De vender electricidad a garantizar capacidad de respuesta: el nuevo valor estratégico de los sistemas BESS.
Durante décadas hemos diseñado los sistemas eléctricos alrededor de una pregunta relativamente sencilla: ¿cómo producir y transportar suficiente electricidad al menor coste posible?
Pero esa pregunta ya no es suficiente.
Hoy debemos responder a otra mucho más compleja:
¿Qué ocurre cuando la electricidad existe, pero no puede llegar donde se necesita, cuando se necesita?
Una red congestionada, una perturbación climática, una avería en una subestación o una interrupción del suministro pueden transformar un problema eléctrico de pocos segundos en una pérdida industrial de millones de euros.
Y aquí aparece una diferencia fundamental: disponer de energía no equivale necesariamente a disponer de seguridad energética.






