En contra de la creencia general, la reducción de peso en los coches eléctricos no es tan importante a la hora de disminuir su consumo de energía. Esa es la conclusión a la que ha llegado una investigación realizada por un estudiante de la Universidad Técnica de Ingolstadt, que muestra cómo es posible aprovechar el incremento de energía cinética que conlleva el peso extra para reducir los consumos y recuperar más energía en las frenadas y desaceleraciones.
Aumentar la autonomía es una de las grandes preocupaciones de los fabricantes de coches eléctricos. Recurrir a aumentar la capacidad de la batería conlleva que esta sea más grande y aumente el peso total del vehículo además de su precio. Por eso, durante años, los expertos han discutido sobre la necesidad de aligerar la estructura y la carrocería de los coches eléctricos. El objetivo es hacerlos más livianos y reducir así su consumo energético, manteniendo la batería en una capacidad equilibrada que no incremente el peso ni el coste.






