en instalar paneles o baterías, sino en coordinar consumidores con horarios distintos.

Durante las horas lectivas, el colegio puede consumir directamente la electricidad solar. Pero su demanda disminuye durante las tardes, los fines de semana y las vacaciones, precisamente cuando la instalación fotovoltaica continúa produciendo.

Las viviendas siguen un patrón diferente: suelen aumentar su consumo por la tarde, los fines de semana y durante los periodos sin actividad escolar.

La comunidad energética conecta ambos perfiles.

La energía que el colegio no necesita puede asignarse a las familias y empresas participantes mediante los mecanismos del autoconsumo colectivo. La batería permite, además, desplazar parte de esa producción hacia horas más útiles.

En lugar de dimensionar la instalación exclusivamente alrededor del consumo instantáneo del colegio, el proyecto amplía la base de consumidores y aumenta las posibilidades de aprovechar localmente la energía generada.

Más de 600 familias: potencial, no realidad inmediata

El proyecto puede extender sus beneficios a más de 600 familias y empresas situadas dentro de un radio de hasta cinco kilómetros.

Pero conviene precisar el titular: eso representa el alcance potencial del proyecto, no significa que existan ya 600 hogares conectados y recibiendo electricidad.

El resultado real dependerá del número de participantes, los coeficientes de reparto, los perfiles horarios de consumo, la producción solar efectiva y la estrategia de operación de la batería.

La diferencia es importante. Una comunidad energética no se mide solamente por la potencia instalada, sino por cuánta energía consigue utilizar localmente y cuánto ahorro genera para sus miembros.


Democratizar el autoconsumo

El autoconsumo tradicional beneficia principalmente a quienes disponen de una vivienda con cubierta adecuada, capacidad económica y posibilidad técnica de instalar paneles.

Las comunidades energéticas rompen parcialmente esa barrera.

Una familia que vive en un piso, que no dispone de tejado propio o cuya cubierta no es adecuada puede participar en una instalación situada en otro edificio cercano.

Los colegios son especialmente interesantes porque suelen disponer de cubiertas amplias y reúnen alrededor de ellos a cientos de familias. Además, cuentan con una estructura organizativa previa: asociaciones, cooperativas, equipos de gestión y una comunidad estable.

El colegio deja así de ser únicamente un consumidor eléctrico y pasa a funcionar como un nodo energético local.

La batería necesita inteligencia

Instalar almacenamiento no garantiza automáticamente una mayor eficiencia.

Para aportar valor, el BESS debe decidir cuándo cargar, cuándo descargar y qué consumo debe atender prioritariamente. También debe evitar almacenar energía cuando existe demanda directa suficiente o descargar en momentos de poco valor económico.

La herramienta de gestión inteligente puede coordinar:

  • La producción fotovoltaica prevista.

  • El consumo del colegio.

  • La demanda agregada de las familias.

  • El estado de carga de la batería.

  • Los precios horarios de la electricidad.

  • Las condiciones meteorológicas.

  • Los consumos flexibles, como la recarga de bicicletas eléctricas.

La verdadera innovación está en la coordinación.

Sin una gestión adecuada, existen paneles, batería y consumidores. Con una gestión adecuada, existe un sistema energético.

Un modelo replicable, pero no automático

La experiencia de San Fermín Ikastola puede convertirse en una referencia para otros colegios, polideportivos, cooperativas, ayuntamientos y edificios públicos.

Pero su replicabilidad dependerá de varios factores: superficie disponible, radiación solar, capacidad de conexión, consumo del edificio, número de participantes, regulación, financiación y coste de gestión.

También será necesario evaluar los resultados reales: producción anual, porcentaje de autoconsumo, ciclos de la batería, ahorro por participante y retorno de la inversión.

La subvención pública cubre aproximadamente el 45 % de la inversión. Esto ayuda a poner en marcha el proyecto, pero también muestra que la viabilidad económica de estas iniciativas todavía puede depender significativamente del apoyo público.

Power to the people

La expresión “Power to the people” adquiere aquí un significado literal.

La electricidad deja de ser únicamente un producto generado a cientos de kilómetros y vendido por una gran compañía. Pasa a producirse sobre el tejado de un colegio, almacenarse en una batería y compartirse entre las personas que viven alrededor.

No sustituirá a las grandes redes ni a las centrales eléctricas. Pero sí puede reducir pérdidas, aumentar la participación ciudadana, facilitar el acceso al autoconsumo y convertir edificios cotidianos en activos del sistema eléctrico.

La transición energética no consiste solamente en cambiar combustibles fósiles por renovables.

También consiste en cambiar quién puede producir, gestionar y compartir la energía.

El verano vuelve a poner precio a la flexibilidad energética

El calor extremo, la tensión en Ormuz y el encarecimiento del gas muestran que proteger el coste de la electricidad exige combinar coberturas financieras, gestión inteligente y almacenamiento energético

Europa vuelve a comprobar que el precio de la electricidad no depende de un único factor. La meteorología, la disponibilidad de las centrales, la producción renovable, el mercado del gas y la geopolítica pueden coincidir en cuestión de días y transformar rápidamente el equilibrio del sistema eléctrico.

Durante la tercera semana de julio, los precios medios superaron los 110 €/MWh en la mayoría de los principales mercados eléctricos europeos. Italia registró valores semanales superiores a 160 €/MWh, mientras que el mercado ibérico llegó a superar los 138 €/MWh el 15 de julio.

No se trata únicamente de otro episodio puntual de precios elevados. Es un recordatorio de que la volatilidad energética se ha convertido en un riesgo estructural para la industria.

Cuando el calor presiona simultáneamente la oferta y la demanda

Las temperaturas extremas elevan el consumo de aire acondicionado, refrigeración y ventilación. Pero el problema no está solo en la demanda: el calor también puede reducir la capacidad de determinadas centrales, limitar equipos e infraestructuras y obligar a disminuir la potencia de instalaciones térmicas o nucleares cuando la temperatura del agua de refrigeración supera ciertos límites ambientales.

En el episodio analizado coincidieron una menor producción fotovoltaica en algunos mercados, una reducción de la generación eólica, un aumento de la demanda y el encarecimiento del gas. Esta acumulación de factores explica por qué los precios pueden subir con tanta rapidez y por qué resulta peligroso confiar únicamente en que el mercado spot vuelva a bajar.

Para una empresa electrointensiva, una comercializadora o un gran consumidor, el verano se convierte así en una auténtica prueba de estrés financiera y operativa.

Ormuz está mucho más cerca de la factura eléctrica de lo que parece

El estrecho de Ormuz puede encontrarse a miles de kilómetros de Europa, pero sus efectos llegan directamente al mercado eléctrico.

Por esta ruta circula una parte fundamental del comercio mundial de petróleo y aproximadamente una quinta parte del comercio global de gas natural licuado. Cualquier amenaza sobre el tráfico marítimo introduce una prima de riesgo en los precios del petróleo y del gas, incluso antes de que se produzca una interrupción real del suministro.

Europa sigue siendo especialmente sensible a estas tensiones porque el gas continúa marcando el precio marginal de la electricidad durante numerosas horas. Cuando aumenta la demanda y disminuye la producción renovable, la generación con gas gana peso y traslada su encarecimiento al conjunto del mercado eléctrico.

La geopolítica deja así de ser una cuestión abstracta para convertirse en un coste industrial.

Cubrirse ya no es opcional

Ante este escenario, no contratar una cobertura también es una decisión: significa aceptar toda la volatilidad del mercado diario.

Los futuros eléctricos, los contratos a precio fijo, los PPA y las estructuras con bandas o suelos permiten estabilizar costes y proteger márgenes. Sin embargo, una buena estrategia no consiste necesariamente en cerrar todo el consumo al mismo precio y en un único momento.

Debe considerar el perfil horario de la demanda, la estacionalidad, el autoconsumo, la flexibilidad operativa, la tolerancia al riesgo y la capacidad de almacenamiento de cada empresa. La contratación escalonada y en distintos horizontes puede proporcionar una protección más robusta que una única operación.

Además, cubrir únicamente las horas solares puede dejar expuesto precisamente el periodo más crítico: la tarde y la noche, cuando cae la generación fotovoltaica y los precios pueden aumentar rápidamente.

Del hedging financiero al hedging energético

Las coberturas financieras protegen el precio contratado. Un sistema BESS añade una segunda capa: la capacidad de decidir cuándo comprar, almacenar y consumir la energía.

Una batería puede cargar durante los periodos de menor coste o mayor producción fotovoltaica y descargar cuando los precios o la demanda alcanzan sus máximos. De esta forma, permite:

  • desplazar energía solar hacia la tarde y la noche;

  • reducir la exposición a las horas más caras;

  • limitar picos de potencia mediante peak shaving;

  • aumentar el autoconsumo;

  • mantener cargas prioritarias durante determinadas interrupciones;

  • responder a señales externas de flexibilidad.

No debe interpretarse como un sustituto total de los futuros, los PPA o los contratos fijos. La batería tiene límites de potencia, capacidad y duración. Su verdadero valor aparece cuando se integra dentro de una estrategia conjunta de previsión, contratación, gestión de la demanda y almacenamiento.

El papel de SolaX Power

Las soluciones C&I de SolaX Power integran baterías LFP, PCS, gestión térmica y sistemas EMS capaces de supervisar y programar la operación energética. Están diseñadas para aplicaciones como peak shaving, respuesta de la demanda, respaldo y optimización del consumo, y pueden integrarse con generación fotovoltaica y recarga de vehículos eléctricos.

La compatibilidad con VPP y la monitorización mediante SolaXCloud permiten evolucionar desde una batería que simplemente carga y descarga hacia un recurso energético gestionable, conectado y preparado para responder a precios, consumos y futuras señales de flexibilidad.

Para una empresa, esto supone pasar de una posición pasiva —aceptar el precio que marque el mercado— a una posición activa: almacenar, desplazar y optimizar parte de su consumo.

La nueva cobertura es también tecnológica

El calor pasará. Las tensiones geopolíticas podrán reducirse. Los precios del gas volverán a cambiar. Pero la volatilidad seguirá formando parte del mercado eléctrico europeo.

Por eso, la estrategia energética de una empresa ya no puede limitarse a negociar un precio anual. Debe combinar previsiones fiables, contratación escalonada, autoconsumo, flexibilidad y almacenamiento.

En este nuevo escenario, los BESS dejan de ser únicamente equipos asociados a una instalación fotovoltaica. Se convierten en herramientas de gestión del riesgo, protección del margen y resiliencia operativa.

En un mercado volátil, cubrir el precio protege el contrato. Almacenar energía protege también la operación.

9 jul 2026

PwC ha lanzado una advertencia clara: el déficit de almacenamiento energético amenaza la integración de las renovables en España.


España ha demostrado que sabe instalar renovables. El verdadero cuello de botella ahora es otro: cómo integrar esa energía limpia sin desperdiciarla, sin hundir precios y sin tensionar la red.

PwC ha lanzado una advertencia clara: el déficit de almacenamiento energético amenaza la integración de las renovables en España. La consultora señala que el país cuenta con una capacidad de almacenamiento inferior a la de otros mercados con penetración renovable comparable, pese a estar entre los líderes europeos en generación limpia.

El problema no es teórico. Cada vez hay más horas con excedentes renovables, especialmente solares, que el sistema no puede absorber. Cuando no hay demanda suficiente, red disponible o almacenamiento, la energía se vierte. Es decir: se produce, pero no se aprovecha.

La tesis de PwC es especialmente relevante porque pone el foco en el bombeo hidroeléctrico. Según el artículo, la capacidad instalada de bombeo apenas ha variado en los últimos años, mientras que la energía gestionada por estas instalaciones se ha triplicado. Eso indica que el sistema está exprimiendo al máximo una infraestructura que no ha crecido al mismo ritmo que la fotovoltaica.

Pero el mensaje no debe interpretarse como “bombeo contra baterías”. Esa sería una lectura pobre. El propio Óscar Barrero, socio responsable de Energía de PwC, insiste en que ambas tecnologías deben ser complementarias. El bombeo aporta duración, firmeza, disponibilidad e inercia física. Las baterías aportan rapidez de respuesta, modularidad y despliegue más ágil.

Ahí está la clave: España necesita un mix de almacenamiento, no una única tecnología ganadora.

Las baterías son especialmente útiles para gestionar picos rápidos, arbitraje diario, servicios de ajuste, control operativo y apoyo distribuido cerca de generación renovable, industria o consumo. El bombeo, por su parte, puede absorber grandes volúmenes de energía durante más horas y aportar estabilidad estructural al sistema.

PwC también introduce un punto incómodo para el sector BESS: muchas baterías se están desarrollando donde hay acceso a red y oportunidad comercial, no necesariamente donde el sistema más las necesita.

Ese es el verdadero debate estratégico. No basta con instalar baterías junto a parques solares para mejorar su rentabilidad. Hace falta planificar almacenamiento donde aporte valor eléctrico real: congestiones, tensión, servicios de red, capacidad firme, respaldo local y reducción de vertidos.

El PNIEC 2023-2030 prevé 22,5 GW de almacenamiento para 2030 dentro de un sistema eléctrico con 160 GW de generación renovable. Sin almacenamiento suficiente, ese objetivo corre el riesgo de convertirse en una paradoja: mucha capacidad renovable instalada, pero una parte creciente sin valor porque no puede integrarse bien.

La conclusión es clara: la transición energética española entra en una segunda fase.

La primera fue instalar megavatios renovables.

La segunda será hacerlos gestionables.

Y ahí el almacenamiento deja de ser un complemento para convertirse en infraestructura crítica.

La IA no se está quedando sin energía: se está quedando sin red

La transición energética acaba de entrar en una fase más incómoda. Durante años, el debate se centró en instalar más renovables, cerrar centrales fósiles y electrificar el consumo. Pero la nueva pregunta ya no es solo cuánta electricidad podemos producir, sino si la red puede entregarla a tiempo, en el lugar exacto y con capacidad firme.

Ese es el punto central del artículo publicado por Energy-Storage.News: en la era de la inteligencia artificial, los data centers, el vehículo eléctrico y la electrificación industrial avanzan más rápido que la infraestructura eléctrica. La red se ha convertido en el verdadero cuello de botella. (Energy-Storage.News)

La IA cambia completamente la escala del problema. Los data centers tradicionales podían crecer de forma relativamente gradual, con racks de baja o media densidad. Pero los nuevos centros orientados a GPU y aceleradores pueden requerir entre 100 y 200 kW por rack, muy por encima de la envolvente histórica del sector. A escala de campus, muchos nuevos proyectos AI-ready ya no se miden en decenas, sino en cientos de MW.

La Agencia Internacional de la Energía también confirma la magnitud del cambio: el consumo eléctrico global de los data centers podría más que duplicarse hasta alcanzar unos 945 TWh en 2030, impulsado principalmente por la IA. Eso equivale a algo ligeramente superior al consumo eléctrico anual actual de Japón. (IEA)

El problema no es únicamente la generación. Europa puede seguir instalando renovables, pero si las redes de transporte y distribución no crecen al mismo ritmo, la energía quedará atrapada en los sitios equivocados. Según el artículo, en Europa una nueva infraestructura de transmisión puede tardar entre 5 y 15 años en planificarse, autorizarse y construirse, mientras que data centers, hubs de carga eléctrica o proyectos industriales pueden materializarse en plazos mucho más cortos. 

Ahí aparece el BESS.


No como sustituto de la red. Esa sería una lectura simplista. Las baterías no eliminan la necesidad de reforzar líneas, subestaciones y transformadores. Pero sí ofrecen algo que hoy vale oro: tiempo. Un sistema de almacenamiento puede cargar de forma gradual, descargar en momentos punta, reducir la demanda máxima visible por la red y permitir que un proyecto opere antes de que llegue la conexión definitiva.

La ventaja competitiva del BESS no es solo técnica. Es temporal. Mientras una línea puede tardar una década, el artículo señala que un sistema utility-scale puede desplegarse habitualmente en 6 a 18 meses, y soluciones behind-the-meter pueden llegar incluso antes en emplazamientos ya desarrollados. 

Esto cambia la forma de valorar el almacenamiento. Ya no hablamos solo de arbitraje de precios, integración renovable o servicios de frecuencia. Hablamos de capacidad eléctrica adelantada. De desbloquear proyectos que, sin batería, quedarían esperando cola de conexión. De convertir el BESS en una herramienta de desarrollo industrial.

Para España, la lectura es evidente. El país tiene suelo, renovables, hubs industriales y una ambición creciente en data centers. Pero si la red no puede entregar potencia firme en los plazos que exige la IA, la oportunidad puede desplazarse a otros mercados. La batalla no será solo por tener megavatios renovables baratos. Será por ofrecer conexión, flexibilidad y velocidad de despliegue.

Y aquí está el punto que el debate público todavía no está captando bien: el futuro no será simplemente poner baterías junto a data centers. El salto real será diseñar infraestructuras energéticas híbridas: red, BESS, UPS inteligente, generación local, gestión térmica y cargas digitales capaces de modularse según la disponibilidad eléctrica.

La batería no es el final de la historia. Es el puente.

Porque en la nueva economía electrificada, quien espere a que la red llegue tarde, llegará tarde al mercado.