23 jun. 2017

Las siete diferencias entre el autoconsumo en España y los países vecinos

El autoconsumo está reconocido en el ‘paquete de invierno’ de la UE como uno de los elementos más importantes, junto con el almacenamiento, para una transición hacia energías más limpias, y además como una oportunidad para involucrar a toda la sociedad en este camino.


Además, Europa reconoce el autoconsumo y la autogeneración como un derecho de todos los ciudadanos, pero ¿cómo están gestionando su desarrollo nuestros países vecinos? ¿hay diferencias? La jornada de la Fundación Alternativas “El papel del autoconsumo en la transición energética en España y lecciones aprendidas de otros países”, pone negro sobre blanco de esta realidad en Portugal, Francia y Alemania.

En enero de 2015, Portugal aprobó una Orden Ministerial que desarrollaba el DL 153/2014 sobre autoconsumo. Una normativa que facilita el desarrollo de las instalaciones pequeñas, “hasta 1,5 kW, no es necesario ningún tipo de trámites, no hace falta ninguna notificación, y en el caso de 200 kW o menos, con una comunicación previa vía Internet es suficiente, luego pasa un inspector de energía y ya está”, relata López de Castro, “solo a partir de 1MW es necesaria una licencia de producción específica”.

Además en Portugal existe el balance neto. La energía vertida a la red se retribuye al 90% del precio de mercado mensual.

En el país germano no hay un limite de capacidad para los huertos solares, “incluso hay alguno de 30 MW”, señala “y ya hay hasta 700 municipios que han recuperado la red local, que autogestionan porque en Alemania no hay una REE como en España, que controla todo el sistema eléctrico, sino que el país se divide en cuatro, además las distribuidoras y comercializadoras no son obligatoriamente empresas porque los municipios también funcionan como operadores eléctricos y gestionan su energía como quieren”. El experto apunta “de hecho es posible que una región consuma hasta un 70% de renovables y los vecinos solo lo hagan en un 20%”.